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Sociedad
Abolir y despenalizar

por Lobo Negro
 

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Sobre la Inquisición y el Puritanismo de Iglesias e Imperios como los que soportamos.

Aparte del problema del Estado, la cuestión de la libertad, el no obedecer y no mandar nos diferencia  de ideologías y estructuras  todavía hoy dominadoras como son los cristianismos inquisitorial-puritanos, la burguesía más o menos nacionalista y/o post-neoliberal y/o, ¡huy!, los marxismos vulgares en declive, con sus cuasiinterminables partidos, sectas u ONGs. Que estos círculos jerárquicos de poderosos dominadores utilizan la familia nuclear neurótica, los agentes "educativos-culturales-artísticos", los medios de comunicación-formación de masas, el trabajo útil e inútil asalariado y, finalmente, policías, cárceles, tortura y guerras para hacerse obedecer son cosas ya viejas y sabidas.

El mandato restringe y coarta nuestra libertad o nuestras libertades. La desobediencia aumenta nuestra libertad, la capacidad de elegir, nuestro goce, o nuestra capacidad de lucha individual o colectiva. De ahí las feroces críticas a los partidos, centrales sindicales y ONGs, a los ejércitos, al economicismo, al patriarcado, a todas estas estructuras sociales que desde hace miles de años prohíben, culpan, penalizan, castigan a los seres humanos, los mandan y los hacen obedecer.

La intimidad de la persona, su dieta cerebral (lo que toma y afecta a su comportamiento, a sus ideas), su dolor, sus sueños y euforias, aunque no sean hoy todavía materia de política diaria, sí son elementos que deberían importar a las personas aún no alienadas o embrutecidas por el alcohol, por la televisión, por la civilizacion tecnoindustrial decadente y en incipiente derribo. ¿Qué razones hay para no hablar de drogas, prohibiciones, de familias y grupos neuróticos, impotentes y enajenados? O de sus espacios característicos, como psiquiátricos, cárceles, escuelas, viviendas unifamiliares, fábricas contaminantes de cuerpos y espacios, oficinas estúpidas, calles grises para gente gris. O de las manipulaciones espectaculares para centenares de millones de teleadictos/as.

Recordemos ahora las cientos de miles de asesinadas y torturadas por la Inquisición Católica blanca en las Américas. Y a las 500.000 personas quemadas y torturadas del año 1200 al 1700 en Europa, cuando ésta tenía tres millones de población. Sólo en Alemania, en dos siglos, fueron quemadas 100.000 personas. Durante el reinado de Francisco I de Francia (1494-1547), unas 100.000. Al principio de la Modernidad la Inquisición Católica era igual de terrible a ambos lados del Atlántico. Los cristianos, católicos o protestantes, la Inquisición o el Puritanismo, intentaron, e intentan, acabar con cualquier uso medicinal o lúdico o social de las plantas naturales. Impusieron la medicina científica, monárquica, la de la Iglesia y los Estados nacionales emergentes. Igual que ahora. Un Dios, un Rey, una Ley: ¡¡a la hoguera las brujas y los herejes!! Fueron mayoría las mujeres asesinadas.

No olvidemos que fue en la década pasada de los años 60, en la cumbre del movimiento Contracultural y de la Nueva Izquierda, del movimiento negro y contra la guerra del Vietnam, cuando los USA prohibieron en todo el planeta el uso de los visionarios (marihuana, mescalina, silocibina, LSD) y estimularon el tráfico de drogas adulteradas (heroína, cocaína...) en los grupos revolucionarios y a la población general (indios, negros, chicanos, jóvenes...). También en los años 70 las cloacas policiales estatales europeas abastecieron y se cuidaron de propagar las plagas de heroinómanos que colaboraron en gran medida en pudrir los movimientos libertarios o revolucionarios en Catalunya, Euskadi y otras partes de España, Italia y en muchas más metrópolis europeas. Bush padre, jefe de la CIA por esas épocas, tiene la mayor responsabilidad en todos estos actos de contrainteligencia.

El "no future", la anemia cultural de los años 80, tiene mucho que ver con la capacidad de soñar, de imaginar, de tranquilizarse y estimularse, y estas capacidades intrínsecamente humanas que tradicionalmente utilizaron todos los pueblos y culturas, han sido coartadas, reprimidas, manipuladas, e intentan hacerlas desaparecer.

Ahora Bush hijo ya controla en Afganistán el 75 % del opio mundial, materia prima de la heroína. Por no hablar del papel de los servicios secretos norteamericanos en la producción de cocaína en los Andes y su tráfico ilegal a través de México hacia USA.

La libertad, o la falta de ella, la vivimos de dos formas fundamentales. Primero, en el libre pensamiento de nuestra consciencia, muy disminuido por la teleadicción, la escuela autoritaria, la familia neurótica, el trabajo alienante, los abusos de drogas legales o ilegales más o menos adulteradas. Después, la libertad física, amenazada constantemente por la cárcel, que es el dominio físico absoluto de la persona por parte del Estado.

En los cerebros dominados por la enajenación y la alienación, es imposible cualquier mejora personal o social y evidentemente, el cultivo del alma, del espíritu, de los sentimientos y de las emociones puras. La crítica, la lógica, la razón, el libre volar de la imaginación, la reflexión sobre uno/a mismo/a y sobre los demás y las cosas es parte fundamental de la persona, si ésta es sana y no neurótica.

Sabemos del gran papel coercitivo que ejercen las prisiones sobre la población. Sin la amenaza constante de ser encerrad@ entre cuatro paredes y allí ser torturad@ y sometid@ a arbitrariedades innumerables, en las personas la rebelión sería la norma cotidiana y la libertad dejaría de ser una palabra hueca. Sabemos que las policías de todo el mundo no solamente encierran a l@s desgraciad@s que no tienen dinero para pagar o sobornar a la burocracia legalista de los Estados, sino que también se encarcela a las personas que tienen la voluntad y el deseo y que actúan contra situaciones de explotación y opresión. Sólo en los USA ya son más de dos millones (el 1 % de la población) las personas que están encerradas. A esta sociedad la llamamos militar-industrial-carcelaria.

Con la prohibición de ciertas sustancias naturales tranquilizantes, eufóricas y visionarias, los Estados imperialistas puritanos e inquisitoriales han logrado dominar y manipular a mentes individuales, y sobre todo a numerosos grupos sociales, a la población en general. Las formas de control y de dominación del prohibicionismo son varias:

  - Promovieron el uso abusivo de alcohol y de tabaco, y a la vez prohibieron otras sustancias naturales, populares y accesibles, tranquilizantes, euforizantes y visionarias, primero a l@s blanc@s y poco después a las otras razas. Generan así un gran capital monetario con que alimentan a la banca mundial, especialmente a la WASP (blancos, anglosajones y protestantes), y por otro lado provocan plagas sanitarias y sociales planetarias.

  - Al estimular el uso abusivo e indebido de anfetaminas, barbitúricos, tranquilizantes y sedantes a través del Sistema Sanitario estatal, imponen sus multinacionales en todo el planeta, acumulan más capital y a la vez sustituyen con peores medicamentos los usos y sustancias tradicionales fácilmente accesibles en las diferentes geografías, provocando enfermedades mentales, adicciones individuales y plagas sociales.

  - Los Estados Imperialistas se benefician de la creación de múltiples organizaciones criminales y del aumento constante de la delincuencia, alimentando a un gigantesco complejo industrial carcelario, generando así también capital, y paralelamente la fabricación y el tráfico de armas cada vez más pesadas.

  - Prohibiendo las plantas mágicas naturales, han favorecido la adulteración y la adicción, han creado una mediática y falsa problemática sobre "las drogas", beneficiándose económicamente y propagandísticamente (Estado-Imperio=Orden, normalidad, el bien; Drogas= Maldad absoluta, corrupción, cárcel, caos, enfermedad, pecado).

  - Otro objetivo del Imperialismo ha sido estupidizar a la juventud mundial, con el cebo de la "transgresión social" (?) con el consumo de drogas adulteradas a precios exorbitantes. De ahí consiguen grandes beneficios económicos.

  - Han justificado con "la lucha contra las drogas" la intervención militar-imperialista en países como Colombia y Bolivia, para así ganar control de territorios, robar patentes, dominar el mercado de materias primas, combatir la insurgencia y militarizar sus regiones y fronteras para justificar el racismo imperialista explotador y opresor.

Con la prohibición nacional-imperialista, la libertad física y de pensamiento, han sido reducidas considerablemente, estimulando el enorme aumento del complejo industrial carcelario en Occidente y en las metrópolis mundiales, y también ha reducido la capacidad de soñar de tod@s las personas y comunidades.

Este Régimen mafioso-imperialista de alcohol y tabaco, de anfetaminas, antidepresivos y sedantes, de medicinas venenosas, no es, ni ha sido, ni será, compatible con las otras culturas donde el uso de plantas "mágicas" y potentes agentes homeopáticos enteogénicos cambian y pueden transformar más aún, en pequeños plazos de tiempo, las mentes de millones de personas y comunidades. Muchísimas culturas antiguas, y no sólo cazadoras, recolectoras o nómadas,  fueron (algunas son) más libres y no patriarcales, pues sus visiones  cosmogónicas construyen un conjunto cultural donde el chamán, o los chamanes, son los que viven educando, curando, visionando. Y si abusan de sus "artes" rápidamente la comunidad los exilia o los elimina.

Si queremos sobrevivir como especie no podemos seguir permitiendo que decenas de millones de personas, principalmente en Europa, USA y las metrópolis mundiales, estén literalmente encerradas en cárceles psicoquímicas (barbitúricos y sedantes) para seguir vegetando en una sociedad de mierda, en familias de mierda, en trabajos de mierda, rodeados de relaciones sociales de mierda. No es justo que también millones de semejantes sean encerrados en manicomios y psiquiátricos porque la hipocresía familiar, ciudadana y social sea tan cínica como burguesa.

Es una importante necesidad la despenalización de las drogas hoy prohibidas y una efectiva educación sobre las drogas legales e ilegales, pues a la vez que el capital y el imperialismo estatal serían derrotados en una importantísima batalla, liberaríamos fuerzas psíquicas y comportamientos humanos hoy reprimidos u olvidados, a la vez que la principal excusa para la industria carcelaria desaparecería: el tráfico de drogas.

Invertir el actual sentido de todos estos acontecimientos es posible. Y no esperemos de cristianos, marxistas o burgueses una lucha real y decisiva en estos temas, mas allá de declaraciones académicas y burócratas recuperadores. Hablemos y conozcámonos, concretemos auténticos objetivos y luchemos por la libertad de nuestras mentes libres, por la libertad de las personas presas, por la libertad de las comunidades del planeta.

Organicémonos para acabar con las prohibiciones, el pecado, la culpa y el castigo. Tejamos innumerables redes contra sus guerras y su civilización castrante, paranoica y artificial. Por la libertad, contra la estupidez.

Entre Barcelona y Oaxaca, en mayo y agosto del 2003.