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Ensayo
Lo imaginario como fenómeno de la realidad

por Obélix
 

Untitled Document La imaginación es un fenómeno real, un plano de los diversos que conforman lo estrictamente real. Lo único irreal es la nada; es decir, si nos abstraemos de la realidad nos encontraremos con la nada, no con la abeja Maya o con los unicornios. Estos últimos, se circunscriben, a lo imaginario, pero no a lo irreal.

Semejante aseveración quiere plantarle cara a una concepción de la vida en la que ésta es ninguneada a favor de un pseudo positivismo triste y gris que niega su existencia, precisamente, a las más excelentes virtudes o virtualidades de nuestro devenir. Por norma, esta actitud, pretende salvarnos del delirio de lo fantástico mediante la castración de lo sutil; en un principio en base a "la correcta educación" y si esto no fuese suficiente con la adecuada administración de drogas psiquiátricas y la privación de libertad. 

En un contexto así, las infinitas posibilidades del uso progresivo de la imaginación a penas son desarrolladas por el común de la población. La percepción e interacción con lo sublime quedan relegadas a lo marginal e incluso patológico. Es lo que resultaría de hospitalizar a todo el que se enamore en base a la presencia de síntomas como ritmos cardiacos alterados, ensimismamiento, falta de apetito o dificultades para conciliar el sueño. De esta forma, en lo relativo a los usos avanzados de la imaginación, nos encontramos con una falta de espacio social en el que encajar tales actividades. Nuestra actual sociedad se priva del estudio serio y pormenorizado de las actividades superiores del ser humano al negarse a asumirlas en el espectro de lo real.

Así, que ya va siendo hora de afirmar una definición de este espectro que sea lo suficientemente flexible como para abarcar la totalidad de los sucesos de nuestra experiencia, en lugar de intentar negar todo lo que resulte incomodo de asimilar condenándonos por siempre a la ignorancia. Y conste que no dudo de que tal definición exista en la literatura universal, simplemente afirmo que no ha aflorado al primer plano de lo cotidiano y que, por lo tanto, determinados acontecimientos nos dejan al borde de la locura palpitando ante una evidencia psicológicamente innegable pero socialmente inadmisible.

En resumidas cuentas, me encantaría que pudiéramos evolucionar por las infinitas posibilidades de lo imaginable sin tener que acabar nuestro viaje en las oscuras catacumbas del secreto o entre los límites de una habitación acolchada.