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Sociedad
In memoriam

por Johnny B. Goode
 

Pórtico Luna A Carlo Giuliani, joven manifestante, mártir y fracasado.

Puede sonar muy duro e insensible. Pero es la verdad. Así que quien no quiera que le sacudan el polvo a sus inamovibles opiniones, que no siga leyendo.

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Estás advertido. Si lo que lees a continuación te causa azoramiento o incomodidad con tus creencias, el autor no se responsabilizará de los gastos psiquiatricos que se deriven.

Primero. Carlo Giuliani se hallaba en Genova como muchos otros jovenes de toda Europa para manifestar su rechazo al actual orden político-economico bajo el fetiche de la "globalización". Otro día intentaremos aclarar conceptos sobre el tema, pero baste decir que muy pocos de los "antiglobalizadores" han demostrado conocer el verdadero significado de este proceso.

Y como representantes en la Tierra de la "globalización" los manifestantes han escogido a cualquier instancia, reunión, grupo o institución que aparente ostentar algún poder o simplemente huela a dinero. Así, toda cumbre o reunión del FMI, Banco Mundial, Unión Europea o G-8 se ha convertido en cita obligada de todos los detractores, por uno u otro motivo, del actual estado de cosas. Y no es que falten motivos, pero se me antoja que la excesiva heterogeneidad de los componentes, y la disparidad de enfoques y propuestas, constituyen un handicap que supera con mucho la ventaja del número.

Y entre todos esos grupos, colectivos y organizaciones que se manifestaban con argumentos, ideas y quejas concretas, nunca han faltado quienes se adhieren aún a la máxima de "la propaganda por el hecho" y han regalado despreocupadamente el argumento de la seguridad pública a quienes dicen combatir.

Carlo Giuliani era uno de estos últimos, y buscando la confrontación directa encontró la muerte,

Segundo. A las pocas horas de confirmarse su muerte, Carlo Giuliani era ensalzado como el primer martir de la "antiglobalización". Martir era alguién que sufría persecución, tortura y muerte por causa de su fé. En los primeros siglos de nuestra era, muchos cristianos fueron perseguidos por varios emperadores romanos. Es fácil entender que la moral de toda minoría perseguida se deteriora rapidamente cuando ven como uno de los suyos cae, es torturado y muerto. La reacción de los lideres de la comunidad es mantener la moral alta y ensalzar la virtud y valentía de los muertos para inspirar a los que quedan. Abundan los relatos en que los martires se burlan de su torturadores y les piden con sorna más castigo.

Más recientemente, ha estallado la polémica por la consideración como martires de decenas de caídos en el Bando Nacional durante la Guerra Civil española. A nadie se le ha escapado el fin propagandístico de tal consideración y el efecto quitamanchas sobre la biografía de muchos de esos martires.

Así pues, si alguién os dice que Carlo Giuliani es un martir, preguntaos: ¿Qué pretende este individuo que crea? ¿Qué hay algo glorioso en morir de un disparo en la cabeza? ¿Qué él y su causa son lo correcto? ¿Por qué? ¿Porque tienen un martir por estándarte?

Os aseguro que Carlo Giuliani no pretendía ser un martir. Me apuesto el bazo.

Tercero. ¿Quién es responsable de esta estrategia suicida? Porque la mires como la mires, esta estrategia no puede desembocar más que en más enfrentamientos y más muertos, hasta el total aniquilamiento del movimiento de protestas en medio del hastío del público de los noticiarios. Era patético el espectaculo que dieron algunos manifestantes que declaraban ante las cámaras su indignación porque la policia respondiera con cargas antidisturbios, gases lacrimogenos y porras a los lanzamientos de piedras. ¿Qué esperaban? ¿Una justa en buena lid, cómo en los torneos mediavales? Primero se enfrentaban con las lanzas, y cuando uno de los dos caía del caballo, el otro desmontaba, renunciando a la ventaja.

Quizá también ellos deberían lanzarse a la lucha proclamándo su lealtad a una dama.

Cuarto. Lo más triste de todo esto, es que Carlo Giuliani fue un fracasado. Fracasó como rebelde y manifestante; no consiguió ninguno de los objetivos que se habían propuesto quienes diseñaron la estrategia de acoso a la cumbre del G-8... y encima le mataron. Y este constituye su mayor fracaso.

Porque, ¿cabe mayor fracaso que morir a los 23 años, al comienzo de la edad adulta?

Y que forma más estupida de morir.

En si, la muerte es siempre un fracaso. El fracaso definitivo que nos iguala a todos al final de nuestra lucha con la muerte. Todos fracasaremos algún día en esta empresa, solo que esperamos retrasar el día de ese fracaso hasta que no quede ninguno de nuestros coetáneos para echarnóslo en cara.

Quinto. A quien interese: ¡A ver si aprendéis de un puta vez!¡Jodidos revolucionarios pajilleros quiero-cambiar-el-mundo-en-un-fin-de-semana! Una imagen es un arma tan contundente como un puto Magnum 44. Va directa al cerebro y no importa si está cargada o no, basta mostrarla para que haga efecto.

¡Joder!¡Ni siquiera Hitler empezó a romper cristales antes de alcanzar el poder!

Así que los de las capuchas negras, ya sabéis, ¡a joder monos, al zoo! Lo que el movimiento necesita desesperadamente es un asesor de imagen. Y luego, en segundo termino, quizá un teórico que perfile una alternativa. ¿Chomsky?¿George?¿Tobin?¿Spock?¿Alguién...?

"La violencia es el último recurso del incompetente." - Salvor Hardim.