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Sociedad
"En la Tierra del Encanto", "Siga llorando, Sr. Bush" y "A través de Estados Unidos, esta noche."

por Michael Moore
 

Pórtico Luna


En la Tierra del Encanto.
(11/09/01)

Muerte, Downtown.

Queridos amigos,

Yo debía tomar hoy el vuelo de las 4.30pm de American Airlines de Los Ángeles a JFK (Nueva York). Pero ahora me encuentro varado en Los Ángeles, lleno de emociones muy diversas sobre lo que ocurrió en la isla en la que trabajo y vivo en Nueva York.Mi esposa y yo pasamos las primeras horas del día –después de haber sido despertados por llamados de nuestros padres a las 6.40am (hora del Pacífico)- tratando de localizar a nuestra hija en su escuela en Nueva York y a nuestra amiga JoAnn que trabaja cerca del World Trade Center.Llamé a JoAnn a su oficina. Alguien respondió en el momento en que la primera torre colapsó, y la persona que había levantado el tubo gritó y corrió, sin dejarme saber si JoAnn estaba o no viva.

Fue un día enfermizo, horrible, aterrador.

El 27 de diciembre de 1985 presencié un incidente terrorista en el aeropuerto de Viena – que dejó 30 muertos, allí y en el aeropuerto de Roma (las ejecuciones de pasajeros debían ocurrir en cada ciudad simultáneamente).

No tengo ganas de discutir ese evento hoy porque todavía me desespera y confunde el hecho de que yo haya sobrevivido. Un hecho fortuito, un error, unos pocos pies en el asfalto y todavía estoy aquí, allá,...

A salvo. Seguro. Soy un estadounidense, viviendo en los EEUU. Me gustan mis ilusiones. Paso por el detector de metales, pongo mis pertenencias en la máquina de rayos X, y sé que todos estaremos bien.

He aquí una pequeña lista de mis más recientes experiencias con la seguridad en los aeropuertos:

  • En el aeropuerto de Newark, el abordaje se ha retrasado. El auxiliar no encuentra mi asiento. Por lo tanto, me dice "vaya y suba" – ¡sin un pase de abordaje!
  • En el aeropuerto de Detroit Metro, no quiero poner la comida que acabo de comprar en la máquina de rayos X por lo que le doy la bolsa al guardia mientras atravieso el detector de metales. Le digo que es solamente un sándwich, él me cree y no se molesta en verificarlo. La bolsa no ha pasado por ningún control.
  • En el aeropuerto de La Guardia, en Nueva York, hago subir una maleta, pero luego decido tomar un vuelo posterior. El primer avión se va sin mí pero con mi equipaje – sin que nadie sepa qué hay adentro.
  • En Detroit, tardo un poco en bajar del avión y el transporte que lleva a los pasajeros hasta la terminal se ha ido sin mí. Estoy solo en la pista, libre para ir adonde yo quiera. Y lo hago. Eventualmente le hago señas a un camión de mantenimiento y un mecánico me lleva hasta la terminal.
  • He llevado cuchillos, navajas e incluso una vez mi compañero de viaje llevó un martillo y un cincel. Nadie nos detuvo.

Por supuesto, he podido hacer todo esto porque las aerolíneas consideran mi seguridad TAN importante que le pagan a sus policías de alquiler $5.75 por hora para asegurarse de que los chicos malos no suban en mi avión. Eso es lo que cuesta mi vida, menos que un cambio de aceite.

¿Demasiado duro? Bueno, sepan que un piloto de American Eagle (la compañía de cabotaje de American Airlines) gana alrededor de $15.000 por año durante su primer año.

Correcto. $15.000 para la persona que tiene sus vidas en sus manos. Hasta no hace mucho, Continental Express pagaba poco más de $13.000 por año. Hubo incluso un piloto de American Eagle que tiene cuatro hijos y pudo ser seleccionado para recibir bonos de comida de la oficina de Seguridad Social.

¿Alguien que gana tan poco que puede ser candidato a ayuda de la seguridad social maneja mi avión? ¿Es real? Sí, sí lo es.

Por lo tanto, ahórrenme toda la cháchara sobre las precauciones que las aerolíneas y la FAA toman. A ellos, como en todo negocio, les importa una sola cosa – el servicio mínimo y el margen de beneficio.

¿Cuatro equipos de 3 a 5 personas fueron capaces de violar la seguridad del aeropuerto el mismo día en tres aeropuertos diferentes y llevar a cabo este acto atroz? Mi única respuesta es – ¿eso fue todo?

Claro, los expertos están en plena diarrea verbal, divagando sobre la "amenaza terrorista" y el tipo más temible del planeta, Osama bin Laden. Quién sabe, quizá él lo hizo. Pero hay algo que no cierra.

¿Se me pide creer que este tipo que duerme en una carpa en el desierto ha estado entrenando pilotos para que vuelen nuestros aviones más modernos y sofisticados con precisión suficiente para destruir tres blancos sin que nadie se pregunte por qué estos aviones se fueron tan lejos de su ruta?

¿O se me pide creer que habían cuatro extremistas religiosos/políticos que CASUALMENTE eran hábiles pilotos que JUSTO querían suicidarse hoy?

Quizá Uds. puedan encontrar un piloto suicida que quiera morir por la causa, ¿pero cuatro? Bueno, quizá puedan, no sé.

Lo que sí sé es que durante todo el día he escuchado de todo sobre este bin Laden excepto una cosa: ¡NOSOTROS creamos a este monstruo conocido como Osama bin Laden!

¿A qué escuela de terroristas fue? ¡A la CIA!

No me crean porque soy yo: vi una nota en MSNBC el año pasado en la que todo salió a la luz. Cuando la Unión Soviética ocupó Afganistán, la CIA lo entrenó junto a sus amigos para cometer actos de terrorismo contra las fuerzas soviéticas. ¡Funcionó! Los soviéticos pegaron la vuelta y se fueron. Bin Laden estaba agradecido por lo que le habíamos enseñado y pensó que sería divertido usar las mismas técnicas contra nosotros.

Aborrecemos el terrorismo, a menos que seamos nosotros los terroristas.

Entrenamos y financiamos un grupo armado de terroristas en Nicaragua en los años 80 que mató más de 30.000 civiles. Ese fue NUESTRO trabajo. Uds. y yo. ¿Treinta mil civiles y quién carajos se acuerda de ellos?

Financiamos a muchos regímenes opresivos que mataron a un montón de gente inocente y nunca dejamos que el sufrimiento humano que ESO causa interrumpa nuestra jornada en lo más mínimo.

Hemos dejado huérfanos a tantos niños, decenas de miles alrededor del mundo, mediante nuestro terrorismo financiado por los contribuyentes (Chile, Vietnam, Gaza, El Salvador), que no debería sorprendernos que estos huérfanos crezcan y estén un poco trastornados por el horror que nosotros les causamos.

Aun así, nuestro más reciente terrorismo doméstico no fue llevado a cabo por un tipo del desierto sino por uno de nuestros ciudadanos: un par de ex militares que detestan al gobierno federal.

Hoy no escuché en ningún momento que se sugiera esta posibilidad.

¿Por qué?

Quizá porque los árabes son mejores chivos expiatorios. Un ingrediente clave para poner a los estadounidenses en frenesí contra un nuevo enemigo es el elemento racial. Es mucho más fácil odiar cuando el objeto de nuestro odia no se parece mucho a nosotros.

Los Congresistas y Senadores se pasaron el día pidiendo más dinero para los militares; un Senador incluso dijo en CNN que no quería escuchar que nadie pidiese dinero para educación ni salud, que nuestra única prioridad debe ser la defensa.

¿En algún momento nos daremos cuenta de que estaremos más seguros el día que el resto del mundo no tenga que vivir en la pobreza para que podamos utilizar lindas zapatillas?

En sólo 8 meses, Bush consiguió que todo el mundo vuelva a odiarnos. Se retira del Acuerdo de Kyoto, nos dejó afuera de la Conferencia de Durban sobre el racismo, insiste en recomenzar la carrera armamentista. Cualquier cosa que se te ocurra, Bebé Bush lo rompió todo en pedazos.

Muchas familias han sido devastadas. Esto no es justo. Nadie merecía morir. Si alguien hizo esto para tomar represalias contra Bush, lo hicieron matando miles de personas que NO VOTARON POR ÉL. Boston, Nueva York, DC, y el destino de los aviones – California – fueron lugares en los que se votó CONTRA Bush.

¿Por qué matarlos? ¿Por qué matar a nadie? Una locura.

Suframos, hagamos nuestro luto, y cuando sea apropiado, examinemos nuestra contribución a este mundo tan poco seguro en el que vivimos.

No tiene por qué ser así.

Sinceramente,
Michael Moore
mmflint@aol.com

 

Siga llorando, Sr. Bush
(13/09/01)

Queridos amigos,
(...)

El hombre que ocupa la Casa Blanca lloró hoy. Bien. Siga llorando, Sr. Bush. Mientras más llores, menos probable será que vaya al lado oscuro que todos tenemos en el que la rabia nos ciega y nos hace desear matar. Los amigotes de su padre y de Reagan – Eagleberger, Baker, Schultz – están pidiéndole que bombardee primero y pregunte después. NO debe hacer esto. Aunque sea para no rebajarse a este nivel de asesino serial. Sí, averigüe quién lo hizo. Sí, vele para que NUNCA vuelvan a hacerlo.

Pero CONTRÓLESE, hombre. ¿"Declarar la guerra"? ¿Guerra contra quién? ¿Un tipo en el desierto al que no podemos encontrar? ¿Nos dicen nuestros líderes que el país más poderoso de la tierra no puede hacerse cargo de un único malvado? Porque si eso es lo que nos están diciendo, estamos fritos. Si no es capaz de deshacerse de este falso ZZ Top, ¿qué haríamos si fuésemos atacados por una nación de millones? ¡Por dios, llame a los israelitas y que hagan eso que hacen cuando quieren capturar a alguien! Les pagamos suficientes miles de millones cada año, estoy SEGURO de que se harán un tiempo para satisfacer a sus demandas.

Pero le ruego, Sr. Bush, quédese en las lágrimas. Vaya hoy a consolar a los neoyorquinos. Dígale al alcalde, alguien que la mayoría de nosotros desprecia, que está haciendo un gran trabajo, manteniendo la moral tan alta como se puede en un momento como éste. Al estar en una ciudad que creo que ama, aun con su cáncer acompañándolo, va más allá de lo que el deber le pide.

Pero no declare la guerra ni masacre más inocentes. Después del previo acto de terror de bin Laden, nuestro último presidente electo bombardeó lo que él llamó "el campamento de bin Laden" en Afganistán – pero en vez de eso sólo mató civiles. Luego bombardeó una fábrica en Sudan, diciendo que era "una fábrica de armas químicas". Resultó ser una fábrica de aspirinas. Gente inocente asesinada por nuestras fuerzas armadas.

En Mayo, Ud. le dio a los Talibanes 48 millones de dólares de nuestros impuestos. Ningún país de la tierra le daría un centavo a los Talibanes, pero Ud. les regaló 48 millones de dólares porque ellos dijeron que habían prohibido todas las drogas.

Puesto que su guerra contra las drogas es más importante que la guerra que los Talibanes llevan contra su propia gente, Ud. financió el régimen que le dio refugio al hombre que Ud. dice ahora que es responsable de matar a mi amigo en el avión y de matar a los amigos y familiares de miles y miles de personas. ¡Cómo se atreve a hablar de seguir matando! ¡Avergüéncese! ¡Explique su apoyo al régimen talibán! ¡Díganos por qué su padre y su amigo Reagan entrenaron a bin Laden para que se convirtiera en terrorista!

¿Estoy enojado? Claro que sí. Soy un ciudadano estadounidense, y mis líderes han usado mi dinero para financiar asesinatos en masa. Y ahora mis amigos han pagado el precio con sus vidas.

Siga llorando, Sr. Bush. Vaya a Omaha, o adonde sea que Ud. va mientras otros mueren, como lo hizo durante la guerra de Vietnam y diciendo estar "cumpliendo su deber" en la Air National Guard. Nueve compañeros de secundaria murieron en esa guerra miserable. ¿Y ahora Ud. pide "unidad" para empezar otra guerra? ¡No me insulte ni a mí ni a mi país de este modo!
(...)

Sinceramente,
Michael Moore
mmlfint@aol.com
www.michaelmoore.com

 

 

A través de Estados Unidos, esta noche...
(15/09/01)

Queridos amigos,
(...)

Al pasar por las reservas indias de Arizona y Nuevo México uno es golpeado por la abyecta pobreza de estos lugares y recuerda los 500 años de terrorismo apoyado por el estado contra esta gente, virtualmente un genocidio. ¿Cuántos millones fueron asesinados por los colonos y los soldados? No puedo recordarlo. Pero el resultado viviente es brutalmente evidente en las casas rodantes y casillas en la vieja Ruta 66.

Me sorprende el gran número de gente –tanto en la radio como aquellos con quienes nos encontramos– que están completamente en contra de cualquier respuesta militar a lo ocurrido. No importa lo que los medios digan o les muestren, estoy convencido de que la mayoría de los estadounidenses, aunque quieren justicia y ser protegidos de futuros ataques, no desean que George W. Bush empiece a parecerse al Dr. Strangelove.

Hablando de Strangelove, la semana pasada comenzó con uno de los mejores reportajes de "60 minutos" en mucho tiempo. Lo dijeron todo:

De cómo los EEUU – y específicamente Henry Kissinger– complotaron para hacer caer el gobierno democráticamente electo del presidente chileno a principios de los años 70. El complot fue exitoso, el presidente Allende fue asesinado y miles de chilenos fueron brutalmente torturados y asesinados. Hoy, muchos en el nuevo gobierno de Chile desearían juzgar a Kissinger por estos actos de terrorismo. ¿Piensan que los EEUU lo van a entregar?

Bueno, la historia fue olvidada 48 horas después, tan rápidamente como lo fue hace 30 años.

Algunos de Uds. me han escrito diciendo, por favor, Mike, no hables de esto ahora, por lo menos no justo ahora, debemos enterrar a los muertos.

Estoy de acuerdo. Y pido disculpas a los que se hayan sentido ofendidos. Nadie quiere hablar de política ahora, excepto nuestros líderes en Washington. Créanme, están hablando de política día y noche, y estas discusiones tienen que ver con enviar a nuestros hijos a pelear contra un enemigo invisibles y con bombardear indiscriminadamente a los afganos o a cualquiera que piensen que hará que los estadounidenses nos sintamos mejor.

Creo que tengo una responsabilidad como uno de los estadounidenses que no se siente bien para decir justo ahora lo que tiene que ser dicho: que nosotros, los Estados Unidos de América, somos culpables de cometer tantos actos de terror y de derramar tanta sangre que era hora de que nos hiciésemos una idea de la cultura de violencia en la que hemos sido participantes activos. Sé que es algo muy duro, pero si nadie lo dice, temo que pronto estaremos metidos en una guerra que no hará NADA para protegernos del próximo ataque terrorista.

Mientras pasamos por el Continental Divide, Rush Limbaugh (conductor radial, ndt) especula sobre a quiénes debemos bombardear. Al terminar su programa estoy seguro de que está en camino al cuartel más cercano para alistarse, puesto que no esperará que su hijo o hija arriesguen su vida por la libertad mientras él simplemente se relaja y disfruta su nuevo contrato de 500 millones de dólares.

Al llegar a Albuquerque, Kathleen hojea la guía de viaje Frommer en busca de un lugar para pasar la noche. Encuentra lo que parece ser un buen lugar cerca del Parque Nacional White Sands, pero luego lee que "ocasionalmente el camino al hotel está cerrado por pruebas de misiles en una base cercana". Sí, bienvenidos a Nuevo México, la "tierra del encanto", sólo un gran terreno de prueba auspiciado por los creadores de toda gran arma de destrucción masiva conocida por el hombre.

Optamos por el Hyatt.

Sinceramente,
Michael Moore
mmflint@aol.com
www.michaelmoore.com

PS. Hace tres días, me enteré por alguien de ABC News que ABC tenía un video –una toma del segundo avión chocando contra la torre– que mostraba a un caza F-16 siguiéndolo a distancia.

No lo compartí con Uds. puesto que no he visto personalmente este video y no quiero contribuir a difundir rumores sin fundamento. Pero recién se supo que el gobierno admitió haber enviado cazas tan pronto supieron que los aviones estaban fuera de su ruta normal.

A partir de ahora, haré saber todo lo que los que trabajan en los grandes medios no pueden informar debido a la censura.

Cada vez es más claro que el avión que cayó en Pennsylvania fue bombardeado para evitar su destino.

La verdad es horrorosa e insoportable, pero debe ser dicha. Un pueblo libre no puede tomar decisiones si no está informado y es mantenido en la oscuridad. Sepamos TODA la verdad AHORA.