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Sociedad
Cómo acabar de una vez por todas con el Partido Popular (VII)

por Xavi Garriga
 

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Capítulo 7. (9 de marzo). "¿Qué está pasando aquí?"

Aunque parezca lo contrario, el PP ha tenido sólo una gran noche electoral, que es la de las elecciones generales del 2000, en las que consiguió la mayoría absoluta que todavía nos ocupa (y nos preocupa). Este gran momento vino precedido de dos pequeñas catástrofes. Veámoslas.

La primera de ellas fue en 1993, cuando después de una crispada legislatura del PSOE todo parecía anunciar que los populares se harían con la victoria. Fue la época del "paro, despilfarro y corrupción" en la que nos desayunábamos cada día con un asunto espinoso destapado por los periodistas de investigación de los medios no afines a los socialistas. Fue, como probablemente recordarán, el año de los famosos debates en televisión entre González y Aznar. La noche de esas elecciones, el partido popular estaba tan convencido de que iba a ganar fácilmente la contienda que cuando los primeros resultados echaron por tierra esos pronósticos, los señores Arenas y Gallardón comparecieron ante las cámaras de televisión para insinuar que se había producido un fraude electoral. Fue la noche en la que González aseguró "haber entendido el mensaje", aunque los hechos demostraron que tal vez no había sido así.

El segundo fracaso fue al cabo de tres años. En 1996, después de una legislatura del PSOE tanto o más crispada que la anterior, el partido popular se preparaba, esta vez sí, para conseguir una holgada mayoría. Tal vez parezca insólito pensar en ello ahora, pero se trataba de la última oportunidad de Aznar de dejar de ser un candidato perdedor y muchos en su partido ya estaban empezando a cavarle la fosa. Esa noche debía ser la mejor de la historia para el partido pero sin embargo no cumplió en absoluto las expectativas, ya que el PP sólo consiguió una pequeña victoria (la famosa "dulce derrota" del PSOE, como dijo González), que le dejaba a veinte escaños de la mayoría absoluta. De esa noche se recuerda el famoso grito de Aznar a su director de campaña (Rajoy) cuando los primeros datos llegaban a la sede del partido; "Mariano, ¿qué está pasando aquí?", le espetó, ya que no comprendía cómo era posible que con todo a su favor sólo consiguiera sacarle quince escaños de diferencia al PSOE. Tendrían que pasar cuatro años más para que Aznar y el PP consiguieran su sueño dorado, la mayoría absoluta. La pregunta es, cual es la causa de que le cueste tanto a un partido tan poderoso como este llegar a gobernar sin necesitar a nadie.

La explicación es sencilla. En España, la mayoría de los votantes son de centro izquierda. El recuerdo de los cuarenta años de dictadura todavía pesa sobre gran parte de los votantes, que son muy reacios a votar a un partido de derechas. Por ello, cuando los votantes de izquierda quieren castigar a sus partidos, no se pasan en bloque a votar al PP, sino que normalmente se abstienen, votan en blanco o por alguna opción testimonial. Si esos votantes vuelven a votar este domingo, puede ser que de nuevo en la calle Génova se escuche "Mariano, ¿qué está pasando aquí?".

No se pierdan el capítulo de mañana "Yo no soy malo, es que me han dibujado así". Y para acabar, la frase del día:

Uno de los tópicos más en boga en el momento actual es el que predica la igualdad humana. En nombre de la igualdad humana se aprueban cualesquiera normas y sobre las más diversas materias: incompatibilidades, fijación de horarios rígidos, impuestos —cada vez mayores y más progresivos- igualdad de retribuciones…En ellas no se atiende a criterios de eficacia, responsabilidad, capacidad, conocimientos, méritos, iniciativa o habilidad: sólo importa la igualdad. La igualdad humana es el salvoconducto que todo lo permite hacer; es el fin al que se subordinan todos los medios.

Mariano Rajoy