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Tecnología
La nanotecnología, aspirante a revolución industrial

por Malen Ruíz de Elvira
 

Pórtico Luna

Transistores de un solo átomo, máquinas moleculares, robots diminutos y también la comprensión de procesos de interés industrial, como la catálisis o los recubrimientos, son algunas de las promesas de la nanotecnología, la nueva ola científica que Europa empieza a plantearse seriamente como enfocar.

Si la nanotecnologÌa supera o incluso sólo alcanzar a rozar las expectativas que está generando en el mundo será desde luego la nueva revolución industrial, la primera del siglo XXI, a juzgar por lo que coinciden en señalar expertos europeos de distintas áreas, políticos e incluso sociólogos. La fascinación por el panorama que se atisba en el campo de lo muy pequeño no basta para explicar la excitación que se palpa en muchos laboratorios, aunque claramente también la palabra nanotecnología es cada vez más un paraguas bajo la que desean albergarse todos los que puedan justificar que van a intentar trabajar en una escala más pequeña que la mínima vigente actual -la de los micrometros o millonésimas de metro- para pasar a la escala de los nanómetros, mil veces más pequeños. Es la escala de moléculas y átomos (un nanómetro es 80.000 veces más pequeño que el diámetro de un cabello humano).

Ante la expectativa de rentables frutos a corto y medio plazo, la nanotecnología está siendo financiada en Estados Unidos con una avalancha de dinero que Europa empieza ahora a plantearse, si no igualar, al menos sí aproximar. Es una avalancha similar a la que se produjo con la biotecnología en los años ochenta y las tecnologías de la información en los años noventa, e implica atraer dinero privado para complementar y llevar al mercado la investigación básica. En uno de los grandes centros que están surgiendo en Europa para albergar la investigación en nanociencias -Minatec, en pleno polo científico y tecnológico de Grenoble (Francia)-, Philippe Busquin, comisario europeo de investigación, aseguró el pasado viernes que la nanotecnología va a estar bien cubierta en el VI Programa Marco de Investigación de la Unión Europea, cuyos últimos flecos se ultiman estos días, pero que lo importante es que es un área que se adapta perfectamente al proyecto de Espacio de Investigación Europeo, que intenta que en ciencia y tecnología Europa actúe como un solo país. No todos están de acuerdo en que la financiación sea adecuada, ni en Europa ni mucho menos en España, para un área en plena ebullición.

El presupuesto público europeo destinado a esta prioridad triplicará el actual (unos 200 millones de euros anuales), según Busquin, lo que todavía significa poco respecto al que se está gastando y se gastará en el futuro en EE UU aunque también habrá mucha nanotecnología en otras prioridades, como la genómica y biotecnologías para la salud y las tecnologías de la sociedad de la información.

'Nadie quiere ya aparecer como relacionado con lo micro, ahora se lleva lo nano', comentaba un experto en Grenoble. Y es que en muchas áreas el paso adelante natural es el de una escala a la otra. Es lo que sucede por ejemplo, en la empresa Trixell, creada en 1997 por los gigantes Siemens, Philips y Thales y situada en la misma zona. Su único producto, singular en Europa, son los detectores digitales de rayos X para las imágenes médicas, que sustituyen las tradicionales placas fotográficas y que ya se están ampliando a prácticamente todas las aplicaciones radiológicas. Ahora, cuando todavía no han alcanzado por completo siquiera sus objetivos originales, como el de perfeccionar los detectores cardiovasculares, los científicos de esta empresa basada en el investigación en electrónica ya están empezando a plantearse cómo pasar de lo micro a lo nano. Les empuja la necesidad de una mayor capacidad de integración de componentes y funciones en el mismo espacio, y la de mejorar la resistencia a la radiación y también la transmisión y detección de los rayos X. Saben que continuar el desarrollo de sus productos en una escala más pequeña no es algo que se vaya a conseguir en poco tiempo, pero creen que la apuesta vale la pena porque ahí está el futuro.

¿Se debe hacer llegar a la nanotecnología desde arriba, como intenta hacer esta empresa, o desde abajo? Se trata de avanzar en la miniaturización (de arriba abajo) o de construir a partir de átomos o moléculas (de abajo arriba). Es algo sobre lo que los expertos no se ponen de acuerdo, aunque sí lo están en que es una mezcla de ciencia y tecnología que sirve a muchas otras ciencias, fundamentalmente física, biología y química.

Según André Gourdon, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, se pueden diseñar moléculas para tareas específicas (los populares nanorrobots de la ciencia ficción): Además, la nanoquímica va a llevar a la síntesis molécula por molécula con control absoluto del proceso. Un logro que revolucionará la síntesis química tradicional, en la que se manejan trillones de moléculas y que tendrá importantes repercusiones en medicina.

Dieter P. Kern, de la universidad de Tubingen (Alemania) añade a estas posibilidades la del autoensamblaje molecular para formar, por ejemplo, capas de una sola molécula de espesor. En electrónica, el cumplimiento de una ley inexistente, la famosa ley de Moore -en realidad una predicción de la existencia de circuitos con menor tamaño y mayor capacidad cada cierto tiempo- plantea abandonar el silicio en favor de otros materiales para hacer circuitos moleculares. Para ello es requisito necesario conocer cómo funciona la materia a esa escala, pura ciencia básica.

Tim Harper, director de la recién creada European Nanobusiness Association, va más allá y se plantea como aprovechar y rentabilizar los avances científicos y técnicos que se producen en los laboratorios: 'La nanotecnología afecta prácticamente a todos los mercados y de hecho se está aplicando ya, sólo que se aplica sobre todo en áreas poco espectaculares'. No son los nanorrobots lo que vamos a ver antes sino la mejora de procesos de catálisis al entender mejor lo que pasa en ellos a escala molecular, los nanomateriales compuestos para recubrimientos, las nanocerámicas, quizás las memorias de nanotubos de carbono, los biochips todavía más pequeños. Posiblemente una verdadera revolución industrial.

Iniciativas y peticiones en España.


En España surgen constantemente iniciativas para apoyar el desarrollo de la nanociencia, considerada ya un factor fundamental en el futuro de muchas áreas de interés científico e industrial. El pasado viernes, en una jornada convocada en San Sebastián por el Centro de Investigación de Microsistemas (CMIC) -formado recientemente por los centros tecnológicos CEIT e Ikerlan y la empresa MCC- José Antonio Maíz, director de calidad y fiabilidad de Intel Corporation, aseguró: 'Estos nuevos conceptos y tecnologías tendrán probablemente en el futuro un efecto profundo no sólo en el campo del desarrollo científico sino también en las aplicaciones comerciales'. Y Robert Mertens, del Inter University Microelectronics Center (Béligca) señaló que los principales campos de aplicación son los dispositivos médicos y biomédicos, la industria de la automatización y la aerospacial, telecomunicaciones, componentes del automóvil y la vigilancia medioambiental. El PSOE pide también un impulso a la nanotecnología a través de una proposición no de ley en la que recuerda que destacados investigadores españoles en este área han creado autónomamente una red de 78 grupos de investigación sin prácticamente apoyo de la Administración. El PSOE pide que se cree y financie adecuadamente este año una red nacional de nanotecnología para competir en el Programa Marco Europeo y que se sienten las bases de un futuro programa nacional de Nanotecnología en el próximo Plan Nacional de I+D+i.