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Ensayo
¿Quién nos quiere manipular.?

por Barreyat
 

Untitled Document Criterios apocalípticos nos rodean de forma autócrata, reprimiendo los sentidos, eliminando todo posible atisbo de liberales pensamientos que puedan hacer estremecer a esos falsos cimientos en que se sustentan muchas de las ideas ególatras dominantes, que poderosas clases, con sus líderes al frente, enarbolan como estandartes de una futura sociedad en armonía y paz.

Desarrollamos pretextos, entre el escepticismo más agnóstico y la fe más ciega, entre la peor de las paranoias y el raciocinio más cuerdo, para digerir y asimilar todo ese alud de información adulterada que cada día usurpa nuestras emociones. En estos días, el afán de suavizar las facciones de esos dirigentes prevalece sobre sus demostrados intereses arbitrarios; estamos siendo expuestos a una lista interminable de violaciones emocionales y físicas. Todo es excusable, todo tiene un ficticio sentido lógico.

Se argumentan todos los actos irracionales, se fundamenta cada una de las decisiones erróneas que se imponen dentro de esta universal partida, la vida, cuyo tablero está compuesto de frágiles fragmentos terrenales: unos, disputados por sus propios inquilinos; otros, vendidos al mejor postor; aquéllos, usurpados de todo sentimiento cultural y de identidad inherente a cada uno de ellos.

Utilizan las religiones y las ideologías como excusa de toda clase de necedad, por Cristo, por Alá o por Buda; estos dioses son transfigurados en dioses mercenarios, sustantivos nombrados como propios para aquellos que se ocultan en la sombra de una cruz, de una media luna o de una rolliza escultura.

¿Qué doctrina pueden ofrecer los padres a sus hijos? ¿Qué enseñanzas pueden exponer los educadores a sus alumnos? Las respuestas se mencionan en silencio y complicidad para no implicarse en demasía con los sentimientos que afloran de lo más profundo de nuestra entelequia.

Las falsedades son verdades factibles en nuestra sociedad, nos empecinamos en retraernos en el interiorismo hogareño para huir de las agresiones externas. Sólo unos pocos se atreven a desafiar la imposición de doctrinas y desperezan las inquietudes inherentes al ser humano, libertad, capacidad de soñar y discurrir. Toda ideología aplicada y dirigida al ser humano debería potenciar el rictus de felicidad y satisfacción en cada uno de los rostros de los individuos que conformamos una sociedad plural y heterogénea. Pero qué peligro sería para los líderes y dirigentes que todos despertáramos de este letargo histórico que aún colea desde nuestros ancestros.

¿Qué brebaje nos suministran? ¿Qué futuro ideal y bucólico nos prometen? No somos moneda de cambio para nadie ni para nada, somos individuales dentro del colectivismo, somos independientes dentro de la convivencia y pretenden el sometimiento sin rencor, la pleitesía sin limitaciones, orientar la totalidad de nuestros actos en pro del mero lucro personal con la especulación de nuestras almas.

Pido a ese dios, sin tener en cuenta el apelativo utilizado en cada uno de los puntos cardinales, que infunda las capacidades de la prudencia, la serenidad y la cordura en todos los ámbitos y status de esta humanidad tan necesitada de felicidad y alegría, de iniciativas prósperas y espíritu colectivo, de armonía y sentido común.

Me siento aliviado gracias a la esperanza de que hay otros semejantes que comparten mis sentimientos e inquietudes.