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Ensayo literario
El Ka del autor

por Juan Diego Incardona
 

Pórtico Luna

Con un gancho extrajeron el cerebro por mi nariz, luego llenaron la cavidad craneal con una especie de betún, me sacaron los ojos y los reemplazaron por otros artificiales, después me quitaron las vísceras, las guardaron en tres vasos sagrados y llenaron mi vientre con sustancias aromáticas. Ahora, mi cuerpo está sumergido en sal, y así estará durante setenta días hasta que la piel, ennegrecida y pegada a mis huesos, sea envuelta con telas engomadas.

Mientras aquellos hombres manipulan mis restos, yo –o el otro que habita en mí–aguardo a la espera de la barca y del dios que hablará por mi boca.

Alguien se acerca y me dice:

–¿Puede decirme qué hora es?

Perplejo, dentro de la hermética sorpresa, no le contesto. Y arrastrando muecas de espanto salgo de aquella situación: salgo corriendo hacia algún lugar, atravesando el largo pasillo de una biblioteca.

Al llegar al otro lado, me detengo, con la respiración agitada después de tanto correr. Alguien se acerca y me dice:

–...¡Te están llamando! ¿Oyes?(1)

Otra vez salgo, sin decir palabra, y atravieso el pasillo de la biblioteca y me veo en un ataúd de madera, cuya tapa, profusamente adornada, reproduce mi cara. Mi cuerpo ha sido transformado en momia, y yo –o el otro que habita en mí, el Ka (2)– aquí estoy respirando hondo.(3)

Será entonces aquí, envuelto en el viento que viene y que se va, respirando muy hondo, será aquí, página blanca, tribunal donde comparecen las palabras y sus historias, será siempre aquí, en el pasillo de la biblioteca que se alarga entre tribunas colmadas de espectadores célebres, donde esperaré. Será aquí, mientras duren los velorios de mi muerte, que rezaré ante todos:

Si respira, yo respiro; si crece, yo crezco; si vive, yo vivo"(4). Que así sea, mi Ka, mi libro.

1 El Libro Egipcio de los Muertos, Conjuro CLXXII, 15

2 El Ka es un espíritu, una imagen sueño, un doble o reproducción del individuo, especie de "otro yo" que lo dirige y protege. Al morir el cuerpo, el Ka escapa por la boca en momentos de exhalar el último suspiro. Al dejar el cuerpo –luego de un viaje peligroso– comparece ante el tribunal divino, presidido por Osiris.

3 El Libro Egipcio de los Muertos, Conjuro CLXXII, 1

4 El Libro Egipcio de los Muertos, Conjuro LIX, 6-8.