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Hambre

 

Pórtico Luna

"MirČ y vi un caballo negro, y el que lo montaba tenĚa una balanza en la mano. Y oĚ como una voz en medio de los cuatro vivientes que decĚa: Dos libras de trigo por un denario; pero el aceite y el vino ni tocarlos".

řAlguna vez habČis pasado hambre? No me refiero a eso de quedarte una noche sin cenar porque ya han cerrado todo. Me refiero a hambre de verdad. Estoy seguro de que muchos de los que leČis esto si que la habČis pasado. Sin embargo para los jŰvenes afortunados residentes del llamado Primer Mundo lo normal es no haber tenido nunca esta sensaciŰn.

La mayorĚa de la humanidad pasa hambre, sus hijos mueren por la falta de alimentaciŰn y las enfermedades mas sencillas atacan con saŇa sus cuerpos debilitados. Las situaciones que llevan a muchos paĚses a esto son muy diversas, pero a la gente que se muere normalmente le importan poco, solo quieren un poco de pan para ellos y para sus hijos.

Pero pens·is que realmente sŰlo se pasa hambre en el Tercer Mundo. Mirad a vuestro alrededor, mirad los cinturones industriales de las grandes ciudades, mirad en los cajeros de vuestros barrios. AhĚ tambiČn hay hambre, hambre genuina y desesperada. Es curioso como muchas veces es a los que menos caso hacemos, a los que tenemos m·s cerca. La cabeza se nos llena de excusas: "Seguro que lo quiere para drogarse", "Si no trabaja es porque no quiere", "A saber lo que querr· hacerme", etc. Y asĚ giramos la vista y seguimos adelante, y como mucho donamos unas ridĚculas cantidades de dinero a alguna ONG, y con eso pensamos que somos generosos.

řHabČis mirado alguna vez lo que tir·is a la basura? Hacedlo, hay gente en este mundo nuestro que matarĚa por algunas de las cosas que vosotros tir·is. En el primer mundo tenemos esa costumbre, compramos dem·s, y lo que sobra lo tiramos. Pedimos en un restaurante un plato enorme que luego no podemos acabar, y eso tambiČn va a la basura. En los grandes mercados centrales se tiran toneladas y toneladas de comida cada dĚa. řPens·is que exagero?, llevo 16 aŇos trabajando en un mercado central, os aseguro que se de lo que hablo. La fruta y el pescado se tiran cada dĚa. Los productos a los que les falta poco para que la fecha de caducidad les llegue tambiČn. Eso sin hablar de toda la producciŰn que por un motivo u otro esta deteriorada. Hay cadenas de supermercados que devuelven un pedido solo porque una caja este rota.

Una vez pregunte que porque las empresas no donaban todo eso que iban a tirar. Hay dos respuestas. La primera es porque el problema no est· en el producto, est· en la logĚstica necesaria para moverlo. No es f·cil llevar de un lado a otro toneladas de comida, rectifico, no es f·cil hacerlo de manera gratuita, porque cobrando se hace siempre. La segunda es peor aun, řCŰmo vamos a arriesgar nuestra imagen?, řy si alguien enferma por esos alimentos, que dirĚa la gente? Esta fue la respuesta del encargado de ventas de una importante cadena de Hipermercados.

Y sin embargo estas grandes empresas, pertenecientes a poderosos grupos mundiales siguen ganando m·s y m·s dinero. Pero en ning™n momento se les ve invertir parte de sus ganancias en ello. No os engaŇČis, ahora est·n esos bonitos anuncios, compra tal cosa y daremos 100 pesetas a tal campaŇa. Joder, řQuiČn esta haciendo el donativo, ellos o nosotros?, si sois un poco listo las respuestas est·n claras.

Pero si hay que habla con sinceridad tambiČn hay algunas ayudas, ridĚculas si las estudiamos a nivel global, pero importantes para muchos necesitados. Existe el Banco de Alimentos, ONG que se dedica a la recogida de productos alimentarios que se van a tirar y que los distribuye entre los m·s necesitados de la zona. Todo esta llevado por voluntarios, pero act™an de una manera bastante eficaz. A nivel m·s pequeŇo ™ltimamente en muchos restaurantes del centro de algunas ciudades, los empleados ponen la comida arriba de todo de la basura, para que la gente necesitada pueda cogerla sin que se haya mezclado con otros productos. Esto a convertido en normal el ver a la hora de cierre gente esperando la salida de la basura. řOs parece asqueroso? Me gustarĚa veros en la situaciŰn en la que se ve esa gente.

Mi padre siempre me cuenta una anČcdota de cuando era niŇo. Durante la Guerra Civil espaŇola, una de tantas noches de bombardeo bajaron al refugio. Una seŇora llevaba la cena para su hijo, patatas cocidas. Lamentablemente con la oscuridad y las prisas confundiŰ el aceite con la colonia. El niŇo no quiso las patatas, decĚa que estaban malas. Mi padre se las comiŰ sin ning™n problema, y le parecieron deliciosas. No creo que haga falta decir que mi padre pasŰ mucha hambre en esa guerra.

En la ciencia ficciŰn siempre se habla de gobiernos globales que hacen un reparto equitativo de todo entre toda la humanidad, consiguiendo un mundo m·s justo. La realidad es distinta, porque algo asĚ no hace ganar dinero, y si no hay dinero no hay tiempo ni ganas de solucionar problemas.

Hoy no hay mucho consejo que os pueda dar. Si sois de los que pas·is hambre (cosa que dudo porque desgraciadamente los ordenadores e Internet no suele estar al alcance de gente con esas necesidades) poco puedo deciros, a parte de lo avergonzados que algunos nos sentimos a veces. Si sois de los que consumĚs m·s de lo que necesit·is, pensad un poco en esa gente, y haced algo, lo que sea, por ayudarlos. Si sois directores o dueŇos de alguna de esas grandes empresas de las que he hablado, no tengo nada que deciros, posiblemente hace rato que os est·is riendo.

 

KUNTA KINTE