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Cara de Cuero

por Johnny B. Goode
 

Pórtico Luna

Cautivo y desarmado el ejército talibán, confinados sus combatientes en Guantánamo (enclave americano en la isla de Cuba. Isla, donde sea dicho de paso, no son los únicos presos privados de los derechos humanos.), el Comandante en Jefe de la República del Águila Calva nos anuncia la extensión de la guerra a lo que denomina el "Eje del mal".

En fin. ¿Por dónde empezar?

Lo primero que se nos puede venir a la cabeza es que eso ya nos suena de algo. ¿No es cierto?

Y lo es. En la primera mitad de los ochenta, Ronald Reagan patentó la denominación "Imperio del Mal" para referirse a la Unión Soviética, sin duda influenciado por el éxito de Star Wars.

Pero la etiqueta de "Imperio del Mal" le va un poco grande a Afghanistán. Y Bin Laden jamás tendrá la elegancia majestuosa de Darth Vader.

Así que las "cabezas calientes" de la CIA retroceden un poco más y dan con una época en la que la amenaza la constituía una serie de estados hostiles que se llamaban asímismos "El Eje". Estos eran: la Alemania nazi, la Italia fascista, y el Japón imperialista.

Juntamos los dos conceptos y ¡voila! "El Eje del Mal". ¿A que te cagas de miedo en los pantalones?

¿Y a quién metemos dentro? Pues a Irak, que siempre podemos echar mano del triste de Saddam para justificar el presupuesto militar. Y además el Presi parece que tiene ganas de acabar lo que empezó su padre. ¿Quién más? Irán, ¿no? ¿O no era allí donde Jomeini y el lío aquel de la embajada? ¡Pues p’alante! ¿Qué ahora hay un tío reformista y muy majo? ¡Oye chico! ¡A mi todos estos barbudos me parecen iguales! ¿A alguien se le ocurre alguno más? ¿Corea del Norte? ¡Ah! , este era uno de los "rogue states" aquellos, ¿verdad? Pues al saco también.

Y a esto le ponemos un lacito y lo llevamos al Congreso para que apruebe el mayor gasto en presupuesto militar de la historia.

Increíble, ¿no?

Lo increíble es que ha pasado. Pero, en fin, ¿qué puede esperarse de un país en el que las bombas son más inteligentes que el Presidente?

Que George "Cara de Cuero" Bush era un hombre de la gran industria no era ningún secreto. Viene de una familia de petroleros y en la campaña electoral disfrutó del respaldo de empresas como Enron, que había crecido vertiginosamente durante su mandato como gobernador de Texas ( No es de extrañar, vista la afición a la silla eléctrica que le ganó su afectuoso apodo en memoria del protagonista de "La matanza de Texas".). Y ya lo había demostrado sobradamente con gestos como la negativa a cumplir los acuerdo de Kioto de reducción de emisiones contaminantes. O su apoyo a la industria nuclear. O la retirada de la demanda contra Microsoft por prácticas monopolísticas...

Pero si hablamos de industria como poder fáctico en los Estados Unidos, estamos hablando del "complejo industrial-militar" de Eisenhower. Ese mismo que según Oliver Stone está detrás del asesinato de Kennedy.

Inmediatamente después de finalizada la Guerra del Golfo, la Unión Soviética se derrumbó y George Bush Sr perdió la reelección frente a un candidato con problemas de faldas.

Estados Unidos estaba en crisis económica y se había quedado sin enemigos. ¿Por qué mantener, pues, el exórbitado gasto militar?

Una de las primeras cosas que hizo Clinton fue cerrar un buen número de bases militares en el extranjero y cancelar programas de armamento como la Iniciativa de Defensa Estratégica o "Guerra de las Galaxias", heredada de la Administración Reagan y otra prueba de la influencia de George Lucas en el Departamento de Defensa.

Obviamente, Clinton no era un hombre de "la industria". Pero les brindó un par de guerras, como la de Somalia o Kosovo, en las que gastar munición.

Pero con "Cara de Cuero" en la Casa Blanca... "¡Oh! ¡Este si es de los nuestros! ¡Mira, tengo un escudo antimísiles la mar de barato...!" .

Y mientras el señor Bush intentaba colarle al Congreso el escudo antimísiles, van los de Al Qaeda con unos cuchillos y unos aviones desarmados y la lían...

Lo más preocupante es que al aceptar el presupuesto que propone "Cara de Cuero", los congresistas estadounidenses están repitiendo los mismo errores que condujeron a la tragedia del 11 de Septiembre.

A saber. Siguen señalando como amenazas potenciales a estados más o menos hostiles, pero fácilmente localizables en un mapa, en vez de las redes fantasmagóricas del terrorismo islámico o de las milicias patrióticas, capaces de operar desde suelo americano.

Siguen insistiendo en invertir en programas de armamento diseñados para combatir ejércitos convencionales, pero de escasa utilidad contra guerrillas o células terroristas.

Siguen sin invertir en inteligencia ( la de verdad, no la de las bombas. Un ejemplo, faltan traductores de árabe para procesar toda la información acumulada sobre Al Qaeda.) .

Siguen señalando a unos regímenes a los que acusan de complicidad con el terrorismo mientras sostienen a otros, como los de Arabia Saudí o las monarquías del Golfo, con conexiones probadas con los terroristas y que contribuyen a la difusión del fundamentalismo religioso en todo el mundo.

Y siguen sin querer asumir el papel que les toca jugar en la resolución del conflicto de Oriente Medio. Al contrario, han pasado de una inicial comprensión del problema palestino en las primeras semanas de la guerra a asumir totalmente las tesis de Ariel Sharon de la prescindibilidad de Yassir Arafat.

En definitiva, no creo que de la segunda presidencia Bush podamos esperar otra cosa que el repunte del déficit público que se había desmadrado durante los mandatos de Reagan y Bush padre y que Clinton había metido en vereda. Extraña época esta en la que los Republicanos disparan el déficit y los Demócratas piden contención.

Os queda un consuelo, si sois supersticiosos. El único precedente en los Estados Unidos de un presidente hijo de presidente es el de John Quincy Adams, que solo tuvo un mandato y era hijo de John Adams, que también tuvo un solo mandato.

George Bush Sr. no consiguió la reelección pese a ganar la Guerra del Golfo. Esperemos que "Cara de Cuero" no nos decepcione y siga la tradición.