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Sociedad
Los lķmites del Imperio

por Thomas Atzert
 

Pórtico Luna

El Imperio, como forma de poder soberano m·s all· de la soberanĢa del Estado-naciŪn, como figura paradŪjica de una acumulaciŪn capitalistas sin fronteras, de una crisis continua y una reconversiŪn permanente:

Toni Negri y Michael Hardt describen el orden global actual menos como una estructura rĢgidamente articulada que como una transiciŪn histŪrica.

La discusiŪn crĢtica adopta una orientaciŪn rigurosamente materialista en la tesis desarrollada en „Imperio´, seg™n la cual el Imperio es un paso, una transiciŪn. En tanto que paso, no remite a un fin o a un estado todavĢa no alcanzados, esto es, el orden imperial no es una transiciŪn „a algo´. El concepto evoca m·s bien una figura arquitectŪnica. En Čl se asocian fragilidad y estabilidad. Esta construcciŪn del paso al Imperio podrĢa remitirnos quiz·s al concepto esbozado por Walter Benjamin en sus observaciones acerca de los „Pasajes´ de ParĢs, que representaban para Benjamin uno de los lugares paradigm·ticos del siglo XIX. Tampoco escapa a Hardt y Negri la reestructuraciŪn del espacio y el tiempo que acarrea el Imperio, estrechamente vinculada a la consolidaciŪn del dominio contra la insurrecciŪn.

La transiciŪn imperial se asienta sobre la secuencia y la concatenaciŪn de luchas sociales de liberaciŪn en la segunda mitad del siglo XX, esto es, de las revoluciones anticoloniales en el Tercer Mundo asĢ como de la revuelta mundial de los movimientos antiautoritarios, a la par que de las luchas en el ·mbito de la reproducciŪn y de resistencia contra la sociedad f·brica. Hardt y Negri asocian la descripciŪn de esta cesura histŪrica a la crĢtica de una serie de categorĢas com™nmente empleadas para designar las relaciones dominantes, ya sea como posfordistas, neoliberales o poscoloniales. La objeciŪn a estos conceptos estriba en que de ellos se desprende un pensamiento demasiado centrado en formas de dominio ya pretČritas y que trata ante todo de constatar su persistencia presente. Una perspectiva semejante se muestra adem·s cabalmente retrŪgrada en la medida en que se encamina a una „defensa´ -o, en el mejor de los casos, una „crĢtica´- de lo viejo. Asimismo, se muestra partidaria, en cierta manera como Pierre Bourdieu, del Estado del bienestar nacional o cree encontrar su referente en el trabajo asalariado ligado a la gran industria y en los modelos presupuestarios. Sin embargo, estas relaciones ya no son caracterĢsticas hoy en dĢa del capitalismo globalizado; limit·ndose a Čstas, se corre el peligro de caer en la aŅoranza de un reformismo social al que son concomitantes el resentimiento contra toda desviaciŪn y el rechazo de la diferencia.

En cambio, el rasgo distintivo del orden imperial consiste en que Čste expone a la sociedad en su totalidad a la valorizaciŪn y la explotaciŪn capitalistas. La formaciŪn social resultante reestructura un continuo de producciŪn y reproducciŪn, que Negri y Hardt consideran como una „subsunciŪn de la sociedad´ -y ya no ™nicamente del trabajo productivo-bajo el capital. De Čsta se desprende un „orden biopolĢtico´, que se asienta sobre la regulaciŪn de la vida y de la poblaciŪn. Este orden se esfuerza en intensificar el control sobre todos los aspectos de la vida; pero tambiČn se esfuerza en lo contrario: en excluir a todas las expresiones de la vida del ciclo de valorizaciŪn, poniendo con ello en tela de juicio la vida misma.

La soberanĢa como poder de separar un „dentro´ y un „fuera´, de sancionar la inclusiŪn y la exclusiŪn, de „hacer vivir y dejar morir´, ha roto sus ataduras, en el orden del capitalismo globalizado, con el Estado-naciŪn. Antes bien, momentos de poder soberano se diseminan en las instancias y los aparatos del Imperio. Esta diseminaciŪn de la soberanĢa encuentra su correspondencia en la articulaciŪn del espacio social. En el Imperio, segmentaciones flexibles y entrecruzadas superponen y desplazan los modernos procedimientos de la discriminaciŪn y la representaciŪn, recorriendo su ordenamiento y estructurando nuevas discriminaciones y exclusiones. La contienda entre el poder imperial y las fuerzas que le resisten se juega hoy en estos espacios sin lĢmites.

Las modificaciones de lo social han de descubrirse en las formas de la vida cotidiana y de la resistencia, de la producciŪn y de los conflictos sociales. La perspectiva que ante estas modificaciones adoptan Hardt y Negri est· regida por la pregunta acerca de las fuerzas que impulsan su din·mica, insistiendo en la primacĢa de las luchas sociales con respecto a las estrategias de dominio. En estas contiendas se muestran los lĢmites del Imperio. La globalizaciŪn supone una reacciŪn a la crisis de la regulaciŪn basada en los Estados-naciŪn, es la contrarrevoluciŪn de Čpocas pasadas.

El envite es la utilizaciŪn estratČgica del Estado moderno, la organizaciŪn de la divisiŪn social del trabajo y, en particular, el ensamblaje de la producciŪn de conocimientos con el poder imperial. Lo que en el fordismo todavĢa podĢa abordarse como divisiŪn entre trabajo intelectual y manual, hoy se presenta radicalmente modificado: el concepto paradŪjico de trabajo inmaterial trata de aferrar la nueva composiciŪn del trabajo vivo, los factores cooperativos, comunicativos, creativos y afectivos de la productividad, a la par que la considerable socializaciŪn del trabajo intelectual. En oposiciŪn a la valorizaciŪn y la explotaciŪn capitalistas entran en escena nuevas fuerzas sociales, que Hardt y Negri recogen en la expresiŪn „intelectualidad de masas´.

A este respecto, las estrategias de dominio apuntan a someter la nueva composiciŪn del trabajo vivo en procesos de producciŪn diseminados en el espacio, informatizados y automatizados, asĢ como en relaciones laborales precarizadas y desreguladas. El repertorio de los procedimientos de inclusiŪn y exclusiŪn comprende desde el espect·culo titulado „nueva economĢa y derechos humanos´, que pretende ligar a una parte del trabajo inmaterial a la din·mica de desarrollo del capitalismo globalizado, hasta la guerra.

El pensamiento de la liberaciŪn de todo dominio se pone de nuevo a prueba radicalmente contra el orden imperial. Hardt y Negri caracterizan como Multitud a las fuerzas sociales de la liberaciŪn, es decir, como multiplicidad viva y creativa, que se sustrae a una representaciŪn como pueblo, naciŪn o Estado. Su constituciŪn debe acoplar intelectualidad de masas y autonomĢa de la cooperaciŪn social. „Imperio´ indica como sĢntomas de tal constituciŪn las luchas por la libre circulaciŪn de las personas, las iniciativas por una renta universal incondicional y las estrategias de reapropiaciŪn del saber y de la riqueza social o, dicho de otra manera, el objetivo del repliegue del Imperio en la Multitud. De lo com™n.

Universidad Nómada

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