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Sociedad
Gaddafi: "Libia está al frente de la lucha contra el terrorismo"

por Yusuf Fernández
 

Pórtico Luna

El pasado 1 de septiembre el líder libio, Muammar el Gaddafi, realizó un discurso en la ciudad sureña de Sibha para conmemorar el 33 aniversario de la Revolución de Al Fateh, en 1969, que supuso el derrocamiento del régimen monárquico libio y el posterior cierre de las instalaciones militares norteamericanas en el país.


En su discurso, Gaddafi resaltó el nuevo papel de Libia en el contexto internacional. El líder libio condenó de nuevo los atentados del 11 de septiembre en EEUU señalando: “Nunca hemos visto un acto tan horrible realizado en una forma tan espectacular”. En este sentido, cabe recordar que Gaddafi fue uno de los primeros líderes árabes en condenar los atentados de Nueva York y Washington.
Gaddafi manifestó también que las autoridades libias habían procedido al arresto de algunos antiguos combatientes libios que habían tomado parte en la guerra de Afganistán y que tenían presuntos vínculos con Al Qaida. Gaddafi se había mostrado dispuesto en el pasado a colaborar en la lucha contra el terrorismo, pero ésta es la primera vez que dio a conocer que presuntos miembros de Al Qaida habían sido detenidos en Libia.


El líder libio urgió también a EEUU y el Reino Unido a cambiar su actitud hacia los árabes y los musulmanes y advirtió también a ambos países contra una invasión de Iraq, drigida a derrocar al presidente Saddam Hussein, y manifestó que “un colapso del régimen iraquí convertiría a Iraq en otro Afganistán” y daría “un fuerte impulso” a gente como Osama Bin Laden. “Él dirá: “Veis, yo tenía razón (para atacar a EEUU). El mundo musulmán está siendo agredido”.


Gaddafi anunció también que su país, que “durante años tuvo un comportamiento revolucionario”, dejará de ser un Estado rebelde, y en adelante “aceptará la legalidad internacional”. “Tenemos que aceptar la legalidad internacional, pese a que esté falseada e impuesta por EEUU”, manifestó el líder libio. Obviamente, Gaddafi desea con este anuncio evitar el dar pretextos a Washington para que lleve a cabo una agresión contra Libia. Recientemente, el primer ministro israelí acusó a Libia de querer conseguir armas de destrucción masiva (una extraña acusación para un país que posee unas 400 cabezas nucleares e ingentes cantidades de armas químicas y biológicas). Estas alegaciones fueron desmentidas por Libia, que ha acusado a Israel de buscar pretextos para arrastrar a EEUU a una guerra contra los árabes y los musulmanes.


En realidad, Libia pretende ahora hacer más hincapié en su propio desarrollo económico y potenciar sectores como el turismo, con el fin de liberar a su economía de una dependencia excesiva del petróleo. El país ha iniciado también una campaña de lucha contra la corrupción. En este sentido, hay que interpretar la reciente destitución y condena de Ayili Brini, antiguo ministro de Economía, por malversación de fondos públicos.


Apoyo a la Unión Africana


Gaddafi recalcó también la importancia que Libia da a la unidad africana. El líder libio ha sido uno de los inspiradores de la recién creada Unión Africana, la sucesora de la antigua Organización para la Unidad Africana, que celebró su ceremonia oficial de constitución el pasado mes de julio en la ciudad sudafricana de Durban. Gaddafi espera que una unión más estrecha entre los países africanos pueda permitir el desarrollo económico del continente y la solución de los problemas a que éste debe hacer frente. De hecho, Gaddafi ha actuado como mediador en diversos conflictos africanos, como el del Congo y Sudán, lo cual le ha dado un indudable prestigio entre los líderes y pueblos africanos.


Libia posee también una sólida reputación en África debido a su apoyo a los movimientos de liberación que lucharon en su día contra el colonialismo y el apartheid. Este hecho ha sido presentado, sin embargo, por algunos en Occidente, especialmente por aquéllos que desean la perpetuación de la situación de dependencia y subdesarrollo de África, como un “respaldo de Libia al terrorismo”. Mientras que Gaddafi apoyó al Congreso Nacional Africano (CNA) y su lucha contra el régimen racista de Pretoria, otros como el actual vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, votaban en su país contra la imposición de sanciones a tal régimen y calificaban al CNA como “un movimiento terrorista”. Hoy, sin embargo, la historia ha dado la razón al líder libio y ha demostrado que su opción fue la correcta. Cuando el ex presidente norteamericano Bill Clinton pidió al entonces presidente sudafricano Nelson Mandela que rompiera sus relaciones con Gaddafi, aquél le recordó que Libia, a diferencia de EEUU, había apoyado la lucha del pueblo sudafricano para eliminar el apartheid y que Gaddafi era su amigo personal.


Gaddafi recuerda en este sentido que fueron los dirigentes africanos los que, durante el tiempo de la imposición de las sanciones de la ONU contra Libia, que prohibían los vuelos de y hacia Libia, rompieron el embargo volando, uno tras otro, hacia Trípoli. En una cumbre de la Organización para la Unidad Africana, recordó Gaddafi en su discurso, los países africanos se pusieron de acuerdo para declarar que si EEUU y el Reino Unido no aceptaban la celebración de un juicio a los sospechosos de Lockerbie en un tercer país neutral, y no el territorio de ninguno de los dos países, y bajo la supervisión de las Naciones Unidas, ellos de forma unilateral considerarían nulas las sanciones de la ONU. Al final, EEUU y el Reino Unido aceptaron estos términos y la crisis de Lockerbie llegó a una solución. Esta actitud africana contrastó con la de algunos líderes árabes que no sólo no rompieron el embargo, sino que incluso apoyaron la resolución 731, que imponía las sanciones, sin tener en cuentra los lazos fraternales que los unían con Libia.


En su discurso, Gaddafi señaló también que la Unión Africana ha puesto a África a la vanguardia de los procesos de unificación del mundo, muy por delante de América Latina e incluso de la Unión Europea. En este último sentido, el líder libio apuntó a que en la mencionada cumbre de Durban de julio, los estados africanos decidieron crear un Consejo de Seguridad Africano, instrumento del que Europa carece. El motivo de la creación de este Consejo fue el deseo de los países africanos de marcar una diferencia con el Consejo de Seguridad de la ONU, que está sometido a presiones externas y anulado en la práctica por el derecho a veto de los cinco miembros permanentes.


En este sentido, Gaddafi señaló en su discurso que “ya no existe una política libia sino una política africana que representa tanto a Libia como Lesotho”. El líder libio manifestó también en este sentido que la política libia hacia EEUU seguirá las pautas que se marquen dentro de la Unión.


Por último, Gaddafi hizo mención a la necesidad de que una África unida colabore con China. Un reforzamiento de los lazos entre China y África produciría, según el líder libio, una modificación sustancial en el actual panorama político internacional.