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Sociedad
Al Yazira, la televisión impertinente del mundo árabe

por Fernando Gualdoni
 

Pórtico Luna

Fernando Gualdoni es enviado especial en Duhá (16/11/01)


La cobertura de la guerra y las proclamas de Bin Laden han lanzado a la cadena al estrellato y despertado las iras de EEUU.


El pasado martes una bomba destruyó la oficina de la cadena de televisión por satélite árabe Al Yazira y ayer cuatro periodistas de la emisora qatarí partieron hacia Afganistán para estar en todos los puntos clave de la información. Al Yazira no está dispuesta a ceder terreno en la cobertura de la guerra que la lanzó al estrellato fuera del mundo árabe y que afianzó su credibilidad dentro de éste. La cadena ha irritado a EE UU y mucho antes de esto ya era vista con desconfianza por los Gobiernos de los países árabes.

Al Yazira rompió varias marcas: ser la primera y por mucho tiempo la única emisora que informaba desde Kabul y la primera en difundir las opiniones de todas las partes en una guerra en la que participa EE UU. También ha sido la única mediante la que Osama Bin Laden, el terrorista más buscado del mundo, se ha expresado. ‘Con nuestra cobertura en Afganistán hemos trascendido el mundo árabe y ahora somos un fenómeno internacional’, dice Dima Jatib, editora de informativos de la cadena.

El fenómeno nace hace cinco años, pero la explicación de su existencia hay que buscarla un año antes. El 27 de junio de 1995, el actual emir de Qatar, jeque Hamad bin Khalifa al Thani, derrocó a su padre mientras éste estaba en Suiza y sin derramar una gota de sangre. Aunque Qatar es independiente desde 1971, puede decirse que un nuevo país nació en 1995 y con éste fenómenos como Al Yazira. El emir Hamad puso en marcha una serie de medidas para modernizar la sociedad qatarí, alejarla de la enorme influencia saudí con la que se vivía mientras gobernó su padre, y uno de esos pasos fue crear una televisión al estilo de las grandes cadenas de Occidente, como la BBC o CNN, pero con una visión regional, más que internacional, por lo menos al principio.

Qatar no es una democracia, pero se ha alejado del radicalismo islámico saudí, y recientemente el emir ha autorizado a la candidatura y el voto a las mujeres en elecciones municipales. La política del emir Hamad es vista con mucho recelo por los Gobiernos vecinos de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, con la sola excepción de Dubai, pequeño emirato cuya apertura lo está convirtiendo en el Hong Kong de Oriente Medio.

Los equipos de edición, programación y emisión que hay en el edificio de Al Yazira en Duhá son los mismos que posee la CNN, y una gran parte de su plantilla panárabe de periodistas procede de la BBC. Ahmad al Shouly, jefe de la sección de entrevistas, es uno de ellos. ‘Estoy en la cadena desde el inicio y antes trabajé muchos años en Londres’, dice. ‘Me gusta trabajar aquí, tenemos libertad, y cuando un informador tiene eso no importa que los recursos sean escasos, se pueden hacer maravillas. Mira la televisión saudí, tiene mucho dinero, pero es aburrida’, añade. Las entrevistas difundidas por la cadena han provocado más de un incidente diplomático a Qatar. Argelia, por un programa de derechos humanos en el que se incluían entrevistas de miembros del Gobierno, pero también de personas independientes, retiró a su embajador de Qatar durante un año.

‘El Ministerio de Asuntos Exteriores siempre nos dice que recibe muchas protestas de otros gobiernos árabes, pero qué pueden hacer. En el momento en que sienta alguna presión, me marcho de aquí; soy demasiado viejo para aguantar esas cosas, y además, si decido soportarlas, acepto una de esas ofertas de cadenas de otros países donde al menos me pagan más por hacerlo’, dice Al Shouly.

‘Soy la primera empleada de esta cadena’, dice la palestina Hayfa Shawkat, ‘y el secreto del éxito de Al Yazira es que nuestra libertad dentro de nuestra emisora se transmite fuera de ella, y la gente lo percibe. No cambiaría este trabajo por nada’, dice Shawkat, secretaria del director general de Al Yazira, Mohamed Jasem al Alí.

El estilo de Al Yazira ha calado muy hondo en los televidentes del mundo árabe, y los gobiernos de la zona, a regañadientes, están empezando a aprender a vivir con la cadena. Al Yazira tiene 11 boletines informativos de menos de veinte minutos de duración, otros nueve de alrededor de treinta minutos, dos de una hora y media y uno a las 12.30, GMT (13.30 hora peninsular española), que es el más visto de todos en el mundo árabe, que dura actualmente casi dos horas y en el que las noticias se complementan con información documental y con entrevistas a expertos y políticos. También emite un programa donde el público hace preguntas a través del correo electrónico con los invitados. Es la primera vez que se lleva esta práctica a un programa que trata cuestiones serias en la historia de la televisión árabe. Al Yazira ha ridiculizado a otras cadenas tradicionales árabes como la MBC, y muchas de estas emisoras ya han empezado a copiar el estilo de la qatarí.

La modernidad de Al Yazira no sólo se percibe en sus equipos y programas, dentro trabajan árabes de todos los países en armonía y las mujeres qataríes muestran sus rostros y visten con prendas de color, mientras que fuera de la estación se cubren de negro de los pies a la cabeza. ‘Es una tradición en este lugar, pero sólo aquí, por eso Al Yazira, que además de la península significa la isla, es para nosotros eso, un sitio aislado donde podemos hablar y vestir sin problemas’, explica Dima Jatib.

‘Todos en el mundo árabe conocen y creen a Al Yazira. Cuando miro las imágenes sobre mi país en El Cairo pienso que son reales, creo en ellas. Pienso que el corresponsal de Al Yazira conoce muy bien el terreno que pisa’, explica Khaled, uno de los más de 15 egipcios que gestionan un flamante hotel que Qatar tuvo que construir para albergar a las más de 5.000 personas que durante la última semana participaron de la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El presidente egipcio, Hosni Mubarak, quiso ver el fenómeno Al Yazira por sí mismo. ‘Cuando Mubarak entró aquí se quedó sorprendido de lo pequeña que es nuestra estación en comparación a nuestra cobertura en el mundo árabe’, comenta Al Shouly. ‘¿Sabes cómo definió Mubarak al edificio de Al Yazira? Como una caja de cerillas’, añade.

 

MOHAMED JASEM AL ALI, Director de Al Yazira:
"EE UU no ha explicado por qué destruyó nuestra oficina en Kabul"

Fernando Gualdoni | Duhá El Pais, 16.11.01

Mohamed Jasem al Ali no es periodista, pero su experiencia en televisión se remonta a 1975, cuando comenzó a trabajar en la cadena pública qatarí. Desde el momento en que la cadena de televisión por satélite Al Yazira fue fundada en noviembre de 1996 por el emir de Qatar, jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, se le confió a Abu Jasem, como lo llaman sus empleados con confianza, la dirección y una silla en el consejo de administración de la nueva cadena. Es un hombre afable, pausado y sereno para hablar. Los periodistas, técnicos y demás trabajadores hablan con respeto de él sin que nadie les pregunte. Dicen que es muy accesible, que la puerta de su despacho siempre está abierta para ellos. Es más, en parte atribuyen el éxito y la credibilidad de Al Yazira a la libertad que ellos mismos sienten dentro de la propia estación de televisión.

Pregunta. ¿Cuál cree usted que es el punto más fuerte de Al Yazira y cuál el más débil?

Respuesta. El punto más fuerte es que es la primera experiencia como cadena independiente y objetiva en el mundo árabe. Mientras que nuestra debilidad es que no tenemos otro punto de referencia, otra televisión independiente en el mundo árabe para empujarnos a hacer mejor nuestro trabajo.

P. ¿Cuál su relación con el Gobierno qatarí?

R. El emir de Qatar creó la cadena hace cinco años con un contrato por el cual daba a la cadena un presupuesto anual de 30 millones de dólares. Este contrato se terminó el pasado 1 de noviembre y ya no tenemos el apoyo financiero del Gobierno. Así que ahora estamos empezando a financiarnos a nosotros mismos.

‘Los Gobiernos árabes nos presionaron al principio, pero ahora ya no son tan beligerantes’

P. ¿Y la de la cadena con respecto a los demás países del Golfo?

R. Hay dos aspectos, uno es el público y el otro los Gobiernos. Al público le hemos tratado con mucho respeto desde el comienzo para darle confianza en los medios de comunicación árabe y creo que hemos conseguido ser creíbles para ellos. Los Gobiernos de todos los países árabes y no sólo de los países del golfo Pérsico nos vieron al principio con mucha cautela y más tarde comenzaron a presionarnos negándose a dar visados a nuestros corresponsales, clausurando nuestras oficinas y prohibiendo a nuestros cámaras filmar. Pero después de cinco años, los Gobiernos han cambiado su actitud beligerante y ahora pueden verse en muchas cadenas públicas árabes programas similares a los de Al Yazira. No obstante, hay tres países árabes, Bahrein, Argelia y Arabia Saudí, donde aún no hemos podido acreditar a nuestros corresponsales, y en otro, Túnez, tenemos corresponsal pero no le dan libertad de movimiento, no puede trabajar.

P. El secretario de Defensa de EE UU, Colin Powell, reconoció que había intentado convencer al emir de Qatar para que usara su influencia para poner freno a las opiniones antiamericanas, según Powell, que Al Yazira difunde. ¿Recibió presiones directas?

R. Me enteré del asunto por la prensa. No hemos recibido una presión directa en este sentido y pienso que, si algún día la recibimos, el primer perjudicado será el público. Seguimos trabajando con la misma objetividad y profesionalismo y esto no cambiará con ciertas personas o circunstancias. Me extrañaría que EE UU intentase presionar sobre una cadena de televisión cuando este país ha intentado inculcar al mundo árabe los conceptos de libertad de expresión durante los últimos años.

P. La oficina de Al Yazira en Kabul fue destruida por una bomba ¿Han recibido alguna explicación sobre esto?

R. Nuestro corresponsal en Washington ha preguntado al portavoz de la Casa Blanca si fue un error o qué ha pasado, pero hasta ahora no tenemos ninguna respuesta. No sabemos si EE UU lo ha hecho porque quería destruir la oficina de Al Yazira, pero sabemos con certeza que EE UU sabía dónde estaba localizada nuestra estación en Kabul. Nuestra gente que estaba allí está bien.

P. ¿Seguirán presentes en Afganistán?

R. Por supuesto, nuestra profesión es meternos en problemas. Seguiremos presentes allí porque el público confía en nosotros y tenemos que seguir dándole información. Hemos enviado a cuatro de nuestros periodistas a Afganistán y esperamos que lleguen lo antes posible a pesar de las dificultades con el transporte. Mientras tanto seguimos teniendo a nuestro corresponsal en Kandahar y somos los únicos que estamos allí, aun cuando sólo sea transmitiendo por videoteléfono.

P. ¿Qué planes tiene para el futuro?

R. Hay planes muy ambiciosos, un canal de información económica y documentales y un plan para hacer una edición en inglés que está en estudio. Mi deseo es tener servicios en muchos idiomas, pero nunca habíamos pensado que sólo en cinco años seríamos tan reconocidos mundialmente. Nuestro proyecto inicial era el de llegar a transmitir 24 horas a partir del quinto año y lo comenzamos a hacer ya desde el segundo, y ello supuso un esfuerzo muy grande no sólo por el dinero, sino porque se necesita gente cualificada. Por ello creo que el servicio en inglés tardará.