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Comunicación
Periodismo independiente, un rudo oficio en Cuba

por Mario J. Viera González
 

Pórtico Luna

Agencia Cuba Voz


LA HABANA, 2 de noviembre
2000.
La violencia contra el periodismo sin censura de Cuba no asume la cruda forma presente en otros países. Ciertamente, ninguno de los que ejercemos este rudo oficio hemos sido asesinados como ha ocurrido en casos aislados en otras latitudes.

La violencia contra el periodismo alternativo en Cuba reviste formas más sutiles, no selectivas, sino la de una represión masiva institucionalizada.

En América Latina por ejemplo, la violencia contra el periodismo no está jerarquizada por la ley como es así en el caso cubano. Se trata de hechos, si se quiere repugnantes, pero aislados y cometidos por grupos de intereses, ya de poder político, ya oligárquicos o ya vinculados al narcotráfico, y nunca de carácter institucional.

En Cuba existen leyes que atentan contra la libertad de opinión e información, como las normas contenidas en el Código penal de desacato, asociación ilícita, impresión clandestina, divulgación de noticias falsas, y propaganda enemiga, además de las amenazas de largos años de prisión que se recoge en la ley 88 o Ley de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba.

El periodismo ejercido fuera de las estructuras oficiales, crítico, disidente, y a menudo contestatario, pero objetivo en las noticias es en verdad una difícil profesión en la isla que otrora fuera la Perla de las Antillas.

De lo anterior pueden dar fe todos y cada uno de los que se han atrevido a informar desde diferente ángulo de vista que el de la prensa oficialista plagada de consignas ideológicas y de loas al poder gubernamental.

No son pocos los periodistas que han sufrido el acoso arbitrario de la policía política, ni ninguna de sus agencias ha quedado libre del hostigamiento. Así Cuba Press, Habana Press, CPI, Cuba-Verdad, y la recién fundada Cuba Voz, entre otras de la capital y del interior han conocido las presiones policiacas dirigidas a tratar de suprimir su labor por medio de la intimidación.

Periodistas como Oswaldo de Céspedes, Aurora García del Busto, Manuel David Orrio, José Antonio Fornaris, Omar Rodríguez Saludes, María de los Angeles González, y muchos otros más, entre los cuales también se encuentra el autor de estas líneas, han sido conducidos a unidades policiacas o impedidos de salir de sus domicilios para cubrir eventos noticiosos, o simplemente acosados en sus propios hogares y en muchos casos interrumpido el servicio de sus teléfonos, como reiteradamente ha ocurrido con Oswaldo de Céspedes, Ricardo González, Raúl Rivero, para mencionar sólo algunos casos significativos.

En los últimos operativos de la Seguridad del Estado relacionados con juicios seguidos contra opositores, como el del "excluible" incorporado a la disidencia, Lázaro Constantín, y el de los cuatro de "La patria es de todos", un numeroso grupo de periodistas fueron obligados a reclusión domiciliaria con vigilancia por parte de efectivos de los Destacamentos de Respuesta Rápida y de la Seguridad del Estado, y otros detenidos cuando intentaban aproximarse a la sede del tribunal, entre los que se pueden mencionar a María de los Angeles González, Manuel David Orrio, Oswaldo de Céspedes, Jesús Zúñiga, Ricardo González, Efrén Martínez Pulgarón, Odalys Curbelo, y otros muchos, cuya enumeración se haría demasiado larga.

Del mismo modo, la Seguridad del Estado lanzó un fuerte aparataje represivo para impedir el acceso de los periodistas independientes a actos convocados por la oposición, como el efectuado en el Parque Lenin de esta capital, con motivo del aniversario de la organización ecologista Naturpaz, o como el efectuado para impedir la realización del encuentro que iba a celebrarse por la coalición de organizaciones opositoras y civilistas Foro Tercer Milenio el pasado 20 de octubre.

Entre los periodistas que sufrieron detenciones y arrestos arbitrarios domiciliarios se encontraban Oswaldo de Céspedes, José Antonio Fornaris, Mario J. Viera, Aurora García del Busto, Mercedes Moreno, María del Carmen Carro, Omar Rodríguez Saludes, Santiago Dubuchet, Jorga Lara, Bárbaro Abela, y Adela Soto Alvarez.

Rudo oficio éste, el de ejercer un periodismo independiente que no acata censuras, que es crítico, disidente, y a menudo contestatario, pero que quiere ser ético, profesional y objetivo.

No nos asesinan en las calles, pero tenemos celdas reservadas en Villa Marista (cuartel central de la policía política), en 100 y Aldabó o en cualquiera de los centenares de prisiones que el gobierno de Cuba ha erigido a lo largo del país.