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Comunicación
Entrevista a Sir Arthur C. Clarke: "La Humanidad sobrevivirá a la avalancha de información "

por Nalaka Gunawardene
Traducción de Jaime Paz para Pórtico Luna
 

La Humanidad sobrevivirá a la avalancha de información – Sir Arthur C

Sir Arthur C. Clarke es conocido como el más grande de los escritores de ciencia ficción y un viviente visionario de nuestros tiempos. Su obra durante las pasadas seis décadas —más de 100 libros, 1000 artículos e historias cortas- no solo ha ayudado a la humanidad a encontrar su camino en tiempos de cambios rápidos, sino también ha discutido las implicaciones sociales y culturales de la tecnología.

En 1945, con tan sólo veintitantos años, fue el primero en proponer el concepto del uso de redes de satélites en la órbita terrestre para la televisión y las comunicaciones. Su visión se convirtió en realidad a mitad de los años 60, y dentro de una misma generación, la Humanidad ha llegado a confiar de forma crítica en las redes de satélites de comunicación colocados en lo que actualmente se conoce la Orbita Clarke, alrededor de 39600 kilómetros sobre la Tierra.

Sus libros de ciencia ficción y los hechos de la ciencia han inspirado a generaciones de astronautas, científicos e inventores tecnológicos. Entre ellos está Tim Berners-Lee, el ingeniero informático británico que inventó la World Wide Web, inspirado por un relato que Clarke escribió en sus años de adolescencia (‘Marque F para Frankenstein’).

En la víspera de la WSIS (La Cumbre mundial sobre la Sociedad de la Información) y días antes de su 86 cumpleaños, Sir Arthur C. Clarke ha conversado con el escritor científico Nalaka Gunawardene en su casa de Colombo, Sri Lanka.

Usted inventó las comunicaciones por satélite e inspiró la WWW mediante uno de sus relatos cortos. Se pregunta sobre las fuerzas y procesos que Ud. Ha ayudado a desencadenar?

Como le he dicho, si yo no hubiera propuesto la idea de los satélites de comunicación geosíncronos en 1945, alguien lo habría hecho tarde o temprano. Era un concepto bastante obvio. Yo no esperaba ver que los satélites de comunicación se convirtieran en una realidad en tan sólo dos décadas. Pero como especie tenemos un profundo deseo de comunicarnos —luego si algo es tecnológicamente viable, lo conseguiremos tarde o temprano. Si usted duda de esto, solo tiene que pensar en cuán rápido se ha extendido Internet.

A veces pienso en cómo pasábamos el tiempo libre antes de que llegaran la televisión por satélite e Internet... y entonces me doy cuenta de que he pasado más de la mitad de mi vida en los ‘tiempos oscuros’! Los satélites, la televisión, Internet, los teléfonos móviles, correo electrónico —todo ello es la respuesta tecnológica al profundamente arraigado deseo humano de comunicarnos y acceder a la información. Una vez alcanzado un progreso sin precedentes en el campo de las comunicaciones durante el último medio siglo, debemos parar a pensar en las implicaciones sociales, culturales e intelectuales de lo que hemos creado.

Usted ha sido un ardiente defensor del uso de la televisión por satélite para la educación y la información. Cree que los canales por satélite de hoy día cumplen las expectativas?

Sin duda alguna, la televisión es el más maravilloso de los medios de comunicación jamás inventado —puede ser usado para educar, informar, entretener e incluso inspirar. Pero gran parte del contenido de la televisión se ha ganado justamente su etiqueta genérica, el ‘Gran Vertedero’.

Pero no estoy me extrañan los ataques a la televisión debido a algunos programas verdaderamente espantosos. Creo que todos los programas de televisión tienen algún contenido educativo. El tubo de rayos catódicos —y ahora la pantalla de plasma- es una ventana abierta al mundo. Muchas veces es una ventana tenebrosa, pero poco a poco he llegado a la conclusión de que haciendo balance, incluso la mala televisión es preferible a ninguna televisión en absoluto.

Obviamente, tenemos que trabajar muy duro para mejorar el contenido de los programas de televisión. No hace mucho tiempo, tuve la reconfortante tarea de usar enlaces de satélites para dirigirme a Rupert Murdoch y Ted Turner (aunque no al mismo tiempo!). Les di algún consejo sobre el buen y el mal uso de la televisión por satélite.

Recuerdo que hace muchos años, un primer ministro británico había acusado a los magnates de los periódicos de disfrutar del ‘privilegio de la ramera a lo largo de los tiempos —poder sin responsabilidad’, yo diría hoy, que la pantalla de televisión es más poderosa que la noticia impresa, y digan lo que digan, la responsabilidad debería figurar siempre como resultado final.

Defiende usted una regulación más estricta de la televisión por satélite e Internet?

Creo que es tecnológicamente imposible para ningún gobierno poder controlar (directamente) transmisiones procedentes de la órbita terrestre. Algunos países han prohibido las antenas parabólicas privadas, otros han experimentado con el bloqueo de Internet, pero a largo plazo la gente encontrará maneras ingeniosas para esquivar estos controles.

No, la prohibición no es la respuesta. Ya que frecuentemente sufrimos el azote de la contaminación de la información, encontramos difícil imaginar su incluso más mortal opuesto —la carencia de información. Me siento muy molesto cuando escucho discusiones —normalmente de aquellos que han sido educados más allá de su inteligencia- sobre las virtudes de mantener felices a las personas dejándolas en la ignorancia.

Sobre la idea de mantener a la televisión al margen, déjeme citar una fuente inesperada. Durante los últimos años 50, South Africa fue el único país rico en el mundo que no tenía una televisión nacional. El ministerio a cargo de las emisiones rechazó inexorablemente tenerla. "La televisión significará el final del hombre blanco en Africa", dijo. Esto fue una observación extremadamente perspicaz. Desde su punto de vista, el ministerio estaba perfectamente en lo cierto.

Si el lápiz es más poderoso que la espada, la cámara puede ser más poderosa que ambos. No me sorprendería si todos los gobiernos, tanto si son liberales o no, hicieran algún intento de controlar —o manipular- lo que aparece en la televisión. Pero los satélites de comunicación e Internet han hecho mucho más difícil para los gobiernos realizar una cersura.

Está usted totalmente opuesto a cualquier forma de censura?

La censura es un fenómeno complejo, y es difícil hacer un juicio generalizado. Hay veces en las que, en el interés de la mayoría, algún tipo de censura puede ser usada durante un tiempo. Realmente, hay asuntos sobre los que virtualmente todo el mundo está de acuerdo en censurar. Pornografía sádica, incitación a la violencia contra minorías raciales o étnicas son dos ejemplos.

Pero lo que no podemos hacer es luchar por una sociedad de la información sin permitir el libre flujo de información, lo cual es un primer requisito. Simplemente tenemos que convertirnos en mejores gestores, navegadores y usuarios de información —digamos que lo que necesitamos es madurez en el tratamiento de la información.

La Era de la Información ha abierto muchas puertas para nuestras mentes ávidas por explorar. Ahora, la cuestión no es tanto ‘¿Qué información quiero?’, sino ‘¿Qué información es la que no quiero?’. Nunca antes en nuestra historia hemos sido capaces de disfrutar de tan tremenda cantidad de esa sencilla y humana libertad de elección.

Ahora nos enfrentamos a la responsabilidad de discernir. Tal y como nuestros antepasados sabían perfectamente que nadie les iba a forzar a leer una biblioteca completa con miles de libros, nosotros estamos dando la alarma inicial del peso absoluto de la información disponible —y entendiendo que no es la información en sí misma lo que determina nuestro futuro, sino solamente el uso que podemos hacer de ella.

Con lo cual usted confía en que la Humanidad sobrevivirá a la actual avalancha de información.

Sin duda alguna. Hay quien está genuinamente alarmado por la inmensa cantidad de información disponible para nosotros en Internet, la televisión u otros medios. Para estas personas, puedo ofrecer un pequeño consuelo, sugiriéndoles que se pongan en el lugar de nuestros antepasados en el tiempo en que fue inventada la imprenta. ‘Oh, Dios mío!, exclamaban, ‘ahora podrá haber miles y miles de libros. ¿Cómo los vamos a leer todos?’

Sorprendentemente, la historia nos ha enseñado que nuestra especie sobrevivió a la primera avalancha de información, y podríamos decir, incluso, que avanzó gracias a ella. No estoy demasiado preocupado con la proliferación de información si se usa con el propósito para el que se ha creado. La tecnología conlleva una responsabilidad que estamos obligados a considerar.

 

¿Qué hay de la División Digital que las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones han ayudado a crear?

Una preocupación grande es que no todos nosotros tenemos los mismos beneficios de estas tecnologías. La revolución en las comunicaciones ha pasado de largo de decenas de millones de personas, y algo se debería hacer al respecto.

Estamos alcanzando el punto en nuestra evolución tecnológica en el que podemos —y debemos- dedicar más tiempo y recursos a resolver problemas como la pobreza, pérdida de la privacidad y la desigualdad.

Virtualmente todo lo que deseamos hacer en el campo de las comunicaciones es en este momento tecnológicamente posible. Las únicas limitaciones son financieras, legales o políticas. En un tiempo, estoy seguro, la mayoría de estas también desaparecerán —dejándonos únicamente con las limitaciones que nuestra propia moralidad nos imponga.

¿Espera realmente que los líderes políticos y empresariales de hoy día tomen decisiones y elecciones moralmente correctas?

Bien, esperemos que lo hagan, en el interés de todo el mundo!. Frecuentemente me describo a mí mismo como optimista. Yo creía que la raza humana tenía el 51 por ciento de posibilidades de supervivencia. Desde el fin de la Guerra Fría, he revisado esa estimación al 60 o el 70 por ciento. Tengo una gran fe en el optimismo como una filosofía, si simplemente nos ofrece la oportunidad de cumplirnos profecías.

La Era de la Información ofrece mucho a la Humanidad, y me gustaría pensar que vamos a remontar los desafíos que presenta. Pero es vital recordar que la información —en el sentido de los datos en bruto- no es conocimiento; que el conocimiento no es sabiduría; y que la sabiduría no es perspicacia. Pero la información es el primer paso esencial para todo lo demás.

¿No es un peligro que las herramientas tecnológicas pueden hacer creer a los que toman decisiones que las máquinas pueden resolver todos los problemas?

Seguro. Los ICTs deberían ser una parte de una solución muy amplia que necesita ser aplicada con cuidado y atención. Las tecnologías de la información y las comunicaciones deberían ser parte de la solución, pero no la única solución.

Siempre ha habido discrepancias en el mundo —la división digital es sencillamente la última manifestación- Creo que tenemos que dar algunos pasos atrás desde la bomba digital, y primero intentar saltar a la ‘División Analógica’, que por tanto tiempo ha afectado a las comunidades y países menos preparados.

Un ordenador en cada aula es una meta noble —siempre que haya una aula física en primer lugar. Un ordenador multimedia con conexión a Internet tiene un uso muy limitado en una escuela cuyos techos tienen goteras -o que ni siquiera tienen techo. La máxima prioridad en estos casos es tener la infraestructura básica y los profesores adecuados.

Y tenemos que ser cuidadosos para no crear nuevos problemas mientras resolvemos los ya existentes. La era de la información ha sido dirigida y dominada por una pequeña armada de individuos que han reformado nuestro mundo más rápido que cualquier líder político jamás lo ha hecho. Y esta ha sido la parte fácil. Ahora tenemos que aplicar estas tecnologías para salvar vidas, mejorando las viviendas y sacar a millones de personas de la miseria y el sufrimiento. En otras palabras, nuestro objetivos debe ser redirigidos de los — al débil.

¿Qué mejoras tecnológicas puede prever en el futuro próximo en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones?

Es difícil pensar en algo que no vayamos a ser capaces de hacer con estas tecnologías en el futuro próximo —cuando todo nuestro actual hardware está conectado mediante constelaciones de satélites en órbita. Por supuesto, como las memorias y los anchos de banda siguen creciendo, seremos capaces de hacer las mismas funciones más rápidamente y mejor, aunque algunos cuellos de botella deberían ser solventados.

Veo el reconocimiento de voz como el mayor paso hacia delante —que también superarán las actuales limitaciones de alfabetización y harán los ICTs verdaderamente accesibles para millones de personas.

Los sistemas de reconocimiento de voz que se están poniendo en uso evita los teclados a los usuarios, y pueden dictar órdenes directamente. Pero estos sistemas todavía tienen algunas limitaciones: mientras son muy valiosos para los que trabajan solos, imagínese el caos que se puede generar en una oficina llena de gente hablando!

Además, el software tiene que competir con una enorme diversidad de acentos en los que se habla un mismo lenguaje. No puedo resistirme a citar mi propio primer intento de configurar uno de los mejores sistemas que hay en la actualidad. Cuando dije ‘Ahora es el momento para que todos los buenos hombres vengan a ayudar al grupo’, el programa reveló su impresionante vocabulario con una sorprendente incorrección política: ‘Ahora es el momento para que todos los hombre buenos vengan a ayudar al apartheid’

(NdT: En inglés, el programa confundió las palabras party —grupo- y apartheid)

Pero es sencillamente una cuestión de tiempo antes de que la capacidad mejore, y las aplicaciones de reconocimiento de voz proliferarán. Mejores y más sensibles sistemas de reconocimiento de voz allanarán las dificultades actuales y nos harán menos dependientes de los teclados.

 

¿Qué viene después? ¿Ordenes directas desde el cerebro?

Sí, el dispositivo input-output definitivo ignoraría todos los órganos sensitivos del cuerpo y proveería señales directamente al cerebro. Exactamente cómo se conseguirá es cosa de los bioingenieros, pero en ‘3001: La Odisea Final’, describí precisamente un dispositivo de ese tipo, a quien llamé ‘Braincap’. Un factor que podría retrasar su implantación a nivel general es que el que lo lleve puesto probablemente tendría que ser completamente calvo para poder usar el casco herméticamente cerrado. Por lo que la fabricación de peluquines se convertirá en un gran negocio en algunas décadas....

Finalmente, como escritor, ¿cómo cree que las ICTs cambiarán el uso del lenguaje?

Los cambios son más perversos y más dramáticos de lo que nos damos cuenta. Yo no envío mensajes de texto por teléfono móvil, pero entiendo que eso ha dado lugar a la aparición de nuevas abreviaciones en Inglés!

Los ordenadores han generado palabras y frases en nuestro lenguaje, las cuales han sido — carentes de significado tan solo hace unas pocas décadas. ¿Podrían haber entendido nuestros abuelos tu angustiado grito de socorro "Mi laptop ha petado?" Y ¿qué habrían hecho ellos con palabras como ‘megabytes’, ‘hard drives’, ‘back ups’ o ‘Googling?

Toma, por ejemplo, el uso principal de la palabra ‘bota‘ (en inglés ‘boot’) en la actualidad. Según la leyenda IT, el nombre ‘bota‘ fue transformado en un verbo cuando se hizo necesario darle la patada a un ordenador contumaz para ponerlo en su sitio.

Y tenemos otro ejemplo de una palabra familiar que ha cambiado su significado completamente —¿qué habría pensado una madre de principios del siglo XX si le dijera que su nieto pasaría la mayoría de su tiempo —en el trabajo y también en los juegos- acariciando a un ratón?

http://www.oneworld.net/article/view/74591/1