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Comunicación
El Pentágono crea una agencia para "intoxicar" a la prensa mundial

por Enric González
 

Pórtico Luna

El País. Miércoles, 20 de febrero de 2002


Washington.

El Pentágono ha decidido entrar en el negocio de la prensa. La Oficina de Influencia Estratégica (OIE), discretamente creada tras el 11 de septiembre, tiene entre sus objetivos el de ‘colocar’ noticias favorables a los intereses de Estados Unidos en medios informativos internacionales. Esas noticias podrán ser verdaderas o falsas, y afectar a países amigos o enemigos. Sólo importa que ayuden a crear un ambiente propicio para las operaciones bélicas estadounidenses. La OIE, que aún no cuenta con unas líneas de actuación concretas y aprobadas por la Casa Blanca, causa inquietud dentro de la Administración y del propio Pentágono.

La existencia de la OIE era desconocida hasta ayer. Pero dispone ya de un jefe, el general de aviación Simon Worden, de unos quince empleados y de un presupuesto secreto, extraído de un fondo extraordinario de 10.000 millones de dólares concedido por el Congreso al Pentágono en octubre del año pasado. La primera noticia sobre la nueva agencia de propaganda militar fue publicada ayer por The New York Times, y confirmada de inmediato por el Departamento de Defensa.

El general Worden elabora estos días una propuesta sobre las actividades que desarrollará la OIE, y en ella están incluidas casi todas las posibilidades: ‘Desde lo más negro a lo más limpio’, según un portavoz militar. El único límite de la agencia será geográfico: no podrá actuar dentro de Estados Unidos. Por lo demás, Worden quiere amplios poderes para desarrollar todo tipo de campañas de información y desinformación: desde el envío de noticias por correo electrónico a ‘periodistas y dirigentes extranjeros’ en las que se camuflaría la procedencia, hasta el bloqueo de redes informáticas ‘hostiles’, pasando por la propaganda bélica más típica, como la efectuada en Afganistán mediante octavillas y altavoces.

El Pentágono ha contratado por 100.000 dólares mensuales (unos 116.000 euros) los servicios de una agencia de relaciones públicas, Rendon Group, para que asesore técnicamente a la OIE. En la lista de clientes de Rendon Group figuran la CIA, la familia real de Kuwait y el Congreso Nacional Iraquí, un grupo opositor a Sadam Husein financiado por Washington.

La OIE desplaza al ámbito militar tareas tradicionalmente reservadas a la CIA y al Departamento de Estado, y no ha sido bien acogida en algunos sectores del Gobierno y el Ejército. Los críticos señalan que la OIE arruinará la credibilidad del Pentágono y no podrá limitarse a ‘contaminar’ la prensa extranjera, ya que una falsa noticia recogida por un medio europeo de importancia tiene muchas posibilidades de ser recogida por la prensa estadounidense, un fenómeno que ya ocurrió con algunas campañas de desinformación exterior lanzadas por la CIA en los años setenta.