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Ensayo
Admirado astrónomo

por Luís del Val
 

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Leído en la Cadena Ser. (09-06-2004) por Luís del Val.

"Admirado astrónomo:

Dijiste que Venus comenzaría a pasar por delante de el Sol a las siete de  la  mañana, treinta y dos minutos, y, en efecto, a las siete de la mañana  y treinta y dos minutos estaba Venus pasando por delante de El Sol.  Teniendo  en  cuenta  que los ingenieros todavía no saben cuándo llegará el Ave de Madrid a Barcelona, que está a 600 kilómetros, y que el  Sol  se encuentra a 150 millones de kilómetros de la Tierra, no me pongo  de  rodillas,  porque no llegaría bien al micrófono, e Iñaki se podría  pensar  que soy un miembro de la selección española de fútbol, de  visita  en  la  catedral de Santiago. Es más, los ciento cincuenta millones de kilómetros que hay entre el Sol y la Tierra son su unidad, o  sea,  como  el metro para el dependiente de la tienda de tejidos, y con  eso  se  pone usted a medir la galaxia, y, con eso dice usted que Venus  aparecerá  a  las  7,32  y allí está, como si fuera un planeta, porque si fuera un autobús estaría usted de los nervios.

Para  vivir  en una sociedad donde la semana del sastre son diez días, el día del impresor 48 horas, el momento de Radio-Taxi quince minutos, el  instante del reparador de lavadoras hora y media, y ¿la semana que viene?  del político, nunca, lo de usted tiene un mérito que no caemos desmayados  de  asombro  por  falta  de sensibilidad o por ausencia de información.

Y  teniendo  tantos  méritos hay que ver cómo ha decaído su influencia social,  porque  usted, con los egipcios, era un tipo que sólo hablaba con los faraones y la casta de sacerdotes, y hoy, en cambio, tiene que buscar  una  plaza  de  aparcamiento, como todo el mundo, e incluso es posible  que  si va con su mujer, ésta le diga que qué mal calcula, si deja el automóvil unos centímetros alejado de la acera.

¿Un  metro  más,  y  hubiera entrado?, dicen del genio del fútbol, que cobra  en  un año el sueldo de usted de toda la vida, y dispara a sólo diez  metros de la portería. Los contratos cerrados de obras públicas, esos que ponen en los carteles 1.435 euros con 72 céntimos, que parece que  se  ha  calculado  hasta  el último euro, suben hasta un diez por ciento.  Diez  por  ciento arriba diez por ciento abajo, con esa regla usted  podría haber dicho que Venus aparecería ayer o dentro de un par de  años. Usted no puede dedicarse a la contratación de obras, ni a la venta  de pisos, ni a la economía, ni a la política, ni, en realidad a nada,  porque  lo despacharían por demasiado competente. Menos mal que se dedica a lo suyo. Y lo clava."