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Ciencia
Los apetitos peligrosos

por Fred Romano
 

Pórtico Luna

O como nuestras vacas han sido enloquecidas

Desde hace tiempo, se iba diciendo: comer demasiado no es bueno para la salud. Tampoco es bueno el exceso de apetito, como lo vamos a ver. El asunto de la EEB (Encefalopatía Espongiforme Bovina), o enfermedad de la vaca loca, nos lo demuestra de forma clara. Consideramos el problema en su integridad : la EEB pertenece a un grupo de enfermedades, las EET (Encefalopatía Espongiforme Transmisible), que afectan todo el género animal, y especialmente los mamíferos (la EET ovina se llama scrapie, la bovina EEB, la de los ciervos salvajes CWD, la de los gatos FST, etc. ; las avestruces, guepardos, leones, bisontes, antílopes, ratas y otras especies han sido contaminadas, y existen varias enfermedades humanas: ECJ, vECJ, síndrome del insomnio fatal, enfermedad de Alpers, etc.), con la misma estrategia infecciosa: incubación asímptomatica y larguísima, luego infección fulgurante y deterioración del tejido cerebral con lesiones típicas y al final desenlace fatal. Hoy en día, no existe tratamiento alguno para estas enfermedades ni posibilidad de detección fiable durante la fase de incubación.

El origen del mal

El origen y la expansión de estas enfermedades están en el apetito. Primero él de los hombres: últimamente hemos podido comprobar su importancia vital, porque cuando recae, se vuelve la máxima preocupación de los políticos ("restaurar la confianza de los consumidores"), en vez de establecer los rigurosos controles que se necesitan, para impedir eficazmente la expansión de los males. La razón está en el apetito también, pero esta vez, él de los políticos. Politikôs en griego significa: "lo que tiene que ver con la ciudad". Por lo tanto, para ser fieles a su dedicación primera, éstos tendrían que dejar que ocuparse de cosas del campo como invertir en industrias agro alimentarías, o en el feudalismo electoral. Las últimas crisis vienen a demostrar que si es aceptable que los políticos nutren nuestros espíritus, resulta altamente desaconsejable que nutren nuestros cuerpos, y hasta peligroso cuando hacen negocio de nuestro apetito carnal. El hecho es que las EET (Encefalopatías Espongiformes Transmisibles) son enfermedades que han sabido aprovecharse al máximo de los fallos, estafas, engaños y canallería de nuestros gobernantes.

Afecciones listillas.

Quizás no hubieran aparecido y seguramente no hubieran tomado el inquietante rumbo que llevan ahora, si nuestros gobernantes no hubieran actuado de tan vil forma, teniéndonos por el vientre. Han despreciado la Salud Pública para el provecho de la economía, apostando siempre sobre el riesgo y desdeñando los consejos de los científicos, pero en el nombre de principios económicos y con vistas a un provecho personal. Sin embargo, estas enfermedades no convencionales, de por sus características biológicas, merecen una atención extrema tanto como sistemas profilácticos excepcionales, basados en estrictos controles. En este caso, el agente transmisible de las EET, el prion, ni virus ni bacteria, es una copia mutante de una proteína que poseen todos los animales, la proteína Prp-p, ubicada en la superficie de las neuronas (todavía se desconoce su papel, aunque recientes investigaciones sugieren que podría tener un papel en la protección de las neuronas en contra del estrés oxidante). Su configuración química es casi similar entre todas las especies (el gen Prp encriptando esta proteína existía antes de la diferenciación del género animal en especies; no se le conoce otras funciones que la de producir la proteína Prp-p) y prácticamente idéntica a la de su copia mutante, el prion (las únicas diferencias entre las dos moléculas están en su forma distinta y en el campo electro magnético, más poderoso en el caso del prion). En fase de incubación, el prion "convence" la proteína Prp-p del huésped de adoptar su forma y su campo, sobre una alucinante base exponencial (sin aumento del ARN mensajero): un prion + una proteína Prp-p = cuatro priones. Los priones se infiltran entonces adentro de las neuronas, hasta hacerlas explotar, provocando de esta forma los característicos ´ agujeros ª -lesiones- que se observan en el cerebro de los animales afectados. Este proceso contaminante no convencional se desarrolla sobre una escala de tiempo larguísima (más de la mitad de la vida mediana de la especie infectada). Estas características biológicas inéditas a la vez abren un nuevo horizonte científico sobre una posible articulación entre física cuántica y biología, y demuestran la absoluta necesidad de controles sanitarios estrictos tanto como eficaces procesos de inactivación, así como una concienciación de la gravedad de la situación, tanto por parte del poder como de una forma ciudadana e individual. El asunto de la EEB se ha vuelto una enfermedad del sistema, y tenemos que negarnos rotundamente a vivir ese oscuro recuerdo, tal vez una especie de sociedad reptiliana originada en los tiempos más negros de la industrialización, cuando sólo se consideraba al individuo como pequeño engranaje del gran mecanismo, o más bien carne de cañón dispuesta al holocausto. Desde el alcance del dominio de las tecnologías, al principio del siglo 18, el argumento de la guerra económica dejó de ser religioso para volverse ideológico.

La scrapie y las circunstancias históricas de la aparición de las EST

La primera EET conocida, la scrapie, afecta a los ovinos y aparece en 1732, en Inglaterra, en las provincias pobres del Sudoeste. Las causas de esta nueva enfermedad son desconocidas en el día de hoy. Pero es muy interesante notar que apenas descrita, científicos ingleses intentaron transmitir la scrapie experimentalmente, investigación que fue coronada de éxito: ya en el 1755 demostraban que la scrapie era una enfermedad contaminante. Pero estos resultados fueron callados, porque entonces se libraba ya una de las primeras batallas económicas con transfundo ideológico. En este caso, el precedente rey de Francia, Luis XIV, había promulgado leyes reglamentando y tasando el negocio de tejidos, que contribuía tanto a su propaganda de imagen como al poder económico y guerrero de la monarquía absolutista francesa. Con la reciente invención de la máquina tejedora, se trataba de una de las primeras industrias comerciales, provocando nuevos y rotundos beneficios para un Estado teniendo el monopolio de la producción (Gobelins). Para no pagar tasas a un gobierno que desaprobaba, el Reino Unido impulsó la industria lanar, y pronto los ingleses vendieron tejidos de lana al mundo entero a mejor precio que los franceses, azotados por las tasas reales. El contexto británico no era entonces muy favorable a la investigación científica sobre una enfermedad rara, curiosa, pero transmisible en los ovinos, representando una amenaza sobre la industria lanar, principal eje de presión en la guerra económica con Francia. Aunque tuvo lugar en 1759 en el Parlamento ingles (dominado por las ´ Pelucas ª, opuestos al régimen francés) una discusión sobre los efectos de la scrapie a largo plazo y la posibilidad de erradicarla, ésta sólo desembocó en la necesidad de salvaguardar a cualquier precio la industria lanar. Se paró enseguida cualquier tipo de investigación científica en el Reino Unido sobre el tema de la scrapie, mientras sus ovinos enfermos se exportaban por todos los continentes, con el naciente negocio internacional. Pronto otros países descubrieron la enfermedad curiosa, e hicieron las mismas experiencias (Alemaña: 1780, Francia: 1810, etc.), llegaron a las mismas conclusiones, e igualmente les calló a todos la voz imperiosa de la naciente industria, así que siguió expandiéndose la scrapie por el mundo, un fenómeno amplificado por el creciente silencio de los países contaminados que contaminaban a su vez, justificándose con el temor a pérdidas económicas. Nadie hizo caso de las observaciones de un veterinario de Toulouse, Pr Sarradet, que describió en 1890 una curiosa scrapie de los bovinos.

Reacciones en cadena

El silencio sólo iba a hacerse más pesado aún. La revolución industrial estaba ya en marcha, con sus miles y miles de esclavos anclados en las cadenas de las fábricas, y que había que nutrir, aunque fuera mínimamente. Ocurrió en Inglaterra, país de escasos recursos pero de mucho ingenio, dónde nació la idea de "reciclar" recetas tradicionales escocesas (usando todo tipo de desechos animales: huesos, menudillos, etc.) para abastecer a las hordas trabajadoras. Así que empezaron a emplearse con obreros lo que luego iba a convertirse en harinas cárnicas para ganado. Tampoco se hizo caso de una enfermedad rara y curiosa descubierta en 1920 por Creutzfeldt y Jakob, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob o ECJ, que iba a volverse al principio del tercer milenio una de las más corrientes EET humanas (la ECJ está en aumento en todos los países industrializados desde la segunda mitad del siglo 20), y sospechada de ser vinculada desde el principio con la scrapie, por el mismo tipo de lesiones que dejaba en los cerebros afectados. De hecho, la scrapie y la ECJ son dos EET, y por consecuente es lógico sospechar una relación epidemiológica, aunque ésta nunca fue demostrada ni desmentida (una relación directa entre las dos enfermedades ha sido establecida en la India, y está sospechada en los casos de ECJ en judíos Libios, una comunidad que tiene la costumbre alimentaría de comer el cerebro de los ovinos). En el caso de las EET, resulta a veces muy difícil con estas enfermedades de muy larga incubación determinar precisamente el hecho contaminante, más por lo de que estas enfermedades provocan alteraciones de la memoria en humanos. Pero las dudas en cuanto à une posible transmisión de las EET animales a los humanos fueron rápidamente disipadas. Porque la nueva fórmula industrial de alimentar era auténticamente mágica: la carne, hasta entonces un producto de lujo, produciendo 70% de desechos, o sea, un malísimo producto comercial, se volvió, después de que se usaron los desechos en la alimentación, un producto económicamente milagroso. Además hacia un efecto rotundo de sistema autárquico, daba la sensación de una fuente inagotable de alimento, con lo cual, después de las hambrunas debidas a las guerras mundiales, los políticos pudieron afirmar que el Progreso, la Ciencia, la agricultura tecno industrial, y en fin ellos mismos alimentaban a la humanidad. La industria, consciente de la altura de la apuesta, invirtió en la carne, y muy rápidamente sus procesos acabaron con cualquier otro tipo de ganadería. Esta visión de la modernidad humana "arreglando" los errores de la naturaleza, muy típica de los desastres de los años 50, hizo que se despreciaron o se desdeñaron alarmantes señales del rápido progreso de las EET por el mundo entero. Porque la agricultura intensiva había nacido, con el argumento de alimentar a la humanidad, lo que en realidad permitió a unos cuantos nutrirse de todos los demás. Pero la contaminación se extendía siempre a nuevas especies y demás países, como los visones en 1947 (USA, URSS, Finlandia), luego los ciervos salvajes(1967) en USA. El estudio de los casos de Kuru (o "muerta risueña" en lengua melanesia) en Nueva Guinea, por Gajdusek, le valieron un premio Nobel en 1958, pero luego tuvo en el 1999 muchos problemas con la administración estadounidense (lo detuvieron por pedofilia sobre bases dudosas y testimonios inciertos, lo destituiron de sus cargos e investigaciones, lo condenaron a 20 años de cárcel antes de expulsarlo al cabo de seis meses). En los años 1960, su colaborador Hadlow atribuyó la aparición del Kuru a la llegada en Nueva Guinea de los ovinos enfermos de scrapie. Los animales habían viajado en barco desde el Reino Unido, y enfermaron durante el largo recorrido. Nueva Zelanda, país al cual los ovinos estaban destinados, desvió el barco hacia Nueva Guinea, dónde en las espesas junglas se perdió pista de los ovinos infectados. Unos diez años después apareció el Kuru, afectando principalmente a las mujeres y los niños de tribus caníbales. Resulta interesante notar que el Kuru persiste todavía hoy en día en las tribus de Nueva Guinea, aunque las practicas caníbales hayan cesado desde los años 1960. La enfermedad parece endémica y se manifiesta en los individuos poseyendo una cierta configuración química de la proteína Prp-p (la que también prevale en Europa). O más bien los casos de ECJ ocurridos en la India, después de que hombres fueron vacunados en contra de la rabia: la vacuna había sido preparada en tejidos cerebrales ovinos infectados (la scrapie es endémica en los Himalayas, dónde también hay laboratorios farmacéuticos). E igualmente los casos de ECJ iatrogénicos, debidos a transplantes de tejidos nerviosos y/u oculares. El horrible escándalo de los tratamientos con hormona de crecimiento natural (recogida en hospitales psiquiátricos sin ningún medida de higiene o de control) provocó casos de MCJ en Francia, Reino Unido, USA, Australia, Canadá, Rusia, etc. entre adolescentes tratados con el producto en su infancia.

La sabiduría de una isla aislada o como el drama hubiera podido ser evitado

Al nivel mundial, estas anécdotas despertaron un interés matizado de incredulidad en unos pocos científicos, sin embargo atrajeron la atención de un pequeño país aislado, muy empeñado desde 1880 en erradicar la scrapie (o rida en islandés) de sus tierras, dónde se había vuelto endémica, después de que se importó en 1859 un rebaño ovino danés con antecedentes ingleses. Islandia siempre había conseguido cierto grado de satisfacción en sus erradicaciones de los males animales, a raíz de su aislamiento en el Atlántico Norte, pero el caso de la scrapie fue distinto. A principios de los 70, impulsaron cinco años de gigantescos esfuerzos, totalmente sufragados por el Estado: destrucción del rebaño infectado y de los demás animales de la granja, desinfección con lejía y agua de presión de todos los edificios y establos y suelos y vehículos, destrucción de la ropa y de los zapatos de los granjeros, aislamiento total de las granjas durante 2 años, luego re introducción de rebaños genéticamente sanos. Pero no sirvió. La scrapie siempre volvía ¿cómo? Los Islandeses no llegaban a explicárselo. Sospecharon ciertas especies (insectos, aves, ratas) de propagar y/o de servir de portador para la enfermedad. En el mismo tiempo Prusiner ideó en EEUU su primera definición del prion: una proteína mutante que se reproduce sin ADN y sobre una base exponencial. Su trabajo sería recompensado con un premio Nobel 20 años después, pero en el momento levantó una ola de indignación científica sin precedentes ante tan irreverente teoría. Nuestros Islandeses, enterándose de que el agente transmisible de la scrapie era muy poco convencional, no dudaron en tomar una muy importante medida: prohibieron a la alimentación animal como humana todos los desechos de ovinos enfermos. Y en el 1978 avisaron al mundo entero, e indujeron a todos los servicios veterinarios del mundo, mediante la OIE (Organización Internacional de las Epizootias), en tomar este tipo de medida, de poca resonancia económica y garantizando una cierta seguridad alimentaría. Nadie les hizo caso, lo que no sorprendió a los Islandeses, que se sabían muy aislados en medio del Atlántico Norte. Si nuestros gobernantes les hubieran escuchado, lo más probable es que la EEB no hubiera aparecido, y el vECJ no hubiera cobrado ni una sola víctima (en junio del 2001, 111 personas han muerto de la vECJ, principalmente en el Reino Unido —102-, pero también en Francia —7-, en Alemaña —1 caso no reconocido oficialmente- y Hong Kong —1-; casos sospechosos en España, Hungría, Bulgaria, Tailandia, Corea del Sur, USA, Canadá, Sudáfrica). Podemos entonces concluir que estas víctimas han fallecido de la vECJ a causa la voluntad oxidante de nuestros gobiernos de ahorrarse un bamboleo económico en el marco de la pequeña industria de recuperación de los despojos ovinos.

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Los óxidos de la Dama de Hierro: un crimen en contra de la humanidad

Como en una melancólica saga, los Islandeses volvieron a avisar, a orillas de los años 80, en torno a la necesidad de eliminar a los despojos de ovinos enfermos, especialmente al Reino Unido, cuyo ganado ovino había sido masivamente contaminado por la scrapie, después de una vacuna obligatoria en contra del Louping-ill, preparada sobre tejidos nerviosos ovinos infectados por la scrapie. Los Islandeses insistieron específicamente sobre el riesgo de contaminación de esta enfermedad a otras especies. Por mala suerte, en el Reino Unido, Margaret Thatcher acababa de llegar al poder. Y no había nada que pudiera frenar la máxima ambición de la Dama de Hierro: dotar su país de un sistema de licencias científicas comerciales parecido a él de Estados Unidos. Por eso, montó, con fondos públicos y financiación privada, CellTech, la empresa abuela de todas las empresas de biotecnología, que pronto iba a entrar en bolsa y convertirse en una empresa líder. Uno de los materiales de base que la biotecnología usa (todavía hoy en día) es el suero bovino fetal, en el cual se realizan cultivos de células, imprescindibles para la estabilización de cualquier modificación genética. Lo que significa que todos los productos manipulados genéticamente son puestos en contacto con desechos bovinos. Margaret Thatcher deliberadamente ignoró los avisos islandeses en cuanto a un posible peligro vinculado con los despojos animales. En este momento, empezaba el mundo a temblar ante una nueva batalla económica: la del petróleo. Aprovechando la oportunidad, y para demostrar que no había peligro ninguno de contaminación mediante desechos animales, Margaret Thatcher tomó la decisión de bajar las temperaturas de cocción de las harinas cárnicas, con el populista argumento de ahorrar sobre los gastos sociales de descuartelizamiento. Los laboristas y los islandeses otra vez la suplicaron revisar su decisión, para evitar la contaminación de la scrapie a otras especies. Pero la Dama era de Hierro. Y los primeros años fueron la leche, literalmente: las harinas cárnicas, más ricas en proteínas, provocaron excesos de leche, así como la reputación internacional del alimento inglés, y sus altos precios. Margaret Thatcher parecía haber ganado su batalla económica a favor del desecho animal, pero los problemas no tardaron en aparecer. Desde 1983, casos aislados de una extraña enfermedad neuro degenerativa en las vacas lecheras fueron señalados. Los casos se multiplicaron, hasta que en el 1985, la extraña enfermedad hiciera aparición en el Zoológico de Londres, declarándose en rumiantes exóticos (nyala, antilope). El gobierno ya no podía esconder el asunto, pero a Margaret Thatcher se le ocurrió una idea genial, y apodó la nueva enfermedad bovina "mal de las vacas locas", como si de una buena broma se tratase. El ridículo apodo que iba a permitir restar importancia al mal hasta hoy en día.. ¿Quién en el mundo iba a imaginarse el "mal de las vacas locas" como una amenaza para la humanidad? En junio del 1986 el gobierno inglés conservador, acosado por las protestas de la oposición laborista, encargó a Sir Southwood un informe epidemiológico sobre la nueva enfermedad. Dos meses después, se sabía que la alimentación era la causa del nuevo mal. El informe admitió un riesgo "remoto" de contaminación al hombre. ¿Como reaccionó Margaret Thatcher? Muy ocupada con la fundación de CellTech y la subasta de todo el sector sanitario inglés, no se interesaba en anécdotas animales. Hubo que esperar hasta julio del 1988 para que se prohibieran las harinas cárnicas, y un curioso impedimento legal atrasó la aplicación de la ley hasta 1989, permitiendo a Inglaterra vender bajo manga las milagrosas harinas cárnicas a todos los países europeos, y mediante países como Holanda o Bélgica, al mundo entero. Son más de 100.000 toneladas de harinas cárnicas que se exportaron desde el Reino Unido en estos seis meses (recientes estudios han demostrado que la cantidad infecciosa mínima para un bovino podía contarse en decenas de gramos). Podemos concluir que deliberadamente, desdeñando los avisos científicos, el gobierno inglés promovió la aparición y luego favoreció la expansión de una nueva enfermedad en el Reino Unido y en el mundo, para la cual no hay ni tratamiento ni sistema de detección precoz fiable. Por consecuente, Margaret Thatcher, como Primer Ministra y responsable de las actuaciones de su gobierno, ha de responder de un crimen en contra de la humanidad. Por otro lado su política propagandista de desinformación en este asunto sirvió de (mal) ejemplo a numerosos políticos en el continente europeo, como lo vamos a ver.

El padrastro castigo de Europa

En el 1989, se imponen a Inglaterra los primeros embargos, por parte de EEUU, sobre material bovino genético. También este año se dan los primeros casos extra europeos: Falkland, Omán, en animales importados de Inglaterra. Pero en el 1992, los casos que aparecen en Francia son en animales franceses criados con harinas cárnicas inglesas. El gabinete de Jacques Delors, entonces presidente de la Comisión Europea, comunica una directiva a los países miembros: " Tenéis que hacer de forma que no se publiquen artículos sobre el tema de las vacas locas... Dejar correr la voz que los periodistas siempre exageran..". Los gobiernos europeos, fieles a la voz del padrastro, se empeñan en silenciar todo lo que puedan: a parte de algunas escasas excepciones (como la revista Science et Vie en Francia), los periódicos y revistas no publicaron ni un sólo articulo que desviará de la somnífera información propagada por los gobiernos europeos. Incontestablemente, Francia se lleva la palma, confiando el asunto al Comisariato a la Energía Atómica. Todo lo que sale del CEA es "confidencial", lo que significa que no se ha de publicar, y es lo que el primer informe francés sobre la EEB lleva en la portada. Su contenido, para el 1992, era entonces explosivo: no sólo reconocía un riesgo de contaminación para la especie humana, pero también presentaba la lista entera de las posibles vías de contaminación, de los fertilizantes a las vacunas, del suero bovino fetal a las practicas higiénicas en los mataderos o en salas de autopsia ¿Cómo reaccionó el gobierno socialista de François Mitterand? En torno a alimentación humana, suprimió los desechos animales en la alimentación para bebés y en las preparaciones homeopáticas, para una duración de un año. También se excluyeron desechos bovinos en fertilizantes para tan sólo un año. En torno a alimentación animal, prohibieron la alimentación de los bovinos con harinas animales (habrá que esperar el 1996 para que sean retirados los Materiales de Riesgo Específicos de la alimentación bovina en este país). Además, las leyes francesas, así como las recomendaciones europeas, no se aplican en el marco de la producción de alimento animal. Sólo los ganaderos están considerados responsables de las infracciones a la legislación alimentaría. Y las legislaciones en torno a etiquetaje en Europa no siempre obligan a los fabricantes de alimento animal a especificar si el alimento contiene o no harinas cárnicas. Estas circunstancias y confusiones se acumularon et provocaron y todavía provocan de numerosos casos de EEB. En el Reino Unido, en el 1993, el número de casos de EEB aumentó hasta 1000 por semana, mientras que les servicios del MAFF (ministerio de Agricultura inglés) clamaban en todo el mundo que la epidemia iba perdiendo fuerzas.

La vuelta fatal o el reciclaje del prion en la especie humana

En el 1993 también en el Reino Unido, los esfuerzos de Margaret Thatcher fueron recompensados: CellTech entró en bolsa con inmediata subida mientras fallecía un granjero de una forma atípica de ECJ. La víctima había tenido casos de EEB en su granja (probablemente se trata de uno de los primeros casos de vECJ, no reconocido por el gobierno inglés). Mientras tanto, siguieron vendiéndose las harinas cárnicas inglesas fuera de Europa, como a Tailandia, Sri Lanka, Israel, Saudí Arabia, etc. en el marco de la legislación inglesa. En este caso, está prohibía la venta de harinas cárnicas como alimento para ganado, pero no mencionaba ninguna otra apelación del producto. De esta forma los Ingleses se sintieron autorizados a vendar las harinas cárnicas como ´ fertilizante ª. Sin embargo, los países compradores como Tailandia, las usaron como alimento para ganado, sin haber sido avisados de los riesgos que entrañaba este uso del " fertilizante" , fascinados y abrumados por esa perspectiva tan moderna y rentable de la ganadería europea. El caso de Israel resulta más ambiguo, porque este país, después de haber prohibido en el 1990 el uso de despojos animales en la alimentación humana y animal (por razones religiosas: la religión judía prohibe el consumo de carroñeros), compró en el 1992 10.000 toneladas de harinas cárnicas al Reino Unido ( tal como lo hizo Arabia Saudí). El MAFF se defendió negando su responsabilidad en torno a cualquier otro uso promovido por el comprador del "fertilizante". En los años 94-95 todavía se pretendía que "la carne es sana", y el gobierno inglés gastó millones en innecesarias campañas de publicidad "El buey está sano" (como desgraciadamente lo iban a hacer ulteriormente todos los gobernantes de los países afectados por la EEB). En el 1995, el ministro de Sanidad presentó en la televisión a su hija de cuatro años comiéndose una hamburguesa a modo de prueba científica de la inocuidad de la carne bovina, mientras Stefen Churchill, de 19 años, fallecía de la vECJ (se trata del segundo caso no reconocido de vECJ).

La invasión de las EET

Hará falta esperar hasta el 1996, para que el gobierno inglés admitiese, después de las revelaciones del periódico Daily Mirror, la existencia de diez enfermos del vECJ. En el 1996, apareció la EEB en Alemaña, 97: Italia, 97: Portugal. La contaminación gana toda Europa, y Suiza (en el 2001, el único país libre de EEB es oficialmente Noruega, Grecia siendo contaminada oficialmente en julio del 2001). El mundo entero impone embargos a carne y productos a base de carne bovina, y hasta carne bovina congelada (por parte de Egipto), procedente de Europa. Pero el contrabando de despojos animales e igualmente de placas de orejas se intensificó, y más bovinos y productos bovinos tomaban la dirección de los Países del Este, sembrando nuevas contaminaciones (Liechtenstein), y provocando el repentino embargo por parte de USA de los productos bovinos procedentes de los países del Este (en junio del 2001, el primer caso de EEB fue diagnosticado en República Checa). Oficialmente, aparecen los primeros casos de vECJ fuera del Reino Unido: Francia, 1997; Alemaña: 1998 (no reconocido), España: 1998 (contabilizado como caso inglés) mientras en el Reino Unido se admite en septiembre del 1998 que la nueva enfermedad humana procede de una contaminación por la EEB. Pero después del choque de la nueva EET humana, el silencio recae, peor que nunca, mientras se descontrolan del todo los sistemas veterinarios. En Inglaterra, los veterinarios, amenazados de muerte, insultados, reconocen no poder hacer su trabajo y evitar que bovinos infectados entraran en las cadenas alimenticias, mientras las empresas biotecnológicas consiguen los mejores resultados jamás alcanzados en bolsa. En Francia, hacen su posible para acallar la naciente epidemia de EEB, una seria amenaza a la política de agricultura industrial que promueve este país en el seno de Europa (una política impulsada en los años 1970 por Jacques Chirac, entonces ministro de Agricultura). Además en Francia, existe un misterioso electorado campesino, de estructura feudal, que pesa enormemente el la balanza electoral, tradicionalmente a la derecha. Para el gobierno socialista de Mitterand, el silencio acerca del mal de las vacas locas no era sino su forma de seducirlos. Pero no fue el único en Europa en adoptar esa peligrosa política de la avestruz.

La vaca loca en el país del Toro bravo

España en estos momentos, con el cambio de gobierno, se hunde en el silencio, tanto sobre lo que pasa fuera como lo que pasa dentro, y aparenta ser un país libre de EEB, aunque teniendo como vecinos dos países infectados. Contaban con el apoyo de la Española Loyola de Palacio, del Partido Popular, en la Comisión Europea, quien se ingenió a la desinformación. Antes de que se dio el primer caso de EEB, España compraba a la UE (sin certificado de origen) 70.000 reses muertas por año, las cuales las trituraba para luego venderla como carne picada española o preparaciones a base de carne españolas, productos sobre los cuales no había ningún tipo de embargo. Un caso de vECJ ocurrido en el 1998 en Málaga está totalmente silenciado, porque se dio en un residente ingles y fue compatibilizado como caso inglés. Pero los priones no se dejan eliminar como los casos humanos. Se quedan en las herramientas quirúrgicas y maquinas intrusas. En el 2000, ocurrió un caso sospechoso en el mismo hospital de Málaga, que desmintieron las autoridades sanitarias, las cuales pretendieron que en la ausencia de autopsia, negada como siempre por la familia, había que deducir que era un caso de ECJ tradicional (la vECJ se volvió una enfermedad de declaración obligatoria en España sólo en el junio del 2001).

En julio del 2000, un informe de la UE advirtió que todo el ganado español estaría probablemente contaminado, a raíz de importaciones ilegales de harinas cárnicas procedentes del Reino Unido en el 1996, y que las medidas de epidemio vigilancia no respetaban las normativas europeas: en este caso, los ganaderos mismos tenían que declarar los casos, no existían sistemas de vigilancia veterinaria. El gobierno español respondió que el ganado español no se había contaminado, porque el lote de harinas cárnicas comprado en el 1996 se había vendido en su integridad a Holanda, pero no llegó a demostrarlo mediante facturas o salidas aduaneras. En agosto del 2000, ocurre el primer caso de EEB en España, y será silenciado hasta enero del 2001, cuando se desveló el caso en el periódico El País. Oficialmente, ocurrió en España el primer caso de EEB el 23 de noviembre del 2000. Desde entonces, los casos se sucedieron a una rapidez impresionante, (en julio del 2001, 50 casos de EEB) a pesar de un programa piloto, único en Europa, impulsado por el gobierno español, consistiendo en comprar los bovinos de más de 30 meses para sacrificio et eliminación, pero sin hacerles el test para la EEB. La implicación de Arias Cañete, ministro de Agricultura, tanto en empresas agro alimentarías como en la ganadería del toro de combate (dónde han sido denunciadas numerosas irregularidades alimentarías), ha sido desvelada, sin que éste piense en dimitir, como lo hizo su Director de Ganadería, también propietario de una fábrica de alimento para animales. El asunto de los tests resulta revelador. El promovido por el gobierno español, BSE Plus, es un test alemán, fabricado en Galicia y en los informes oficiales lleva el nombre del ministro de Interior, Mariano Rajoy, su representante comercial en Bruselas. El test está de prueba desde más de tres meses, y los resultados todavía no han sido publicados. BSE Plus supuestamente detecta la enfermedad en animales vivos, sobre la base de hipotéticas moléculas que nunca han sido mencionadas en la literatura científica, y que acompañarían los prions, las prioninas. Estas proteínas de un nuevo tipo provocarían una reacción inmunitaria del organismo infectado por la EEB. Ninguna experiencia científica ha llegado a demostrar formalmente la presencia de las prioninas. Resulta aterrador constatar que el gobierno español pone todas sus esperanzas profilácticas en este test tan aleatorio, cuyo único atractivo resida en el hecho de poder realizarse en animales vivos. Por otro lado, dos científicos españoles independientes han ideado un test revolucionario, muy fácil de usar, fiable et rápido. Concebido por Delgado & col, el test está basado sobre isótopos lentos y permite determinar a partir de la carne, del cuero, o de cualquier otro producto bovino, si el animal ha consumido harinas cárnicas durante su existencia. Ignorados por el ministerio de Agricultura, los científicos organizaron en colaboración con periódicos (El País, El Periódico de Catalunya) tests en carnicerías españolas, que desvelaron que 35% de la carne bovina destinada al consumo humano en España provenía de animales que hayan consumido harinas cárnicas. Peor aún, el test de Delgado & col fue aplicado a las harinas de pescado y reveló que éstas contenían hasta 40% de harinas cárnicas. Pero el ministro de Agricultura Arias Cañete sólo se interesa en el test Rajoy. Con el fin de calmar las angustias de los consumidores, el gobierno español decidió de la creación de una agencia de seguridad alimentaría que por mala suerte fue confiada a este ministerio de Agricultura que tanto apuesta en el azar. Decidieron estudiar el proyecto de eliminación de las harinas cárnicas en los crematorios de alta temperatura de las cementeras, a pesar de los avisos científicos : el formol, interviniendo en el proceso industrial del cemento, protege el prion, lo que podría propiciar la selección de una especie de super prion, representando un riesgo tanto para los obreros de las cementeras que para las personas que vivirían en las casas construidas con este cemento. El gobierno español ignoró el argumento y no volvió a mencionar la solución de las cementeras. Sin embargo, 40 millones de pesetas fueron pagadas como compensación a estas industrias, sobre el presupuesto ´ vaca loca ª 2001 del gobierno español, lo que indica que probablemente las cementeras han sido usadas para la eliminación de las harinas cárnicas almacenadas, de forma espectácularmente discreta. El resultado de tantas aberraciones políticas fue la espectacular caída del consumo de carne bovina en España. Ahora España es el país de Europa dónde más ha bajado el consumo de carne bovina. Lo que provocó el pánico entre los consumidores no fue tragarse bocanas de verdad sobre la EEB, sino las mentiras, el cinismo de sus políticos, y la implicación de sus ministros en industrias agro alimentarías, en fin enterarse de lo poco que se podía confiar en ellos en un tema tan vital como la alimentación. Las medidas las más estrictas no pueden reemplazar la honradez de los hombres en el poder. Si esta no está, entonces la corrupción se instala, desafiando las legislaciones. Pero también hay que preguntarse si las que están en vigor son adecuadas a la situación.

Medidas sin mesura : la sola respuesta posible es el boicot

Europa no cesa de crear nuevas legislaciones, según las propias palabras del Comisario para la Alimentación David Byrne, con el fin ´ de restaurar la confianza del consumidorª. Quizá los objetivos son equívocos. La decisión de practicar los tests para la EEB a los bovinos a partir de 12 meses es sencillamente vana, para no decir cínica. Les tests disponibles en el mercado no son fiables al 100% y sobre todo sólo llegan a detectar el prion cuando este ya ha empezado a reproducirse, o sea, en la fase final de la enfermedad, a los alrededores de 30-40 meses. Practicar tests en bovinos de 12 e incluso de 24 meses, es exponerse al hecho que animales infectados asintomáticos entren en las cadenas alimentarías humanas. De la misma forma, la decisión de sacrificar los bovinos de más de 30 meses sólo permitirá que bajen las cifras de la EEB, pero no por eso ofrecerá una seguridad alimentaría mínima. Por otro lado, sólo se consideran responsables a los ganaderos de la contaminación y de la alimentación de sus reses, cuando los fabricantes de alimento ni siquiera tienen la obligación de indicar en la etiqueta si el alimento contiene o no harinas cárnicas. Según la opinión de los especialistas, esta confusión ha provocado numerosos casos de ´ contaminaciones cruzadas ª y podría llegar a explicar los recientes casos de EEB en Francia y en el Reino Unido, en animales nacidos después de la prohibición total de las harinas animales (1996) en alimentación bovina. Pero no existe ninguna legislación ni siquiera control de los fabricantes de alimento animal en Europa: resulta un inquietante vacío jurídico. La scrapie de los ovinos, la temible EET que ha originado la EEB, todavía no está considerada y no existe ninguna forma de control de esta enfermedad y de su equivalente caprino, ni programa de eliminación de los desechos contaminantes, en ninguno de los países europeos. Lo mismo en torno a vacunas (ya conocemos su papel en la propagación de las EET) y medicinas animales : no están sometidos a ninguna normativa o control. Una ganadería enteramente ecológica podría así verse amenazada por una forma inesperada de contaminación por la EEB. Pero el lobby de las industrias farmacéuticas para animales está entre manos de todopoderosos. La ministra alemana de Agricultura, Renate Künast, la única en Europa en proponer un plan eficaz de lucha en contra de la EEB, mediante la vuelta a una agricultura y una ganadería extensiva, ha sido brutalmente apostrofada en el Bundestag —el parlamento alemán- por haberse atrevido a proponer un control sobre antibióticos animales en febrero del 2001. Las vacunas a base de productos humanos representan otro riesgo de mucha envergadura. Existe ya en Europa un número indeterminado de personas infectadas por la vECJ y un cierto porcentaje de estas dan su sangre y/o plasma, con los cuales se fabrican medicinas y vacunas. En el Reino Unido, 12 de las 100 víctimas fallecidas de la vECJ daban su sangre. Esta fue vendida por la organización de Transfusión Sanguínea estatal británica a Brasil, dónde una empresa anglo brasileña trató estos productos sanguíneos para fabricar vacunas. Brasil luego vendió al mundo entero estas vacunas. 64.000 unidades fueron vendidas a Irlanda y luego inyectadas en su integridad a los niños irlandeses, en el marco de vacuna obligatoria en contra de la polio. En junio del 2001 Brasil impuso un embargo sobre los tejidos y fluidos humanos procedentes de Irlanda y del Reino Unido. Como no es posible detectar con antelación el muy contaminante prion, en el estado de los conocimientos actuales, hay que considerar e impulsar muy estrictas precauciones profilácticas e higiénicas en el marco de los injertos, del negocio de tejidos humanos —clandestino, privado y estatal- , de la desinfección de las herramientas quirúrgicas y máquinas intrusas, y en fin de la transfusión sanguínea. En este caso, experiencias demostraron desde el 1985 una posibilidad de transmisión de las EET mediante la sangre, lo que impulsó Francia en el 1996, seguida por Estados Unidos en el año 2000, a prohibir a las personas demenciales a la donación de la sangre (lo que significa que antes lo podían hacer). En el 2001 EEUU prohibieron también a la donación de sangre las personas que hayan vivida en Europa más de seis meses (o tres meses en el Reino Unido), las que hayan tenido antecedentes familiares de enfermedades neuro degenerativas, y las que hayan tenido intervenciones quirúrgicas cerebrales y/o oculares; estas restricciones provocan ya una situación de alerta a la carencia de sangre humana en varios Estados, como Tejas, dónde muchos ciudadanos US han ido a trabajar en las plataformas petrolíferas del Mar del Norte. La Cruz Roja estadounidense decidió aumentar los precios de la sangre humana (hasta 300 US$ el litro). ¿ Le queda otro remedio al ciudadano consumidor que boicotear la carne, único medio de presión sobre unos gobiernos peligrosamente irresponsables, unos políticos consumidos de ambiciones personales y desprovistos de escrúpulos, que no han hecho nada sino acumular errores y malversaciones, y que resultan incapaces a la hora de asegurar una seguridad alimenticia y hospitalaria suficiente? En Francia, Arnaud Eboli, un adolescente de 19 años acaba de fallecer del vECJ. El país está conmocionado. ¿ Qué hace el gobierno socialista de Lionel Jospin? 5 de sus ministros (entre ellos los populares Jack Lang —Educación- y Bernard Kouchner —Sanidad-) han mandado una carta conjunta a los alcaldes de Francia, suplicándoles de reintegrar la carne bovina en el menú de las escuelas. Sin embargo la carne industrial bovina no resulta segura, a lo menos lo pretende un reciente informe de la AFSSA, la agencia de seguridad alimentaría francesa, porque ´ sus procesos de producción, distribución y consumo favorecen tanto la aparición de nuevas enfermedades como la expansión de las ya conocidas ª. ¿ Será que la clase política y sus familias no comen en el mismo restaurante que nosotros ?

El truco de la fiebre aftosa : cuando una epidemia mundial se vuelve una emergencia sanitaria europea

Último sobresalto en las enfermedades animales, la fiebre aftosa azota a Europa, después de haber sido erradicada del continente en el 1960. En junio del 2001, la epidemia está fuera de control en el Reino Unido, dónde provocó 1800 casos animales (4000 casos están esperados de aquí al otoño 2001), así como una decena de casos humanos (a pesar de las repetidas alegaciones de las autoridades sanitarias que pretendían que la enfermedad animal no se transmitía al hombre) . Se han declarado casos en Países Bajos (20), Francia (2) y Grecia (caso confirmado por los embargos US sobre productos cárnicos griegos), y han provocado embargos mundiales sobre carne y productos lácteos europeos (Australia ya anunció que pensaba mantener les embargos en vigor para una duración indeterminada). Desde más de 10 años, veterinarios y científicos insistían sobre la necesidad de tratar a tiempo la EEB, para no encontrarse en el último momento con problemas insalvables, que iban a absorber todas las energías veterinarias. Pero no fueron escuchados, y en febrero del 2001 aparecieron los primeros brotes de fiebre aftosa en el Reino Unido, debidos a la carencia de controles veterinarios, y a la dedicación máxima de estos a la EEB. La epidemia se extendió rápidamente en la ausencia de controles específicos, y el gobierno laborista de Tony Blair optó por el sacrificio masivo de los animales, una solución que permitió erradicar también todos los bovinos contaminados por la EEB sin hacerles los tests. En este caso, el MAFF tenía la intención desde el 1998 de erradicar la EEB con un sacrificio masivo de los bovinos en las zonas infectadas, pero no sabía como emprender una tan impopular medida. Los medios usados fueron expeditivos : la policía confiscó las armas de fuego de los ganaderos, con el argumento de evitar suicidios, y la Royal Army en armas invadió el mundo rural inglés, procediendo de forma caótica al sacrificio y luego a la incineración de más de 3 millones y medio de animales. La operación fue ejecutada de forma tan desordenada ( hogueras al aire libre, fosares comunes, etc.), a pesar de los avisos de los especialistas del medio ambiente, que las tasas de dioxina cancerígena se concentraron tanto en la atmósfera que provocaron una alarma de los servicios sanitarios, que advirtieron de un riesgo vinculado al consumo de productos lácticos en las zonas de incineración. Numerosos informes oficiales pusieron énfasis en la posibilidad de un nuevo riesgo de contaminación por la EEB de los bovinos ingleses : en este caso, las cremaciones habían sido organizadas de forma tan caótica, con animales cuyo estado de salud se desconocía, que resulta probable que el aire, el agua y la tierra se hayan contaminado con el agente transmisible de la EEB, lo que representaría una nueva forma de contaminación para los animales restantes. Los responsables del MAFF respondieron a las críticas arguyendo que no habían sido avisados con la necesaria antelación de los riesgos vinculados a las cremaciones ( ya hace más de 15 años que el MAFF trata un asunto cuyas consecuencias no llega a apreciar ni siquiera considerar). Con el triunfo electoral de Tony Blair, el vergonzoso ministerio fue disuelto y le dieron otro nombre. En Francia, les tests sistemáticos para la EEB se detuvieron a causa del temor a la contaminación con la fiebre aftosa. En España, las inspecciones de la Seprona (Cuerpo de la Guardia Civil especializado en los delitos en contra del medio ambiente) igualmente se suspendieron, con las mismas razones. Gracias al pánico a la fiebre aftosa, ciertos políticos se atrevieron a afirmar que el número de casos de EEB iba decreciendo en Europa. Resulta preocupante constatar el repentino interés sanitario para la epidemia de fiebre aftosa cuando se sabe que está empezó en ... abril del 2000, en Japón, provocando contaminaciones en todos los continentes (excepto en Australia) sin que se levante el más mínimo embargo. En Sudamérica, Argentina, contaminada en julio del 2000, disimuló una epidemia de fiebre aftosa en seis de sus estados, así como Uruguay. El ejercito brasileño en armas se posicionó en las fronteras con estos dos países, con el fin oficial de prohibir la entrada en el país de animales infectados por la fiebre aftosa, cuando Brasil ya había sido contaminado por la enfermedad en agosto del 2000. Sudamérica, hasta hace poco, se consideraba como uno de los últimos países de carne bovina sana. Pero estos lastimosos incidentes con la fiebre aftosa denuncian vías de contrabando de animales vivos por las cuales, no cabe duda, también han podido infiltrarse animales infectados por la EEB. De hecho la EEB ya golpeó el continente americano. Esta enfermedad fue diagnosticada en el 1993, en una vaca importada del Reino Unido, en Canadá, un país que, curiosamente, 8 años después, iba a imponer un dudoso y costoso embargo sobre carne bovina brasileña, por temor a la contaminación por la EEB (oficialmente, no hay constancia de casos de EEB en Brasil).

El caso de Estados Unidos : un asunto de seguridad nacional

Oficialmente, tampoco hay constancia de casos de EEB en EE.UU, aunque existen informes y artículos científicos que apuntan ya en el 1990 a una ´ Prueba de la existencia de una EET en el ganado bovino de Estados Unidos ª. Estos informes, basados en investigaciones epidemiológicas, demuestran la existencia de una EST bovina en el territorio US, una enfermedad de tipo EEB, de características biológicas suficientemente distintas de la enfermedad europea, para que el departamento de Agricultura US pueda clamar con absoluta legitimidad que la EEB no existe en el territorio estadounidense. Muy estrictos controles han sido impulsados de cara a la importación de carnes y reses vivas, pero no se practica ningún tipo de test sistemático de detección de las EET en el ganado estadounidense. Por otro lado, un informe de la FDA (Food and Drug Administration, la agencia alimentaría US) denuncia que 25% de los fabricantes de alimento animal no respetan la legislación estadounidense, y que carcasas animales así como Materiales de Riesgo Específico animales entran en las cadenas alimenticias. Testimonios directos confirman que carcasas de ciervos salvajes o de granja también entran en preparaciones alimentarías. El problema está en que existe una EET endémica en plena expansión en Estados Unidos : la CWD o Chronical Wasting Disease, que afecta los ciervos salvajes desde el 1967, y que desde entonces ha ganado bisontes, wapitis, etc. Aunque el departamento de Agricultura US pretenda, sin el más mínimo argumento científico, que la CWD no es transmisible al hombre, 3 cazadores de menos de 30 años se murieron en el 1999, oficialmente de la ECJ. Uno de ellos donaba con frecuencia su sangre y plasma, y siguió adelante con los dones hasta dos meses antes de su muerte. Los productos sanguíneos así recuperados fueron incorporados a los paneles y luego vendidos, por una parte a Canadá, mayor importador de sangre humana US, y por otra parte al lobby farmacéutico Bayer, que vendió unidades de factor 8 recombinante e inmuno globulinas al mundo entero, entre otros a Hong Kong. Las medicinas a base de estos productos sanguíneos fueron retirados del mercado cuando se supo la muerte del donante por una ECJ atípica, pero demasiado tarde en Hong Kong, dónde fueron administrados a 52 pacientes. En junio del 2001, una mujer china de 34 años ha sido diagnosticada con vECJ. Las autoridades sanitarias chinas relacionan la contaminación con las repetidas estancias de la víctima en el Reino Unido, pero hubiera sido interesante saber si la enferma china había recibido el tratamiento contaminado por los productos sanguíneos del cazador estadounidense. Porque la CWD representa un problema serio en América del Norte : la enfermedad est endémica en los estados de Wyoming y Colorado, amenaza Montana ; casos aislados han sido descritos en Nebraska y Wisconsin, así como en Canadá, en granjas y en sus medios naturales. En el 2001, una caza fue organizada en Colorado, y sobre los 1000 ciervos abatidos, 200 fueron diagnosticados positivos para la CWD. Sin embargo, no se practican test sistemáticos y tampoco existe un sistema de epidemio vigilancia en las granjas de ciervos, dónde se producen un amplio abanico de productos animales que, entre otros, entran en la composición de afrodisiacos (en el 2001, Japón retiró del mercado y prohibió a la venta los afrodisiacos conteniendo tejidos o fluidos de ciervos procedentes de América del Norte). El departamento de Agricultura US sigue clamando que la CWD no representa un peligro para el hombre, aunque no se haya hecho ninguna prueba en primates, pero por otro lado recomienda a los cazadores "no disparar a presas teniendo un comportamiento  raro, vacilante, inusual ", y sobre todo, de no comer tales presas; también se aconseja a los cazadores calzarse de guantes espesos para el descuartelizamiento. Otras especies han sido contaminadas por la CWD, originalmente de los ciervos, como el bisonte y el wapiti. El famoso águila americano también padece de una extraña enfermedad neuro degenerativa provocándole lesiones en el encéfalo, pero las autoridades veterinarias US sostienen que esta enfermedad no tiene nada que ver con las EET, sin llegar a demostrar la legitimidad científica de sus alegaciones. La política US consiste en protegerse del peligro venido de Europa y de negar ferozmente cualquier posibilidad de riesgo en el interior del país. Ahora, USDA (departamento de Agricultura de EE.UU) ha ordenado la destrucción 2 rebaños de ovinos procedentes de Bélgica, así como de sus productos lácticos, porque las autoridades los consideran infectados por la EEB, aunque no se haya dado nunca ningún caso de EEB en ovejas. Agentes federales armados procedieron a la detención de los peligrosos ovinos, mientras granjeros ofuscados les hacían el saludo nazi. Este modo tan peculiar de actuar antes de hacer análisis o de que aparezcan casos, no deja lugar a equivocación: siempre lo hacen de esta forma los gobiernos cuando ya saben el país infectado. El presidente Georges Bush votó nuevos presupuestos para hacer frente a una posible erradicación animal masiva, y acaba de decretar el tema de las enfermedades animales un asunto de seguridad nacional, lo que de evidente no deja lugar a la posibilidad de una acción coordenada y global, única esperanza en la lucha mundial en contra de las EET.

Fred Romano

FROMANO@teleline.es

http://www.ictnet.es/+rerafons/eet.htm

Conferencia realizada en Santa Coloma de Gramamet el 20-03-2001 en Barcelona durante la feria Bio Cultura el 5-5-2001. Texto revisado en Barcelona el 9-7-2001