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Ciencia Ficción: Una novela de Ion Tichy (Cap. 4)

por Ion Tichy
 

Pórtico Luna

CAPITULO 4

IRENE: ---Déjalo ya, Don

DONALD:---Tengo un compromiso. Además ni siquiera estoy seguro de que me apetezca realmente abandonar. (mirando a Irene con ternura). Al menos por ahora.

IRENE: ---¿Hasta cuándo va a durar esto?

DONALD:---No deberías preocuparte tanto

IRENE: ---Tarde o temprano, esto tiene que acabar mal.

DONALD:---Tus temores son excesivos, cariño. Créeme. (cogiendo la mano de Irene). Todo irá bien. No puede ser de otro modo (acariciándole el cabello por las puntas, delicadamente, sonriendo) Sabes que soy muy prudente.

IRENE: (devolviéndole una sonrisa breve y casi obligada) ---Te quiero

DONALD:---No dejes de hacerlo, Irene.

IRENE: ---Ayer hubo redada en el barrio viejo.

DONALD:---Lo sé. Mi padre me comentó algo.

IRENE: ---Han detenido a unos cuántos.

DONALD:---Gente de carne y hueso en actividades ilícitas. Nada infrecuente.

IRENE: ---Tú también eres de carne y hueso.

DONALD:---Para ti sí cariño. Pero sabes de sobras que el Van Vliet agitador; el que acaba de borrar un éxito literario con otro éxito literario, ése, no es más que una entelequia virtual. Es inaprensible. A ése no le pueden colocar unas esposas. Podrán destruir todo lo que Van Vliet significa. Incluso lo que Van Vliet es. Desde dentro, naturalmente. Y hasta puede que no lo consigan y que, sin embargo, Van Vliet acabe consigo mismo. Que termine consumiéndose, o lo que tú quieras. Pero en todos esos posibles, mi carne y mis huesos quedan inmunes, para que puedas hacer de ello, tu carne y tus huesos y tu alma. (besándola)

IRENE: (retirándose con preocupación) ---Así debían pensar también esos desgraciados del Convento. Hasta que ayer fueron apresados

DONALD: (elevando un poco el tono) ---Irene, hace tiempo que esos desgraciados habían firmado su captura. No eran más que una camarilla. Un grupúsculo involucionista, con buenas intenciones pero cortos de luces. No miran al futuro. No saben. No quieren. han convertido la lucha misma en su razón para existir. Esos pobres idiotas y otros como ellos toman como ellos, toman el medio como si fuera el fin. Y claro, se quedan sin fin. Poco a poco las virtudes de la red van adoptando formas concretas en el entorno. A no mucho tardar, todo en la Red tendrá su correlato en el mundo físico. Y nos parecerá normal. Nos parecerá lo normal. Aún estamos en plena gestación. Pero reconocerás que estamos mucho mejor que hace 5 años. Entonces no había canales seguros. O seguías amparándote en el anonimato de un pseudo virtual, o te exponías a ser detenido y enfrentarte a un proceso kafkiano. Debió ser una experiencia traumatizante para muchos de los pioneros. Pero eran otros tiempos. La Historia ha avanzado muy rápido en los 5 últimos años. Eso es lo que no entienden las Camarillas. Hace 5 años eran necesarias. No había otra forma de sacar la cabeza de tu computadora para gritarle al mundo que estábamos aquí, que no parábamos quietos. Se les recuerda como lo que fueron, pequeños héroes anónimos. Tú y yo lo fuimos. Pero hoy, Irene...hoy los Colectivos han sabido evolucionar. Han corregido sus debilidades. Todavía sobreviven sin excesivos apuros y con una utilidad que es de agradecer. Las Plataformas deben mucho a la tenacidad y al temple de los Colectivos. Y como sabes, hoy día no hay organización más segura que las Plataformas.

IRENE: ---Sí, Don, pero, ¿cuántos pueden acceder a ellas?

DONALD:---Todavía muy pocas. Las Plataformas no están pensadas para albergar a demasiada gente. La asimilación es lenta. Cada unidad que se incorpora equivale a una pequeña pérdida de seguridad. Se requiere un hábil ejercicio de compensación. Todas las Plataformas están dirigidas por gente competente. La Seguridad ante todo. Es preferible una Plataforma minúscula y poco eficaz a una Plataforma muerta. Es así como están avanzando. No ha podido aún desmantelarse una sola de ellas. ¿Recuerdas cuando se inutilizaban 3 ó 4 Colectivos cada mes? Hoy la podemos decir que la merma de seguridad no es alarmante; en cambio, las Plataformas son cada vez más numerosas.

IRENE: ---Buenos argumentos, Don. Pero insuficientes para una mujer enamorada

DONALD---Todo irá a mejor. Desde dentro no parán de surgir fórmulas imaginativas para salir fuera, con ciertas garantías de impacto. Esa idea de renovar las tradicionales Fundaciones, tiene todos los números para garantizar la expresión pública y libre en la Red, con una fiabilidad por encima de lo que se podría esperar. Superarán en bendiciones a la mejor de las Plataformas, ya lo verás. Si no se obra con impaciencia, y damos tiempo al tiempo para pulir flecos, tanto dentro como fuera, las Fundaciones encontrarán acomodo en la Sociedad, como pocas veces hemos podido imaginar. Es injusto valorar todo esto desde el comportamiento conservador de un puñado de nostálgicos. A ningún altruista lúcido se le ocurre hoy meterse en una Camarilla. Yo tengo poco que ver con esa gente. Están más cerca del punk de hace 30 años que de la Red, de la que se supone que dependen ideológicamente. Las primeras Camarillas surgieron para la prédica exterior de lo que se cocía dentro. Y ya puedes ver en lo que se han convertido, en una trampa mortal. El empecinamiento obsesivo de sus miembros los ha transformado en muñecos de feria, expuestos al apaleamiento público. Para los poderes fácticos, tan ansiosos por hacer diana, no hay blanco más fácil que una Camarilla. Siento lástima por ellos. La Red, imponiéndose a paso firme, y ellos, por ahí, escondidos en cualquier cuchitril, lanzando soflamas al aire, y perpetuando rituales vacuos. Los momentos en que la protesta era necesaria pasaron. Este no es ya un tiempo para gritar. Hay que trabajar, en positivo, conscientes de nuestro deber.

IRENE: ---¿No crees que ya has trabajado bastante?

DONALD:---Nunca es bastante

IRENE: ---¿Qué te hace pensar que eres imprescindible?

DONALD:---¿¿Por qué dices eso? Si hay alguien consciente de la importancia de mi trabajo eres tú. Me has ayudado en la elaboración de mi segunda novela. Tú misma podrías escribir novelas si te lo propusieras. Sabes y puedes hacerlo.

IRENE: ---Yo no tengo ambiciones, Don.

DONALD:---Pues deberías tenerlas. Tú eres la que te consideras prescindible

IRENE: ---Oh, no empieces otra vez. Te ayudé por que me lo pediste y por que no sé negarme. Quizás fue un error.

DONALD:---No digas eso.

IRENE: ---Digo lo que pienso.

DONALD:---Irene, yo no puedo obligarte. He intentado hacerte comprender en qué estoy metido. Es más, lo has entendido perfectamente. Y aún y así te obcecas en dar la espalda a un futuro brillante a nivel personal.

IRENE: ---Mi realización personal consiste en estar a tu lado.

DONALD:---Ambas cosas son compatibles.

IRENE: ---Para ti puede que lo sean.

DONALD:---¿Acaso no me entrego a ti como te mereces?

IRENE: ---No es eso, Don. Pero de un tiempo a esta parte vives demasiado obsesionado. Y eso me asusta. Desde tu encuentro con Tichy, no eres el mismo.

DONALD:---No insistas por ahí, Irene. Exageras la importancia de ese encuentro. Lo hemos hablado ya en repetidas ocasiones.

IRENE: ---Pero Tichy...

DONALD:----Tichy es una buena persona. Un tipo corriente al que no distinguirías entre gente corriente. Tiene sus manías, como todo el mundo. Incluso físicamente es una medianía. No impone, no destaca. Viste sobriamente. Creo que es una persona algo acomplejada y llena de dudas. Y bastante solitario. Está muy lejos del Tichy idealizado por sus adeptos en la Red. Ha sabido disociar sus dos identidades. Y jamás olvida cuál es la auténtica. La gente se lo imagina predicando todo el día sobre el futuro del Arte. La imaginería habitual lo representa en perpetua especulación consigo mismo, subido en una poltrona desde la que se erige en altavoz de una modernidad con pretensiones metafísicas. Pero una simple charla con él defrauda todas esas expectativas. A veces puede dar la impresión de que la Red no existe para Tichy. Comenta las noticias del día y cosas así. Cuando estuve con él se interesó por mi familia, habló apasionadamente de cine clásico, y creo que le gusta el fútbol...

IRENE: ---Pero está forrado de dinero.

DONALD:---Ya te he explicado en qué invierte todo su capital.

IRENE: ---Sí, sí, sí. Ya me sé la historia. Un nuevo mecenas para un nuevo Renacimiento. Pero yo desconfío de su mecenazgo, y más todavía de su altruismo. Me suena a filantropía mesiánica, que en realidad tiene mucho que esconder.

DONALD:---Te equivocas. Tichy detesta el dinero. pero no está ciego. Convive con su inmensa fortuna y la utiliza en lo que cree más justo. Por desgracia hoy día al dinero sólo se le puede combatir con dinero. Por desgracia o por suerte, porque peor sería que ni con dinero pudiésemos hacer nada. Tichy financia a diario proyectos interesantes. Su puerta está siempre abierta a cualquier propuesta coherente y ajustada. No se le puede reprochar nada al respecto. Su honestidad es incuestionable.

IRENE: ---Don, déjalo. Retírate a tiempo.

DONALD:---No puedo. Ahora no. Es mi momento. Y no sólo por mí, sino por tanta gente que merece un futuro mejor. Nuestros planteamientos trascienden la praxis de un ciberespacio libre. Tienden al equilibrio biosocial.. Respetamos el relativismo cultural, defendemos a los pueblos esclavizados. Nuestro voto no olvida las minorías en peligro de extinción. Pocas veces un nuevo enfoque antropológico ha tenido tan en cuenta la distancia cultural que separa sus propios postulados de las tradiciones de la tribu. Así lo entiendo yo. Y todo lo que dejara de hacer por la causa pesaría sobre mis espaldas el resto de mis días. Estoy comprometido hasta el fondo. Aunque también estoy comprometido contigo.

IRENE: ---Cariño, tenemos dinero suficiente para vivir cómodamente durante toda la vida. Yo también soy tu projimo.

DONALD:---No es por dinero. Lo sabes.

IRENE: ---Sí, claro. Es el "Quijote", esa idea tuya que te obsesiona.

DONALD:---No puedo renunciar a ello. Es algo demasiado grande. Semejante osadía ha de dar sus frutos. Si sale como yo intuyo significará una bofetada descomunal para los partidarios de la ortodoxia artística. Son reaccionarios con la cabeza llena de ideas viejas. Su máxima aspiración es conservarlas en formol y lucirlas en el momento propicio, como quien luce unas galas. Son egoístas y prepotentes, una élite clasista de moral dañina, que no ve más allá de su propia mierda. Levantan pedestales para entronizar a sus adorables genios. Nosotros tenemos que destruir toda esa falsa estatuaria. Si ellos adoran a Cervantes, yo me encargaré de confundirles. Ese infame culto al genio no puede difundirse a las nuevas generaciones. Tichy y otros muchos 'anónimos'; yo mismo, desenmascararemos a todos esos podridos estetas, con su trasnochada oficialidad. Son muertos que se vengan matando al arte, con sus Bibliotecas privadas, con sus museos-tumbas, con su condenada industria. Reescribir el Quijote les hará daño, mucho daño. Tichy me animó a hacerlo. Pareció entusiasmado con la idea. Pero esto es cosa mía, exclusivamente.

IRENE: ---¿Oh cariño, por qué tuviste que conocer a Tichy?

DONALD:---No fui yo quien quise conocerlo. ¿Crees que uno puede conocer a Tichy con sólo desearlo? Fue él quien se empeñó en citarse conmigo. Tuvo noticias sobre mi persona gracias a la repercusión de mis "Robinsones". Cuando nos vimos yo estaba aún un poco abrumado por las dudas. Sus consejos me ayudaron mucho. Ocurrió allí, en aquella terraza, sentados el uno frente al otro. -"Donald, -me dijo- lo que hacemos no es nada sencillo. A pesar de esos infundios que lanzan en contra nuestra con protervas intenciones, parece evidente que nuestra obra tiene un mérito sobreañadido. Esto no lo hace cualquiera. Hasta el día de hoy se cuentan por cientos los Tichys apócrifos que merodean por la Red; quizás a estas horas ya sean miles. ¿Y sabes por qué ni uno sólo de ellos ha triunfado? Es muy sencillo, Donald. Por que carecen por completo de talento. Nada, ni un adarme. Las personas con mucho o poco talento no han tenido aún la brillante idea de ponerse a plagiar. A plagiar abiertamente, me refiero. En el momento en que lo hagan, no lo dudes, triunfarán. Tú, por ejemplo, tienes talento. Y ahí están los resultados. Si esto te llena, continúa. Desecha de tu mente todos esos resquemores pueriles. Si puedes plagiar, plagia. Y si no quieres, no plagies. Lo que no puedes permitir es querer y no querer a la vez". Irene, ese hombre sabe lo que hace.

IRENE: ---Seguro que sí.

DONALD:---Cariño, no te pongas cáustica.

IRENE: ---Tichy no es una bendición. De eso estoy convencida.

DONALD: ---Tampoco es un maldición.

IRENE: ---Un vanidoso.

DONALD: ---No más que tú y yo. Recuerdo sus palabras sobre la que se había organizado en torno a su nombre, a sus práctica y a su legado. Fue casi la única referencia que hizo de ello en toda la tarde. Pero su discurso se me grabó igual que si hubiese salido de mi propio cerebro. No se puede decir tanto en tan poco tiempo..."Mira, Donald, yo no existo. No puedo existir. Sólo soy una voz; un 'medium' que hurga en el bagaje cultural de la humanidad para obtener humor en forma de ensayo literario, de relato o de lo que sea, y que una vez obtenido se limita a retransmitirlo. Hoy día faltan comunicadores y sobran artistas. La creación estética se ha convertido en una pamema. Yo estoy contra la propiedad intelectual, contra el registro de la autoría, contra el mercantilismo artístico y también contra las alternativas que los mismos autores, originalísimos ellos, pregonan a los cuatro vientos. La única propiedad inviolable de un artista es su cuerpo, o su cerebro, si se prefiere, y me refiero el cerebro en cuanto órgano fisiológico. La Sociedad debería decirle al artista: mire le voy a alquilar su cerebro, a tanto la hora, para que usted fabrique metáforas, moldee estatuas o componga pavanas. Esto no es comunismo ni utopía ni zarandajas. El artista tiene todo el derecho a negarse. Pero si acepta, la obra surgida de su talento pasa a engrosar el Patrimonio Universal y yo la tomaré para mi propio goce, cuándo y cómo me parezca oportuno. Y si los artistas crean leyes para restringirme el libre acceso a sus obras, generalmente pidiéndome dinero a cambio, yo haré lo posible por saltármelas. Puede parecer un sueño irrealizable, pero no lo es. Hemos prendido la mecha. Esto dará un vuelco. ¿Cómo revolucionar las Estructuras Leviatánicas? Parece un imposible. A veces pienso que bastaría con suprimir el dinero". Interesantísimo, Tichy -le dije- Sus palabras son un manifiesto en toda regla. Creo que se lo copiaré en alguno de mis artículos. -"Pues hará usted bien -respondió con una media sonrisa- pero de ahora en adelante, procure no ser demasiado brillante, o me veré obligado a salir de caza." Y me guiñó un ojo cómplice. Por cierto, que al despedirnos me confesó algo verdaderamente curioso. ¿Recuerdas su cuarta novela? Pues resulta que es toda suya. Enteramente. Cuando le pregunte por qué no lo había hecho público me contestó diciendo que aquella novela era tan suya como todas las demás y que no encontraba razón para hacer una excepción con ella. -"Además -añadió- cuando un autor escribe un texto original, de algún modo, no hace sino copiarse a sí mismo". Y yo , mi amor, estoy completamente de acuerdo.

 

fin del capítulo 4º de
"Ciencia ficción, una novela de Ion Tichy"