corner
Archivo/Artículos
     
   
a
 


Inicio

 
Sociedad
Cómo acabar de una vez por todas con el Partido Popular (VIII)

por Xavi Garriga
 

Untitled Document

Capítulo 8. (10 de marzo). "Yo no soy malo, es que me han dibujado así"

Aznar ha vuelto a la campaña a lo grande, con varias intervenciones de las buenas, pero lo que más interesa a esta columna es algo que dijo ayer por la mañana. Pidió por favor a la gente que estuviera enfadada con él que no se lo hiciera pagar a España. Es decir, que por muchas meteduras de pata que él hubiera protagonizado no dejaran de votar a Rajoy. Interesante rasgo de humildad en un personaje que en ocho años de mandato no ha tenido ni uno sólo. Dicho gesto fue corregido rápidamente cuando en una entrevista concedida en Francia afirmo que acusarle a él de falta de carisma era como decir que Zidanne era calvo, y que a él le tocaba gobernar y no ser simpático.

Muchas cosas se han escrito sobre el señor Aznar López, algunas buenas y muchas malas, pero creo que lo importante es contextualizarle. A veces la caricatura que se ha hecho de él ha ocultado sus verdaderos rasgos y me gustaría presentarle para comprender mejor sus actuaciones.

Aznar es hijo y nieto de franquistas. Su abuelo, Manuel Aznar, fue un destacado periodista, biógrafo de Franco (le tocó retocar el guión que el generalísimo había escrito personalmente de la mítica película Raza) y escritor, entre otras fantásticas obras, de la Historia Militar de la Guerra de España, un detallado diario de la llamada cruzada de liberación nacional. El padre de nuestro protagonista luchó como alférez provisional en el ejército vencedor y al final de la contienda ocupó cargos de responsabilidad en varios periódicos y presidió la agencia Efe.

Con estos mimbres, no es de extrañar que el joven Aznar estuviera marcado por las tesis falangistas. De hecho, de su juventud se recuerdan sus reivindicaciones de la figura de José Antonio Primo de Rivera. En una ocasión se vistió durante varios días con la camisa azul de falange para demostrar su patriotismo, y sus artículos en los periódicos de la época defendiendo la unidad de España y atacando a la incipiente democracia y a la constitución son un buen reflejo de su educación. En aquellos años, lo normal para un joven de derechas de buena familia era estudiar derecho y entrar en el despacho familiar u opositar a funcionario (Rajoy a registrador de la propiedad, Aznar a inspector de hacienda). Más adelante, instalado ya en Valladolid como funcionario en activo, entró en la alianza popular de don Manuel Fraga (convencido por su mujer, que ya era militante desde hacía años). De allí a la presidencia de la comunidad de Castilla León y más tarde a la candidatura a las generales en pocos años. Todo ello puede sorprender hoy en día, pero puesto en perspectiva está claro que no había mejor candidato para la derecha española que el nieto de don Manuel Aznar, un joven que aunque se había comprometido con el franquismo (y por tanto atraería a los votantes tradicionales de derechas) sólo lo había hecho de palabra, nunca de gesto y jamás había ocupado cargos en el aparato del antiguo régimen (por lo que podía vender un cierta imagen renovadora/centrista).

De su pasado franquista le quedan muchas rémoras, por supuesto; las más notables su falta de interés por las manifestaciones y las expresiones ciudadanas (la frase "¿qué tiene que ver el parlamento con la calle?" es suya) o la escasa empatía hacia el Rey (los franquistas nunca fueron monárquicos). Jamás ha intentado entender al adversario y su cultura política es muy limitada, por lo que sus argumentos tienden a ser binarios, del tipo "si o no", "conmigo o contra mí". Aznar es un producto de su origen, su tiempo y su educación. Para él, ser conservador y de derechas no es una opción, es la única opción

No se pierdan el próximo capítulo, "Campaña, campaña, campaña". Y como siempre, una frase para acabar.

Supongo que estaba delante de la televisión esperando la noticia de su muerte, porque a los 22 años que tenía entonces estudiaba, porque es lo que toca cuando uno tiene la suerte de estudiar – José María Aznar (Refiriéndose a la muerte de Franco)