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Arte
Net-Art (VII)

por Salvador Diánez
 

Pórtico Luna

Autor: Salvador Diánez Pérez
Director: Jorge Fernández Gómez
Universidad: CEADE / Prifysgol Cymru University of Wales

 

Conclusiones:

A lo largo de este trabajo hemos estado defendiendo la tesis de que el Net.art es el vigía más importante de la nueva revolución que suponen las redes de comunicación cuestionando el medio a través del que se proyecta y el contexto para el que ha sido creado. Ahora, en este último apartado, vamos a establecer una serie de conclusiones para definir nuestra idea de la situación actual del Arte en la Red y ver hasta que punto es cierta la tesis de la que parte este trabajo.

Para el corto periodo de vida que tiene, el Net.art debe enfrentarse a fuerzas muy poderosas y contradicciones internas de las que depende su posterior desarrollo como una forma de arte comprometida con los valores que se fundó. El Net.art nació como un campo social alternativo que utilizaba la Red para alejarse conscientemente de la institución artística. Sin embargo, en la actualidad el Arte en la Red es una práctica artística de pleno derecho, con un alto reconocimiento por parte de la misma institución artística que criticaba. Además, también se debe enfrentar a la fuerza de mercado de las grandes empresas que, en muchos casos, como el ya comentado de ädaweb (adquirida por el Walker Art Center), han terminado comprando las obras o sitios Web.

Si el Net.art es capaz de enfrentarse y resolver estas contradicciones internas, desempeñará un papel central tanto en la creación artística como en las actividades del museo del siglo XXI. El Arte en la Red está siendo y debe continuar siendo

la fuerza que actúe de forma radical en la transformación del sistema estético cerrado del objeto artístico moderno.

La función principal del museo siempre ha sido la de catalogar el valor de las obras y el prestigio del artista. En los últimos tiempos, además, desempeñan un papel de monumento arquitectónico (véase el Guggenheim de Bilbao). Todo esto, unido a la cultura de masas y a los sistemas de subvención vinculados al número de visitas, genera una industria museística de puro espectáculo y entretenimiento. El peligro del Net.art es acercarse a los problemas de exposición y distribución desde el punto de vista tradicional, porque, debido a la atracción que generan las nuevas tecnologías, se verá imbuido en la misma dinámica y problemas del museo. Este es el caso ocurrido con algunas exposiciones de Net.art realizadas en espacios físicos como documenta o Net_condition, que no han tenido en cuenta que estas obras son concebidas para un medio donde el espectador las explora en un entorno privado y de forma individual. Al extrapolarlas cambiando a un entorno público y otras condiciones tecnocomunicativas, las obras pierden su esencia.

De esta forma, por una parte, nos encontramos grandes instituciones museísticas con edificios monumentales que ponen el énfasis en conceptos como autoría y obra, aunque sea de elementos digitales. Por otra parte, hay grupos de Net.artistas que se ocupan de mostrar lo absurdo de esos conceptos en una época de ordenadores interconectados y reproductibilidad técnica.

A pesar de esto y como hemos venido señalando, estas posturas no son blancas y negras, en los últimos tiempos, el Net.art se está viendo tentado por las propuestas de explotación comercial, de una manera tradicional, de las instituciones museísticas. Ante estas propuestas, los Net.artistas deberían centrarse en sus principios y seguir ejerciendo el papel de generadores del cambio con propuestas de exposición y retribución de las prácticas artísticas totalmente nuevas. El museo, en su forma tradicional, no puede intentar salvaguardar unas obras conscientemente desacralizadas.

El Arte en la Red tiene que asumir la función de cuestionar y provocar la generación de los nuevos modos de pensar que la cultura digital de la Red está produciendo. Para eso, ha de mantener un tipo de actividad independiente, aunque eso suponga la falta de una autoridad que establezca un contexto crítico dentro del Net.art, ya que en la Red no hay etiquetas establecidas que digan lo que se puede considerar arte, ni tampoco sistemas de categorización.

El Arte en Internet tiene que permanecer fiel a sus principios intentando que los nuevos sistemas de comunicación reflejen el espíritu de la época que vivimos, han de seguir redefiniendo o desmitificando conceptos como el de la interactividad, la privacidad o la autoría, siempre desde la creencia en que es posible solucionar los problemas de la sociedad a través de una comunicación pública diferente. El Net.art debe seguir siendo el motor de la reflexión crítica de las acciones de la sociedad en este medio.