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Sociedad
Reflexiones

por Elisa
 

Pórtico Luna Hace unos días apareció un artículo en la prensa sobre un escaso mineral llamado Coltan que se utiliza para teléfonos móviles i demás tecnología digital. Resulta que la mayor concentración de Coltan está en el Congo y que las empresas tecnológicas financian, vía empresas fantasmas, guerrillas de Uganda y Ruanda para controlar las minas. Así consiguen esquivar los aranceles de exportación, los controles de explotación, etc. Como podéis imaginar las guerrillas paramilitares utilizan niños, presos políticos, y todo la retahíla de injusticia que suele acompañar a estas historias. Me puse del hígado y pensé en tirar mi móvil por la ventana.

Pero pensando un pelín más, la cosa no está tan clara. Creo que en este tema, como en otros, estamos cayendo en la trampa que nos han puesto los poderes fácticos. No soy de los que ven manos negras por todos lados, pero es evidente que la jugada les ha salido redonda. Hay una campaña muy bien orquestada en la que han caído de cuatro patas los antiglobis (grupos lúdico-festivos-okupa-borroca-supporters-antinosequé) . Libros como Nologo (que a pesar de todo parece recomendable) hablan de que el consumidor dará la espalda a las marcas por sus métodos poco lícitos para generar sus productos. No hay peligro en eso, las marcas se regeneraran en marcas "comercio justo" o incluso en antimarcas. De echo ya hay unos almacenes en Londres en los que sus productos se distinguen por no tener ninguna marca. Fashion-ONG y marketing by the face.

El gran triunfo del capital es que ha conseguido trasladar toda la responsabilidad de temas como explotación infantil, deforestación Amazonas, contaminación ambiental y demás jodiendas industriales al consumidor-usuario-ciudadano. Si la culpa de que Nike utilice niños en Tailandia es mía por comprar unas Nike, mi gobierno, el gobierno de EEUU y el de Tailandia, además de la propia Nike y los bancos que la respaldan, tienen las manos libres para hacer leyes que sigan permitiendo este tipo de estructuras económicas. Lo mismo con Ikea, lo mismo con Repsol, Endesa y con tantos otros.

Además como me siento tan culpable monto una ONG para los pobres congoleños, tailandeses o indígenas y mi gobierno se ahorra una pasta de los presupuestos en ayuda humanitaria porque ya lo hace mi preciosa ONG. Esa pasta la pueden invertir en comprar a jueces y periódicos para solventar Gescarteras, Gil y Gil, Telefónica options y demás.

A nadie se le escapa que para que el primer mundo sea como es, el tercero tiene que joderse como se jode. A nadie se le escapa que nuestro nivel de vida exige convertir el resto del mundo en una pocilga. También es cierto que los gobiernos son el reflejo de los pueblos que los eligen. Todo eso está muy bien y ellos están encantados de que nos creamos a pies juntillas eso de la democracia y de que por tanto seamos todos responsables del marrón. Pero, paralelamente se crean una y otra vez mecanismos para esquivar la alabada "voluntad popular" y pasarse las leyes por el arco del triunfo.

Bill Gates financió gran parte de la campaña de Bush y acaba de conseguir que su ya evidente monopolio siga adelante sin problemas. ¿Es culpa de la Mundial por hacernos usar Microsoft para ver su web?

Le Luthiers en un espectáculo de hace años hacían una parodia de Cuba muy elocuente. Estaba Fidel con una de sus peroratas de ocho horas non-stop y en un momento decía. "En este país nadie se acuesta sin haber cenado". Entonces uno del publico dice. "Yo no he cenado". Fidel le contesta: "Pues no te acuestes".

Arrepentíos ciudadanos por ser consumidores, por haber nacido en el primer mundo y por votarme cada cuatro años. Vuestro será el reino de los cielos ONG's. Mientras, yo sigo metiéndome con Marruecos y acabaré por convenceros de que la culpa de las pateras la tenéis vosotros por compraros una Zodiac para pescar chipirones en el Besos, antes de que el Forum 2004 & the waillers, os suba los impuestos para enriquecer a las constructoras edificando fantásticos pabellones para discutir lo malos que somos por comer todos los días.