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Poder (2): Los sicarios

 

Pórtico Luna

Siguiendo con mi última columna voy a entrar en unos individuos que siempre acompañan a los poderosos. Se les puede llamar de muchas maneras, pero si digo los sicarios creo que todos nos entendemos. Aunque hay que tener en cuenta que los sicarios solo aparecen cuando la fuente de poder es algo importante.

Estos personajes son tan importantes que en muchos casos el poderoso no podría existir sin su ayuda. Un poderoso de alto nivel que se precie nunca se manchara las manos en asuntos, sucios o no, buscará a alguien que lo haga por él. El motivo básico suele ser mantener la discreción, pero en muchos casos, para el poder, disponer de gente que cumpla cualquier orden que dé ya supone en muchas casos un refuerzo a su poder.

Un sicario normal siempre está a la busca de un "amo" al que obedecer. Se dice que los sicarios son individuos con poca voluntad y/o con poca inteligencia. Gente incapaz de actuar por si sola y que necesita a alguien que les dirija siempre. En realidad ese es el prototipo de sicario que nos ha proporcionado el cine, los comics, la tele, etc. El típico musculoso idiota que a veces incluso no es mal tipo pero que se doblega a la voluntad del villano de turno.

En el mundo real las cosas son más complicadas, es muy posible que existan individuos como los que acabo de describir, pero hay más tipos de sicarios. El sicario más normal es el que en realidad no necesita que le manden nada, está tan sincronizado con las ideas del poderoso que enfoca todos sus esfuerzos a secundarlas sin necesidad de que el poderoso deba explicarle nada. Estos sicarios son muy útiles, por un lado son autónomos, y más fieles aún que otro tipo de sicarios, por otro lado son la cabeza de turco perfecta. Cuando algo sale mal es muy fácil para el poderoso buscar a un responsable entre estos individuos y decir que actuó sin ordenes suyas, depuras sus responsabilidades y a otra cosa mariposa. Los ejemplos de esta gente se ven por todos lados, pero sobre todo en los medios informativos. Se suele decir que los gobiernos, empresarios, etc., dominan los medios y les dicen lo que han de poner, y seguro que es cierto en muchos casos, pero en muchos otros no hace falta. Un medio afín se dedicará a alabar todo lo que su poderoso haga, tapará todos los errores y se tirará al cuello de todos sus críticos y opositores, y luego encima se pondrá la etiqueta de "veraz e independiente".

Otro tipo de sicario muy común es el falso sicario. Como ya explique en mi anterior columna, el poder lleva un peligro intrínseco, la envidia. Ha sido así siempre, y no parece que haya nada en la humanidad que indique un cambio. Un poderoso siempre es envidiado por alguien capaz de hacer cualquier cosa para ocupar su lugar, o a veces simplemente deseoso de que deje de ocuparlo él. Es así como aparecen los que desean todas las ventajas del poder pero ninguno de sus riesgos. El plan de trabajo de esta gente no es sencillo. Lo primero que han de hacer es buscar a alguien con ansias de poder, pero no les vale cualquiera, ha de ser alguien fácil de influenciar. Muchas veces ni siquiera es alguien con ansias de poder, simplemente está en el lugar adecuado en el momento oportuno. El siguiente paso es convertirse en su sicario, su consejero. Poco a poco van haciendo más cosas, tomando más decisiones y el poderoso títere va dejando todo en sus manos. En esta fase crítica muchos simplemente dan un golpe de mano y se quedan con todo el poder, los falsos sicarios son mucho más sutiles. En realidad tienen el poder absoluto, todo lo que digan es como si lo dijera el poderoso y por tanto es obedecido de inmediato. Además esta situación tiene otra ventaja, si el poderoso es derrocado y su puesto es ocupado por otra persona, no les cuesta mucho convencerles de lo útiles que pueden ser, y conseguir conservar su estatus. Y también si las cosas van mal solo tiene que hacer que la culpa caiga sobre la cabeza del poderoso, y hacerse amigo de alguien para que ocupe su lugar. Los ejemplos más claros de esto han estado históricamente ligados al poder con mayúsculas, la realeza. Son los tradicionales, consejeros, regentes, visires y gente así. Aunque han seguido en nuestros días dentro de grandes empresas y corporaciones, pasando desapercibidos y moviendo los hilos con sumo cuidado.

Nada más, no se si habrá aun una tercera parte de esta serie dedicada a los sumisos; tengo que pensar si dará lo suficiente de sí para otro articulo, mientras tanto tened cuidado con los poderosos que os juntáis.

KUNTA KINTE