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Errare humanum est

 

Pórtico Luna

Tengo 10 años preparándome para esto. Un día apareció un anuncio en el periódico, Trabajo sin demasiado esfuerzo, les encantan los flojos, contrario a lo que se piensa un tipo dado a la fiaca por gusto más que por necesidad a veces sólo necesita ser estimulado en el mismo sentido y con algunas argucias puede hacerse de él un tipo muy entregado. El anuncio sólo solicitaba gente, el trabajo no es duro físicamente aseguraba y ofrecía un sueldo suficiente. Lo peor que podría pasar sería caer en manos de algún productor de Snuff por satélite.

Un número, una calle cualquiera. Tuve que hacer casting (así le llamaron). Contrario a lo esperado no tuve que desnudarme ni aceptar humillaciones a cambio de unos cuantos pesos, el hambre es el hambre. Primero me hicieron unas preguntas tres tipos con facha de médicos, es decir que los tipos parecían médicos, llevaban batas blancas y camisas blancas las manos muy limpias y rosadas, además de ese aire de amabilidad forzada, pero las preguntas eran de otro tipo. Que cómo me llamaba y por qué quería ese trabajo, que si creía en Dios y algunos otros rollos de religión. Que si tenía parientes y que dónde vivía. Qué si tenía problemas con el alcohol, las drogas o el sexo. Y cosas así.

Después me pasaron a un cuarto dónde me tomaron fotos del rostro de perfil, tres cuartos, de frente, de espaldas, fotografiaron también mi pupila. Al final el puesto fue mío. Cierto, no era un trabajo muy solicitado, pero los tres o cuatro que llegaron antes y después que yo se quedaron con un palmo de narices.

Ya aceptado lo primero fue la capacitación. Cuatro horas por la mañana leía la Biblia, pasado el mediodía llegaban las clases de teología y física. El mejor modo de hacer un trabajo es creyendo en él. Así, a pesar de mi resistencia terminé por aceptar muchas cosas.

Fueron años de intensa preparación para todos. Y mi labor comenzó antes de lo esperado, por un dato que se filtró de la oficina y llegó a la prensa desencadenó el proceso, pero el dato era incompleto. La fecha no era precisa. A alguien le gusta jugar con los números cerrados y eligieron un número cerrado 2000.

Hace un año nadie quiso creerme que había un error y los que lo creyeron pensaron que siempre sería mejor así. De nada servía oponerse a la voluntad popular. Finalmente de eso se trata la democracia, ¿no? La voluntad de las mayorías.

Pasada la fiesta el mundo despertó para continuar adelante. Tal vez si, tal vez Dios había hecho su balance y podríamos seguir siendo sus hijos. Nada más falso. Ahí empezó mi trabajo. Veríamos si había asimilado los diez años de preparación. Las horas de discusión, la preparación física y emocional de algo tendrían que servir. Tenía la ropa adecuada y el look inmejorable. El año que anduve de aquí para allá finalmente había servido de fogueo.

El final está cerca, predije una y otra vez entre la masa incrédula en todo el país, plazas comerciales, escuelas, centros de trabajo, estaciones de autobuses y metro, una vez conseguí espacio en algunos programas de radio y televisión (pero fueron tan pocas las veces), y casi estuvieron a punto de creerme. Quememos las naves, les dije, y entendamos de una vez por todas que jamás podremos escapar de este planeta. Sí, nos toco ser el pináculo de la evolución, pero o no pudimos o jamás quisimos utilizar el total de la potencialidad de nuestro cerebro. Tendremos que pagar nuestra fatua vanidad con el exterminio de la raza. Dios lo dijo y así será y nadie de nosotros estaremos sentados a la diestra del señor sino que seremos señalados por su dedo flamígero.

Pero no, volvimos a equivocarnos en fechas (errare humanum est). En algo tan simple como la interpretación de un pasaje bíblico (aunque según San Mateo todavía nos faltan dos papas, entre ellos uno negro) y el fin del mundo por todos tan temido no llegó.

Nadie quiere creerme lo cerca que estuvimos y que seguimos estando, por que ahora finalmente lo entiendo y sí, todo a sido cosa de números, por que aunque Dios no juega a los dados con el universo, si lo hace con nosotros sus hijos ya no tan queridos.

días_extranos@yahoo.com


Bibliografía
Las profecías de San Malaquias
Las profecías de Nostradamus
La Biblia
Periódico El País
CNN en español
Milenio
Videodrome, David Cronenberg 1985