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Sociedad
PP, S.A. (II)

por Xavi Garriga
 

Pórtico Luna

"Even when their kids were starving, they still thought the queen was charming" - (Mientras sus hijos se morían de hambre, ellos seguían pensando que la reina era encantadora).
The Housemartins - The people who grinned themselves to death.

Existe una especie de síndrome de Estocolmo, debido al cual, por muchas maldades que cometan nuestros dirigentes, seguimos más pendientes de sus vidas privadas que de sus reuniones, sus cumbres y sus discursos. Esto es un grave síntoma de apatía que amenaza con apartarnos de la vida pública. No sólo eso, sino que puede llegarse a una situación en la cual ya no les consideremos responsables de los problemas de la sociedad. Hoy en día, ocupa más líneas en la prensa la noticia del futuro matrimonio de la hija del señor Aznar López que el texto de la famosa reforma del paro que va a dar lugar tal vez a la primera huelga general que sufre el Partido Popular.

La pregunta es, ¿Es posible que finalmente la sociedad española, con los sindicatos al frente, se haya hartado de las tropelías del gobierno del señor Aznar y haya decidido tomar la calle para protestar? ¿O por el contrario todo es una maniobra del partido socialista para desgastar a sus rivales?

Personalmente creo que ni una cosa ni otra. Realmente, lo más extraño de esta convocatoria de huelga general es que no se haya producido antes. Los sindicatos han tenido, durante los seis años de gobierno de la derecha, motivos más que suficientes para lanzar este órdago a la grande que planean ahora. El sapo más grande que tuvieron que tragarse los jefes de los sindicatos fue el de la imposición de la reforma laboral por parte del gobierno, hace dos años, después de que patronal y sindicatos no consiguieran llegar a una solución negociada. En ese momento, el gobierno usó su prerrogativa especial de poder imponer una solución alternativa (presuntamente mediada) entre las partes, si estas no alcanzan un acuerdo. En ese momento, la patronal no protestó en absoluto por la solución del gobierno, lo cual es normal, ya que la solución impuesta se parecía en un 90% a las tesis planteadas por la cúpula de los patronos en sus negociaciones.

Tampoco durante ninguno de los episodios de privatización que ha llevado a cabo el gobierno y que indefectiblemente cada uno de ellos ha provocado un importante aumento de la cifra de parados los sindicatos mayoritarios han elevado demasiado el tono de voz. De nuevo, el silencio de la patronal era comprensible pero el de los representantes de los trabajadores era inexplicable.

Puede que simplemente el gobierno haya ido demasiado lejos con su proyecto de ley de reforma laboral. Privar a los parados de las prestaciones que ellos mismos han contribuido a reunir durante sus contratos anteriores es atentar contra principios democráticos demasiado básicos. Además, en un momento en el que el INEM goza de una excelente salud financiera, esto es más inadmisible aún. Por otra parte, esta idea parece encajar con la idea del presidente del gobierno de que la culpa siempre es de la víctima. De este modo, según la percepción del gobierno, el parado lo es por vagancia y falta de iniciativa, y quitarle la prestación es la mejor manera de estimularle para que encuentre trabajo.

Es posible, decía, que el gobierno se haya excedido una vez más. Es posible que esté en una fase (que ya dura algunos años) de autocomplacencia que le impide reconocer jamás un error y le invita a pensar que son los demás los que están equivocados. Todo ello entra dentro del marco de posibilidades. Yo creo que el gobierno del señor Aznar López no es ni peor ni mejor hoy que hace tres meses, dos años o cuatro y que una huelga general es tan válida o tan innecesaria hoy como el 20 de junio, o el día de Navidad de hace tres años. Lo único que parece haber cambiado es la postura de los sindicatos, que se han hartado de tragar quina y se han decidido a actuar por fin. El motivo final de esta movilización repentina habría que buscarlo más en el temor a la pérdida de control de las prestaciones que perciben los sindicatos por las tramitaciones de los subsidios de paro que en un repentino interés por entorpecer las neoliberales maniobras del gobierno conservador.

En cualquier caso, ya que finalmente se han decidido a echarse al monte, lo más normal es que la huelga triunfe, ya que a la capacidad de movilización de los sindicatos pueden añadirse los antiglobalizadores, los socialistas, los votantes de izquierda unida, los nacionalistas quemados por la ley de partidos, los estudiantes hastiados por la irreverente ley de universidades, los inmigrantes preocupados por su grave situación, los pensionistas, los sindicatos de policías, los países en vías de desarrollo y los medios de comunicación no oficiales (que son cada vez menos).

En fin, que la lista de damnificados por el gobierno crece y crece a lo largo de la legislatura y es de suponer que la huelga tenga bastante repercusión. Que su celebración sirva o no para algo ya es harina de otro costal, ya que el presidente y sus ministros no han dado hasta la fecha muestras de querer escuchar la voz de lo que ocurre en las calles y suelen ningunear a los que protestan refiriéndose a las manifestaciones en su contra como tumultos, grescas, juergas, algaradas, etc. Además, la fecha elegida por los sindicatos para la presunta huelga es realmente hiriente para el gobierno, ya que se producirá la víspera de la cumbre de Sevilla, que Aznar y sus muchachos habían previsto que fuera la culminación clamorosa de la Presidencia Española de la Comunidad Europea. A este paso le van a fastidiar el espectáculo y va a quedar mal ante sus colegas europeos, a los que tal vez les cueste entender que en un país que va tan bien los sindicatos le monten una huelga de tomo y lomo al señor presidente el día de su puesta de largo.

Vale la pena esperar y no perderse detalle de todo lo que suceda durante las próximas cuatro semanas, es decir de todo lo que se haga o se diga antes de la huelga. ¿Qué sucederá después? Lo de siempre. Nada de nada. A menos, claro, que el personal le tomase el gusto a esto de la huelga y la convirtiera en indefinida, pero eso sería tan espectacular y digno de verse como difícil, así que no nos hagamos ilusiones…