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Sociedad
Democracia y Transhumanismo

por Max More
Traducción de Ángel Fernández Bueno y Fernando M. Herrera para Pórtico Luna
 

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¿Son demócratas los transhumanistas? ¿Deben estar comprometidos con la democracia y definidos por ella?

Retrocedamos al siglo XVII. En el mundo occidental, el sistema predominante es la monarquía. Supongamos que un grupo de antiguos humanistas progresistas quiso conciliar sus puntos de vista sobre el status de los seres humanos –puntos de vista radicales para su tiempo– con el mejor sistema político de su tiempo. Podrían decir que "el humanismo moderno del siglo XVII es una filosofía monárquica constitucional". Tal afirmación significaría que rechazaban formas anticuadas de monarquía o de teocracia ilimitada.

Hoy encontraríamos gracioso un compromiso que se volvió anticuado tan deprisa. "¿Qué tiene que ver el humanismo, en esencia, con la monarquía constitucional?", podemos preguntarnos. El humanismo afirma el valor del progreso. Vincularlo al sistema político del momento –aunque fuera el mejor sistema de su tiempo– sería confundir los fines (dignidad humana, soberanía personal, etc.) con los medios.

Las organizaciones transhumanistas que se autodefinen como "transhumanistas democráticas" cometen un error incluso mayor. Las perspectivas transhumanistas apuntan más allá, hacia cambios mucho más drásticos en la condición humana. Para algunos, identificar transhumanismo con cualquier sistema político actual puede parecer estrecho de miras. Para otros, simplemente puede parecer como un claro intento de posicionarse; como decir a los americanos que el transhumanismo va de "maternidad y tarta de manzana", o decir a los europeos que el transhumanismo está comprometido con una asistencia sanitaria universal proporcionada por el gobierno.

Una organización transhumanista ya no debería describir sus compromisos radicales como "democráticos" más de lo que debería autodescribirse como una "organización en Internet" cuando, en la práctica y en sus aspiraciones, la organización interactúa a través de cualquier medio de comunicación efectivo.

¿Qué quiere decir democracia y por qué valorarla?

En su sentido amplio, democracia significa "gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo".

En una segunda acepción, democracia se utiliza para expresar un derecho (casi) universal a votar sobre cuestiones y/o representantes. En ocasiones, la democracia directa se  considera "más democrática" que la democracia representativa.

En un tercer sentido, muy común, se toma la democracia para referirse a alguna combinación de procedimientos de voto (como en la segunda acepción) y los procedimientos políticos y legales particulares del país del hablante. En el caso de los EEUU, tales procedimientos son principalmente protecciones constitucionales de las libertades individuales recogidas en la Carta de Derechos y la Constitución. En el caso de Gran Bretaña, puede defenderse que existe una tal república limitada constitucionalmente en gran medida de manera consuetudinaria (la Carta Magna es el principal documento escrito).

¿Cómo se aviene cualquiera de los significados mencionados con las filosofías transhumanistas? El primer y más amplio significado de "democracia" está destinado a eliminar en principio el gobierno de "el pueblo" por una oligarquía. En la práctica, mucha gente del pueblo real no llega a votar (prisioneros, residentes permanentes que pagan impuestos y no son ciudadanos). Los que tal vez no poseen el suficiente conocimiento o motivación para votar. Los que votan pueden no disponer de ninguna opción de candidatos, posiciones o paquetes de medidas políticas que represente sus preferencias. El complicado funcionamiento de las verdaderas democracias –y la enorme implicación del gobierno en actividades comerciales– significa que un pequeño porcentaje del pueblo ejerce la mayor parte de la influencia.

La segunda acepción sólo tiene una tenue conexión con los valores transhumanistas de autodeterminación, autotransformación y progreso. Una democracia ilimitada puede tiranizar a grandes sectores de la población. Debe recordarse que Adolf Hitler fue elegido democráticamente. El sufragio universal poco tiene que ver con la libertad u otros valores apreciados por  los transhumanistas, especialmente cuando el votar no le cuesta nada al votante y no requiere conocimiento alguno. Como dijo el gran jurista inglés, Lord Acton: "Es malo ser oprimido por una minoría, pero es peor ser oprimido por una mayoría. Porque hay una reserva de poder latente en las masas que, si es llamado a escena, las minorías rara vez pueden resistir. Pero ante la voluntad absoluta de un pueblo entero no hay apelación, no hay redención, no hay refugio..."

Sólo en algunos casos de la tercera acepción del término encontramos una relación más firme con el transhumanismo. Una república limitada constitucionalmente que consigue proteger la libertad y la responsabilidad mantiene un orden legal con dos rasgos esenciales:

Primero, sus funcionarios públicos son responsables de que sus actos oficiales estén abiertos al escrutinio público y a la crítica sin restricción, y su puesto oficial puede ser cesado por los gobernados a través de procedimientos viables, tales como la elección popular o el voto de una mayoría legislativa.

En segundo lugar, su código penal se limita a prohibir asuntos de fraude, robo y agresión. La ley y la política públicas incrementan la libertad del pueblo, en lugar de reducirla.

El valor de la democracia en su sentido constitucionalmente limitado radica en su intento de reconocer la soberanía del individuo –un gobierno legítimo requiere el consentimiento de los gobernados– y en su intento de poner límite a las ocasiones de abuso de una autoridad centralizada. La democracia es, o debería ser, un método de llevar el gobierno con el propósito de crear y  reforzar un sistema de leyes que proteja la libertad de los ciudadanos. Los acuerdos democráticos son puramente un medio para alcanzar el fin de la protección de la libertad individual. Un déspota benevolente puede conseguir el mismo fin –quizá incluso más efectivamente y con menos inconvenientes– sin procedimientos democráticos. Sería dogmático insistir en que la democracia es la única manera, o la mejor, de proteger la soberanía individual para todas las sociedades, en todo lugar y en todo tiempo.

Como expone Richard Taylor en su libro Freedom, Anarchy, and the Law: "Las formas y procedimientos democráticos no son, como se suele pensar, valiosos en sí mismos y por lo tanto una meta apropiada para cada nación. Por el contrario, cuando se establecen sobre unos cimientos de ignorancia y analfabetismo, pueden resultar sumamente perniciosos. Tales formas democráticas sólo pueden desearse donde ofrezcan la promesa... de fomentar la libertad a través, entre otras cosas, de la generación de un código penal según el principio de libertad. Si no, no son más que meras formas, sujetas a todo tipo de abusos, y no son en absoluto una bendición para su pueblo. Lo que importa son los fines o propósitos de un orden legal, no su forma. Así pues, la crítica de cualquier gobierno que no es democrático en su forma es por sí misma de poco peso o significación". (pp.128s)

No es mi intención exponer un marco exhaustivo de medidas democráticas que simpaticen con los objetivos e ideales transhumanistas. En términos de los propósitos de democracia deseables, entonces, simplemente señalaré que nosotros "podemos" conceder espacios de gobierno democrático más allá de la clara y estricta adhesión al principio de libertad sólo por otro objetivo general: Asegurar los beneficios de una organización a gran escala que no pueden asegurarse (en cualquier periodo específico de la historia) sin obligaciones legales.

Es demasiado fácil abusar del poder del gobierno (intereses particulares, engaño, corrupción, costes encubiertos, ansia de poder). Cualquier paso más allá de la protección de la libertad y dirigido a promover "el bien común" está cargado de peligro. Hacer la democracia "demasiado" fácil –votación directa de cuestiones, elecciones muy frecuentes– sólo puede hacer que los abusos sean más frecuentes. Poner gobernantes sobre el sistema de poder –límites constitucionales al gobierno, requisitos de mayoría absoluta, etc.– limita "el gobierno por el pueblo" en un sentido mientras les protege de un excesivo "gobierno del pueblo".

¿No podemos hacerlo mejor?

Transhumanistas de todo tipo coinciden en su compromiso con las mejoras continuas y fundamentales de la condición humana. Aquellos que identifican transhumanismo con democracia hacen un mal servicio al ligarnos a un compromiso históricamente efímero. Winston Churchill hizo el famoso comentario de que "la democracia es la peor forma de gobierno, con excepción de todas las demás que se han intentado". Las palabras de Churchill expresaban un saludable racionalismo crítico –actitud crucial para el transhumanismo extrópico– al enfatizar en que las medidas democráticas no tienen valor intrínseco; sólo tienen valor en la medida en que nos permiten alcanzar metas compartidas a la vez que protegen nuestra libertad. Seguramente, del mismo modo que nos esforzamos por trascender las limitaciones biológicas de la naturaleza humana, también podemos intentar perfeccionar las políticas simiescas.

Consideremos unas cuantas deficiencias de las formas democráticas existentes:

– La democracia indirecta/representativa presenta numerosas puertas abiertas para intereses particulares.

– Corrupción, y falta de fidelidad al traducir los valores de los ciudadanos a medidas políticas.

– Los ciudadanos eligen a sus representantes sólo cada pocos años, y deben elegir entre un abanico de opciones seriamente limitado, ninguna de las cuales puede representar sus puntos de vista de una forma completa o ajustada. Tenemos que decir "sí" o "no" a cuestiones sumamente complejas.

– Las actividades del gobierno, una vez constituido, resultan tremendamente difíciles de acotar. La lógica del gobierno es crecer.

– No hay un mecanismo efectivo para obstaculizar el voto de proyectos y acciones no deseables, impracticables, perjudiciales o que reduzcan la libertad.

– Los beneficios de la acción del gobierno están concentrados mientras los costes están distribuidos, creando una tendencia implícita a expandir la acción del gobierno a la vez que provoca que todo el mundo empeore.

Incluso sin intentar alterar el marco principal de este sistema defectuoso, no es difícil encontrar algunas sugerencias para la mejora de la democracia. He aquí algunas soluciones posibles (no necesariamente recomendadas):

– Volver a una observancia más estrecha de los límites constitucionales al gobierno; procedimientos particulares o mayorías absolutas requeridas para la expansión de poderes, como por ejemplo la Carta de Derechos de los EEUU.

– Formularios de impuestos a la carta; incrementa la elección del ciudadano en el uso de sus ingresos.

– Mercados de Futuros en Ideas (MFIs) (para una excelente especulación sobre el futuro de los MFIs, ver la novela Earthweb, de Marc Steigler.)

– Leyes crepusculares utilizadas más extensivamente; mantiene un tope sobre el número de leyes y requiere que sean reafirmadas periódicamente.

– Refuerzo automatizado de la ley.

Por supuesto, los transhumanistas han imaginado avances más radicales sobre nuestro sistema político existente. Piense lo que piense cada uno de nosotros respecto a propuestas específicas, la cuestión es evitar las posturas estrechas de miras como "transhumanistas democráticos".

Algunas ideas relacionadas, concernientes a la conexión entre el popular deporte democrático de exigir todo tipo de derechos y las condiciones que favorecen a la libertad a largo plazo:

"Liberty and Responsibility: Inseparable Ideals"

http://www.maxmore.com/libresp.htm