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AngÚlica

 

Pórtico Luna

Es divertido ver el centro de la ciudad de M╚xico por la noche, cuando se acaba la actividad diurna, la que le roba unas horas a la noche. Son casi las nueve pasado meridiano y el movimiento en las calles es de abandono. Hay que empacar y cerrar temprano que la distancia que hay que recorrer para llegar a la casa es larga. La gente recoge con prisa su mercanc╠a del suelo mientras apenas conversa con el vecino del calor que esta haciendo en estos d╠as ya no se soporta, sin mentirle ayer a mediod╠a estaba empapada de toda la espalda; otros cierran las mallas metĚlicas y apagan las luces, hacen la contabilidad del d╠a y se van sin olvidar nada, ni poner los candados ni en prender la alarma. El r╠o de autos pronto comienza a transformarse en riachuelo y al cabo de una hora se ha secado y s█lo queda el asfalto que refleja apenas levemente la luz de las calles. No hay luna, al menos no se deja ver y las estrellas es algo que en esta ciudad hemos tenido que olvidar c█mo es.

Media hora despu╚s el eje central estĚ vac╠o, pero no durarĚ as╠ mĚs de 2 minutos, menos tal vez, es casi imperceptible, pero hay una pequeĎa barrera de tiempo en el cambio de habitantes. Se han retirado los transeÖntes, los vendedores ambulantes, los que no son ambulantes y se dedican a lo mismo. El Kentucky estĚ cerrado, pero no abandonado. Un par de polic╠a recorre la avenida en la patrulla, apenas voltean y miran, siguen adelante hasta desaparecer. En algunas esquinas a penas escondidas por algunos metros de muro, segÖn el Ěngulo desde d█nde se mire, los puestos de tacos y hamburguesas continÖan la venta. La ciudad duerme, pero no descansa.

Tu llegada es imperceptible. Marco el tel╚fono nuevamente por quinta vez en la noche. Vuelve a darme tono pero nadie contesta, espero un par de timbrazos mĚs y cuelgo. Tu ya caminas delante, no demasiado y mientras decido que hacer te sigo con la mirada. No tienes mĚs de 25 aĎos y tal vez exagero. EstĚs pasada de peso y la estatura tampoco ayuda, pero tienes ganas de ligar, tus pantalones ajustados y tu blusa barata de color amarillo te delatan. Camino sigui╚ndote, creo que me gustar╠a tocarte el trasero.

Un par de tipos comparten con nosotros la acera y al parecer tambi╚n las ganas de tocarte el trasero. Uno en bicicleta salido de alguna esquina se te acerca, algo te dice y supongo que intercambian algunos comentarios, tal vez el precio, o tal vez que haces solita de noche, te pueden robar. O alguna cosa similar. Nada sucede. El tipo pedalea y se pierde en el asfalto.

El de atrĚs acelera el paso. Se te acerca volteas a mirarlo, estoy cerca pero no puedo escuchar la conversaci█n ni lo que te pregunta, pero me parece ver que lo despachas pronto con ese gesto de fastidio que sueles utilizar. Creo que es mi turno comento para mis adentros. Ella voltea y me mira, sonr╠e. Hola me dices, hola te respondo. Qu╚ hay, qu╚ tal va la noche, pregunto. Trabajando, respondes. Ahora sonr╠o yo ante tu espontaneidad. Ah! Musito y te pregunto que si la noche ha estado floja y por qu╚ mandaste a fre╠r espĚrragos a los otros dos y que cuanto cobras. La ten╠an chiquita y a mi me gustan las cosas grandes, cobro ciento cincuenta mĚs el cuarto que te sale como en 70 pesos, doscientos veinte, pero s█lo dame doscientos me gustas, la tienes grande, respondiste a mis preguntas mientras te miraba sin dejar de sonre╠r.

Lo siento no traigo dinero dije mientras met╠a las manos a las bolsas y hac╠a sonar a mis llaves. No me interesaba tener sexo con nadie y menos con una desconocida a la que debo pagar en metĚlico y no con copas. AdemĚs ni es mi tipo, a los brazos les sobraba carne y grasa, la cintura la dej█ olvidada en casa y el cintur█n no le ayudaba mucho, los pechos eran demasiado pequeĎos y el vientre abultado, pero el culo ten╠a morbo y sus ojos una extraĎo brillo. Te quedaste mirĚndome, suspiraste y sin dejar de sonre╠r me susurraste coquetamente, si no es cosa s█lo de dinero. Mira, vente para acĚ, para lo oscurito, acĚ detrĚs del puesto de revistas, mira ven te la voy a chupar de a gratis. Me gustaste. Hasta ah╠ fue que dej╚ de sonre╠r. Mir╚ preocupado para ambos lados y el coraz█n comenz█ a latir apresuradamente. °Gratis? °Qui╚n da algo gratis? S█lo por que s╠, por que me gustaste. No, esto no pasa y menos en el eje central a las 12 menos minutos. Camin╚ hacia ti desconfiado, tratando de detectar el peligro. En el DF no se puede bajar la guardia a la primera Te descuidas y la ciudad te muerde y a lo mejor maĎana amaneces tirado en alguna colonia medio de la periferia y ya nunca despiertas del coma por contusi█n craneoencefĚlica, o te dejan desnudo y vagando por ah╠ y sin dinero en los bolsillos y sin saber como diablos regresar por que ni los taxis quieren detenerse. En esta ciudad no se puede confiar, no a la primera.

Te miro las manos y no veo nada sospechoso, pero no puedo confiar de mi espalda, doy una vuelta de 360 grados, todo parece en orden y ah╠ detrĚs del puesto de peri█dicos no estĚ tan oscuro.

Mientras me acerco insistes en que te gustan las cosas grandes, las vergas grandes dices. Y que tal si cuando me la empiece a chupar me la muerde o alguien se acerca por detrĚs armado. No gracias, te respondo, me gustar╠a mucho que me la mamaras pero la tengo chiquita y no te va a gustar. No es cierto, me dices, desde acĚ se ve distinto. Acercas la mano y me tocas el pantal█n. En serio la tengo bien chiquita, insisto un poco confiado, y cr╚eme que si te gustan las cosas grandes estĚ apenas te va a servir. No te creo, pero estĚ bien sino quieres que te la chupe y no quieres echĚrmelos en la cara tu te lo pierdes. No te voy a cobrar, pero por lo menos d╚jame tocarlo. Asiento con la mirada y de reojo miro a los costados. Tu levantas mi playera y metes la mano dentro del pantal█n, la alcanzas pronto y comienzas a acariciarla. No estĚ tan chiquita y eso que estĚ dormidita, me dices. Mira que podr╠amos sacarla a pasear, a mi me encanta mamar vergas.

Sonr╠o y de nuevo te doy las gracias pero prefiero no arriesgarme. Te puedo hacer una pregunta y no te molestas inquiero cauteloso. °Eres hombre o mujer? Mujer, respondes sin que haya tono de molestia ni reproche, supongo que habituada a la pregunta. S█lo mujer, y me gusta echar mucho desmadre y comerme las vergas. No te creo te digo y emprendo la retirada. Tengo que irme, lo siento. No te vayas, me dices mientras comienzo a cruzar la avenida. No me molesta que sea hombre o sea mujer, no me ha molestado, pero hay algo que no deja de hacerme pensar que puede ser una trampa. AcĚ ya no se sabe.

En la otra acera busco un tel╚fono sin perderte de vista y tu tambi╚n me estas mirando mientras sigues caminando. El auricular del otro lado de la l╠nea sigue mudo y tu me haces seĎas de que me acerque, que no me vaya. Intento nuevamente y el nÖmero aÖn no responde. Cuelgo y me cruzo la calle de nuevo para acercarme a ti, pero ya tienes a alguien mĚs. Y a lo mejor le estas dici╚ndolo mismo que me dijiste hace rato. Como no puedo acercarme camino hacia la bocacalle para comprar un refresco o agua o lo que haya, tengo la garganta seca, muy seca. Pido al de las hamburguesas una manzana lift y pago. El sabor de la manzana me refresca. Regreso a la avenida y cruzo nuevamente la calle tu ya lo despachaste y caminas rĚpido para alcanzarme hasta que lo consigues unos pasos adelante, volteo y te sonr╠o, que pas█, pregunto, ese la tiene tambi╚n chiquita. Me gustas, no quieres venir conmigo a mi casa, no te gustar╠a que te la chupara y que me los tiraras en la cara y en el pecho, mira, toca son reales, soy mujer s█lo que me gusta com╚rmelas y de paso que por ello me paguen, pero contigo lo hago gratis. °Vamos?

Tengo que regresar a mi casa y si no me apuro ya no voy a encontrar como irme, ademĚs, te contesto mientras seguimos caminando hacia el palacio de Bellas Artes. Pero a ver, ens╚Ďame el pez█n. Te levantas la blusa y lo primero que te veo es la panza, luego te levantas una copa del brasier y se asoma un pez█n que visto as╠ parece femenino. Ya ves, me dices y me tomas de la mano y la pones sobre tu enorme vientre mientas insistes en decir siente, no hay nada. No puedo mĚs que sonre╠r. Tu vuelves a decir con coqueter╠a que te gusto y que te gustar╠a chupĚrmela nada mĚs.

°Y c█mo sabes que a mi no me gusta chuparla tambi╚n?, respondo a tu oferta y miro tu reacci█n. Pues tambi╚n tengo una, grande y gorda, si eso es lo que te gusta tambi╚n te puedo llenar la boca, me respondes sin dejar de mirarme a los ojos.

°Ya ves, te digo, no que eras mujer?

 

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