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Mentiras, grandes mentiras y estadísticas

 

Pórtico Luna

De pequeñito mi seño me decía que las matemáticas eran una ciencia exacta. Parece lógico, dos y dos siempre han de ser cuatro, si hoy fueran tres y mañana cinco sería un lío bastante insoportable. La estadística esta compuesta mayormente de matemáticas. Con una simple regla de tres (otro uso de las matemáticas) deberíamos ser capaces de deducir que si las matemáticas son exactas la estadística también tendría que serlo. Pues no señor, la estadística es un caso aparte.

Poco a poco, empecemos por explicar que es la estadística: "Ciencia que utiliza conjuntos de datos numéricos para obtener, a partir de ellos, inferencias basadas en el cálculo de probabilidades". Eso pone mi diccionario. Los datos, ahí esta el secreto, en los datos. Según los datos que tomes las cosas salen de una manera o salen de otra, por eso es importante una elección imparcial de los datos a tomar. Vamos a ver algunos ejemplos de uso de la estadística.

Las manifestaciones. Esta es de las mas divertidas, es evidente que nadie se puede poner a contar todos los participantes en una manifestación uno a uno. Tampoco vale lo del chiste "son unos 10.005, porque van cinco delante y unos 10.000 detrás". Así que se cuenta la gente que hay en una superficie determinada, se multiplica por la superficie total de la manifestación y ya tienes una aproximación de la gente que ha participado. Dicho así parece fácil, ¿Cómo es posible entonces que cada vez que se dan las cifras de una manifestación desde fuentes distintas las diferencias sean tan escandalosas? Y es que ha llegado la cosa a extremos de doblar la cifra que dan los organizadores de la manifestación sobre las que da la Guardia Urbana. Con todo esto de la anti-globalización y las diversas manifestaciones en contra, estos días se han dado los sistemas que se usan. Escuchando a las dos partes se empieza a entender el problema. Unos cuentan lo que va en la calle y por las aceras, otros solo lo de la calle. Unos cuentan que cuando la manifestación llega al final aun hay gente que no ha empezado a moverse, otros ni caso. Y lo mejor, cada uno cuenta una cantidad distinta de personas por metro cuadrado. Así no me extraña que no cuadre "según los organizadores 1.000.000, según la Guardia Urbana 200.000".

La intención de voto. Esta tampoco esta mal, en las últimas elecciones se barajan estadísticas de voto a patadas. Aunque en realidad las estadísticas de voto ya se han convertido en armas que se usan durante todo el mandato. Aquí todo depende del partido que las haga. Si las hace el partido en el poder, las estadísticas demuestran que España va bien, que la gente quiere a los políticos del partido, y que su distancia sobre los demás partidos aumenta (Cómo si estuviéramos hablando de una maratón). Si lo hace el partido mayoritario queda clarísimo que España va mal, que los suyos son los más guapos, y que la culpa de todo la tiene el gobierno. Luego están los partidos minoritarios, nadie les hace mucho caso, pero ellos esgrimen sus estadísticas que dicen que España va fatal, y que la culpa de todo la tienen los partidos grandes. Luego llegan las elecciones y ninguna estadística cuadra con lo que debería ser. Esto no supone mayor problema, al día siguiente de las elecciones se demuestra estadísticamente que han superado sus expectativas y por tanto han ganado (hay casos tan curioso como partidos que ganan habiendo tenido menos votos). ¿Cómo es posible tanta diferencia? La culpa otra vez la tiene los datos. En este caso los datos somos todos, bueno todos todos no, ¿A vosotros os han venido alguna vez a hacer una encuesta de estas? Porque a mi jamás. Para que el resultado fuera aproximadamente igual todos tendrían que tomar gente de diversas capas sociales, trabajos variados, edades distintas, niveles de estudio, etc. Pero más o menos en las mismas proporciones. Pero claro, si lo hicieran así a lo mejor la estadística no diría lo que ellos quieren que diga. Solución, cada uno busca los datos entre sus grupos favorables.

El IPC (Índice de Precios al Consumo). ¿Os Suena?, pues debería, porque desde principio de año esta muy de moda. Este índice es una estadística que intenta calcular cual ha sido el aumento del coste de la vida para un tiempo determinado. Para ello se basa en los supuestos hábitos de compra de los habitantes del país, reflejados por una hipotética bolsa de la compra. De un periodo a otro de tiempo se estudian los cambios de precio de esos productos. Con unas bonitas formulas matemáticas que indican el peso de cada grupo de productos en la estadística, sale el resultado final, y mes a mes se va publicando. Así era como había funcionado siempre, pero llega el 2.002 y con el algunos cambios. Para empezar llega el tan esperado Euro. Todo indica que muchos vivos quieren hacer su Agosto en pleno invierno y se ponen a subir precios como locos para que les queden unas cifras más bonitas y más apetitosas para la vista. Todos los economistas lanzan la voz de alerta, el IPC de Enero se puede disparar. Pero nuestro querido Presidente tenía un as en la manga. Había cambiado un poquito el método de cálculo de la estadística. Para empezar había incluido las rebajas en los cálculos (¿Os suenan de algo las rebajas de ENERO?). Solo con eso ya se apuntaba una buena bajada. Pero además cambio el peso de los grupos de la bolsa de la compra, incluyendo algunos productos nuevos y quitando otros. El resultado, ante el asombro de todos el IPC cayo un 0.1. Para cagarse. En realidad el problema no esta en el calculo. Por una vez se habían modernizado los datos, la famosa bolsa de la compra hipotética estaba ya un poco vieja, y ya le tocaba modernizarse. Pero lo que es inaudito es que la compararan con los datos del mes anterior extraídos por el sistema antiguo. Es como en los dos ejemplos anteriores, sería imposible que cuadrara.

Entonces ¿Por qué?. Pues como siempre en la estadística, pura imagen. Rápidamente se dijo que el índice de ese mes no significaba nada y que al final del año se vería con claridad la evolución y tal y cual. Si, pero de momento ya han colado esa cifra, y a la gente se le queda en la cabeza "¿Ves?, España va bien". Pero lo malo es que no solo se queda en imagen. Vamos a ver, hay que recordar que, actualmente, las negociaciones de los convenios se basan en los índices de IPC para marcar las subidas salariales. Si es una convenio nuevo la subida se hace contando con el IPC del año anterior, y si es una subida anual se hace sobre el IPC previsto por el gobierno (Qué curiosamente siempre es un 2, indiferentemente de que el año anterior acabara en un 4). Claro, no vas a esperar a que acaba el año para cerrar el convenio, así que usas lo que tienes. Pero hay más, poco a poco, dadas las diferencias entre el IPC real, y el esperado por el gobierno, todos los convenios han ido incorporando la cláusula de revisión. Esta cláusula solo hace que al trabajador, a fin de año, se le pague como atrasos la diferencia entre el IPC esperado y el IPC real. Pero claro, si resulta que has retocado los datos para que la cosa salga a la baja (y no solo retocando los precios de la gasolina que es lo que se había hecho siempre), pues resulta que al final lo mismo nos toca pagar (que nadie se asuste, es broma).

Ya veis con qué facilidad se puede convertir a las matemáticas en un arma propagandística, o incluso en una herramienta de la negociación colectiva. El consejo de hoy es fácil, no te fíes nunca de las estadísticas, ni siquiera cuando te son favorables.

 

KUNTA KINTE