corner
Archivo/Escritos
     
   
a
 


Inicio

 
Ensayo literario
Ángeles que caen

por Edemeé García
 

Pórtico Luna

Un día que regresaba a mi casa me detuve en el parque de siempre y volteé hacia el cielo para ver como caían los ángeles… hace mucho tiempo que esto sucede. Un día calló uno de ellos, pequeño, frágil y muy hermoso, con ojos de universo y cabellos como fuego solar. Fue arrollado por un camión de mudanzas. A la gente ya no le gustó el ángel después de ello porque adoptó la condición poco amable para la vista de los atropellados así que dejaron que los perros se comieran al ángel que murió triste sin que nadie lo consolara. Desde entonces empezaron a caer ángeles por montones.

Algunos caen duramente contra el pavimento y por alguna extraña razón nadie los levanta así que estos se desvanecen. La gente que los ha visto caer se da la vuelta y sigue su camino hasta llegar a casa, prende la televisión y se olvida de los ángeles que han caído. Otros de estos seres al caer del cielo se evaporan antes de tocar el fondo. Otros más caen y se levantan, caminan unos pasos y se mueren. Sí, simplemente mueren de tristeza; parece que el contacto con la tierra los hace muy desgraciados. Como cuando estás en un sueño , te caes de la cama y luego te sientes molesto el resto del día por que no pudiste regresar a tu sueño. Así son los ángeles que se caen del cielo… se caen de las nubes en las que montaban sus sueños.

Mientras veía caer a unos por el parque y quedarse colgados de un árbol o evaporarse recordé que alguna vez tuve una amiga… sí , alguna vez la tuve pero creo que … creo que algo se la llevó muy lejos aunque no recuerde que pasó, supongo que se evaporó como uno de estos ángeles que tienen los mismos ojos tristes y las mismas bocas, que tiene el mismo tipo de piel y la actitud vencida. ¿qué pasará con el mundo que hasta los ángeles se mueren? Volteó y en la acera de enfrente hay una barda que dice : "la luna nunca refleja tu sombra" y me pregunto cuál era el nombre de la amiga que sé que alguna vez tuve pero que no recuerdo bien.

Era una amiga de cuando tenía algo así como 5 años, al menos eso creo, por que las cosas no se me quedan bien en la mente. Creo que nos queríamos mucho pero como siempre no estoy segura de este hecho. Quizá alguna vez la quise y alguna vez me quiso pero ¿cómo saberlo? El amor es algo extraño como estos ángeles que van cayendo callados. Que se golpean contra el piso y a veces todavía te voltean a ver con mares de tristeza colgándoles de los ojos y luego se voltean y desaparecen para que no los veas.

Tengo pensamientos recurrentes: ¿Cuál sería el nombre de mi amiga? ¿existió realmente? ¿Dónde está? ¿Seguiremos siendo amigas o acaso eso se habrá terminado? Creo que ese es un problema que tiene la gente, rápido se olvida de su pasado ya sea por que piensa que hay mil cosas más importantes o por que quiere darle la espalda a tu pasado. Recuerdo cuando a los dieciséis años me mudé de casa. Me había cambiado de escuela, habían pasado muchas cosas, sufrí y lloré más de lo que creí poder llorar y sufrir así que al meter mis cosas en cajas esperando que al llegar a otro lugar pudiera empezar de nuevo por que ya no me sentía bien con todo ese cúmulo de cartas bajo polvo y recuerdos del pasado. Como que todo se me hacía más pesado y no quería arrastrar grilletes atados a bolas de plomo; así que tiré las cartas y quemé la evidencia de los recuerdos. Sin la evidencia ¿cómo podemos decir que es real lo que pasó? ¿acaso por que yo creo recordarlo?… aún así ¿Cómo poder confiar en que mis recuerdos son certeros?

Ahora veo que cae otro ángel y mientras cae no deja de mirarme. Quisiera saber por que estos ángeles nunca gritan mientras caen con todo ese abandono y dolor resignado que les va carcomiendo las vísceras. Lo veo caer , giro sobre mis talones y parto a casa; y escucho el sonido sordo y opaco que hace al caer pero no me volteo. Sigo y me subo al subterráneo.

 

2

En la noche miro por la ventana de mi departamento. Y veo que cae un ángel más. Va cayendo con los cabellos de fuego que flotan como un aura de cristal de lava. Me aburro y me duermo. Hasta que me despierta en plena madrugada el ruido de una gota que cae constantemente del grifo de agua que se quedó ligeramente abierto. Golpea.. . tick… golpea de nuevo… me levanto pero no la cierro… a pesar de que me enloquece no la cierro.

Muchas veces creo que vivo en la embriaguez de la amnesia y el sentimiento… vivo y lloro, tomo fumo, creo y miro por la ventana, me aviento contra las paredes y busco secretos debajo del colchón… aunque no sé si son mis propios secretos o los de alguien más.

Quizá sólo quiero encontrar las cenizas de las cartas que quemé hace tiempo para juntarlas como si con ello pudiera volver a leer la carta quemada. Pero no creo que la tinta regrese a su lugar, ni las palabras, es el riesgo de tratar de correr algo de tu mente por que quizá nunca vuelva.

 

Me voy del parque y camino por la calle. Es de noche pero no me importa. Creo que a veces quisiera ser un ángel y desvanecerme después de dar unos pasos como el humo que sube al cielo dando marometas; como el humo que comienza como un hilo y después se deshebra en múltiples tiras que como listones mágicos van presentando contorciones las cuales forman figuras inverosímiles. Figuras como mis caprichos, ya no es el humo , soy yo, la que desea volar, no caer como los ángeles con ojos de triste universo; no, yo deseo estar más allá de eso cerca de las estrellas, cerca de ese todo, absoluto, digno, de ese eco sagrado más allá de mi comprensión. Quisiera sentir como mis uñas se van haciendo humo y luego mis pies, mis piernas, etcétera… sentir como mis huesos se van haciendo elásticos y ligeros. Una epifanía...

 

3

Nuevamente es de noche y miro a los aviones que pasan con cierta frecuencia. Una vez un amigo se fue de viaje y prometió escribir mucho. Se fue por que ya no le gustaba lo que sucedía con su vida, se fue para demostrarse a si mismo que podía hacer las cosas sin ayuda. Dijo que iba a llamar y escribir… Tres meses recibí un mensaje suyo a las dos semanas. Sólo era una frase: "seguir es la consigna aunque no se cual sea la solución". Tres meses después se cayó a mis pies una de esas criaturitas aladas con lunas tristes en los ojos y lo único que pude pensar es que se parecía mucho a él, realmente se parecía. Después di la vuelta y fui a comprar una soda y me fui a casa. Soñé con un par de tigres verdes que corrían por la calle donde vivo, después creo que vi un cuadro viejo de una mujer que no conozco. De eso hace bastante tiempo pero como siempre no hay evidencia.

Siempre caen ángeles no importa a donde vaya algo me los recuerda. Hoy estaba esperando el autobús en la estación y cayó un ángel diferente. Era pequeño como un niño, tierno , inocencia pura como un bebé parecía que estaba lastimado… lloraba mucho; jamás había escuchado a un ángel llorar, era desgarrador, mis manos empezaron a sudar, las rodillas me temblaban, mi corazón quería salir de mi y correr lejos, no podía desencajarme del piso, no podía cerrar los oídos o los ojos. El pequeño ángel seguía sufriendo parecía que no se quería morir, no se evaporaba seguía llorando, tenía una voz como de agua… se escuchaba el mar y el correr de la sangre en sus chillidos, vi guerras, muertos, quería llorar yo también. Pero no pude. Me desmayé. Cuando desperté volteé y lo vi allí, vi su cuerpecito muerto enfrente de la estación, nadie se lo llevó, nadie lo cuidó ni lo ayudó, simplemente lo dejaron morir. Después llegó el camión de basura y se lo llevó.

Yo regresé a casa.

En la noche me quedé viendo los relámpagos y contando cuanto tiempo después llegaban a mis oídos los truenos. Me quedé haciendo eso toda la noche… tuve miedo y nadie vino a cuidarme tampoco. Supongo que nadie quiere ninguna otra responsabilidad aunque sea tan noble como cuidar a un ángel-niño.