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Sociedad
La tasa Tobin: Cómo administrarla y para financiar qué

por Consejo Científico de ATTAC - Francia
 

Pórtico Luna Hilo conductor para un debate internacional

Preámbulo

La tributación llamada de "impuesto Tobin" se plantea en primer lugar como objetivo la reducción de la especulación sobre el mercado de cambios. Como todo impuesto, genera ingresos fiscales. La puesta en práctica y la utilización del mismo, generan cuestiones que pueden tomar un aspecto técnico pero que son sobre todo decisiones de orden político. Es por ello que incumbe a la totalidad de los grupos ATTAC de todos los continentes y a otras organizaciones que luchan por los mismos objetivos, considerar estas cuestiones.

Una vez lanzado , el debate internacional debería desembocar, en el otoño 2000, en una serie de proposiciones que reflejen los puntos de vista comunes del Norte y del Sur.

I.- ¿Cuáles son las transacciones sometidas al impuesto y cuál debe ser su nivel?
El impuesto debe reducir el margen de maniobra de la especulación sobre las monedas. Los especuladores pueden ser no residentes, como también empresas, bancos o súbditos ricos del país cuya moneda es atacada. Utilizan toda una panoplia de productos financieros cuya lista aumenta sin cesar.

Un impuesto de nivel demasiado bajo podría ser fácilmente asimilado por la finanzas internacionales y no alcanzaría su objetivo. Una tasa de un nivel un poco más elevado, siendo aún bajo, sería eficaz contra la especulación "ordinaria" pero insuficiente en caso de especulación a gran escala.

Esta constatación plantea las cuestiones siguientes:

1.- ¿Debe el impuesto cubrir todas las transacciones de cambio o prever excepciones? ¿Cuáles?

2.- ¿Cuál es el nivel adecuado del impuesto? ¿Puede preverse un tipo variable, bajo cuando la especulación es baja, elevado cuando la especulación es fuerte?

3.- ¿Cómo completar el impuesto con otras medidas de control de capitales?

II.- ¿Cómo recaudar el impuesto?
A nivel internacional, las transacciones de cambio son realizadas directamente entre bancos, empresas y otros agentes privados situados en países diferentes. No hay un "mercado" en el sentido de un lugar geográfico preciso.

Los mercados de cambio internacionales se organizan, de hecho, en tres lugares diferentes: el lugar de negociación de la transacción (la sala de mercado de un banco); el lugar de registro contable (en el país en el que se encuentra la sede del banco); y el lugar de entrega de las divisas (cualquier lugar del mundo).

De donde las cuestiones siguientes:

4.- ¿El impuesto debe recaudarse como el IVA y revertido luego por los bancos a la administración fiscal de cada país, o deben plantearse otras posibilidades?

5.- ¿El impuesto debe recaudarse en el lugar de negociación o en el lugar de registro contable?

En el primer caso, se minimizan los riesgos de deslocalización en los países que no apliquen el impuesto, pues las salas de mercados son muy caras. Pero el fraude sería más fácil.

En el segundo caso, se limitan las posibilidades de fraude fiscal pues todas las transacciones internacionales de los bancos son centralizadas en un lugar único: la sede. Pero el inconveniente es que el impuesto sería recaudado en menos de una decena de países, los más ricos, que agrupan la aplastante mayoría de las sedes de los bancos, lo que reforzaría aún más su poder. Esto no sería realizable que a condición que esos países ricos respeten realmente su compromiso de revertir el producto de la tasa a los otros países del mundo.

Esto lleva a interrogarse sobre el contenido del tratado internacional que daría nacimiento al impuesto Tobin, a los compromisos respectivos de los países, a las garantías necesarias y a las instituciones encargadas de administrarlo.

III.- ¿Cómo poner en marcha el impuesto?
El impuesto Tobin tiene una vocación universal y ese es uno de sus principales atractivos. Sin embargo, no se puede razonablemente pensar que vaya a ser instituido directamente a la escala mundial. Es por ello que la iniciativa no puede venir más que de un grupo de países con una masa crítica suficiente que decidan crear lo que podría llamarse por comodidad una "zona Tobin".

6.- ¿ La Unión Europea (UE) podría tomar la iniciativa de constituir esta "zona Tobin"? En este caso, ¿no habría un riesgo de huida masiva de capitales hacia los países, como los Estados Unidos, en posesión de una potencia financiera considerable?

7.- ¿Cómo asegurarse que esta zona sea abierta a todo el mundo? ¿Cómo crear mecanismos que inciten y que conduzcan a los otros países a unirse a esta zona? ¿No existe un riesgo de desnaturalizar el proyecto de ley Tobin al desnaturalizar su vocación universal?

IV.- ¿Quién debe administrar el impuesto y cómo?
Existen diversas posibilidades. Ciertos economistas piensan apoyarse sobre las instituciones ya existentes. Los bancos centrales y la administración fiscal de cada país serían encargados de vigilar la recaudación a escala nacional, con la ayuda, a escala internacional, del Banco de transacciones internacionales (el "banco central de los bancos centrales nacionales" situado en Basilea). El Banco Mundial podría recibir el producto del impuesto e integrarlo a su presupuesto para financiar el desarrollo, como también el Fondo Monetario Internacional (FMI) para reforzar su capacidad de intervención.

Para otros economistas —y ésta es evidentemente la posición de ATTAC— el pasivo de estas instituciones, los fracasos y los daños sociales que han provocado en el pasado las desacreditan definitivamente para administrar el impuesto.

Debería por lo tanto plantearse la creación de una nueva institución internacional, lo que origina numerosas cuestiones.

8.- ¿ La nueva institución debe, y si es así cómo, integrarse en la familia

de la ONU? ¿Por medio del programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) o en colaboración con la Organización Mundial del Trabajo (OIT), por ejemplo?

9.- ¿Cómo asegurar la mayor transparencia y la mayor democracia de esta nueva institución internacional? ¿Debe constituirse únicamente de representantes de los gobiernos de los países miembros, o incluir representantes de los parlamentos y de la "sociedad civil" de cada país

(sindicatos, asociaciones, ONG)? ¿Según qué modalidades, en qué proporción, y con qué poderes?

10.- ¿Qué cobertura nacional, encargada de administrar el impuesto a escala local, dar a esta nueva institución internacional?

V.- ¿Qué hacer del producto del impuesto?
Los ingresos fiscales no constituyen un objetivo primordial para James Tobin sino sólo un efecto secundario. Esta concepción se conjuga con la proposición de un impuesto de nivel bajo. Pero para los movimientos de ciudadanos, tributar la especulación para que contribuya a reparar los daños sociales que provoca, constituye una motivación esencial.

Por otra pate, la suma de los ingresos fiscales representa un capítulo importante. Estos ingresos alcanzarían, en efecto, una cantidad considerable: de billones de dólares, en función de diferentes escenarios.

Conviene pues, al plantearse su utilización, tener presente que no serán suficientes para financiar todas las necesidades del planeta y que no dispensan a los gobiernos de aplicar políticas nacionales de lucha contra todas las desigualdades, la pobreza, el desempleo, por la satisfacción de las necesidades sociales y la protección del medio ambiente.

Sobre esta base, puede imaginarse que los ingresos de este impuesto sean principalmente destinados a los siguientes aspectos:

- ayuda al desarrollo: educación, sanidad, acceso al agua potable, acceso a la vivienda, etc.

- lucha contra las desigualdades y en favor de la protección social en todo el mundo.

- la protección de la naturaleza y de los seres vivos.

Las cuestiones que se plantean son entonces las siguientes:

11.- ¿Qué reparto de las sumas entre los tres aspectos?

12.- ¿Qué parte destinar a los programas nacionales y a los programas

internacionales?

13.- ¿Qué parte destinar a los países del Sur y a los países del Norte?

Un principio general es que corresponde a las poblaciones afectadas decidir en última instancia lo que ellas consideran como prioridades. Ello supone un debate democrático, elaborar programas en colaboración con el mayor número posible y controlar su puesta en práctica.

Corresponde al movimiento internacional ATTAC y a otras organizaciones interesadas en la puesta en práctica de la tasa Tobin debatir para comenzar a aportar respuestas.

El Consejo científico de ATTAC Francia
www.attac.org/fra/asso/doc/doc14es.htm