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Tecnología
Central de energía en un chip

rescatado por Cyber
 

Pórtico Luna

31 de Agosto de 2001.

Científicos de la Lehigh University están desarrollando una diminuta planta generadora, instalada en un chip de silicio, capaz de producir suficiente hidrógeno como para alimentar dispositivos portátiles.

La cantidad de hidrógeno producida es pequeña, pero suficiente para demostrar que el proyecto es factible. Con tiempo suficiente, el grupo de Lehigh cree que conseguirá su objetivo de obtener un sistema de producción energética adecuado, mucho mejor que las actuales baterías.

Hace una década, los investigadores empezaron a preguntarse si las técnicas de fabricación de chips de silicio, empleados en electrónica, podían usarse para otras cosas. Según Mayuresh Kothare, profesor de ingeniería química (ver imagen), en vez de procesar electrones, los chips también podrían convertirse en reactores químicos en miniatura.

En un experimento, se convirtió a un chip en un motor de vapor. Así, los canales normalmente utilizados para transmitir corriente eléctrica, se emplearon para transportar vapor. Siguiendo esta filosofía, se pensó en estos mimos canales para llevar varios reactivos hacia reactores en miniatura, situados en las áreas de procesamiento del chip.

En Lehigh, el chip prototipo utiliza metanol o un hidrocarburo como gasolina o gasoil, y lo lleva hasta un pequeño reactor que lo convierte en hidrógeno. El próximo paso será almacenar el hidrógeno en una micro-célula de combustible, que producirá la electricidad suficiente para operar un dispositivo electrónico. La célula de combustible trabaja mediante una reacción electroquímica entre oxígeno e hidrógeno, en un proceso contrario al de la electrólisis.

El chip tiene el mismo tamaño que otro convencional, unos 3 por 3 cm. La micro-planta es alimentada por pequeños cartuchos de metanol u otros hidrocarburos. El combustible se mueve entonces a través de micro-capilares hasta el punto en que es convertido en hidrógeno.

Un solo chip no podría producir bastante energía para operar un ordenador de sobremesa, pero uniendo varias plantas de este tipo se podría hacer funcionar todo tipo de aparatos electrónicos. Un reciente experimento en Alemania demostró que un ordenador alimentado gracias a una célula de combustible puede funcionar durante 10 horas, frente a las apenas dos horas de autonomía que proporcionan las baterías recargables.

El principal problema hoy en día es lograr que el combustible se mueva a través de los micro-capilares del chip. Hay que tener en cuenta también cuestiones tales como la evaporación, las fugas, etc.

De todos modos, los científicos de Lehigh ya piensan en chips energéticos implantados en el cuerpo humano, capaces de realizar todo tipo de funciones médicas. Por ejemplo, el chip auto-alimentado podría tomar muestras de sangre y analizarlas constantemente, controlando los niveles de insulina o azúcar.

Información adicional en:

Lehigh U.
http://www2.lehigh.edu