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Sociedad
Cómo acabar de una vez por todas con el Partido Popular (VI)

por Xavi Garriga
 

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Capítulo 6. (8 de marzo). "Los otros"

Nos preguntábamos en la columna de ayer cómo era posible que el partido popular mantuviera sus opciones de revalidar la mayoría (no ya la absoluta, ni siquiera la relativa), después de la legislatura que nos ha tocado vivir. Como decíamos, los populares son un partido muy poderoso, con muchos medios de comunicación a su servicio y gran capacidad financiera, pero ¿en qué se traduce ese poder? Veámoslo.

La importancia de tener los medios de comunicación a tu alcance no está sólo en conseguir que den la información de la manera que a ti te conviene, sino, más importante, en marcar la agenda de estos medios para elegir cuáles son estas informaciones. Alrededor de este núcleo de noticias se construye el debate diario en el resto de medios y en la sociedad. De este modo, el gobierno puede elegir cuáles serán los temas de debate durante el mes anterior a la campaña y en qué orden.

Se ha hablado ya hasta la saciedad de la manipulación de la televisión pública. Probablemente sea cierto que todos los gobiernos (autonómicos, municipales, pasados y presentes) ejercen un importante control sobre los medios públicos a su alcance, pero en el caso que nos ocupa se han pasado tanto de rosca que hasta han sido condenados por los tribunales y toda la prensa europea se hace eco de lo exagerado de la situación (el propio Financial Times, poco sospechoso de veleidades rojo-separatistas, se preguntaba en su editorial cómo era posible que Urdaci siguiera al frente de los telediarios de RTVE). A los dos canales de la televisión pública nacional hay que sumar las emisoras de Radio Nacional de España y la agencia de noticias Efe. La iniciativa privada se compone de muchos frentes. En primera fila tenemos la siempre voluntariosa Antena 3, participada por el grupo Planeta, que controla también el periódico La Razón, trinchera de primera línea del aznarismo (aunque sus portadas con fotomontajes la sitúen a medio camino entre un panfleto y una revista humorística).

La segunda barrera de choque la componen las emisoras de la conferencia episcopal española, desde cuyas ondas los más viscerales pensadores de extrema derecha lanzan invectivas contra todo lo que llaman la antiespaña (una perla oída esta misma mañana, los tertulianos del programa de la mañana llegaban a la conclusión, tras estudiar los sondeos, que si el PP no obtiene la mayoría absoluta es porque España está "enferma"). El que esto suscribe ha oído decir al presentador estrella de esta emisora que el General Queipo de Llano (para el que no lo sepa, se trata de uno de los más sanguinarios asesinos del ejército de Franco) era mejor que los socialistas, porque por lo menos, no robaba.

La facción presuntamente moderada de la prensa de derechas la componen ABC (que desde la marcha de Anson a la Razón se ha moderado ligeramente, -ojo, ligeramente-) y El Mundo, que de la mano del inefable P.J. Ramírez defiende a ultranza el liberalismo en todas sus expresiones.

Personalmente, creo que la importancia de los periódicos es menor, ya que la capacidad de formar opinión de la prensa escrita es muy pequeña a estas alturas, pero la importancia de la televisión y de la radio (este sigue siendo un país en el que la radio es un medio de comunicación muy fuerte) son la clave para el sostenido triunfo electoral del partido popular. Cómo mínimo para mantener el velo ante la opinión pública del que hablábamos ayer.

Para acabar, un dato interesante; en las encuestas de todos los periódicos, si bien el partido popular destaca como probable ganador, más del sesenta por ciento de los encuestados declaran preferir un cambio de gobierno.

No se pierdan el capítulo de mañana "¿Qué está pasando aquí?". Mientras tanto, la frase del día.

Es evidente que el glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales de que el mundo tiene memoria. Los observadores imparciales y el historiador objetivo han de reconocer que la mayor y la mejor parte del país fue la que se alzó, el 18 de julio, contra un Gobierno ilegal y corrompido, que preparaba la más siniestra de las revoluciones rojas desde el poder

Manuel Fraga Iribarne.