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Sociedad
Educación moral en Japón: Implicaciones para las escuelas americanas

por Taku Ikemoto
Traducción de J.M. de la Torre para Pórtico Luna
 

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Contenidos.

Capítulo 1. Introducción.

Capítulo 2. La historia de la educación moral en Japón.

Capítulo 3. Contenidos de educación moral en el actual currículum.

Capítulo 4. Conclusión.

Referencias.

Capítulo 1. Introducción.

En los Estados Unidos, la educación moral ha sido siempre un tema presente en las escuelas, aunque la metodología y el contenido han cambiado con el paso de los años. Especialmente tras la II Guerra Mundial, la educación moral tuvo un gran impacto por el cambio cultural y social, y ello tuvo también una gran influencia en la sociedad.

Hoy la educación moral se ha convertido en una de las mayores preocupaciones del público, puesto que nuestra sociedad esta afrontando una tasa creciente de crimen juvenil. Según la vigésimo séptima encuesta anual, Phi Delta Kappa/Gallup sobre las actitudes del público hacia las escuelas públicas, el público americano ha apuntado hacia "la falta de disciplina" como el mayor problema para las escuelas públicas locales (Elam & Rose, 1995). En 1983, 2951 niños y adolescentes murieron por armas de fuego en los Estados Unidos. Diez años más tarde, en 1993, 5751 personas menores de veinte años murieron por arma de fuego, un incremento del 94%. Un nuevo informe del Fondo para la Defensa de los Niños, basado en datos del Centro Nacional para las Estadísticas de Salud, revela que el "moralmente impensable" asesinato de niños por armas de fuego no sólo se ha hecho común, sino que sigue creciendo. El informe también desvela que los 5751 jóvenes asesinados en los Estados Unidos en 1993 fueron más de tres veces el número total de homicidios por arma de fuego en Australia, Bélgica, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda, Noruega, España, Suiza y Finlandia combinados.

Aún más, en 1993 fueron asesinados por armas de fuego más preescolares que oficiales de policía o soldados americanos tiroteados en cumplimiento del deber (The Christian Science Monitor, 1995). James Fox, decano del Departamento de Criminología de la Universidad del Noreste, dice que los adolescentes constituyen una mayor amenaza que los adultos porque están dispuestos a matar por motivos triviales -una chaqueta, unas bambas, una mala mirada...- y el asesinato no es para ellos el tabú que una vez fue (Urschel, 1995). Hoy, la faena más urgente es construir una sociedad moral, y los educadores deben tomar el papel principal en ello.

Este trabajo se propone presentar la esencia de la educación moral japonesa en un contexto histórico y social, y extraer soluciones para los problemas de la educación americana. Japón es un país industrializado, que lleva a cabo la educación moral bajo la fuerte administración del gobierno.

A veces, la educación moral japonesa se ve como la contrapartida de la de Estados Unidos, en términos de la percepción de los valores. La educación japonesa se dirige a la preservación del los valores sociales y a su transmisión a la próxima generación, mientras que las escuelas  americanas intentan ser neutrales en materia de valores. A menudo, los fundamentos filosóficos de la educación japonesa son presentados en otros países con cierta distorsión debida al desagradable periodo de la historia moderna y a malentendidos culturales. Sin embargo, la educación moral japonesa que se imparte actualmente puede ofrecer sugerencias significativas a la educación americana enfrentada a la confusión moral.

Se han hecho muchas investigaciones en materia educativa relacionadas con la educación moral japonesa, tanto por investigadores occidentales como japoneses. Thomas (1985) presenta la educación moral japonesa no sólo basándose en el currículum, sino en relación con toda la vida escolar. Beauchamp (1990) y Klaus (1990) examinan la educación moral en un contexto histórico, social y cultural, refiriéndose al impacto de la religión. Además, Naito (1990) y Takahashi (1988) describen varias características de la educación moral en Japón desde el punto de vista de los educadores japoneses.

No obstante, sólo hay unos pocos estudios que pretendan extraer conclusiones para otros países. Es este trabajo, primero, se presenta la historia de la educación moral en Japón, incluyendo el impacto de las grandes religiones y la cultura en Japón.

Segundo, se introduce el actual currículum de educación moral desde varios puntos de vista. Finalmente, se presentan las implicaciones sociales para las escuelas americanas.

Método.

En este estudio, la educación moral japonesa fue analizada basándose en el plan de estudios (Gakushu-shido-yoryo), publicado por el Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura. El plan de estudios está basado en leyes nacionales. Así pues, se espera que lo sigan todas las escuelas, con independencia de si son públicas o privadas. Proporciona estándares académicos sobre todas las materias académicas, educación moral y actividades especiales y las horas mínimas atribuidas a ellas a través de los niveles elementales hasta el instituto (la educación moral se imparte sólo en primaria y secundaria, no en el instituto). En Japón, la educación moral puede variar de una clase a otra y últimamente se están produciendo muchas discusiones respecto a la educación moral, tales como las objeciones al plan de estudios y al altamente centralizado sistema educativo. De todos modos, uno de los propósitos principales de este trabajo es presentar el contenido de la educación moral japonesa de modo que la discusión se base solamente en el currículum actual, mostrado en el plan de estudios. El plan es revisado aproximadamente cada diez años. La versión que se usó en este estudio fue la de 1989, la última a fecha de 1996. La versión en inglés del plan de 1989 no está disponible actualmente. Así pues, fue traducido por el autor, usando como referencia la versión inglesa del plan de estudios de 1983.

Capítulo 2. La historia de la educación moral en Japón.

Desde la Antigüedad a la Edad Media, las tres religiones principales de Japón, que son el sintoísmo, el budismo y el confucianismo, se formaron o fueron introducidas en Japón. Entonces, gradualmente, se influyeron unas a otras y constituyeron el núcleo del sistema de valores japonés.

El sintoísmo es la religión natural indígena de Japón. Hay dos características principales del sintoísmo, la adoración de la naturaleza y de  los ancestros. En el sintoísmo, se creía que todos los objetos y fenómenos naturales tenían un dios (Kami). No había líderes específicos, ni ningún libro de escrituras, de modo que, tras la llegada del budismo, el sintoísmo sobrevivió y asimiló la doctrina budista.

El budismo fue introducido en Japón durante el siglo VI desde Corea. El budismo se extendió entre la clase entonces dominante y la primera Constitución, basada en la filosofía budista, fue promulgada en el año 604. Hasta el siglo XII, el budismo fue solamente la religión de la aristocracia, pero a partir de alrededor del siglo XIII se hizo muy popular entre la gente común. Sobre esa época, el Zen, un estado de iluminación mental y religiosa, obtenido mediante el logro de la serenidad de la mente, se extendió ampliamente dentro la clase militar (samurai). Desde entonces y hasta el presente, el budismo ha sido la principal religión del pueblo japonés.

Junto con otras cosas de China, el confucianismo alcanzó Japón a principios del siglo VI. El confucianismo tiene cuatro principios clave: la relación jerárquica, el sistema familiar, la benevolencia y el énfasis en la educación (Chen & Chung, 1993), los cuales tuvieron una profunda influencia en la moralidad japonesa y su visión de la vida.

El sistema de valores japonés, centrado en estas tres religiones, fue bien desarrollado en el periodo Edo (1603-1867), cuando la paz prevalecía. En el siguiente periodo moderno, hubo dos grandes eventos que causaron un cambio dramático en la educación. Esto es, la Restauración Meiji (1867), y el fina de la Segunda Guerra Mundial (1945). La educación moral fue la que se vio más afectada en ambas ocasiones. En la siguiente parte se discutirá la educación moral en el Periodo Edo (1603-1867), antes de la Restauración Meiji, en el periodo del nacionalismo (1867-1945) y en el periodo de la democracia (1945-presente).

La educación moral en el periodo Edo (1603-1867).

El periodo Edo es la era en la que el sistema feudal alcanzó el punto álgido y después se colapsó. Incluso durante ese periodo, la gente era entusiasta de la educación. En esa época, la clase militar (samurais) estaba a cargo tanto de los asuntos militares como los políticos. Por esta razón, las escuelas (escuelas de los feudos) se establecieron por todo el país para enseñar a los hijos de las familias samurais las enseñanzas culturales, morales y marciales necesarias para el cumplimiento de sus deberes.

Su moral se llama Bushido, el código del samurai. Basado en las ideas del confucianismo y la secta Zen, que es una de las denominaciones del budismo, se originó en el periodo Kamakura (1192-1333) y alcanzó la perfección en el periodo Edo. Pone énfasis en la lealtad, el autosacrifcio, la justicia, el sentido de la vergüenza, los modales refinados, la pureza, la modestia, la frugalidad, el espíritu marcial, el honor, el afecto y otros valores similares.

Dos aspectos importantes de la educación moral son el espíritu marcial y el honor. Es decir, se pone el énfasis en prevalecer sobre otros. No obstante, esto no significa simplemente ganar a otros por la fuerza física. Más bien, en el Bushido, uno es alentado a seguir un entrenamiento espiritual para el propósito de conquistarse a sí mismo, pues sólo a través de la conquista de uno mismo es posible conquistar a otros. La fuerza se considera derivada de las victorias en la autodisciplina y es la fuerza obtenida de esta manera la que espiritualmente se sobrepone y conmina el respeto de otros como manifestación de la estatura espiritual. Los modales refinados eran considerados un aspecto importante en la expresión de la fuerza espiritual.

En Europa, la caballería se desarrolló bajo la influencia del cristianismo y dio mucho peso a virtudes tales como el coraje, la reverencia, un cierto sentido de la vergüenza, honor y generosidad. Aunque la caballería tenía mucho en común con el Bushido, se diferenciaba de éste en que la relación entre un caballero y sus señores era contractual mientras que el Bushido subrayaba la lealtad absoluta (Nippon Steel Human Resources Development Co., Ltd., 1993: págs. 409-411).

Para la gente corriente, había también más de diez mil terakoya (literalmente "escuelas del templo" aunque no estaban, por lo general, gestionadas por los templos) establecidas para enseñar a leer, escribir y la aritmética (mediante el uso del ábaco). Especialmente, desde el siglo XIX, la gente común de la clase media, los samurai de clases más bajas, los monjes, sacerdotes sintoístas... abrían terakoyas en su casa y éstas prevalecieron por todo el país, no sólo en áreas urbanas, sino también en las rurales (Ishikawa, 1995: pág. 195). La asistencia a estas escuelas no era obligatoria y no había límite de edad para los que asistían. Se estima que sobre un 40% de la gente corriente estudiaba en tales escuelas (Nippon Steel Human Resources Development Co., Ltd., 1993: pág. 210). Bajo la administración fuertemente centralizada del Shogunato Tokugawa, no es difícil imaginar en qué medida la gente común recibió el impacto del código moral de la clase dominante a través de estas escuelas.

La educación moral en el periodo del Nacionalismo (1868-1945).

El sistema moderno de educación japonés fue inaugurado en el quinto año de Meiji (1872) por la promulgación del Gakusei, la Orden de Educación del Gobierno. En sus palabras: "Miramos hacia delante, a un tiempo en el que no habrá analfabetismo en ninguna casa de pueblo, ningún iletrado en ningún hogar",  se estableció por primera vez un sistema educativo obligatorio en Japón. La educación moral en este periodo fue llamada Shushin, que literalmente significa "autodisciplina", siendo la palabra una cita de uno de los clásicos del confucianismo. El Shushin apareció en el Gakusei por primera vez de forma somera, como una de las ocho materias a enseñar a nivel de primaria.

A principios del periodo de la Restauración Meiji, el enfoque del reformador fue pragmático, basado en el Juramento de la Carta Imperial del 6 de abril de 1868, que llamaba a la gente a deshacerse de las viejas costumbres e insistía en que "el conocimiento debe buscarse a través del mundo". Sin embargo, gradualmente empezaron a reconocer que las cosas se estaban moviendo tan rápidamente que ciertas ideas occidentales (por ejemplo, el individualismo) no encajaban bien con el ambiente japonés y empezaron a rebajar sistemáticamente la velocidad del proceso. (Beauchamp, 1985. Pág. 5).

Consecuentemente, la educación moral, basada en el confucianismo vino a ocupar una importante posición en el conjunto del sistema educativo. El Kyogaku-taishi, el Objetivo Primario de Educación (1879), decía: "La tarea esencial de la educación es clarificar las virtudes de la humanidad, la justicia, la lealtad y la piedad filial, y permitirle a uno la mejora de su conocimiento y de varios talentos" (Takahashi, 1988). En 1880, cuando el Kyoikurei, la Ordenanza de Educación, establecida en 1879 para reemplazar la anterior Orden de Educación del Gobierno, fue revisada, el gobierno prohibió el uso de la mayoría de los textos traducidos sobre ética y moralidad, y la educación moral, basada en el espíritu tradicional, fue listada la primera de todas las materias en las escuelas elementales.

Tras repetidas pruebas y errores, la educación moral alcanzó un sólido fundamento mediante la promulgación del Kyoiku-chokugo, el Edicto Imperial sobre Educación. Este documento es "probablemente la más reveladora fuente de la ideología subyacente en la educación japonesa, estableciendo los contornos básicos de ese sistema educativo" (Beauchamp, 1985. Pág. 8) hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. A continuación, la traducción del Edicto Imperial: 

"Sabed, Nuestros Súbditos:

Nuestros ancestros Imperiales han fundado nuestro Imperio sobre una base amplia y duradera y han implantado firme y profundamente la virtud; Nuestros súbditos, siempre unidos en la lealtad y la piedad filial, han demostrado por generaciones la belleza de ello. Esta es la gloria del carácter fundamental de nuestro Imperio, y aquí yace también la fuente de Nuestra educación. Vosotros,  Nuestros súbditos, honrad a vuestros padres, dad afecto a vuestros hermanos y hermanas; como maridos y esposas sed harmoniosos, como amigos, sinceros; conducíos con modestia y modernidad; extended vuestra benevolencia a todos, perseguid el aprendizaje y el cultivo de las artes, y por tanto, desarrollad las facultades intelectuales y perfeccionad los poderes morales; más aún, avanzad el bien público y promoved el interés común; respetad siempre la Constitución y observad las leyes; si la emergencia surgiese, respaldad con coraje al Estado; y así guardad y mantened la prosperidad de nuestro Trono Imperial, coevo con los cielos y la Tierra. Así pues, debéis no sólo ser Nuestros buenos y fieles súbditos, sino hacer ilustres las mejores tradiciones de vuestros predecesores.

El Camino establecido de aquí en adelante es en realidad la enseñanza legada por Nuestros Ancestros imperiales, que debe ser observada igual por sus Descendientes y los súbditos, infalible en todas las épocas y verdadera en todos los sitios. Es Nuestro deseo de todo corazón, en toda reverencia en común con vosotros, Nuestros súbditos, que alcancemos todos la misma virtud". (Passin, 1965; pág. 151).

Mientras el Edicto Imperial esperaba que la gente siguiese la ética tradicional confuciana, tales como lealtad, piedad filial, afecto, harmonía, confianza, modestia y  demás, buscaba la observancia de la Constitución, junto con las leyes y deberes que eran parte del pensamiento occidental moderno. Desde entonces, el Edicto Imperial había sido considerado "sagrado", y el pilar espiritual de todo el sistema educativo.

Aunque el Edicto fue invalidado en 1948, el impacto sobre la nación puede ser visto incluso hoy en día en el hecho de que hubo varios Primero Ministros y ministros de educación que expresaron su creencia en que el Edicto contenía valores morales universales.

La educación moral en el periodo de la democracia (1945 - presente).

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Japón empezó a reconstruirse como una nación pacífica, democrática, bajo la ocupación de posguerra y el gobierno indirecto de las Fuerzas Aliadas, principalmente el ejército de los Estados Unidos. Las mayores metas de la ocupación de Japón pueden ser enumeradas como la democratización, desmilitarización y descentralización de la sociedad japonesa.

Por lo que respecta a la educación, uno de los principales objetivos del cambio fue establecer una educación moral basada en la democracia, y como el primer paso en esa dirección, el Shushin fue suprimido. Entonces, para asistir en el proceso de esta transformación, la Primera Misión Educativa de los Estados Unidos, compuesta de veintisiete prominentes educadores americanos, fue invitada a pasar un mes en Japón examinando el sistema educativo con el propósito de hacer recomendaciones para la reforma del mismo. Con respecto a la educación moral, la Misión reportó lo siguiente:

"La moral, que en la ocupación japonesa ocupa un lugar separado, y ha tendido a promover la sumisión, debería estar construida de forma diferente e interpenetrar todas las fases de la vida de un pueblo libre. Costumbres que fomentan la igualdad, el dar y recibir de un gobierno democrático, el ideal del trabajo bien hecho en la vida diaria... todos estos son valores morales en  sentido amplio. Deberían ser desarrolladas y practicadas en los diversos programas y actividades de la escuela democrática." (La Misión Educativa de los Estados Unidos en Japón, 1946: pág 58).

En el nuevo sistema, la educación moral fue impartida a través de todo el currículum, con la asignatura de estudios sociales en posición central, en vez de  como una materia independiente sobre valores morales. Tras la proclamación de la nueva Constitución el 3 de Noviembre de 1946, la Ley Fundamental de Educación fue promulgada el Marzo siguiente. La ley determinaba la dirección que la educación moral se suponía debía llevar en una sociedad democrática:

"La educación debe tener como objetivo el pleno desarrollo de la personalidad, luchando por la elevación del pueblo, sólido de mente y cuerpo, que deberá amar la verdad y la justicia, tener en estima los valores individuales, respetar el trabajo y tener un profundo sentido de la responsabilidad, y estar imbuido con el espíritu independiente, como constructores del estado y la sociedad        pacíficos". (Passín, 1965: pág. 302). 

La idea principal de la guía de estudio de 1947 pretendía ser una mera indicación para establecer libremente un currículum para cada escuela con el fin de servir a las necesidades de los niños y la comunidad. No obstante, puesto que ni las ideas ni las teorías de la nueva estrategia educativa no encajaban en las formas tradicionales de pensamiento, estos esfuerzos no dieron un resultado práctico. En 1955, cuando la asignatura de estudios sociales en las escuelas primarias y secundarias fue revisada, la educación moral fue de nuevo enfatizada en el currículum de estudios sociales. Se dio gran importancia a las actitudes de respeto por la Humanidad, independencia, y la capacidad para resolver problemas (Takahasi, 1988).

Entonces, en 1958, hubo otra revisión completa de la estrategia educativa, dirigida hacia la "centralización" y la "unificación" de la educación. Esta revisión definió claramente el plan de estudios, estableció estándares para el contenido del currículum y un mínimo de horas para cada materia. La educación moral fue de nuevo restaurada como materia independiente (Dotoku, que significa literalmente "el camino de la virtud") y contó como un objetivo principal, con un periodo repartido (una hora a la semana, en todos los niveles de la educación obligatoria) asignado a ella. El objetivo de que "el espíritu de respeto humano" debería penetrar la vida de la familia, la escuela y la sociedad fue también reafirmado (Takahasi, 1988). Desde entonces el plan de estudios ha sido revisado cada diez años y el contenido de la educación moral ha sido también mejorado y ajustado gradualmente. La última revisión tuvo lugar en 1989.

Capítulo 3. Los contenidos de la educación moral en el actual currículum en Japón.

En este capítulo, el contenido de la educación moral japonesa es presentado desde diversos puntos de vista. Actualmente, el currículum japonés consiste de tres categorías: materias académicas, educación moral y actividades especiales. Cada escuela organiza un currículum basado en el plan de estudios (Gakushu-shido yoryo), que muestra los estándares académicos fijados por el Ministro de Educación, Ciencia y Cultura. Las escuelas están obligadas legalmente a cumplir los estándares. En lo que concierne a la educación moral, el plan de estudios para las escuelas elementales y secundarias determina lo siguiente:

"Debería ser un principio básico que la educación moral en la escuela tendría que ser impartida a través de todas las actividades educativas. Por tanto, se debería proporcionar una instrucción adecuada para el desarrollo moral no sólo en las horas de educación moral, sino también en las horas para cada materia y   actividades especiales, de conformidad con sus respectivas características." (El Plan de Estudios, Escuela primaria, 1989: 105).

La educación moral como materia independiente.

En Primaria (Cursos de 1º a 6º) y Secundaria (Cursos de 7º a 9º), la educación moral, como materia independiente, se reparte en 34 horas lectivas en primer curso y 35 de segundo a noveno. Esto representa 3.3 - 4.0% del total de horas lectivas en una año para cada curso. En otras palabras, es una hora de escuela (45 minutos en primaria, 50 minutos en secundaria) de educación moral a la semana. Los profesores normalmente preparan dichas clases según los manuales didácticos y libros de referencia basados en el plan de estudios, la colección de materiales de lectura y otras herramientas. Los profesores preparan un currículum de un año. Los valores morales primarios a enseñar son asignados a cada periodo de clase. Los profesores escogen unos pocos valores morales relacionados unos con otros y los integran con el tema sugerido usando materiales tales como anécdotas, historias cortas, ensayos de estudiantes, programas de la televisión educativa, y por el estilo. (Naito, 1990).

Los contenidos de la educación moral están clasificados en cuatro áreas, consistentes en 76 elementos en total. Esos cuatro son: "Respecto a uno mismo", "Relación con otros", "Relación con la naturaleza y lo sublime" y  "Relación con el grupo y la sociedad". A continuación, el contenido, que incluye los valores principales con ejemplos de los objetivos de la educación moral como una materia independiente en el plan de estudios:

1. Respecto a uno mismo.

1) Moderación.

Hacer lo que uno pueda por uno mismo y llevar una vida moderada. (Cursos 3º y 4º de escuela primaria: 106)

2) Diligencia.

Trabajar duramente en lo que uno debe hacer por uno mismo. (Cursos 1º y 2º de escuela primaria: 105)

3) Coraje.

Hacer lo que es considerado correcto con coraje. (Cursos 3º y 4º de escuela primaria: 106)

4) Sinceridad.

Vivir la vida con sinceridad y alegría. (Cursos 3º y 4º de escuela primaria: 106)

5) Libertad y orden.

Valorar la libertad y actuar con disciplina. (Cursos 5º y 6º de escuela primaria: 107)

6) Autoperfeccionamiento.

Conocerse a uno mismo y cambiar lo que haya que cambiar y desarrollar los puntos fuertes. (Cursos 5º y 6º de escuela primaria: 107)

7) Amor por la verdad.

Amar y buscar la verdad, y explorar la propia vida, apuntando a la realización de un ideal. (Cursos 7º a 9º de escuela secundaria: 117)

2. Relación con Otros.

1) Cortesía.

Entender el significado de la cortesía y ser capaz de hablar y actuar apropiadamente según la situación. (Cursos 7º a 9º de escuela secundaria: 118)

2) Consideración y amabilidad.

Ser considerado con todos, y ser amable, poniéndose en la posición del otro. (Cursos 5º y 6º de escuela primaria: 107)

3) Amistad.

Entender, confiar y prestarse ayuda el uno al otro. (Cursos 3º y 4º de escuela primaria:106)

4) Gratitud y respeto.

Tratar a aquellos que protegen la vida de las personas, y a los ciudadanos mayores, con gratitud y respeto. (Cursos 3º y 4º de escuela primaria: 106)

5) Modestia.

Ser modesto y respetar a otros con ideas y posturas diferentes con una mente abierta. (Cursos 5º y 6º de escuela primaria: 107)

3. Relación con la naturaleza y lo sublime.

1) Respeto por la naturaleza.

Familiarizarse con la naturaleza que te rodea y tener afecto por los animales y plantas. (Cursos 1º y 2º de escuela primaria:105)

2) Respeto por la vida.

Respetar la vida y todas las cosas vivas. (Cursos 3º y 4º de escuela primaria: 106)

3) Sensibilidad estética.

Tener sensibilidad estética y una sensación de temor reverencial hacia el poder sobre los seres humanos. (Cursos 5º y 6º de escuela primaria: 107)

4) Nobleza.

Creer en la fuerza y la nobleza de los seres humanos para sobreponerse a su debilidad y maldad, y encaminarse a la búsqueda de la alegría de vivir como un ser humano. (Cursos 7º a 8º de escuela secundaria: 118)

4. Relación con el grupo y la sociedad.

1) Deber público.

Cumplir las promesas y las reglas de la sociedad, y estimar un sentido del deber público. (Cursos 3º y 4º de escuela primaria: 106)

2) Justicia.

Ser justo e imparcial  con todo el mundo sin discriminación ni prejuicios, y tratar de que se haga justicia. (Cursos 5º y 6º de escuela primaria: 107)

3) Participación en el grupo y responsabilidad.

Estar dispuesto a participar en los grupos que te rodean, ser consciente del papel de uno y hacer su trabajo en cooperación con otros. (Cursos 5º y 6º de escuela primaria: 107)

4) Industriosidad.

Entender la importancia del trabajo, y estar dispuesto a trabajar. (Cursos 3º y 4º de escuela primaria: 106)

5) Respeto por los miembros de la familia.

Amar y respetar a los padres y abuelos y estar dispuesto a ayudarles en las tareas de casa. (Cursos 1º y 2º de escuela primaria: 106)

6) Respeto por los profesores y personas en la escuela.

Amar y respetar a los maestros y personas en la escuela, y tratar de construir una mejor tradición para la escuela en cooperación con otros. (Cursos 5º y 6º de escuela primaria: 108)

7) Contribución a la sociedad.

Ser consciente de ser uno de los miembros de la comunidad local, con el respeto y amor hacia aquellos que se dedicaron a contribuir a la sociedad y a los ciudadanos mayores. Contribuir al desarrollo de la comunidad. (Cursos 7º a 9º de escuela secundaria: 119)

8) Respeto por la tradición y amor a la Nación.

Interesarse por la cultura y tradición de nuestra nación y amarlas. (Curso 3º y 4º de escuela primaria: 108)

9) Respeto por otras culturas.

Valorar las culturas y personas extranjeras, con la conciencia de ser un japonés, encaminándose a la promoción de la amistad internacional. (Cursos 5º y 6º de escuela primaria: 108)

La educación moral a través de las materias académicas.

Los objetivos y contenidos de cada materia académica, tanto a nivel de primaria como de secundaria, incorporan elementos de naturaleza relacionada de algún modo, directa o indirectamente, con el desarrollo moral. A continuación, unos ejemplos de ello extraídos del plan de estudios.

Lengua japonesa.

"Desarrollar la habilidad de entender y expresarse con precisión en el idioma japonés, desarrollar el sentido del lenguaje, profundizar el interés en la lengua japonesa y cultivar una actitud de respeto por ella". (Objetivos Generales de la escuela secundaria: 7)

Estudios sociales.

"Hacer entender a los estudiantes la historia de Japón, en el contexto de la Historia mundial, y de este modo reflexionar sobre los rasgos tradicionales y culturales de Japón desde el punto de vista más amplío, y promover su conciencia de japoneses." (Historia, escuela secundaria: 23)

"Hacer reconocer adecuadamente a los estudiantes el significado de la dignidad individual y el respeto por los derechos humanos, y particularmente la relación entre la libertad y los derechos con las responsabilidades y deberes como la base de la vida social, y de este modo profundizar la comprensión de la democracia y cultivar unos fundamentos de conocimiento necesarios para los ciudadanos que ejercen la soberanía del pueblo." (Civismo, escuela secundaria: 30)

Ciencia.

"Hacer entender a los alumnos que los seres vivos crecen bajo la influencia de su medio ambiente y desarrollar una actitud de respeto a la vida, a la vez que examinar el proceso de crecimiento y estructura corporal de los seres vivos." (Ciencia, Curso 5º, escuela primaria: 62)

Música.

"El himno nacional japonés (Kimi-ga-yo) deberá ser enseñado en cada curso de manera apropiada al estadio de desarrollo de los alumnos. (Música, escuela primaria: 84)

Salud & educación física.

"Hacer que los alumnos cultiven una actitud justa a través de la competición y la cooperación en ejercicios y promover la actitud de observar las reglas voluntariamente y de cumplir con las responsabilidades a través de la cooperación mutua." (Educación Física, escuela secundaria: 76)

Lengua Extranjera.

"Los materiales (didácticos) deberán ser útiles al entendimiento internacional desde los más amplios puntos de vista, y promover un sentimiento de ser japonés, de vivir en la sociedad internacional, y el espíritu de la cooperación internacional." (Lengua extranjera, escuela secundaria: 115)

La educación moral a través de las actividades especiales.

De acuerdo con el plan de estudios, de las actividades especiales se espera que consigan cuatro objetivos descritos como sigue:

A través de actividades de grupo deseables, promover el desarrollo harmonioso de cuerpo y mente y desarrollar la individualidad.; alentar una actitud práctica e independiente con el fin de construir una vida mejor como miembro de un grupo; profundizar la autoconciencia en lo que respecta a la vida como ser humano y alimentar la habilidad de realizarse uno mismo. (El plan de estudios, escuela secundaria, 1983, pág. 121)

Actividades especiales en la escuela secundaria.

1. Actividades en clase.

2. Consejo de estudiantes.

3. Actividades en clubes.

4. Eventos escolares.

         1) Eventos ceremoniales.

         2) Eventos relacionados con el estudio.

         3) Eventos relacionados con la educación física.

         4) Viajes para actividades de campo.

         5) Actividades de servicio social.

Estas actividades están estrechamente relacionadas con la educación moral como materia independiente y se complementan mútuamente.

La educación moral a través de las actividades diarias.

Como se ha establecido anteriormente, la educación moral japonesa está diseñada para alcanzar los objetivos a través de todas las actividades educativas en las escuelas. Además de estos tres dominios, que son la educación moral, cada materia académica y las actividades especiales, hay muchas cosas remarcables que se considera tienen un papel importante en la instrucción moral.

La primera es la limpieza de las instalaciones escolares. Cada día, en cada escuela, desde la primaria hasta el instituto, se requiere a los estudiantes que limpien sus clases y espacios públicos, tales como salas de descanso, entradas, gimnasios, edificios exteriores y similares. Esto se hace con el propósito, no sólo de crear un buen ambiente de aprendizaje, sino también para que los estudiantes aprecien el valor del trabajo y la conciencia cívica.

La segunda son las actividades con seres vivos. No es infrecuente entre las escuelas primarias que los alumnos tengan varios animales o plantas de los que hacerse cargo. Esto es a veces considerado como una de las actividades especiales o como parte de la clase de ciencias. Los alumnos les dan comida o agua por turnos, a veces incluso durante las vacaciones. A través de las actividades, los alumnos se familiarizan con la naturaleza a su alrededor y toman afecto a los seres vivos, y en consecuencia, aprenden a respetar la vida.

Tercero, las actividades de los clubes después de las clases en secundaria e institutos (están diferenciadas de las actividades especiales en el currículum) son consideradas importantes para adquirir habilidades y pautas de conducta interpersonales en un grupo. Algunas escuelas secundarias incluso estipulan que todos los estudiantes deben unirse a algún club. De hecho, muchos estudiantes están dispuestos a unirse a ellos. Estas actividades de clubes implican muchos de los elementos apuntados en los objetivos de educación moral, tales como la cooperación, la cortesía, la responsabilidad, la diligencia, el autoperfeccionamiento, la amistad, y demás... Los estudiantes las aprenden a perseguir las metas comunes de sus grupos.

En conclusión, la educación moral japonesa abarca la totalidad de la actividad educativa, y la consecución de los objetivos tiene prioridad sobre todas las otras materias en la educación.

En contraste con la educación moral americana, la japonesa está altamente estandarizada en términos de contenido. Este contenido no es sólo enseñado en las clases, sino también reforzado en el exterior. También se lleva a cabo a través de toda la vida escolar en adición a la clase de educación moral por separado, mientras que las escuelas americanas a menudo consideraron la educación moral como parte de los estudios sociales.

Capítulo 4. Implicaciones sociales para las escuelas americanas.

Una función central de la educación moral en Japón y otros sitios es transmitir la cultura con sus valores y conocimientos establecidos. El equivalente inglés preciso de la educación moral japonesa no existe. Su preocupación no es realmente la moralidad, tal y como los occidentales entendemos la noción. No hay ningún catecismo en la educación moral japonesa. Ni tiene ninguna connotación teológica. Se ocupa de las actitudes personales y sus consecuencias conductuales: las virtudes sociales. Los valores no son impartidos, ni "clarificados", como a menudo las escuelas americanas entienden ese término (Thomas, 1985).

En consecuencia, los materiales sobre conflictos morales no tratan con diferentes valores morales yuxtapuestos como en los dilemas morales usados por Kohlberg (Kohlberg, 1984). Más bien, los materiales que tratan con el conflicto hacen uso de un valor moral enfrentado a un valor anti-moral (tal como la honestidad frente al beneficio personal) y el conflicto resultante entre ellos. Los conflictos están diseñados para ayudar a los estudiantes a entender la importancia de los valores morales en situaciones de la vida real. A su vez, muchos profesores prefieren introducir principios generales que ellos consideran que pueden tener validez universal (Naito, 1990). En este sentido, la educación moral japonesa puede ser llamada "educación en la virtud".

En términos de contenido, la educación moral japonesa puede ser caracterizada por tres puntos, que también pueden ser lecciones para las escuelas americanas: (1) enseñar el respeto por la vida, (2) enseñar la relación entre el individuo y el grupo y (3) enseñar un sentido de orden "vertical".

(1) Enseñar a respetar la vida.

Las actitudes respetuosas hacia la vida a las que se dirige la educación japonesa han sido cultivadas por el sintoísmo, que ha permitido a la gente coexistir con la naturaleza a pesar de los desastres naturales. El pueblo japonés y su cultura han estado siempre conectados con la naturaleza. Incluso hoy, las escuelas ofrecen múltiples oportunidades de contacto con los seres vivos. Estas actividades con seres vivos, especialmente en las escuelas primarias, impulsan a los niños a aprender sobre la vida y, eventualmente, a comprender el significado de la vida propia y de otros a través de encuentros con el principio y fin de la vida de animales o plantas. El respeto por la vida puede ser desarrollado hasta el punto en que los niños con capaces de entender o sentir el dolor de otros y mostrar consideración hacia la gente con problemas. Tal respeto por la vida es necesario en las escuelas americanas a causa de la creciente violencia que afrontan.

(2) Enseñar la relación entre un individuo y un grupo.

En general, los japoneses tienden a identificarse fuertemente con el grupo al cual pertenecen, y a menudo ponen los intereses del grupo por delante de los personales. Es también ampliamente conocido que la conciencia de grupo japonesa está relacionada con la ancestral cultura del cultivo de arroz en Japón, que requiere trabajar en grupos y tiene un sistema de cooperación. También, con la extensión de la ética confuciana desde China hubo un fortalecimiento del concepto de pertenencia a un grupo familiar, y entre la clase guerrera, de pertenencia a un clan (Nippon Steel Human Resources Development Co,. Ltd., 1993. pág. 407).

En las escuelas japonesas, la relación entre un individuo y un grupo o sociedad es subrayada a través de toda la vida escolar. No obstante, no se dirige a una noción totalitaria excesiva como se solía en Japón durante el periodo de guerra. Las escuelas y la sociedad promueven la noción de que uno vive siendo ayudado por otros. A menos que se atienda a este pensamiento, la noción de "respeto por otros" o "aprecio por los otros", es difícil que sea comprendida (Guía para escuelas primarias, 1989, pág. 24). Tal noción no es sólo discutida en la clase de educación moral, sino también reforzada a través de la parte alicuota de trabajo de clase, limpieza de las escuelas, actividades en clubes o eventos escolares especiales. Estas actividades, de hecho, hacen más clara la noción y capacitan a los niños para aprender el papel del individuo y la responsabilidad esperada en un grupo para mantener una vida escolar plácida. Esta noción adquirida a nivel escolar puede ser extendida al nivel social. La visión de "un individuo en un grupo" promueve el autocontrol, la moderación, y un sólido, pero no excesivo, individualismo.

Más aún, la comprensión de cada uno de su posición en relación a un grupo trae naturalmente la comprensión del significado de la diligencia, el espíritu de servicio y la responsabilidad social. Esta comprensión también fomenta las actitudes adecuadas hacia la propiedad pública.

(3) Enseñar un sentido de orden  "vertical".

Muchos investigadores han señalado a una rígida jerarquía social como una de las razones del éxito de Japón en los negocios. Por lo que concierne a la educación, Nathan Glazer (1976. pág. 816) argumenta que una razón capital del éxito educativo de Japón es que la naturaleza "vertical" de la sociedad japonesa ha sido transferida a otras instituciones, incluyendo la escuela, pero "modificada para acomodar [sus] objetivos específicos."

Originalmente, orden "vertical" no significa aquí discriminación entre individuos, ni requiere sometimiento incondicional a las autoridades. La naturaleza del orden vertical japonés está basada sobre el sistema de decanato proveniente de la ética confuciana. Para mayor precisión, el prototipo de este sistema es una familia, enlazando a los miembros de diferente edad con afecto direccional pero natural (como el de abuelos a padres, padres a hijos) en vez de el mero poder o habilidad. En este sentido, Japón puede ser descrito como una sociedad pseudofamiliar.

Reflejando tal característica social, mientras que la educación toma como base la Constitución, que proclama la igualdad de todas las personas bajo la ley, las escuelas ponen énfasis en comprenderse a uno mismo en relación con otros miembros de la familia o la comunidad de diferente edad. A menudo se espera de los niños que sean capaces de hacerse cargo de otros niños más pequeños en la escuela o en el hogar, o mostrar cortesía hacia los mayores. Esta actitud puede ser desarrollada hasta una fase superior en la que uno puede tener un sentido de la responsabilidad, que se espera naturalmente de él, en consonancia con su edad o posición en la familia o grupo.

Estas tres nociones reflejan la cultura japonesa y son consideradas como valores fundamentales en la sociedad. Por lo tanto, se podría decir que estas implicaciones sociales no se corresponden con la cultura americana y serían difícilmente adoptables. No obstante, eso no es cierto. Tienen cierta validez universal desde el momento que el aprendizaje de estas nociones están estrechamente relacionadas con la vida familiar. A lo largo del mundo, dondequiera que se vea un sólido fundamento de la familia, los niños aprenden naturalmente estas nociones en casa. Y por lo que respecta a la educación moral, lo que las escuelas japonesas están haciendo es reforzar lo que los niños aprenden en casa. Esto se discute con mayor amplitud en el próximo capítulo.

Capítulo 5. Conclusión.

La educación moral japonesa está altamente centralizada y abarca toda la experiencia educativa. Las líneas maestras nacionales de la educación moral, igual que de todas las otras materias, prevén estándares académicos. Además, la educación moral es impartida a través de todas las actividades escolares. Es obvio que el propósito primario de la educación moral es preservar y desarrollar la cultura tradicional, que refleja en alto grado los valores religiosos, aunque enseñar una religión específica en las escuelas públicas está prohibido.

En general, se considera que los valores tienen dos aspectos: uno que puede ser pluralizado o "clarificado", tal como los conceptos de gusto, moda y las convicciones que conducen a la autocomprensión del ser humano; y otro que no debería serlo, como las condiciones normativas que nos permiten definir y contrapesar formas competidoras de autocomprensión: condiciones de los procedimientos humanos de solución de conflictos (Oser & Reichenbach, 1994). En Japón, hay una clara diferenciación entre estos dos aspectos y el último tiende a ser enfatizado en las clases de educación moral, así como en la sociedad.

Los estrechos vínculos entre familia y escuela en términos de valores es también un punto crucial de la educación moral japonesa. Una de las mayores diferencias del ambiente educativo japonés en comparación con el de los Estados Unidos es que la mayoría de las escuelas y familias japonesas comparten los mismos fundamentos filosóficos. En consecuencia, la educación moral japonesa en las escuelas es una extensión de la familia. Por tanto, sin educación moral en casa, un programa de enseñanza moral en la escuela no funcionará bien. De hecho, la familia es el primer lugar donde los chicos son conscientes de la moralidad. Los fundamentos morales son establecidos a través de las relaciones familiares (en especial en la familia extendida). Aparentemente, el sistema de la familia nuclear y el descenso del número de niños por familia restan oportunidades de que los niños aprendan tales nociones como el respeto por la vida, el autocontrol en un grupo y la consideración hacia otros. Los niños tienen pocas oportunidades de toparse con el principio o fin de la vida de miembros de la familia en las familias nucleares. Los niños no aprenden realmente el significado de la vida o la muerte y lo que sienten en tales ocasiones como seres humanos. Si los niños no tienen hermanos en su familia, difícilmente aprenderán que a veces tienen que reprimir su deseo por el bien de sus hermanos. Además, los niños no tienen muchas oportunidades de ayudar a los miembros más jóvenes o más viejos de la familia. Como resultado, no comprenden el significado de mostrar consideración hacia los otros, ni el goce de hacerlo. Los niños aprenden la base de lo que se consideran virtudes sociales en casa. Desde este punto de vista, parece que la causa primera del declive moral en los Estados Unidos no reside en la educación moral en sí misma sino en el decline de la institución familiar.

Aunque la verdadera clave para construir una sociedad moral pueda estar en la familia, la instrucción moral en las escuelas es indispensable. El papel de la educación moral en las escuelas es reforzar las "virtudes" sociales adquiridas en casa de modo que los niños puedan aplicarlas en las escuelas y luego en la sociedad. Los objetivos de la educación moral no pueden ser alcanzados mediante un método innatural o "artificial" como la indoctrinación. La moralidad aprendida en un entorno "natural" puede ser retenida con un sentido de naturalidad. No debería haber diferencias fundamentales entre la familia y la escuela en términos de educación para el desarrollo moral. El papel de los maestros deberías asemejarse al de los padres de modo que puedan ser respetados. Las escuelas deberían mantener una atmósfera en la que los alumnos más veteranos se ocupasen de los más jóvenes. Los problemas ocurridos en las clases o escuelas deberían ser resueltos desde el punto de vista de la relación familiar. No obstante, ello no significa indulgencia. Es necesario que las escuelas mantengan el orden basándose en lo que los padres hacen en la familia. La noción de una familia es clave para resolver la mayoría de los problemas escolares y sociales de la juventud de un modo natural.

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