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Bio-Tecnología
Entrevista al bioquímico Santiago Grisolía

por Luis Alfonso Gámez
 

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Publicado en 'El Correo'.

"Si no te mueres antes de cinco o seis años, llegarás a los cien"    

Santiago Grisolía ve el futuro con optimismo. Está convencido de que, si vive cinco o seis años más, cumplirá los cien, edad a la que, a medio plazo, augura que se llegará en los países desarrollados. El bioquímico, que presentó en Bilbao la decimocuarta edición del premio Dupont de la Ciencia, habló de los avances de la medicina derivados del conocimiento del genoma.

-¿El genoma humano es el 'santo grial' de la medicina?

-No; pero esas exageraciones no han venido mal. Han hecho que se haya avanzado mucho más rápido de lo que se pensaba y podía. Y digo 'podía' porque la tecnología necesaria no existía cuando en 1988 tuvimos las primeras reuniones sobre el genoma humano y se habló de que iba a ser una de las mejores armas contra el cáncer. Respecto al genoma, se han adelantado cosas que no han sido con lo que nos hemos encontrado al final.

-¿Por ejemplo?

-Se creía que tendríamos unos 100.000 genes, cuando en realidad son entre 30.0000 y 35.000. Ahora sabemos que hay como un millón de proteínas. Sin embargo, cuando yo era joven se decía: "Un gen, una proteína". No es así. Los genes interactúan y uno puede ser responsable de una o de muchas proteínas.

-Que tengamos unos 30.000 genes, prácticamente los mismos que un ratón, es un duro golpe para nuestro ego.

-Sí, pero tambien el genoma de ciertas flores es mucho más grande que el humano.

-Ahora podemos incluir en unos organismos genes de otros.

-¿Quiere que le diga la verdad?

-Sí.

-Estamos comiendo todo tipo de genes y transgénicos desde hace miles de años. Lo que pasa es que hasta ahora la modificación genética se había hecho a través de injertos y del cruce de animales.

-Desde que nacieron la agricultura y la ganadería.

-¿Claro! Si usted ve el maíz original de los mayas, es una cosa horrible. Si no usamos alimentos transgénicos en el futuro, vamos a tener problemas cada vez mayores para alimentar a todos los seres humanos. Hay que ser muy cuidadosos y, por supuesto, los productos que los contienen deben estar debidamente etiquetados.

El futuro próximo

-¿Cómo será la medicina dentro de veinte o cincuenta años?

-Intentar predecir el futuro es enormemente peligroso. Te equivocas siempre. Ahí tiene a los economistas, que lo predicen a posteriori. En mi vida, he visto desde el desarrollo de los antibióticos hasta las nuevas técnicas quirúrgicas que, con un agujerito de nada, llegan hasta el último rincón del cuerpo. ¿Es algo fantástico! Todo esto está pasando. Y la medicina va a permitir en pocos años, y a un coste relativamente bajo, disponer del genoma individual.

-¿Para saber lo que me espera?

-Afortunadamente, la genética no es una ciencia exacta. Puedes salir ahora a la calle, resbalarte y pegarte un castañazo. O que te atropelle un coche. O no. La terapia génica se ha retrasado, pero está ahí. Ahora se habla mucho de las células madre, que se utilizarán, pero tampoco mañana. Hablamos de dentro de cinco o diez años.

-Tampoco es tanto tiempo.

-Si no te mueres antes de cinco o seis años, estadísticamente hablando, seguramente llegarás a los cien.

-¿Cómo?

-Si yo aguanto cinco o seis años más, llegaré a los cien, porque lo que nos mata a los viejos como yo son cosas como las enfermedades respiratorias, el Alhzeimer...

-¿Vamos a tener tan pronto tratamientos contra enfermedades como el Alhzeimer y el cáncer?

-Para el Alhzeimer, sí. Respecto al cáncer, hay muchos tipos y, por eso, la mejor herramienta sigue siendo el diagnóstico precoz.

-Con nuevas terapias y la posiblidad de trasplantes de órganos creados en el laboratorio, ¿hasta cuándo viviremos?

-Nadie lo sabe. Mis abuelos murieron mucho antes de cumplir la edad que yo tengo. A los 100 años, se llegará. A los 120, posiblemente. Ahí está el caso de Jeanne Calment, que cumplió 122 años con las neuronas en perfecto estado.

-Eso es lo importante.

-¿Claro!

-¿Hay algún truco?

-Trabajar con el cerebro todo lo que pueda. Aunque sea haciendo crucigramas. Hay experimentos con animales que demuestran que, si los mantienes haciendo cosas, el Alzheimer se retarda.

-Así que, en el caso del cerebro, es verdad que lo que no se usa se atrofia.

-Sí.

Los embriones

-La batalla por experimentar con células madre procedentes de embriones parece ganada.

-Estuve el lunes con la cesante y con la nueva ministra de Sanidad. Las dos son enormemente inteligentes. La antigua abrió esa vía al permitir que se utilicen parte de los embriones congelados, en vez de dejarlos morir o tirarlos. Creo que el nuevo Gobierno va a avanzar en esa línea. Pero también es importante trabajar con las células madre adultas, que afortunadamente tenemos todos.

-Son las que hacen que los órganos se renueven, ¿no?

-Sí. En una de las pocas cosas en las que se equivocó don Santiago Ramón y Cajal fue en que creía que teníamos un número limitado de neuronas, y se acabó.

-La sabiduría popular todavía dice que las neuronas no se reproducen.

-Ahora sabemos que sí, que se reproducen. Lo que hay que hacer es investigar con células madre embrionarias, adultas y procedentes de cordones umbilicales y de abortos. Las terapias basada en las células madre serán muy exitosas.

-Para su aplicación, será indispensable la clonación terapéutica.

-Hay gente a la que no le parece ética la idea de producir embriones para utilizarlos.

-Pero, ¿clonar una célula mía en un óvulo es crear un embrión?

-Se necesita un óvulo al que hay que quitarle el núcleo y poner en su lugar su material genético.

-En España, no se permite esa práctica. ¿Está usted a favor de ella?

-Sí. Se trata de un problema ético y político. Bush tomó una decisión muy curiosa: usted puede hacer lo que quiera con fondos privados; con públicos, no.

-Da la impresión de que estamos viviendo una especie de resurgir de la oposición religiosa a la investigación científica.

-No es algo nuevo. Pero los aspectos positivos derivados de este tipo de investigación son muchos más que los negativos. Hay quienes piensan que, en cuanto está fertilizado un óvulo, hay un ser humano. Es un tontería porque, como no tengas un útero, no te sirve para nada. Santo Tomás de Aquino decía que no había que bautizar un aborto espontáneo de menos de cuarenta días porque no era un individuo.

"NUESTRA CIENCIA ESTÁ UN POCO MÁS QUE RETRASADA"

-Con la llegada del PSOE al poder, ha desaparecido el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

-Yo fui uno de los que le dio la lata a José María Aznar para que creara ese ministerio. Te-nía grandes esperanzas depositadas en él, pero después lo he criticado mucho porque sólo se preocupaba de la telefonía móvil.

-Se convirtió en el ministerio de los móviles e Internet.

-Exactamente. Ahora habrá que ver qué pasa. La ciencia en España está un poquito más que retrasada. Hay en nuestro país una magnífica generación de jóvenes científicos a la que hay que ayudar, que incentivar. No se puede permitir que la inversión en ciencia esté desde hace diez años estancada en alrededor del 1% del Producto Interior Bruto (PIB).

-Estamos a la cola de Europa.

-Con Grecia y Portugal. El nuevo presidente del Gobierno ha dicho que la inversión en ciencia va a aumentar el 25% cada año. Espero que lo haga. Si llegamos pronto al 2% del PIB, me alegraré mucho. No hay que olvidar que el conjunto de países de la Unión Europea se ha comprometido a invertir, en 2010, el 3% de su PIB en investigación y desarrollo.

-¿Nuestro futuro depende de la inversión en ciencia?

-Sí; pero para eso los científicos necesitamos la ayuda de los medios de comunicación. Mire, el lunes presentamos en Madrid los premios Rey Jaime I. Que yo sepa, sólo dos periódicos madrileños se hicieron eco. ¿Y anunciábamos la venida a España de diecinueve premios Nobel! Dígame cuándo se han reunido en algún sitio diecinueve premios Nobel. Una chica me comentó que, como los premios Rey Jaime I son para mejorar la ciencia en España, no se les da tanta importancia como a los Príncipe de Asturias, que están muy bien y son importantes, pero no sirven para estimular la ciencia española.

EL PERSONAJE

Nació en Valencia el 6 de enero de1923.

Doctor en Medicina, fue investigador y profesor universitario en Estados Unidos entre 1948 y 1977.

Distinguido con numerosos galardones, recibió el premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica en 1990.

Con responsabilidades en una quincena de instituciones, preside el Consejo Valenciano de Cultura.

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