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Sociedad
Educación japonesa

por Lucien Ellington
Traducción de Jesús Martínez para Pórtico Luna
 

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Octubre de 2001

Es importante, para profesores y estudiantes, desarrollar un amplio conocimiento sobre la educación japonesa. Los americanos conocedores de la enseñanza y el estudio en Japón profundizan en la comprensión de una cultura diferente y se encuentran en mejor disposición para reflexionar con claridad acerca de nuestro propio sistema educativo. Este informe es una visión general introductoria de 1) los logros de la educación japonesa, 2)  la estructura y el currículo del sistema educativo japonés K-12, 3) la enseñanza superior japonesa, 4) la educación para adultos en Japón, y 5) la reforma educativa.

Logros de la educación japonesa. El gran logro educacional de Japón es la alta calidad de la formación básica recibida por la mayor parte de los jóvenes en el momento de completar sus estudios de secundaria. En las pruebas internacionales de matemáticas, los estudiantes japoneses se aproximan o alcanzan las máximas puntuaciones año tras año. Estadísticas recientes indican que el nivel de alfabetización de los japoneses supera el 95 por ciento, lo que es particularmente impresionante teniendo en cuenta que la lengua japonesa es una de las más difíciles del mundo en cuanto a lectura y escritura se refiere. Asimismo, más del 95 por ciento de los japoneses se gradúa en la escuela secundaria, frente al 88 por ciento de los estudiantes americanos. Algunos especialistas en educación japonesa estiman que el promedio de los graduados de este país en secundaria alcanza, aproximadamente, el mismo nivel educativo que la media de estudiantes americanos tras dos años de universidad. Los empleados japoneses de las grandes compañías y los ministerios del gobierno se encuentran entre los trabajadores mejor cualificados del planeta.

La educación japonesa K-12. Aun cuando los japoneses adoptaron el modelo americano 6-3-3 durante la ocupación, tras la II Guerra Mundial, la educación elemental y secundaria se encuentra mucho más centralizada que en los Estados Unidos. El control curricular descansa principalmente en el ministerio nacional de educación, cultura, deportes, ciencia y tecnología (Monbukagakusho) y la educación es obligatoria hasta el noveno grado. Municipios y entidades privadas financian los parvularios, mientras los gobiernos nacional, de prefectura y local hacen lo propio de forma solidaria respecto a los costes educacionales  para los estudiantes en los grados que van del uno al nueve. Más del 90 por ciento de los estudiantes acuden a la escuela pública hasta finalizar el noveno grado y el 25 por ciento opta por centros privados en el caso de la educación secundaria. El porcentaje nacional de financiación para la escuela secundaria es bastante menor, con prefecturas y municipios asumiendo la mayor parte de los costes de los colegios públicos. Existen importantes diferencias entre los profesores y administradores japoneses y los americanos. Altos salarios, relativo alto prestigio y baja tasa de natalidad hacen difícil obtener un trabajo docente en Japón, mientras en Estados Unidos hay un creciente déficit de profesorado. Cada vez más escuelas japonesas se hacen con los servicios de especialistas como profesores de educación especial y asesores, pero en este caso los centros americanos tienen muchos más especialistas y personal de soporte que en el caso de Japón. La escuela típica japonesa cuenta con sólo dos administradores: un director y un jefe de estudios.

Los estudiantes japoneses emplean seis semanas más al año en la escuela que sus colegas americanos, dado que las vacaciones de verano en Japón sólo duran la mitad que la mayoría de descansos estivales en los EE.UU. Hasta mediados de los 1990 los estudiantes japoneses asistían a la escuela media jornada los sábados, pero esta asistencia de fin de semana fue desapareciendo gradualmente hasta poner fin a la escuela sabatina al comienzo, en abril, del curso escolar 2002.

A pesar de que el currículo japonés K-12 es, de hecho, muy similar en muchos aspectos al de las escuelas de EE.UU., existen importantes diferencias. Debido a que el profesorado japonés está mejor preparado en matemáticas, en todos los niveles, que sus homólogos americanos, la instrucción en esta materia es más sofisticada en Japón. La enseñanza de la lengua japonesa recibe más atención en las academias japonesas que el inglés en las de Estados Unidos, debido a la dificultad que presenta el japonés escrito. La práctica totalidad de los estudiantes japoneses recibe cursos de lengua inglesa desde el séptimo grado hasta finalizar la secundaria.

Puesto que muchos lectores de resúmenes son profesores de estudios sociales, se incluyen aquí unas palabras sobre estas asignaturas. Los estudiantes de primaria realizan estudios sociales en un curso integrado de ciencias sociales. Comienzan en tercer grado y continúan hasta finalizar la secundaria. Hay asignaturas diferenciadas de educación cívica, geografía, Historia japonesa y mundial, sociología y economía política. Los estudiantes universitarios pueden elegir cursar más o menos estudios sociales dependiendo de los intereses de su carrera. La meta de las nuevas reformas educativas, que comenzaron a ser puestas en funcionamiento el curso escolar 2002, es un incremento de la investigación orientada a la práctica en estudios sociales secundarios y un menor énfasis respecto a la memorización de grandes cantidades de datos.

Un problema recurrente en la enseñanza de la Historia en Japón es la manera en que los libros de texto desdibujan las acciones japonesas durante la II Guerra mundial. Muchas veces, las atrocidades japonesas son minimizadas o ignoradas. Todos los textos japoneses, aunque deben ser aprobados por el Ministerio de Educación, son escritos y producidos por el sector privado. La última controversia ocurrió en el 2001 cuando el ministerio de educación aprobó un nuevo libro de texto para la escuela intermedia escrito y editado por un grupo de académicos nacionalistas. El libro omitía asuntos como el trato vejatorio a mujeres en las zonas de combate y bajo administración japonesa por parte de su ejército en China. Tras fuertes protestas de los gobiernos chino y surcoreano, el gobierno japonés  hizo revisar y corregir el libro. El libro fue entonces publicado el verano de 2001. A pesar de que se espera que no más del 10 por ciento de escuelas intermedias hagan uso del libro, los gobiernos chino y surcoreano aún no están satisfechos con la versión publicada.

Los japoneses creen que las escuelas deben enseñar no solo habilidades académicas sino también buenos rasgos de carácter. A pesar de que hay una pequeña cantidad de horas consagradas a la educación moral en el currículo nacional, hay sustancial evidencia de que los maestros no se toman muy en serio el tiempo de instrucción y lo emplean, con preferencia, para otros propósitos. No obstante, los maestros japoneses se esfuerzan en inculcar buenos modos en los estudiantes solapándolo en la actividad académica. Por ejemplo, todos los estudiantes y profesores limpian los edificios escolares cada semana. Los estudiantes japoneses son exhortados, de continuo, a poner en práctica actitudes sociales ampliamente admiradas, como aplicarse con intenso esfuerzo a cualquier labor y responder llenos de entusiasmo a los saludos del profesorado.

Gran número de las escuelas públicas americanas son integradoras (no se separa a los alumnos por nivel de aptitud NdT). A pesar de que hay algunos institutos integradores en Japón, no son muy apreciados. Entre el 75 y el 80 por ciento de todos los estudiantes japoneses se matriculan en cursos de preparación universitaria. La mayoría de estudiantes orientados a la universidad acuden a determinados liceos mientras que los estudiantes que no pretenden una educación superior lo hacen a academias de comercio o industria. En los Estados Unidos, los estudiantes acceden a las escuelas de secundaria basándose indistintamente en la asignación por pertenencia a determinado distrito escolar o en la propia elección. En Japón, la mayoría de estudiantes son admitidos tanto en institutos como en universidades en base a la realización de pruebas de acceso. Las mejores academias y universidades  japonesas requieren altísimas notas de corte. Dado que la mayoría de empresarios japoneses basan su política de contratación en el nivel de prestigio de la institución educativa a la que uno ha ido, los estudiantes ambiciosos acuden a escuelas abarrotadas, o juku, y estudian largas horas para las pruebas de acceso a institutos y universidades. El porvenir de la mayoría de estudiantes japoneses depende, en gran medida, del instituto al que han acudido y de sus calificaciones en las pruebas de acceso a la universidad.

Educación superior japonesa. Japón, con cerca de tres millones de hombres y mujeres matriculados en 1.200 universidades y colegios mayores, tiene el segundo mayor sistema educativo del mundo desarrollado. En Japón, las universidades públicas disfrutan, en términos generales, de mayor prestigio que sus equivalentes privadas y sólo el 25 por ciento de todos los estudiantes con vocación universitaria logran su admisión en centros públicos. A pesar de todo, las universidades japonesas son consideradas el componente más débil en el sistema educativo nacional. La mayor parte de estudiantes tienen tradicionalmente su tiempo de universidad más como una actividad social que académica y, por lo común, sus profesores piden relativamente poco de sus pupilos. Las diplomaturas en Japón están poco desarrolladas en comparación a países europeos y a Estados Unidos, con poco más de un 7 por ciento de universitarios japoneses cursándolas frente al 13 por ciento de americanos.

Educación en el lugar de trabajo y para crecimiento personal. Las grandes compañías japonesas y los diversos ministerios proveen a sus empleados de excelente educación y entrenamiento. La principal razón para esto es la tradicional poca inclinación de sus trabajadores a cambiar de empleo demasiadas veces a lo largo de su carrera como sí hacen los empleados occidentales. Aunque, cada vez más, hay señales de que este patrón esta comenzando a cambiar. La mayor parte de la educación y el entrenamiento en las grandes instituciones tiene lugar en el seno de las empresas o ministerios. Se dan dos grandes tipos de formación continuada en el trabajo: la rotación entre puestos de ejecutivo y operario y la deliberada práctica directiva de distribuir a todos los empleados información en forma de reportajes, escritos y artículos periódicos en relación al trabajo.

Muchos adultos japoneses continúan aprendiendo para su crecimiento personal. La lectura es popular en extremo y casi se publica el mismo número de libros anualmente en Japón y en Estados Unidos a pesar de contar con la mitad de  población que este último. La mayor parte de adultos japoneses se enorgullecen de tener alguna afición que cultivan de por vida. Muchas de esas aficiones, como la maestría en algún instrumento musical o el estudio del inglés conversacional, implican la adquisición de nueva información. Los centros culturales y similares donde la gente mayor puede dedicarse a una formación continua  son muy concurridos en Japón.

Reforma educativa. A pesar del impresionante rendimiento de los estudiantes japoneses cuando se compara con sus pares en otras naciones desarrolladas, hay una insatisfacción general por parte de muchos japoneses acerca del sistema educativo nacional. La mayor parte de ellos piensa que el sistema de exámenes es demasiado estresante, que las escuelas son demasiado rígidas y no se adaptan a las necesidades individuales de los alumnos, que los estudiantes contemporáneos muestran poco interés en estudiar y que el sistema educativo necesita producir ciudadanos más creativos y flexibles para el siglo veintiuno. Gran número de japoneses también achaca a las escuelas el incremento advertido en el mal comportamiento de los niños y, en particular, de los adolescentes.

A comienzos del año escolar 2002, tiene lugar una importante reforma curricular que pretende hacer las escuelas más flexibles y sensibles a las necesidades individuales de los estudiantes. Cerca de la tercera parte del plan de estudios en primaria y primeros grados de secundaria es eliminado, con importantes recortes en las principales asignaturas. La actividad alternativa en el aula es un nuevo intento por facultar Estudios Unificados que apenas tienen líneas directrices y no se apoyan en ningún libro de texto. La meta de los Estudios Unificados es proveer a estudiantes y maestros de la libertad de estudiar cualquier cosa que les interese, tanto si el tema es de religión como si es medioambiental o de política exterior. Algunas escuelas de primaria que fueron seleccionadas como centros piloto en el 2001 experimentaron con la enseñanza del inglés durante este periodo.

Hay también nuevas y controvertidas recomendaciones que emanan de un organismo consultivo designado por el difunto Primer Ministro Obuchi que exigen un servicio comunitario obligatorio para los estudiantes de los diferentes grados de secundaria. El mismo organismo consultivo, en un esfuerzo por hacer la educación superior más flexible, ha hecho un requerimiento para permitir el acceso a la universidad, en casos especiales, a la edad de quince años en lugar de a los dieciocho. También hay una recomendación para que las pruebas de acceso a la universidad sean una parte menos central del sistema educativo que en la actualidad. En el presente, parece haber algunos signos de que las pruebas de acceso en Japón van disminuyendo en importancia. A menos que la reforma de las pruebas de acceso tenga lugar, el sistema educativo japonés continuará enfatizando la adquisición de grandes cantidades de datos.

A pesar de los problemas indicados en este artículo, el sistema educativo japonés y, en particular, sus escuelas K-12, continúan siendo de lo mejor del mundo desarrollado. Dado que los cambios en cualquier institución en Japón son, habitualmente, una plusvalía, hay pocas dudas de que los japoneses continuarán realizando serios esfuerzos para dar sus ciudadanos  oportunidades educativas aún mejores.