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Ciencia
Las nuevas células cerebrales son funcionales

rescatado por cTarkus
 

Pórtico Luna

Científicos del Salk Institute han observado por primera vez que las células nuevas que aparecen en el cerebro pueden crecer y madurar con el paso del tiempo, llegando a funcionar como cualquier otra de sus vecinas. Su integración en el circuito neuronal prueba que tales células pueden reemplazar a neuronas viejas o ser usadas para aprender o adaptarse a nuevas experiencias.

 

Fue Fred Gage quien, en noviembre de 1998, anunció que los humanos adultos, incluso los de más edad, podían generar nuevas células cerebrales a lo largo de su vida, a través de un proceso llamado neurogénesis. Esta teoría echaba por tierra el dogma que decía que nacemos con un suministro limitado de células en el cerebro y que éstas van disminuyendo a medida que nos hacemos mayores.

Gage y sus colegas revelaron después que el número de nuevas células podía ser influido por la actividad y por otros estímulos ambientales. Por ejemplo, demostraron que un ratón de campo puede hacer crecer más células cerebrales en una región importante para el aprendizaje y la memoria (el hipocampo) que sus equivalentes sedentarios.

A pesar de estos trabajos, los científicos aún no habían podido demostrar que estas nuevas células, una vez generadas, acaban trabajando como cualquier otra neurona, o incluso si llegan a madurar como las demás. Esto es precisamente lo que se ha conseguido ahora, gracias a una nueva técnica que permite medir la actividad eléctrica de las células cerebrales vivas.

Hasta este momento, los estudios de neurogénesis habían utilizado sólo métodos visuales (marcadores) para comprobar si las células inmaduras crecían o no. Meses más tarde podía verse si la célula se había convertido en una neurona o no. Sin embargo, esta técnica no lo dice todo de la función celular, de manera que algunos pensaban que estas células morían poco después de nacer, sin llegar nunca a madurar.

Para resolver esta cuestión, Gage inventó un sistema que permitiese hacer un seguimiento completo de las células cerebrales durante su proceso de maduración. Para ello, se usaron retrovirus (modificados para mantenerlos activos durante la división celular), combinados con un marcador llamado GFP (proteína fluorescente verde). Estos retrovirus fueron inyectados en animales de laboratorio.

Cuatro semanas más tarde, la proteína verde tomada por las células recién nacidas permitía revelar la anatomía de las jóvenes neuronas, incluyendo los largos axones que transmiten los mensajes "electrónicos" y las dendritas, las antenas que reciben las señales procedentes del ambiente.

Para saber si dichas células realmente funcionaban, se utilizó un aparato para controlar la actividad eléctrica, el cual mostró que efectivamente generaban y recibían impulsos eléctricos, casi como cualquier otra neurona. Tres meses después, las neuronas habían madurado y eran indistinguibles de las demás.

El próximo paso será averiguar qué hacen estas nuevas neuronas. La hipótesis más probable es que quizá sean necesarias para reemplazar a otras que mueren. Otra posibilidad es que proporcionen un mayor grado de plasticidad al cerebro maduro.

Información adicional en:

http://www.amazings.com/ciencia/noticias/070302b.html