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Sociedad
La ciudad que se comió al Banco Mundial

por Johnny B. Goode
 

Pórtico Luna No. No es el título de una película japonesa de monstruos. Al parecer piensan algunos que es lo que ha sucedido estos días en Barcelona. Por primera vez que se recuerde, el Banco Mundial ha suspendido una de sus conferencias ante el temor a que se repitan en Barcelona los sucesos violentos de Seattle, Washingotn, Melbourne, Praga, Niza, Davos ...
Quienes se oponían a la reunión en Barcelona han celebrado la noticia de la suspensión como un triunfo particular frente a la globalización y el propio Banco Mundial.
¡Craso error!

¿Qué es lo que han conseguido entonces? Que el Banco suspenda, no una cumbre, sino una autodenominada Conferencia Anual del Banco para la Economía del Desarrollo, donde no se iba a tomar ningún tipo de decisión transcendental y sólo iban a debatir unos cuantos catedráticos y miembros de oenegés sobre la pobreza que denuncian quienes ahora se vanaglorian de haber derrotado al todopoderoso Banco Mundial.

¡Menuda victoria! Seguro que los oscuros gobernantes del capitalismo mundial están acojonados en sus mansiones y en sus áticos de lujo sin atreverse a salir por miedo a que el ascensorista o el que llena sus piscinas de champan se les eche encima con una bomba atada a su pecho en plan Hamas.

No, exultantes rebeldes. El Banco va a seguir existiendo. Y las decisiones importantes, las que de verdad cuentan, se seguirán tomando como siempre: en la más absoluta intimidad.
Y quienes las tomen, ni siquiera tienen por qué ser del Banco; o del FMI; o de la OMC.
Estos aprendices de revolucionarios me recuerdan a aquellos luditas suizos que intentaban detener la industrialización arrojando sus zapatos de madera a las máquinas. Sin entrar en si tenían razón o no, simplemente era una táctica ineficaz. E inútil.

También la desaparición del feudalismo tuvo detractores que criticaban la desaparición del vínculo del hombre con la tierra. Hoy vivimos cómodos y felices en nuestras ciudades de hormigón, acero y cristal. Y si queremos pisar tierra siempre podemos bajar al pipicán del parque.

Pues bien, mis fosilizados amigos, tengo una noticia para vosotros: la globalización ya está aquí. Y ha llegado para quedarse. Y a no ser que tengáis una alternativa mejor y tangible, va para largo.

Para empezar podríais empezar desprendiéndoos de toda esa retórica sesentayochista y empezar a hablar de temas concretos. Es terrible el lenguaje que manejan los representantes de esa subespecie de la fauna política que intenta simular inteligencia mediante la repetición mántrica de consignas prefabricadas.

¿Os habéis dado cuenta de que usando expresiones como lucha contra la opresión, derechos del pueblo, solidaridad, colectivos represaliados, etc ... muchos se excusan de pensar? ¡Demonios! ¡Probablemente podríamos escribir un manifiesto por la lucha contra la opresión de los fabricantes de lavadoras en nombre del derecho de los pueblos a lavar la ropa según sus ancestrales costumbres y llamando a la solidaridad con los colectivos oprimidos de lavanderas del Amazonas ... y no faltaría quien quisiera firmarlo!