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Sociedad
Guerrilleando los códigos culturales

por García Macarena González
 

Pórtico Luna

 

En invierno, suelo ver fumando así, al borde de la hipodermia, que vaqueros con miradas infinitas inspiradas por un Malboro. De hecho, nunca he visto un vaquero. Sí muchos muertos de frío.

El vaquero-country es Malboro, como los juegos de razas son Bennetton. Son y existen gracias al "advertising", la palabra anglosajona para publicidad, la palabra que etimológicamente viene de advertir, olvidando a poco su nacimiento. Los muertos de frío, a su derecha, existen por una idea "adbuster", práctica que recibe su nombre de la idea de buster-destruir los ads-anuncios. Sus directos responsables son los norteamericanos Adbusters, tipos idealistas como sus primos ghost-busters, que quieren destruir al fantasmal capitalismo a través de la subversión de su mentirosa y olvidadiza publicidad.

Y toda esta historia sería algo así como una en mil, de un cuento grande que es la Guerrilla de la Comunicación. La idea, dar vuelta las cosas intentando que queden para el lado correcto. ¿Cómo?, subvirtiendo comunicativamente.

Para entender, difundir y festejar todo esto ha aparecido el Manual de la Guerrilla de la Comunicación. La teoría simplificada e ilustrada. Las prácticas, reunidas y comentadas. Historias de muchos tipos como los adbusters que van subvirtiendo las gramáticas culturales para que todos seamos libres y felices. Y vivamos, ojalá, muchos años.

En el libro, conocemos los pormenores del "movimiento de los pasteles" de los años setenta liderado por Aron Kay. Hasta hay fotos del yippie norteamericano pasteleándose a los corruptos desnudados por el caso Watergate. Junto a este revival de Laurel y Hardy, encontramos influencias de modernas tecnologías como es el caso de rt®mark, grupo que en la red ha creado una organización de sabotaje. En el libro se relata la acción contra Mattel, cuando en 1993 los activistas lograron cambiar los discursos de las femeninas Teen Talk Barbies por los de su partner masculino GI-Joe que hablaba de guerra y violencia. Luego de haber hecho los injertos necesarios, los juguetes fueron dejados nuevamente en el supermercado, en espera de algún comprador que quisiera a su niñita bien mujer o a su hijo bien hombre. Imagínense las sorpresas y alegatos.

Los responsables de esta publicación son los guerrilleros comunicacionales A.f.r.i.c.k.a. que, bajo la firma de la persona imaginaria de Luther Blissett, nos dan cuenta de esta teoría y práctica contestataria. Con una facilidad al hablar y una cierta profundidad al decir nos entregan un manual, aunque advierten que no se pretende instar a la imitación. Su objetivo, dicen, es más simple y esta escrito en la contratapa alejado de recomendaciones doctas: "Todo ser humano está llamado a ser feliz, pero la felicidad es casi siempre una asignatura pendiente en nuestras vidas. Esta obra propone a sus lectores la posibilidad de ser un poco más feliz después de su lectura".