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Armas para la esclavitud: El teléfono móvil

 

Pórtico Luna

Parece que fue ayer, pero corría 1976 cuando los primeros aparatos destinados a llamarse "teléfono móvil" aparecieron en el mercado. Por entonces eran móviles simplemente porque estaban instalados en un coche. La verdad es que por entonces no eran muy prácticos, eran carísimos, con muy poca cobertura y con unas tarifas dignas de Onassis. Aun así siempre había algún ejecutivo que disfrutaba instalándose uno en su ultimo deportivo. Luego podía llamar a su secretaria o a sus amigos aclarando siempre que llamaba desde el coche, lo cual vestía mucho.

Recuerdo que en un viaje a Londres en 1991 vi por primera vez gente hablando por la calle con los teléfonos móviles. Estos ya se parecían más a los que conocemos en la actualidad, aunque seguían siendo bastante engorrosos. A partir de ahí la carrera por hacerlos mas pequeños, más baratos y con más servicios no ha parado hasta nuestros días.

¿Cómo se extendió tanto su uso? Por supuesto entre una parte de la población por motivos prácticos. Hay muchos trabajos que requieren estar permanentemente localizado; esto antes se conseguía mediante unos pequeños aparatos que te avisaban si tenías una llamada, de este modo podías ponerte en contacto con un teléfono determinado. Médicos, vendedores, servicios de seguridad, etc. Eran los clientes habituales. Esto evolucionó a los messengers, que podían recibir un texto. Para la gente que usaba este servicio la llegada del móvil fue una bendición, ya no tenían que localizar una cabina que funcionase o pedir que les dejasen un teléfono, podían hablar directamente y muchas veces resolver el asunto al instante. Sin embargo su uso entre el público en general fue una hábil táctica comercial. Durante un par de años te regalaban teléfonos móviles hasta por comprar un paquete de panchitos. En todas las poblaciones y en todas las clases sociales empezó a verse a la gente con el teléfono móvil colgando del cinturón. Usarlo no lo usaba casi nadie porque las llamadas eran carísimas, pero llevarlo lo llevaba todo el mundo. Cuando las empresas consiguieron crear la necesidad comenzó el cambio. Los teléfonos ya no eran gratis, pero aun los últimos y mas sofisticados modelos valían bastante. Aunque siempre tenías la opción de comprar uno esclavizado a una compañía determinada y ahorrarte una buena parte de su coste. Evidentemente esa compañía ya se encargaría de cobrártelo con sus "económicas" tarifas.

Así fue como el teléfono móvil se plantó en nuestra sociedad. Y entonces nuestro siempre atentos Amos le vieron rápidamente posibilidades. Muchas empresas empezaron a entregar móviles de manera gratuita a sus empleados; no era por un repentino ataque de generosidad, simplemente era para poder tener al individuo localizado permanentemente. La vida privada había terminado para muchos; podías estar realizando el acto de mayor intimidad que podáis imaginar cuando eras asaltado por el taladrante sonido del maldito aparato. Si tenías suerte sólo era alguna consulta sobre alguna estupidez, sino, posiblemente, implicara el abandonar todo lo que tenías entre manos y acudir a algún lugar a prestar tus servicios. Durante algún tiempo la excusa de la cobertura salvaba el asunto, pero pronto el Amo pasó a controlar la situación, algo de dinero por llevar el móvil y el compromiso de no estar mas de X minutos sin cobertura. El móvil se había convertido en nuestro moderno collar.

Pero el teléfono móvil no produce solo una esclavitud laboral, también social. Cada vez es más corriente el que interrumpamos una conversación con un amigo para atender una llamada. Por otro lado significa estar siempre localizable, aunque no queramos. Hay situaciones tan cómicas como cuatro personas sentadas en una mesa hablando y ninguna habla con las demás, todas con su móvil. La falta de educación puede llegar a niveles cuando oímos sonar un teléfono móvil en el cine, teatro o conferencia y lo peor no es que suene, lo peor es que la gente contesta. Por si fuera poco el negocio que se ha montado alrededor de la telefonía móvil incluye armar a estos aparatos con cualquier melodía que podamos imaginar, a cual mas desagradable y repetitiva.

Pero no podemos dejar de lado que el móvil evidentemente también tiene algunas ventajas. Los ancianos disponen de un medio para avisar en caso de problemas de salud estén donde estén. Si tenemos un familiar grave podemos ausentarnos de casa sabiendo que nos podrán localizar. Si nos perdemos en el bosque o tenemos un problema con el coche podremos pedir ayuda estemos donde estemos (si es que hay cobertura, claro). Y llegando ya a extremos que casi parecen ciencia ficción pero desgraciadamente no lo son, si unos terroristas secuestran nuestro avión con la intención de convertir algún edificio en ruinas tenemos tiempo de despedirnos de nuestros seres queridos.

Con todo lo expuesto es difícil decir si el teléfono móvil es un aliado o un enemigo pero si seguís unos pequeños consejos creo conseguiréis mas ventajas que desventajas:

  • Nunca deis vuestro numero de móvil en el trabajo
  • No aceptéis un móvil de empresa
  • Dad solo el numero a personas con las que queráis hablar y dejad claro que no vayan pasando el numero a terceros sin consultaros.
  • Usad siempre un móvil con Vibrador
  • Apagadlo en espectáculos y cuando la persona o la situación en la que estáis merezca el respeto de no ser interrumpida.
  • Nunca lo uséis mientras conducís.

 

KUNTA KINTE