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Sociedad
Cómo acabar de una vez por todas con el Partido Popular (V)

por Xavi Garriga
 

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Capítulo 5. (7 de marzo). "El traje nuevo del emperador"

En el cuento que pone título al capitulillo de hoy, todo un reino es testigo de la desnudez de su Rey, engañado por unos timadores, y sin embargo nadie abre la boca para gritar la verdad. Finalmente, un inocente niño desenmascara la estafa y todo el mundo percibe la verdad. A menudo, viendo las actuaciones de nuestro partido favorito durante esta legislatura, me he preguntado por qué no se levantaba de repente ese velo que enturbiaba el buen juicio de los votantes y se desmoronaba de repente el edificio construido en torno al partido popular.

El naufragio del Prestige, el accidente del avión militar en Afganistán, la entrada en la guerra de Irak, el plan hidrológico, la contrarreforma educativa, el escándalo de los precios de la vivienda, el retroceso de la calidad de la educación y la sanidad pública, la tensión territorial y un largo etcétera pueden jugar, sumados entre ellos, el papel del niño del cuento. La pregunta sería más bien, cómo es posible que con la que ha caído, el partido popular todavía aspire a revalidar la mayoría absoluta. Básicamente, porque es un partido muy poderoso. En la columna de mañana hablaremos del apoyo inmisericorde que obtiene de la mayoría de los medios de comunicación públicos y de muchos de los privados, pero ahora nos concentraremos en lo que ocurrirá el día que se levante el telón y de repente les veamos desnudos.

El mayor mérito del señor Aznar López ha sido el de hacer creer a los españoles que existe el partido popular, cuando es evidente que no es cierto. Me explico. En el artículo de hace un par de días, veíamos que es imposible para un partido ser a la vez franquista, postfranquista, de extrema derecha, de derecha, de centro derecha y de centro. Aglutinar a votantes de un espectro político tan diverso sólo es posible con una confederación de partidos. El partido popular en los últimos años ha absorbido los votos de la extinta alianza popular, la unión de centro democrático, el centro democrático y social y muchos otros partidos de corte liberal, además de los votantes de grupos de extrema derecha (que llegaron a tener representación parlamentaria) como fuerza nueva. El caso, pero, es que no sólo han adquirido en esta oferta pública de acciones a los votantes, sino también a los dirigentes y a los cuadros medios de todos estos partidos. Jaime Mayor Oreja, uno de los tres posibles sucesores de Aznar, provenía de las filas de UCD (y las malas lenguas aseguran que por ello no fue el elegido, ya que él y los suyos todavía son vistos como "advenedizos" por los que pertenecen al partido desde los míticos tiempos de alianza popular).

Pero vayamos al grano. Lo que sugiero es que el partido popular sólo funciona bien y está cohesionado cuando es un partido de gobierno. Allá donde no ocupa el poder, es un partido con luchas internas y sujeto a las típicas fuerzas centrífugas y centrípetas que suelen afectar a todos los partidos. Si Rajoy no consigue ganar claramente estas elecciones (y cada vez parece más difícil que lo consiga), puede empezar a haber ruido de sables en las salas de banderas de los cuarteles regionales del partido. Gente honesta como Manuel Pimentel en Andalucía o Miguel Herrero de Miñón en Madrid ya han abandonado o están a punto de crear sus propias fuerzas políticas al margen del gran partido. En Andalucía, la guerra está servida, en Madrid, Rato y Ruiz Gallardón esperan pacintemente su oportunidad. Valencia, aunque es un feudo importante, stá empzando a notar la marcha de Zaplana, Castilla la Mancha no existe para el PP. En Catalunya, un sondeo reciente hizo una pregunta magnífica a los ciudadanos (no sé por qué no la hacen siempre). "A qué partido no votaría usted bajo ninguna circunstancia". Todos los partidos recibieron entre un quince y un treinta por ciento en esta pregunta, salvo el PP que se llevó un ochenta. Una legislatura de nuevo en la oposición, y el partido puede volver a sus orígenes de partido perdedor

No se pierdan el espectacular capítulo de mañana titulado "Los otros", y antes de irnos, como siempre, una bella frase.

 

"Yo soy partidario en líneas generales de que se hable poco, sabe usted, incluidos nosotros los primeros ministros"

José María Aznar López