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El Eternauta - 001

 

Pórtico Luna

Para los que seáis nuevos, os pondré sobre antecedentes. Esto que estáis leyendo es la edición on-line de El Eternauta, un micro espacio nacido en 1998 en el seno del programa Misión Imposible que se emite todos los Sábados de 11:00 a 14:00 h. en Radio Contrabanda (91.4 FM, Barcelona).

Desde sus inicios, el espacio ha abordado todos los aspectos de la comunicación crítica e independiente, poniendo especial énfasis en el trabajo desarrollado por las radios libres o comunitarias. A partir de ahora, desde Pórtico Luna vais a tener acceso a la ingente cantidad de material que ha acumulado El Eternauta a lo largo de los años.

Algunos os sorprenderéis al descubrir que la radio libre, tal como la conocemos, se inventó en América, paraíso de los ultraliberales; otros, quizás más bregados en las asambleas interminables, sonreiréis al reconocer alguno de los vicios universales que acusan estos medios...

Disfrutadlo... y tal vez, aprended algo.

23 de Abril de 2001. Barnacity.

 

- Pues verás... Se reúnen un montón de políticos para promulgar una Constitución que dice que todo el mundo tiene derecho a la libertad de expresión pero luego desarrollan leyes para repartirse el espacio radio eléctrico y que mantienen los medios de comunicación públicos bajo el control del gobierno de turno, de tal modo que siempre son los mismos los que tienen acceso a los medios para hacer uso de su derecho a la libertad de expresión.

¿Lo has entendido ya?

- Yo sí. Pero ella no.

Pues eso.

Bienvenidos, amantes de la flagelación y el castigo, a una nueva sesión de El Eternauta. Preparad el linimento que entramos en faena.

Ya es oficial. Estamos en campaña electoral y otra vez resurgen los minutados comparando cuanto aparece este o aquel en tal o cual televisión. O se examinan con lupa las palabras para afirmar que se presenta una imagen negativa de cierto candidato mientras a otro se le trata con guante de seda.

¿Pero qué esperaban? Es su monstruo de Frankenstein. Ellos lo han creado. Que no nos vengan con quejas ahora. Nosotros nunca hemos creído en él.

Hubo un tiempo en que algunos sostenían de buena fe, allá por los setenta, que era posible una radio y televisión públicas que realmente hicieran honor a ese apellido. Tribunas desde las que la sociedad civil podía transmitir sus mensajes libremente.

Casi veinticinco años después, lo más parecido a eso son los espacios religiosos (católicos, por supuesto) y ciertos programas sindicales o de educación a distancia.

Sinceramente, ¿alguien podía creerse que ningún gobierno renunciara a semejante arma política?

No, la libertad de expresión es algo demasiado valioso para dejarla en manos de los políticos.

¿Os acordáis de la faena del Parlament de Catalunya cuando dejó con un palmo de narices a todos los periodistas que lanzaban hurras porque por fin íbamos a tener una tele y radio públicas de verdad, independientes y plurales? ¿Y de como al final los políticos acordaron que estas estarían controladas por el Consell de l’Audiovisual de Catalunya, pero este sería nombrado por el Parlament y su presidente lo sería directamente por el Honorable? Además, el Govern retuvo la potestad de repartir las licencias (algo a lo que siempre dejó claro que nunca pensaba renunciar) sin necesidad de dar explicaciones a nadie.

¿Y qué pasó? Que salieron los del Colegio de Periodistas de Cataluña con que "el Parlament ha desaprovechado una oportunidad histórica" y que confiaban que "el nombramiento de los nuevos miembros del CAC no acabará respondiendo a un simple reparto de cuotas de poder entre diversos partidos políticos".

¡Pues si que son confiados! ¿Pero es eso una protesta como Dios manda? ¡Por favor! ¿Qué miedo tienen a levantar la voz? Si por ventura alguno de ellos diera algún día un portazo, seguro que daba la vuelta para disculparse por el ruido.

¿Y qué hay de la radio y televisión privadas? Tres cuartos de lo mismo. Reglamentada, monitorizada, inspeccionada..., difícilmente pueden ocultar que disfrutan de una libertad otorgada, pendientes de la renovación de la licencia.

Pudo haber sido diferente. Cuando la televisión privada no estaba regulada por ley. Pudo haber sido como en Italia, que bastaba llegar y empezar a emitir.

Pero no. El gobierno decidió que cualquiera tenía derecho a crear una radio o televisión, pero que el espacio radio eléctrico era de todos y que el Gobierno tenía que regular su uso.

Por supuesto, se arrogaba el derecho de decidir cuantos y quienes podían usarlo, sin atender a las posibilidades técnicas de las ondas hertzianas, ni a las nuevas del satélite o el cable.

Con la radio pasó lo mismo. Las emisoras libres más veteranas veían como proliferaban las radios comerciales que iban saturando el dial mientras un año tras otro no podían legalizar su situación.

Pero resistieron. Algunos, como Salvador Picarol, fundador de Radio Pica (96,6 FM), decana de la Radio Libre en Barcelona, han sobrevivido a veinte años de ninguneo y obstruccionismo, a dos cierres de la emisora, y a la explosión de la radio comercial que ha terminado por ahogar en la confusión al oyente indisciplinado que busca otra cosa.

Y hoy, ahora, tenemos la oportunidad de intentarlo de nuevo. Rápido, antes de que se lancen como coyotes hambrientos sobre este nuevo medio, salvaje, inexplorado, que es la Red. Una nueva oportunidad para hacer oír nuestra voz alto y fuerte, desde la más alta montaña, por encima de todos los que querrían silenciarnos.

El Eternauta