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Tecnología
Ordenadores como tutores: Una verdadera solución

por Dr. Frederick Bennett
Traducción de J.M. de la Torre para Pórtico Luna
 

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Cuando Patrick Koch de Parma, Ohio, estaba en segundo curso, sus padres le compraron una cara enciclopedia nueva. Su madre y su padre rápidamente se olvidaron del coste cuando Patrick le cogió el gusto a los nuevos libros y empezó a leerlos con entusiasmo. Tras unas pocas sesiones  de atenta lectura sobre su nueva herramienta educativa, Patrick anunció una mañana a sus padres que no iba a ir a la escuela. Creyó que podía aprender más quedándose en casa y leyendo su enciclopedia que asistiendo a las clases. Naturalmente, sus padres rechazaron este innovador plan de estudios, y el joven marchó inmediatamente a clase. Sus padres no eran anticuadamente conservadores. Raramente confiarían unos padres la educación de su hijo a un experimento novel como éste. Temerían que, en vez de ayudarle, pudiera entorpecer su educación.

Los miembros de la dirección de las escuelas se enfrentan a veces con sugerencias de cambios en las escuelas, y a menudo se sienten como los padres de Patrick. Las nuevas propuestas podrían no mejorar la educación: podrían sólo degradarla aún más. Los miembros de la dirección que deben afrontar periódicamente la reelección se encogen ante las perspectiva de un patinazo inesperado que enfurezca a los votantes. Normalmente escogen un camino seguro y se apoyan en las opiniones de sus expertos: los maestros y funcionarios escolares. Esto ralentiza aún más la puesta en marcha de nuevos programas porque a los educadores normalmente no les gustan los grandes cambios. Como muchos de nosotros, prefieren los métodos que les son familiares.

A veces, las escuelas pueden adoptar nuevos enfoques porque no son controvertidos. Los consejos escolares han descubierto una innovación importante que cumple este requisito: han añadido millones de computadoras a sus escuelas. Los padres aplauden este cambio. Creen que los ordenadores deben ser buenos para las escuelas puesto que son modernos y la gente inteligente de fuera de las escuelas los usa en todas partes. Los maestros tampoco objetan cuando estas nuevas máquinas son incorporadas. Aquellos que quieren emplear ordenadores para ayudarles a enseñar tienen las máquinas disponibles, mientras que la mayoría de los instructores pueden ignorarlas y nadie les forzará a usarlas.

Los administradores no son amenazados porque los ordenadores no traerán ningún cambio substancial en la forma en la que dirigen sus escuelas.

Los ordenadores  son, en consecuencia, una rara innovación: complacen a todo el mundo. Las máquinas modernas están ahí; esto complace a los padres. La educación tradicional no sufre ningún trastorno; esto complace a los profesores y administradores. Una nueva iniciativa no resulta controvertida; esto complace a los consejos escolares.

Desafortunadamente para los estudiantes, los ordenadores no suponen una gran diferencia en su aprendizaje. La educación permanece intacta y, frecuentemente, empobrecida.

Ocasionalmente, aparece alguien que sugiere que las computadoras deberían ser usadas de forma diferente, incluso quizás hacer lo que siempre ha sido hecho por instructores humanos: enseñar. Cuando esto ocurre, las autoridades escolares se encuentran a sí mismas en la posición de los padres de Patrick cuando les comunicó su inesperada idea. Los maestros siempre han enseñado en las escuelas y, por consiguiente, su posición es considerada esencial e inmutable. La sugerencia de usar los ordenadores de un modo que pudiera invadir las actividades de los maestros es equivalente al niño sugiriendo la enciclopedia sin clases.

Un diferencia capital, no obstante, separa el aprendizaje enciclopédico que fascinó al estudiante de segundo y el uso extendido del aprendizaje con ordenadores, que a menudo fascina a los estudiantes. El método de Patrick nunca ha sido intentado. Los ordenadores, sin embargo, sin profesores en sus papeles acostumbrados, han educado a estudiantes. Los resultados de los programas que han usado computadoras puede ser examinado para descubrir sí un nuevo uso radical de estas máquinas es realmente práctico.

Estudiantes en riesgo.

Los ordenadores han sido usados de forma extensiva sin enseñanza tradicional con estudiantes "en riesgo". El por qué las computadoras han sido capaces de penetrar en la educación con este grupo requiere una explicación de previos intentos fallidos de tratar con un reto difícil.

Cada año, un número regular de estudiantes deja la escuela sin graduación, y antes de que alcancen una edad en la que ya no deberían continuar en el instituto. Son los desaparecidos de las escuelas. Un incremento en la tasa de abandono de un sistema escolar asusta a los funcionarios porque algo está obviamente torcido; más aún, eleva un blanco fácil para las críticas. Por lo tanto, mantener a los estudiantes en las aulas se ha convertido en una meta forzosa para las autoridades escolares.

Además de evitar las críticas, los administradores pueden acaparar unos pocos laureles reteniendo a estos estudiantes. Los autoridades pueden calcular el porcentaje de sus estudiantes que abandonan y pueden contrastar resultados con los porcentajes perdidos por sus escuelas en otros años. Si sus números son favorables, pueden permitir y apremiar una comparación de sus cifras con las de otros sistemas escolares. Los medios de comunicación a a menudo se involucran. Los resultados son publicitados en periódicos locales y por estaciones de radio y televisión. A  veces las estadísticas de sistemas notables como New York City pueden ser publicitados a nivel nacional. Si una tasa de abandono se está reduciendo, las escuelas pregonan la nueva. Una mística ha surgido en la educación sobre la reducción del número de abandonos. Se cree que esta reducción significa que las escuelas están haciendo importantes avances en su batalla para dar la vuelta a la educación.

Esta presunción es descaradamente falsa para muchos niños. Estos son las hordas de jóvenes que quieren abandonar porque no han tenido éxito en la escuela, no habiendo sido capaces de aprender durante sus muchos años de asistencia. Sus notas previas hacen inverosímil esperar mucha mejora de sus asistencia futura. Simplemente retener a los estudiantes en clase no puede  resolver los dilemas educativos de las escuelas o los estudiantes, porque el aprendizaje no necesariamente acompaña a la asistencia. No obstante, las escuelas presumen sobre sus tasas decrecientes de abandono como si estuvieran realmente comenzando a resolver la crisis en la educación. Si una menor tasa va acompañada por un enfoque diferente en la educación de los estudiantes, puede ser significativo; si sólo significa retener a los estudiantes en un sistema que ha fallado consistentemente en educarlos, nada se ha conseguido.

El impulso para mantener a los estudiantes en las escuelas incluso excita a las legislaturas de los estados. Algunas han pasado leyes decretando que los estudiantes que abandonen prematuramente no pueden tener permisos de conducir mientras sus promociones continúen en la escuela.

Puesto que las escuelas están ansiosas por retener a sus potenciales abandonadores, intentan identificarlos tempranamente y dirigirse a ellos con programas específicos. Etiquetan a los pupilos que son propicios a dejar la escuela prematuramente como estudiantes "en riesgo".

Las escuelas han desarrollado modos de localizar a estos estudiantes "en riesgo". Normalmente sus pobres registros escolares y sus actitud negativa hacia la escuela ayudan a identificarlos. Un sistema escolar describe a un estudiante "en riesgo" típico, y por tanto un potencial candidato para un programa de prevención del abandono, como alguien que "aparece desinteresado en la escuela y es generalmente apático hacia ella como evidencian la tardanza, los novillos y las bajas notas."

Tras encontrar a los estudiantes "en riesgo", los sistemas escolares establecen objetivos para sus programas fijando una tasa de retención que estiman aceptable bajo sus condiciones. Por ejemplo, un sistema puede fijar el objetivo de mantener al sesenta por ciento de los abandonadores potenciales identificados en la escuela. Si esta meta fuera alcanzada, el programa sería considerado efectivo. Ningún objetivo adicional sería establecido. Educar a estos alumnos es rara vez un objetivo especificado. Raramente esperaría nadie que estudiantes que eran terriblemente deficientes tras casi una década en escuelas cambiaran repentinamente y se convirtieran en estudiantes estrella.

Todos los sistemas intentan reducir las tasas de abandono, pero cuando las tasas exceden la media nacional, los administradores entran en pánico, y a aveces realizan esfuerzos extraordinarios para encontrar y retener a los estudiantes "en riesgo". El Departamento de Educación de los Estados Unidos ha nombrado repetidamente a Florida como un estado que exhibe un inusualmente alto porcentaje de abandonos. Consecuentemente, por muchos años, las autoridades del estado se han agarrado a varios programas que esperaban que reducirían estas tasas, y animaron fuertemente a los distritos escolares locales a probar nuevas ideas. La legislatura de Florida cooperó con estos esfuerzos y aprobó su versión de las leyes que prohiben dar el carnet de conducir a un abandonado.

Los programas de prevención de abandono de Florida han sido débiles, pero siempre se las apañaron para mantener a algunos estudiantes "en riesgo" en la escuela. La asistencia continuada de estos escolares reticentes normalmente significaba que sus clases tenían otro alumno infra educado que probablemente no podría y no cambiaría un patrón de muchos años. Los otros estudiantes también sufrirían puesto que tenían que interactuar con compañeros que no querían estar en la escuela.

A menudo estos estudiantes "en riesgo" eran una disrupción en la clase, para desespero de sus instructores. Cuando esto sucedía, no era nada nuevo porque estos alumnos habían estado frustrando a sus profesores durante años.

El consejo escolar en el Condado de Indian River, en Florida, se enfrentó a estos problemas que acompañaban al mantenimiento de los estudiantes "en riesgo" en las clases normales y buscaron una solución. Se sugirió un nuevo uso para los ordenadores: sacar a estos estudiantes de las aulas normales, y dejar que las máquinas les enseñen. Puesto que los profesores no le encontraban el gusto a las dificultades inherentes al intento de enseñar a estos estudiantes, era una oportunidad para probar algo nuevo sin levantar la oposición de los maestros. Tras considerar las opciones, el consejo escolar autorizó el establecimiento de un programa que usaba ordenadores. Fue puesto en marcha en el Instituto de Vero Beach en 1987. Las autoridades escolares pusieron a los estudiantes "en riesgo" en una sección separada donde la enseñanza era impartida, no por profesores, sino por computadoras. Los maestros en estas clases se convirtieron en facilitadores del aprendizaje.

Los instructores de las clases normales se sintieron aliviados. La educación computerizada sacó a los estudiantes ingobernables de sus clases regulares. En consecuencia, tanto los instructores como los otros alumnos en esas clases se beneficiaron inmediatamente.

Desde que el experimento de Vero Beach comenzó, los resultados han ido más alla de las expectativas. Un indicativo de su éxito es que muchas otros distritos escolares en Florida han investigado y copiado este programa. Escuelas a lo largo de toda la nación han oído también de estos logros y han visitado la escuela y a su coordinador, la señorita Judy Jones.

Para ser candidatos al programa, los estudiantes deben estar por detrás de su clase e incapaces de graduarse con ella. También deben estar considerando seriamente el abandono.

Tras comenzar el programa con ordenadores, las autoridades de Vero Beach hicieron inspecciones para ver si el programa estaba consiguiendo lo que pretendía. Obviamente tuvo un resultado esperado y deseable –los ordenadores ayudaron a los maestros de los estudiantes ordinarios al sacar a loa estudiantes "en riesgo" de las clases normales donde a menudo se comportaban inadecuadamente. Otra ganancia significativa apareció también:  las autoridades descubrieron que estaban superando sus metas para la retención de estudiantes. Previamente habían estado teniendo dificultades en retener un sesenta por ciento de los estudiantes "en riesgo". Con la instrucción mediante computadoras sus tasa de retención se disparó como un cohete, llegando eventualmente hasta el ochenta por ciento. Los ordenadores eran obviamente efectivos. Mantuvieron a los estudiantes "en riesgo" dentro de las aulas, más que ningún otro tipo de programa para abandonadores nunca intentado en ese distrito. Más aún, una revelación añadida sacudió a los alumnos: la escuela podía ser divertida. La mayoría de aquellos estudiantes perpetuamente deficientes nunca habían experimentado esta sensación.

Cuando la escuela examinó los resultados más allá de la mera tasa de retención, lo impensable ocurrió. Los estudiantes en programas de prevención de abandono instruidos por computadoras estaban yendo más allá de la mera presencia física; ¡estaban aprendiendo! Estaban absorbiendo conocimientos mejor y más deprisa de lo que lo habían hecho nunca. Estudiantes que habían mostrado no tener ninguna inclinación a retener conocimiento o querer progresar, repentinamente estaban siendo educados. Una bizarra posibilidad electrizó de pronto a los estudiantes: podrían incluso graduarse. Estos eran estudiantes que nunca, que pudieran recordar,  habían pensado en esta improbable consecución. De la noche a la mañana decidieron que podía ser una buena idea intentarlo; este éxito parecía ahora al alcance. Con el estimulo de sus maestros facilitadores, calcularon cómo un diploma de instituto añadiría una considerable suma a su capacidad adquisitiva por el resto de sus vidas. Quedaron impresionados. Ahora que la graduación era al menos una remota posibilidad, decidieron que merecía la pena un tardío esfuerzo para llegar a ella.

Estos alumnos habían estado haraganeando durante años. Sobreponerse a este handicap en el tiempo que les quedaba requeriría un cambio instantáneo. Para graduarse tenían que recuperar no los meses perdidos, sino años enteros desvanecidos. Durante una década, habían estado aprendiendo menos que los otros estudiantes. Tenían un montón de terreno que recuperar.

Extraña e inesperadamente, eso es lo que ocurrió en las clases con ordenadores. Los estudiantes retrasados y a punto de abandonar repentinamente comenzaron a retener en un año lo que los estudiantes ordinarios habían tardado años en aprender.

Los maestros facilitadores en los programas informaron de otro cambio en estos estudiantes "en riesgo". Su largo historial de comportamiento disruptivo y difícil dejó de significar nada. Aunque habían sido conocidos dolores de muelas para sus maestros durante buena parte de sus carreras académicas, tenían ahora una actitud radicalmente diferente. Estos fracasos académicos, que habían tratado a la escuela y la educación con desprecio, dejaron repentinamente de ser unos inadaptados.

Judy Jones, la coordinadora original del programa con ordenadores en Vero Beach, había sido transferida a la escuela ese primer año en que el programa empezó. Las nuevas y radicales aulas con ordenadores como mostraron resultados externos inmediatos. Otros instructores que pasaban junto a sus laboratorios de computadoras en aquel año inicial quedaron abiertamente atónitos. Habían intentado tratar con esos mismos estudiantes y sabían su historial de muchos años de mal comportamiento. Cuando los vieron ahora trabajando con empeño en sus computadoras y con un mínimo comportamiento inapropiado, lo encontraron difícil de entender. Cuando descubrieron que no sólo se estaban comportando, sino también aprendiendo, su asombro estalló en un espaldarazo que los nuevos miembros del claustro raramente reciben. Los otros profesores nombraron a Judy Jones "Maestra del Año" en su primer año en la escuela.

Estudiantes previamente indisciplinados estaban mostrando disciplina. Estudiantes que habían sido incapaces de aprender estaban ahora siendo educados. La extensión de los  avances que hicieron es una parte aún más destacable de la historia. Requiere cierta exposición para aquellos no familiarizados con la educación.

EL PROGRAMA DEG.

Un examen llamado el Test de Desarrollo Educacional General, comúnmente conocido por sus iniciales, el DEG, ha estado siendo empleado en América desde 1942. Fue desarrollado para permitir a los alumnos que habían abandonado la escuela, pero que sabían o habían aprendido tanto como los graduados ordinarios de instituto, obtener el equivalente de un diploma de educación media. En sus concepción durante la Segunda Guerra Mundial, muchos estudiantes habían abandonado el instituto para unirse a las fuerzas armadas. Pasar el test DEG permitió a muchos hombres y mujeres en servicio obtener el estatus que acompañaba a la graduación de instituto. Más aún, cuando abandonaron el servicio después de la guerra, fueron capaces de entrar en las universidades sin volver al instituto.

El programa DEG fue un inmenso éxito y fue mantenido después de la guerra. El Consejo Americano de Educación continúa patrocinándolo hoy. No está, ni nunca lo estuvo, pensado como una forma fácil de obtener un diploma de instituto. El test requiere de los candidatos que  muestren que han "adquirido un nivel de aprendizaje comparable a el de los graduados de instituto", y normalmente es otorgado a adultos que han superado sus días de escuela.

Lo estados tienen cierto margen discrecional para decidir cuán alto colocan el listón. Florida ha establecido para sus estudiantes una nota de corte para el DEG entre las más altas de la nación. El servicio nacional de pruebas del DEG ha compilado los datos  mostrando cómo lo harían los graduados de instituto a través del país basándose en varios requerimientos de notas. Bajo los criterios de Florida, sólo el sesenta y seis por ciento de los graduados regulares que han recibido un diploma en los Estados Unidos pasarían el test.

Las autoridades de Vero Beach sabían que sus alumnos en educación computerizada estaban aprendiendo. Sin embargo, no podían graduarse porque se requerían veinticuatro créditos para ello. Los créditos dependen principalmente del tiempo pasado en clases completas. Incluso si los estudiantes en computadoras sabían lo suficiente, todavía les faltaban los créditos suficientes. Por lo tanto, las autoridades decidieron usar el examen DEG como sustituto. Esta opción supuso una horrenda complicación para los estudiantes en riesgo que intentaban graduarse. Sólo el sesenta y seis por ciento de los graduados pueden pasar el DEG con los requisitos de Florida tras doce años de enseñanza normal en una escuela. Los estudiantes en riesgo habían estado marcadamente por detrás cuando entraron en el programa. Ahora la escuela les pedía que no sólo igualasen a los otros graduados, sino que lo hicieran mejor que un tercio de ellos. Si fallaban, su búsqueda de un diploma habría fracasado también. Las probabilidades en contra de que estos estudiante pasaran el DEG eran enormes. Nadie que no estuviera familiarizado con el poder de los ordenadores podría haberles concedido alguna probabilidad de graduarse.

Cuando los tests se entregaron y fueron calificados, las dudas sobre la efectividad de este novedoso método de enseñanza se desvanecieron. Las computadoras habían sobrepasado con éxito todas estas opresivas contrariedades. El ochenta y cinco por ciento de los estudiantes enseñados por computadoras pasaron el DEG con los requisitos de Florida en su primer intento.

SISTEMAS DE OTRAS ESCUELAS.

Los resultados de otros distritos escolares que siguieron al de Vero Beach son igualmente impresionantes. El condado de Broward, con Fort Lauderdale en su centro, proclama ser "El Sistema Escolar Plenamente Acreditado Más Grande de la Nación". Las autoridades estudiaron lo que había pasado en Vero Beach y entonces establecieron un programa con ordenadores similar. El programa contra abandonos en ese distrito fue puesto bajo la dirección de Dale Kadlecek, Dr. en Educación y Ayudante de Dirección en el Instituto del Nordeste. El Dr. Kadlecek informó de los resultados en un documento que entregó tras un año completo de educación computerizada.

En ese primer año ochenta y un estudiantes fueron reclutados. Al final del año, el ochenta y tres por ciento de los estudiantes había permanecido en la escuela durante el año. El objetivo había sido retener al sesenta por ciento. Incluso ese objetivo había sido demasiado optimista para anteriores  programas de prevención de abandono. Una tasa de retención del ochenta y tres por ciento habría hecho de anteriores programas un éxito sin precedentes en este distrito escolar.

El programa también consiguió resultados educativos en consonancia con los apabullantes resultados en Vero Beach. Broward siguió la misma política y permitió a los estudiantes en edad de graduarse tomar parte en el DEG. Veintitrés estudiantes encajaban en esta clasificación. Ninguno de ellos tenía ninguna posibilidad de graduarse, sin embargo, a la luz del expediente que habían acumulado antes de entrar en el programa de ordenadores. Todos estaban académicamente atrasados.

Tras la enseñanza con ordenadores, veintidós de los veintitrés de estos estudiantes en riesgo, de flojo expediente académico, ¡completaron el test DEG con éxito! Una vez más, unos jóvenes que habían quedado atrás durante años eran capaces en sólo un año de aprender lo bastante para pasar un examen que el treinta y cuatro por ciento de los graduados de instituto a  lo largo de América suspenderían. La educación computerizada había hecho este logro aparentemente imposible una realidad.

El programa de Broward añadió otra vuelta de tuerca que acentuó el valor de la enseñanza con ordenadores. Los estudiante que entraran en el programa antes de su último año eran inelegibles para graduarse ese año. Estos alumnos necesitaban retos adicionales. El Dr. Kadcelek y su personal negociaron un acuerdo con la escuela preparatoria de la comunidad local para permitir a los estudiantes la asistencia mientras aún estaban en el instituto.  En virtud de ello acumularon créditos de preparatoria que podrían usar después de acabar el instituto. Estudiantes que estaban "en riesgo" y a punto de abandonar la escuela eran de pronto estudiantes de estudios superiores.

Este resultado, por sí mismo, debería hacer que cada educador en el país tomara nota.

El programa se ha extendido ahora a otros veinte distritos en Florida. Los resultados siguen siendo excelentes. Puesto que el programa ha sido reproducido a través del estado, estos convincentes resultados no son debidos solamente a la excepcional habilidad de una profesora, Judy Jones, que encabeza el programa inicial.

COMPUTADORAS Y ESTUDIANTES JÓVENES.

¿Puede la educación computerizada ser también efectiva con los estudiantes más jóvenes? Tras su éxito en el programa de Vero Beach, las autoridades den el Condado de Indian River decidieron intentar detener los abandonos en una etapa más temprana. Empezaron identificando a los estudiantes en cuarto o quinto grado que estaban desarrollando las pautas que les hacían tendentes al abandono en el futuro. Igual que pasaba en el instituto, estos solían ser estudiantes rezagados y desinteresados.

Los alumnos en las escuelas secundarias son más jóvenes, y nadie estaba seguro de que pudieran adaptarse a la educación computerizada del mismo modo exitoso que los alumnos mayores. Los resultados fueron de nuevo sobresalientes. Estudiantes que no tenían ningún interés en la escuela y suspendían reiteradamente, de repente, comenzaron a aprender. No sólo aprendían; lo disfrutaban. A veces, en un año, conseguían lo que a los alumnos ordinarios les llevaba dos o tres años.

Otro resultado de este programa reproducía los efectos conseguidos en el instituto: los niños que entran en el programa están por detrás de la mayoría de los estudiantes, académicamente; lo que salen están a menudo por delante de muchos estudiantes ordinarios que evitaron la categoría de "en riesgo".

El nuevo programa es similar al del instituto. Los funcionarios incluso traen a algunos estudiantes del programa de estudiantes en riesgo del instituto para animar a los estudiantes de secundaria. Poco antes, los estudiantes del instituto habían sido clasificados ellos mismos como estudiantes en riesgo. Ahora están aconsejando a estudiantes en riesgo más jóvenes.

¿QUÉ PASA EN ESTOS PROGRAMAS?

Los programas de ordenador son capaces de mantener su interés, de desafiarlos, y de hacer el aprendizaje interesante. Los estudiantes no están aislados con una computadora; los profesores les animan continuamente. Estos instructores admiten que cuando empezaron al principio el programa, esperaban usar las computadoras de forma extensiva, pero también continuar sus lecciones acostumbradas. Pronto descubrieron que cualquier enseñanza que los ordenadores estuvieran programados para facilitar podía ser impartida con éxito por las máquinas sin instrucción adicional por su parte. El material de la lección es suministrado por las computadoras, y los maestros actúan como entrenadores o facilitadores. Cada estudiante se mueve a su ritmo. Los maestros animan a los estudiantes, pero los ordenadores enseñan. Estos resultados se han conseguido con un software que es bueno para los estándares de hoy día, pero que es todavía horriblemente pobre comparado con lo que se podría desarrollar.

Estas clases no son cursos apretados donde los estudiantes son enterrados en aulas académicas durante incontables horas de pie. Intentar aplicar un aprendizaje desagradable con este tipo de estudiante es contraproducente. Los estudiantes pasan sólo de dos a cuatro horas diarias en los laboratorios de informática.

La atmósfera general en las clases es una de jóvenes trabajando diligentemente mientras se divierten. Alguien de paso no sospecharía que estos eran alumnos que previamente habían mostrado una actitud negativa hacía la educación. He visitado varios programas de distritos diferentes. Mi reacción en todas partes era la misma: "estos son estudiantes que disfrutan con lo que están haciendo."

Una compañía que suministra software para estos programas cree que un estudiante con dos horas de instrucción en el laboratorio de informática puede igualar lo que un estudiante tardaría un mes en conseguir en una clase normal. El instructor que me habló primero sobre esto sentía que era un elogio acertado por lo que ella había visto en dos años de trabajar en el programa tras muchos años de enseñanza en clases normales.

CONCLUSIÓN.

Estos programas de prevención de abandonos dramatizan la eficacia de la educación computerizada. Los ordenadores pueden enseñar a los estudiantes de diferentes edades, enseñarles bien, y hacer el aprendizaje agradable. Estos son programas iniciales. El software está justo empezando a mostrar el potencial de la educación computerizada. Estos programas de "estudiantes en riesgo" ni siquiera tocan las vertiginosas posibilidades que el multimedia abre, y sobre las que hablaré en el Capítulo 14. A pesar de los resultados demostrados con los estudiante en estos rudimentarios programas, las escuelas americanas generalmente no prestan ninguna atención y continúan por sus acostumbrados y trotados caminos. La mayoría ni siquiera investiga como las computadoras podrían, al menos, revitalizar la educación de las hordas de estudiantes en riesgo de abandonar y convertirse en parias en un mundo tecnológico. Las escuelas continúan escupiendo millones de iletrados. Esta perdida de estudiantes es a la vez asombrosa y deplorable.

Cuando la educación americana abrace completamente la educación computerizada, el desastroso estado de las escuelas americanas cambiará virtualmente de la noche a la mañana. Casi cada niño en los Estados Unidos aprenderá a leer al principio de su escolarización. Entonces serán capaces de disfrutar la educación.

Los malos estudiantes no serán los únicos beneficiarios de la educación computerizada; los estudiantes medios y brillantes lograrán los mismos o incluso mayores beneficios.

El resto de este libro examinará la educación computerizada, y por qué y cómo estas máquinas pueden revitalizar las escuelas. Repasará los apoyos teóricos, que explican por qué los ordenadores pueden reconstruir el sistema educativo. Hará hincapié en por qué las escuelas deben usar computadoras de forma diferente a como lo hacen en el sistema vigente para obtener todos el provecho del poder de la tecnología moderna. Al mismo tiempo, pondrá énfasis en la importancia de los profesores humanos al permitir a los ordenadores hacer aquello para lo que los ordenadores están equipados como nadie: enseñar.