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Bio-Tecnología
Tecnoética ambiental: los transgénicos

por Rafael Nevado Barbudo
 

Pórtico Luna

Antropólogo Social - Investigador del Observatorio de Bioética y Derecho
Parc Científic de la Universidad de Barcelona
Tel. / Fax: 93-403-45-46
e-mail: rnevado@pcb.ub.es


SUMARIO

  1. Introducción
  2. Un nuevo escenario: "La sociedad del riesgo"
  3. La percepción social de los transgénicos
  4. Conclusiones y sugerencias
  5. Referencias bibliográficas

 

  1. Introducción:
  2. A partir del siglo XX, la manera de pensar la relación entre sociedad y naturaleza ha cambiado drásticamente (1). Incluso aquellos elementos de la naturaleza que aún son impredecibles como los terremotos, huracanes o inundaciones dejan de ser socialmente neutros. Hoy día en nuestra sociedad se evalúan éstos fenómenos basándose en si las autoridades tomaron o no, las precauciones adecuadas. En otras palabras, ha "irrumpido" en escena la categoría sociológica de la responsabilidad bajo diferentes supuestos: pública o política, y no ya, exclusivamente de la naturaleza. Podríamos decir que los debates públicos se están centrando, desde hace algunos años ya, en si se han tomado o no las previsiones suficientes para disminuir al mínimo los riesgos. Riesgo, medio ambiente y sociedad, es una tríada de categorías que interaccionan y se influyen mutuamente. En este sentido, hemos creído oportuno usar como eje interpretativo del fenómeno de los transgénicos las teorías sociológicas surgidas en torno a esta problemática.

  3. Un nuevo escenario: "La sociedad del riesgo"
  4. En los años 80 en la literatura sociológica proliferaron diferentes análisis desde diversos enfoques en torno a los riesgos que para cada individuo y también para la humanidad en su conjunto, conllevaba el hecho de vivir en un mundo cada vez más global y amenazado por los peligros derivados de la carrera armamentística y del llamado "incontrolado" desarrollo de la técnica. Desastres como el de Chernobyl, los residuos radioactivos, accidentes de petroleros, destrucción de la capa de ozono y ,por supuesto, las investigaciones en ingeniería genética han dado lugar a un nuevo estado de opinión al que no pueden ser ajenos los análisis sociológicos.

    Ulrich Beck plasmó en su paradigmática obra las características de la sociedad que él denominaba "del riesgo". Para Beck (2), la ubicación central que posee la categoría de riesgo significa que la mayor parte de los desafíos que enfrentan los seres humanos en su vida social ya no provienen de la naturaleza, sino de las consecuencias de las propias acciones humanas. Desde la Antropología Social Mary Douglas y Aaron Wildavsky (3) establecieron la relación existente entre riesgo y cultura así como con los procesos de construcción social del riesgo. Anthony Giddens (4) ha dedicado una parte importante de sus análisis sociológico a la modernidad, haciendo especial énfasis en los riesgos individuales en nuestros días. Niklas Luhmann (5) mediante un enfoque sistémico, también ha abordado esta temática afirmando que la sociedad moderna se caracteriza por el paso del peligro al riesgo.

    Esta escueta enumeración no tiene intención en modo alguno de ser exhaustiva ni en los autores ni en los enfoques que se enuncian, pero sí pretende recoger las aportaciones más significativas de acuerdo al nivel de aceptación y debate que han suscitado en el seno de las Ciencias Sociales.

    Una vez descrito el escenario en el que nos hallamos inmersos, nos centraremos en el fenómeno de los Organismos modificados Genéticamente, popularmente conocidos como transgénicos y la inquietud que despierta en la sociedad.

     

  5. La percepción social de los transgénicos:
  6. Respecto a la percepción del riesgo Mary Douglas (6) afirma que la construcción y el consenso sociales influyen en gran medida en las percepciones humanas.

    Decía con un exquisito cinismo la antropóloga norteamericana Miriam Lee Kaprow (7) que:

    "Vivimos en un mundo marcado por el miedo. Los americanos, tienen miedo de "no gran cosa... a excepción de la comida que ingieren, el agua que beben, el aire que respiran, la tierra sobre la que viven, y la energía que utilizan" (...) somos nosotros mismos los que a menudo escogemos nuestros propios terrores y pesadillas, cada sociedad selecciona tan sólo unos pocos peligros e ignora una amplia serie de otros."

    Efectivamente, podríamos hablar de una "atención selectiva" del ser humano y en consecuencia también de una "selección social de riesgos" . Y este, en nuestra opinión, es el caso de los transgénicos así como de otros muchos supuestos problemas medioambientales. El uso de las tecnologías de modificación genética, o de las biotecnologías, a menudo pone un signo de admiración social sobre su uso. Si además sumamos a esto el hecho de que procesar o entender el conjunto de informaciones relativas a problemas técnico-científicos supone, en general, una cierta dificultad para el "profano" no es de extrañar que el ciudadano medio lleve a cabo una cierta simplificación en su representación mental del fenómeno en cuestión.

    En este sentido, Luhman sostiene que resulta imposible que los problemas ecológicos sean absorbidos y procesados por medio de la percepción (es decir, de la consciencia) y, por tanto, sólo pueden repercutir de forma destructiva como "informaciones excitadas por la comunicación" (8).

    Para Beck, lo que se ha perdido es la confianza en la ciencia como el monopolio de la racionalidad y esto ha hecho tambalear los cimientos del sólido edificio que la ciencia ocupaba en nuestra sociedad. Ahora la seguridad de un producto no es definida automáticamente por el veredicto tecnológico (9). La evaluación de sus consecuencias se convierte antes que nada en una evaluación social, donde interviene la percepción social del fenómeno de forma decisiva.

    En concreto en el caso que nos ocupa, Riechmann sostiene en su libro que existen "razones para la inquietud", englobándolas en cuatro grandes categorías de riesgos:

    a) Riesgos sanitarios

    b) Riesgos ecológicos

    c) Riesgos sociopolíticos

    d) Riesgos para la naturaleza humana

    En opinión de este autor, hoy día tan sólo se está teniendo en cuenta el primer tipo de riesgos, es decir los sanitarios.

    Para Beck (10), los conflictos resultantes se politizan mediante la percepción pública de los riesgos; éstos se abren -por regla general involuntariamente y contra la oposición de instituciones poderosas que monopolizan esas decisiones- a la duda y al debate públicos. Así, de la noche a la mañana, en la sociedad de riesgo mundial se exponen con pelos y señales objetos y temas que antes se trataban a puerta cerrada, como, por ejemplo, decisiones sobre inversiones económicas, fórmulas químicas de productos y medicamentos, programas de investigación científica o el desarrollo de nuevas tecnologías.

    Desde el punto de vista sociológico, para que un problema ambiental exista, hace falta que sea afirme socialmente . Los problemas de medio ambiente sólo pasan a ser problemas sociales cuando estos llegan a ser reconocidos por un número suficientemente elevado de grupos –con incidencia social, claro está- e instituciones –con poder real-, por lo que no es bastante el hecho de haber sido descubiertos por científicos o grupos minoritarios de la población, y viceversa.

  7. Conclusiones y sugerencias:

  1. Después de todo lo expuesto, estamos en disposición de afirmar que si percibir el riesgo se convierte en una actividad social más, cotidiana y generalizada, esto comporta directas consecuencias sobre la importancia de la educación en la vida social. Creemos que para minimizar conflictos se debería educar adecuada y socialmente al ciudadano.
  2. En segundo lugar, una vez que el ciudadano tenga capacidad de reconocer el riesgo se deberían elaborar criterios de seguridad propios compatibles con una cultura democrática. No es sólo la educación en el sistema escolar –por mucho que se hable de "ejes transversales" y ambientalización de la enseñanza- la que ha de incidir sobre la formación del ciudadano, sinó también a través de los medios de comunicación que puedan ser capaces de generar debates válidos y llamar a la atención sobre potenciales situaciones de riesgo (Es decir "informar para formar"). Creemos que la desinformación o la deficiente comunicación, es el "verdadero riesgo" individual y colectivo que corre la sociedad.
  3. Los problemas sociales dependen de múltiples factores y dimensiones, donde la incidencia de la cultura y de la ética individual son de un peso relevante. En este sentido, para incorporar una tecnoética ambiental correcta cabría orientar el uso de la técnica bajo la premisa de la teoría de los cuatro principios que ya han sido enunciados por otra disciplina afín, como lo es la bioética. Estos principios (11) que son la autonomía, beneficencia, la no-maleficencia y la justicia nos suministran, como mínimo, un marco básico para abordar las cuestiones de carácter ético derivadas de la aplicación de la tecnología en el medio ambiente.

Notas:

(1) En este sentido es interesante lo que afirma Beck: "Si los seres humanos supieron alguna vez lo que era la "naturaleza", ahora ya no lo saben. Lo "natural" está hoy tan inextricablemente unido a lo "social" que ya nada puede darse por supuesto respecto a la "naturaleza"." U. Beck, A. Giddens y S. Lash, Modernización reflexiva: Política, tradición y estética en el orden social moderno, Alianza Universidad, Madrid, 1997, pág. 10

(2) U. Beck, A. Giddens y S. Lash, Modernización reflexiva: Política, tradición y estética en el orden social moderno, Alianza Universidad, Madrid, 1997, pág. 11 "La noción de "riesgo" es hoy esencial para la cultura moderna precisamente porque una gran parte de nuestro pensamiento tiene que basarse en el "como si". En la mayoría de aspectos de nuestra vida, individual y colectiva, tenemos que construirnos habitualmente futuros potenciales, sabiendo que esa misma construcción puede impedir que tales futuros se produzcan. Con bastante frecuencia, los intentos de controlar esos futuros potenciales crean nuevas áreas de impredictibilidad."

(3) Mary Douglas, La aceptabilidad del riesgo según las ciencias sociales, Paidós Studio, Barcelona, 1996, pág. 11 "Las nociones de riesgo no están basadas en razones prácticas o en juicios empíricos. Son nociones construidas culturalmente que enfatizan algunos aspectos del peligro e ignoran otros. Se crea, así, una cultura del riesgo que varía según la posición social de los actores."

(4) Anthony Giddens, Modernidad e identidad del yo: el yo y la sociedad en la época contemporánea, Península, Barcelona, 1995, pág. 12 "La modernidad es una cultura del riesgo (...) La modernidad reduce el riesgo de conjunto de ciertas áreas y modos de vida, pero introduce al mismo tiempo nuevos parámetros de riesgo desconocidos en gran medida, o incluso del todo, en épocas anteriores. Entre estos parámetros se cuentan los riesgos de consecuencias graves: riesgos derivados del carácter universalizante del sistema social de la modernidad."

(5) Niklas Luhmann, Sociología del riesgo, Triana Ed. / Universidad Iberoamericana, México D.F., 1998

(6) Mary Douglas, La aceptabilidad del riesgo según las ciencias sociales, Paidós Studio, Barcelona, 1996, pág. 13 "(...) el análisis de la percepción del riesgo puede proporcionar una teoría de la cultura que complemente la ciencia cognitiva de la percepción. Si la percepción del peligro y la forma en que la gente explica las desgracias han podido ser analizadas culturalmente en sociedades con un sistema de prohibiciones y tabúes religiosos, ¿cómo puede ser analizada culturalmente la percepción de los peligros tecnológicos que tan agudamente impregnan la conciencia contemporánea desde los años setenta? (...) el lenguaje del reisgo es un lenguaje del individuo, un lenguaje probabilístico centrado en los resultados de las acciones individuales. Nuestro lenguaje individualista hace opaca la dimensión social de la percepción del riesgo" y pág. 14 "La cognición de peligros y la elección de los individuos ante determinados riesgos tiene más que ver con ideas sociales de moral y de justicia, que con ideas probabilísticas de costes y beneficios en la aceptación de los riesgos."

(7) Miriam Lee Kaprow, "Fabricando el Peligro: Miedo y Contaminación en la Sociedad Industrial", pág. 129

(8) Revista de Occidente, núm. 150, Noviembre de 1993, Niklas Luhmann, "Autoorganización e información en el sistema político", pág. 45

(9) En este sentido, Daniel Bell escribía: "Hay otro error, uno sociológico, sobre la función de la tecnología. Este se remonta a la frase "desfase cultural", acuñada por el sociólogo William Fielding Ogburn y empleada acríticamente desde entonces. Según Ogburn la tecnología se había convertido en fuerza motriz del cambio pero las instituciones sociales y la cultura no habían sabido adaptarse y, de ahí, que se produjera un "desfase cultural". Ogburn era un "determinista tecnológico", producto de una era en que se daba por supuesto que la tecnología era benéfica y representaba el progreso. Pero cabe preguntar: ¿por qué hay que aceptar o adoptar todo cambio tecnológico? La tecnología es (en el mejor de los casos) instrumental y no un fin en sí misma. La cultura es el reino de los valores. Y en toda sociedad deben ser los valores los que determinen si aceptamos o rechazamos una determinada tecnología."en , ´Reflexiones al final de una eraª, Claves de la Razón Práctica, núm. 68, Diciembre de 1996 pág. 6

(10) Ulrich Beck, ¿Qué es la globalización?. Falacias del globalismo, respuestas a la globalización, Paidós, Barcelona, 1998, pág. 67

(11) No desarrollamos la definición de estos principios porque, por su propia entidad, serían motivo de otro artículo exclusivo para este fin. Para mayor información, consúltese el libro de la Dra. María Casado, Materiales de Bioética y Derecho, Cedecs, Barcelona, 1996.


  1. Referencias bibliográficas:

Beck, U. , Giddens A. y Lash, S., Modernización reflexiva: Política, tradición y estética en el orden social moderno, Alianza Universidad, Madrid, 1997

Beck, Ulrich , ´De la sociedad industrial a la sociedad del riesgo: Cuestiones de supervivencia, estructura social e ilustración ecológicaª (19-40) Revista de Occidente, núm. 150, Noviembre de 1993

Beck, Ulrich, ¿Qué es la globalización?. Falacias del globalismo, respuestas a la globalización, Paidós, Barcelona, 1998

Beck, Ulrich, Políticas ecológicas en la edad del riesgo, El Roure, Barcelona, 1998.

Bell, Daniel, ´Reflexiones al final de una eraª, en Claves de la Razón Práctica, núm. 68, Diciembre de 1996 (pág. 6)

Beriain, Josetxo (comp.). A. Giddens, Z. B, N. Luhmann, U. Beck, Las consecuencias perversas de la modernidad, Anthropos, Barcelona, 1996

Buxó, María Jesús, ´Hacia una cultura de la seguridad. Infancia y Riesgoª (113-122), Revista de Antropología Aplicada, Instituto de Antropología de Barcelona y Sociedad Española de Antropología Aplicada, Núm. 1, Barcelona, 1996

Casado, María (comp..), Materiales de Bioética y Derecho, Cedecs, Barcelona, 1996

Douglas, Mary, La aceptabilidad del riesgo según las ciencias sociales, Paidós Studio, Barcelona, 1996

Giddens, Anthony, Consecuencias de la modernidad, Alianza Universidad, Madrid, 1994

Giddens, Anthony, Modernidad e identidad del yo: el yo y la sociedad en la época contemporánea, Península, Barcelona, 1995

Lee Kaprow, Miriam ´Fabricando el Peligro: Miedo y Contaminación en la Sociedad Industrialª, Revista de Antropología Aplicada, Instituto de Antropología de Barcelona y Sociedad Española de Antropología Aplicada, Núm. 1, Barcelona, 1996

Luhmann, Niklas Sociología del riesgo, Triana Ed. / Universidad Iberoamericana, México D.F., 1998

Luhmann, Niklas, ´Autoorganización e información en el sistema políticoª, (41-60) Revista de Occidente, núm. 150, Noviembre de 1993

Riechmann, Jorge, Argumentos recombinantes: sobre cultivos y alimentos transgénicos, Departamento Confederal de Medio Ambiente de CC. OO, 1999, Madrid.

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Sanz López, Carmen y Sánchez Alhama, José, Medio Ambiente y Sociedad: De la Metáfora Organicista a la Preservación Ecológica, Editorial Comares, Granada, 1995

Tábara, David, La percepció dels problemes de medi ambient, Beta Editorial, Barcelona, 1996