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Arte
Net-Art (IV)

por Salvador Diánez
 

Pórtico Luna

Autor: Salvador Diánez Pérez
Director: Jorge Fernández Gómez
Universidad: CEADE / Prifysgol Cymru University of Wales


2. Análisis de la obra Nonsense

Desde antiguo, en el ámbito del teatro, llaman nonsense a un brote de inconsecuencia escénica que misteriosamente da lógica a la escena en cuanto foco de atención. Nonsense es el primer trabajo de ON AIR para la red y se ha desarrollado como un acercamiento experimental a este medio. La idea de partida es la de introducir el concepto de sentido en sus diferentes vertientes y significados. Los cinco sentidos son el punto de arranque, la cuestión es cómo percibimos la realidad en sus diferentes planos a través de ellos. Luego se introduce la otra acepción de la palabra sentido, de esta forma exponen su posición respecto al arte, del sentido del arte.

ON AIR se funda en 1998, es un equipo de trabajo y discusión integrado por Alicia Murria crítica de arte y Martín, artista, fotógrafo y webmaster. Ambos se plantean en un futuro una composición variable.

A continuación vamos a hacer un recorrido por las distintas páginas o secciones que contine la obra.

a) Página principal

En esta página distinguimos diez fotografías distribuidas de forma aleatoria sobre un fondo rojo oscuro. Cada fotografía es un enlace a otra página y si dejamos el ratón encima de alguna de ellas, aparece un cartel indicándonos el nombre de esa sección. Estas fotografías son un detalle de lo que nos mostrará la sección correspondiente dándonos una visión general de lo que la obra nos va a mostrar. También hay un botón de interrogación que nos lleva a la página de ayuda.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo encontramos los siguientes elementos: vista, tener vista, tener gusto, tener olfato, tener oído, gusto, tener tacto, oído, olfato y tacto.

En la parte inferior del navegador aparece de forma gradual la frase: lo interesante es buscar un concepto de verdad que incluya los elementos de su discusión.

Como hemos señalado antes, la obra parte de una reflexión en torno a la percepción y sus paradojas para analizar el sentido y la función del arte. En la parte inferior del navegador plantean el desafío de buscar un concepto de verdad, es decir, un principio cierto a partir del cual se pueda construir una teoría del arte. La búsqueda de este concepto a sido tema de debate durante toda la historia del arte, cada nueva época ha ido aportando su visión más o menos restrictiva de lo que se debía considerar arte. Esta obra pretenede captar la esencia de varios artistas y teóricos configurando su propia visión del arte.

La arbitrariedad de la disposición de los elementos de navegación de la página corresponde a la pretensión de querer darle al trabajo una sensación de puzzle y es una referencia a la desorientación que se vive en el mundo del arte donde no hay ningún principio válido por sí mismo.

b) Vista

Sobre un fondo negro, la página está estructurada en dos mitades, en la mitad izquierda vemos una sucesión de cinco fotografías con los bordes difuminados y en la derecha un texto que dice: necesitamos, además de un pensamiento del concepto, un pensamiento de las imágenes; los conceptos están formados a partir de la unidad, del principio de no contradicción, mientras que en las imágenes habitan más cosas y muy distintas unas de otras.

Las imágenes son cinco fotografías de una avenida de una gran ciudad tomadas desde el mismo lugar, con el mismo encuadre pero a distintas horas del día. De esta forma, se ve la calle desierta por la mañana temprano, algo más animada a media mañana, totalmente llena a medio día, más vacía por la tarde y apagada por la noche.

En la parte inferior del navegador se desplaza de izquierda a derecha la frase: aquello que cambia nuestra manera de ver las calles, es más importante que aquello que cambia nuestra manera de ver el arte.

En esta página se lanza un segundo reto, complementario al de la página principal, un pensamiento de las imágenes. También destacan cuál es el principal escollo con que se encuentra esta búsqueda ya que, mientras un concepto se caracteriza por una unidad de significación, las imágenes están formadas por muchos elementos que, en la mayoría de los casos, tienen significados contradictorios. Kandinsky, a lo largo de su obra teórica, propone un análisis de las imágenes diferenciando dos medios: la forma y el color. Para la forma el artista se plantea dos problemas:

1. La composición de todo el cuadro.

2. La creación de las diversas formas, que se interrelacionan en diferentes combinaciones y se subordinan a la composición total.

Para el color, establece varias diferenciaciones con respecto a su tendencia al calor (amarillo) o al frío (azul), a la claridad (blanco) o a la oscuridad (negro).

Por otra parte tenemos la sucesión de fotografías de la calle junto con el texto aquello que cambia nuestra manera de ver las calles, es más importante que aquello que cambia nuestra manera de ver el arte. Esta frase entronca en el mismo principio que la teoría de la pirámide de Kandinsky. La función del arte es hacer crecer la vida espiritual del espectador, impulsar el movimiento hacia adelante y hacia arriba de la pirámide. Por eso, cuando un espectador va a una exposición o contempla una obra (como estas fotografías) lo importante no es que cambie su opinión o manera de ver el arte, sino que cambie su forma de ver el mundo. Esta página denuncia las exposiciones llenas de obras que no dicen nada, donde (9) las personas (...) van de un lienzo a otro, los miran y leen los nombres. Luego se marchan, tan pobres o tan ricos como entraron, y son absorbidos inmediatamente por sus intereses, que no tienen nada que ver con el arte. Al estilo de las series sobre la Catedral de Ruan de Monet, estas fotografías nos muestran un espacio cotidiano, la calle, desde otro punto de vista, las distintas horas del día. Así, la luz, el color y el tránsito nos hacen ver la calle como un elemento vivo.

c) Tener vista

En el centro de esta pantalla de fondo negro, vemos una pequeña fotografía animada en forma de circulo con los bordes difuminados. Esta imagen aparece gradualmente a partir de un difuminado para mostrarnos una escena típica de cine negro, a través de una ventana vemos una mujer junto a un hombre pintándose los labios, la cámara se mueve hacia la derecha y nos muestra un tercer hombre que espía a la pareja apostado en una esquina. Después, vuelve a la escena anterior y se difumina de nuevo.

 

Debajo de la imagen hay un texto en rojo que se desplaza de izquierda a derecha que dice: te he visto venir desde hace tiempo.

En la parte inferior del navegador aparece de forma gradual la frase: vemos el acto de lectura como un proceso interminable.

La fotografía circular del centro de la pantalla es una reflexión sobre el proceso de percepción y lectura. Del pequeño vídeo que aparece en el centro de la pantalla hay que destacar:

1. Que aparece gradualmente a partir de una imagen borrosa.

2. Primero vemos a una pareja a través de una ventana y después a un hombre que los está vigilando.

El primer elemento es una reflexión sobre la percepción, que es selectiva y depende del interés y las motivaciones del receptor, mientras que el segundo se refiere al proceso de lectura. Vemos el acto de lectura como un proceso interminable, este concepto es reforzado a través de la polisemia de la imagen, en donde vemos a un tercer personaje espiar a los protagonistas del mismo modo que nosotros.

d) Tener gusto

Centrada en la zona superior de la página está situada un pequeño fragmento de una entrevista a Marcel Duchamp. En el resto de la página destaca sobre fondo negro una frase: el gusto es el gran enemigo del arte que aparece repetida en toda la página.

En la parte inferior del navegador se desplaza de izquierda a derecha la frase: El tema de la elección es fundamental. La elección debe ser completamente impersonal, porque la elección introduce el gusto y con él introduces tu gusto, y por lo tanto la antigua concepción del buen y mal gusto. El gusto es el gran enemigo del arte. MARCEL DUCHAMP, Londres 1962.

En esta página se reflexiona sobre la crítica artística. Una obra puede ser de buen o mal gusto según lo valore la crítica y la moda de la época.

Frente a esto, Kandinsky señala que (10) el artista debe ser ciego a las enseñanzas y deseos de su tiempo sólo así, podrá atender a su necesidad interior e impulsar el movimiento de la pirámide.

Para el pintor ruso el trabajo de la crítica es infructuoso y su vida espiritual pobre. Señala que en la pirámide (11) también hay expertos del arte que escriben libros elogiosos y profundos sobre el arte que ayer era absurdo. Con esos libros levantan las barreras, sobre las que el arte ha saltado ya, y erigen nuevas que, según ellos, permanecerán fijas y para siempre válidas. Por este empeño no se dan cuenta que no construyen barrearas delante, sino detrás del arte. Por este motivo, si un artista hace su elección teniendo en cuenta la moda del momento estará utilizando principios artísticos ya superados y su obra tendrá una vida interior pobre.

e) Tener olfato

Cuando picamos en el enlace de la página principal, se nos abre una pequeña ventana en la parte superior izquierda del navegador que va creciendo gradualmente hasta ocupar toda la pantalla. El fondo de la página es un fondo negro lleno de estrellas. En la parte central hay una fotografía en blanco y negro con tres personajes, dos de frente y uno de espaldas. A los dos hombres de frente se les ha difuminado los ojos para que no sea posible su identificación. Arriba de la imagen hay un texto de color verde que dice: EL ESTADO QUIERE QUE LA OBRA DE ARTE SEA PERCIBIDA INCONFUNDIBLEMENTE COMO TAL Y NO COMO OTRA COSA MÁS INDEFINIDA QUE PUEDA SER TOMADA COMO REAL.. Abajo de la imagen hay un recuadro blanco donde aparece la frase EL ARTE ES UNA PRÁCTICA SOCIAL, desplazándose de derecha a izquierda.

La forma en que la pantalla se abre ante el espectador puede interpretarse como el poder del Estado ante el artista. El Gobierno va acaparando funciones que, en principio, son responsabilidad del mundo del arte como son la exposición, distribución, becas, etc. hasta que termina asfixiándolo. Esto se produce cuando la obra de arte deja de tener su función social para convertirse en el arte por el arte, un mero elemento decorativo.

Este apartado también es una referencia a todos los movimientos artísticos comprometidos con una causa que, en el caso del Net.art se denominan Net.artivistas (hackers, crackers, feministas, ecologistas...)

La mayoría de ellos son denostados por el Estado que los considera elementos sociales peligrosos y perturbadores.

f) Tener oido

En la parte izquierda de la pantalla vemos una oreja que proyecta su sombra sobre un fondo azul claro, mientras aparece un frase en color rojo que se desplaza de derecha a izquierda en dirección a la oreja. El texto dice: Esperamos inútilmente escuchar la voz de la conciencia... Pero no se oye nada. Cuando el texto llega a la cavidad de la oreja este desaparece. Después reaparece letra a letra de izquierda a derecha.

En la parte inferior del navegador también se desplaza de izquierda a derecha la frase: Pero no se oye nada.

La voz de la conciencia representa los principios absolutos del arte. Muchos artistas todavía creen en unos principios eternos e inmutables que deben guiar al mundo del arte. De esta forma, todo lo que se escape a ellos no será arte.

Sin embargo, la página afirma que escuchar la voz de la conciencia es una actividad inútil. El camino para llegar al verdadero arte es exactamente el contrario, dejarse llevar por la intuición.

g) Gusto

En el centro de la pantalla aparece, sobre un fondo rojo oscuro, una foto en blanco y negro donde se vislumbra la boca de una mujer acercándose al cuerpo de una persona. En el centro de la imagen destaca un botón con la inscripción clic!. Debajo de la imagen hay un texto que dice: El pensamiento que mata el deseo, es decir la pasión, acaba en la estupidez.

En la parte inferior del navegador se desplaza de derecha a izquierda la frase: ...acaba en la estupidez.

Si picamos en el botón del centro de la imagen la pantalla empieza a vibrar con una fuerte sacudida.

La página hace una reflexión entre la dualidad pensamiento y pasión. El pensamiento es teoría, formalismo y la pasión es deseo, necesidad interior.

Kandinsky se refiere a esto mismo cuando afirma (12) la armonía formal se debe basar únicamente en el principio de contacto adecuado con el alma humana. Luego, toda obra que debido al exceso de importancia de su estructura formal no consiga llegar al alma humana acaba en la estupidez, es decir, será una obra que no parta de la necesidad interior y no podrá ser considerada arte.

El color rojo del fondo de la pantalla y la fotografía en blanco y negro simbolizan la pasión, mientras que el botón insertado en la fotografía es un elemento que resalta sobre toda la escena y pide picar sobre él. Cuando lo hacemos la pantalla vibra como si nos estuviéramos sacudiendo todos los formalismos que nos impiden una creación pura, una creación guiada por la necesidad interior representada por la pasión.

h) Tener tacto

El fondo de la pantalla es el motivo de un bordado que se enfoca y desenfoca a lo largo del tiempo. En el centro de la pantalla, justificado a la derecha, se encuentra un texto en negrita que dice: Debemos permanecer en la ficción de pensar que podemos cambiar lo real. Por último, vemos una fotografía en blanco y negro de una mano, ésta se desplaza en un movimiento cíclico y continuo a lo largo de toda la pantalla.

En la parte inferior del navegador aparece de derecha a izquierda la frase: La actitud realmente seria es aquella que interpreta el arte como un medio para lograr algo que quizá sólo se puede alcanzar cuando se abandona el arte.

Internet es un medio visual y auditivo donde la capacidad de tacto es imposible. Sin embargo, la mano se desplaza por la pantalla como si tocara el bordado. El autor juega con esta ilusión para hacernos reflexionar sobre la función del arte. Esta función consiste en cambiar lo real. Pero es una tarea que, según el artista, el arte puede no ser capaz de conseguir. Aún así, aunque nuestra pretensión pueda ser tan ingenua como creer que la mano toca el bordado, debemos seguir apostando por ello.

 

i) Oído

En el centro de la pantalla hay una imagen en blanco y negro compuesta de dos fotografías, la principal muestra la oreja de una persona, mientras que la secundaria, más pequeña y situada en la esquina inferior derecha muestra la parte inferior de la cara de otra persona desde el final de la nariz hasta la barbilla, con la boca en el centro de la imagen. Abajo de la imagen hay un rectángulo negro que contiene un texto en verde: EL SOMETIMIENTO AL MUNDO REAL ES FUNDAMENTO DE TODA SERVIDUMBRE. El fondo de la pantalla es amarillo, pero si pasamos el cursor por encima de la imagen éste se vuelve negro.

En la parte inferior del navegador aparece la proclama: EL ARTE NO ES UN FIN.

El contraste de fondo amarillo y negro avisa al espectador de un peligro, el sometimiento del arte al mundo real. El autor propone la renuncia a lo figurativo como paso indispensable de un arte emancipado. El mundo real cosifica al arte y afirma que éste no es un fin en si mismo, sino un medio para llegar a cosas más importantes como el avance de la vida espiritual. El único sometimiento que tiene que tener el arte es el principio de la necesidad interior.

j) Olfato

El fondo de esta pantalla está compuesto por un mosaico de narices que cambian con el paso del tiempo. En total son ocho tipos distintos de narices de tonalidades doradas o grises.

En la parte superior de la imagen aparece centrado un texto en verde que dice: LA INTERPRETACIÓN NO ES SI NO LA POSIBILIDAD DE ERROR.

En la parte inferior del navegador aparece de derecha a izquierda la frase: EL OLFATO ES UNA VISTA EXTRAÑA.

La posibilidad de error puede interpretarse como la incertidumbre que se vive en las secciones superiores del triángulo. Este sentimiento se contrapone al de las secciones inferiores que se rigen por supuestos principios infalibles. Kandinsky afirma que (13) a medida que se asciende dentro del triángulo espiritual, se van acentuando los contornos de este miedo, de esta inseguridad. En primer lugar, existen aquí y allá ojos que saben ver, cabezas capaces de asociar. Los hombres así dotados se preguntan que si la verdad de anteayer fue derribada por la de ayer y aquella por la de hoy, ¿no es posible también que la de hoy sea derrocada por la de mañana? Y los más valientes contestan: Es posible. Sin embargo, a pesar de que en la parte alta de la pirámide la confusión es cada vez mayor, la comprensión de que no hay principios inmutables les da alas para llegar más lejos y experimentar sin límites. Su fuerza se encuentra en la misma debilidad, porque son conscientes que la interpretación no es más que la posibilidad de error.

k) Tacto

En el centro de la pantalla, sobre fondo negro, hay una fila de texto azul que ocupa todo el ancho, el texto dice: El arte es siempre una necesidad incumplida. En la parte superior izquierda y en la parte inferior derecha encontramos dos dedos índices que se mueven unos pocos centímetros horizontalmente.

En la parte inferior del navegador, desplazándose de derecha a izquierda, podemos leer el texto: Pensar es, esencialmente, la negación de lo que está inmediatamente delante de nosotros.

La frase de la parte inferior del navegador continúa la idea que antes desarrolló en la sección olfato. Sólo negando los principios y creencias comúnmente aceptadas podremos hacer avanzar la pirámide de la vida espiritual. Hay que afrontar los trabajos creativos con la mentalidad de la punta de la pirámide donde, según Kandinsky, (14) ya no existe miedo. Allí está en marcha un trabajo que sacude intrépidamente los pilares erigidos por los hombres. Allí están los sabios profesionales que analizan una y otra vez la materia, que no tienen miedo a ninguna pregunta.

Por otro lado, se afirma que el arte es siempre una necesidad incumplida, es decir, el artista realiza su obra movido por una necesidad interior que le lleva a la creación. Toda obra que no se base en ese principio será una obra sin alma, si no parte de ninguna necesidad del artista no tendrá nada que decir al espectador, que se distanciará de su obra.

Siguiendo esta misma idea, el 17 de febrero de 1903, Rainer María Rilke escribe una carta a un joven poeta diciéndole: Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas

literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando

ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo-, he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie... No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche:¿Debo yo escribir?

(9) Vasili Kandinsky, De lo espiritual en el arte (Paidós Estética, 1997), p. 23.
(10) Ibid., p. 68.
(11) Ibid., p. 35.
(12) Ibid., p. 58.
(13) Ibid., p. 34.
(14) Ibid., p. 36