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octubre 2002

 

Pórtico Luna

Querido van der Linden (antes diario):

Esta sociedad estĚ mal montada. Cada d╠a lo veo mĚs claro. Mi suegra tambi╚n. Es una sociedad absurda. No me voy a extender en todas y cada una de las joyas de la corona que conforman el disparate: apenas dispongo de una hora para escribir (s█lo faltar╠a que le dedicara mĚs de una hora con lo buenas que estĚn las ensaladas). En fin, absurda. Y sobretodo, en lo referente a la formaci█n del esp╠ritu (palabra que algunos s█lo relacionan con las ciencias ocultas), °Qu╚ serĚ de nuestros retoĎos, bueno, de los retoĎos de nuestros retoĎos (y sus amigos) dentro de unos aĎos? Nuestro sistema educativo es nefasto. Y digo "nuestro" porqu╚ lo pagamos todos (menos los curas, que lo que ganan estĚ demostrado en EspaĎa que lo invierten en la bolsa). Es un sistema educativo planteado al rev╚s. Si en nuestra sociedad priman por encima de los valores sociales los valores de la sociedad an█nima, es il█gico que la mayor╠a de niĎos lean en la escuela Platero y yo (sin tener personalmente nada en contra del burro o de su establo). En la sociedad de la aritm╚tica, los tipos de inter╚s, el marketing y el gas natural °C█mo creen que se va a sentir un niĎo leyendo a Gustavo Adolfo B╚cquer? Seguro que mĚs que romĚntico, pat╚tico. °No ser╠a mejor formar primero a las criaturas relacionando el conocimiento con el mundo que los rodea? Yo creo que s╠. Espero no ser el Önico que lo piense (mĚs que nada para poder hacer un menĺge-a-trois).

En primaria ya deber╠an de saber hipotecarse. Y en secundaria, a invertir en Bonos del Estado. As╠ sabr╠an la reglas bĚsicas para moverse con tranquilidad a lo largo y ancho de su existencia. Ser╠a entonces, s█lo entonces, cuando podr╠an entregarse a la lectura por placer de Plat█n, Arist█teles o Blasco IbĚĎez. Tal como se lo planteamos ahora, las pobres criaturas s█lo podrĚn hacer chistes en la oficina sobre la estatura de S█crates (y sin demasiado ╚xito). Ahora, cuando se licencian, la realidad s█lo les pide aritm╚tica y saber nadar y guardar la ropa. As╠ el humanismo, para las j█venes generaciones, queda como una cosa de locos. Y los pensadores y los artistas como un colectivo de bocazas. Es lo normal dentro de una l█gica de productividad econ█mica., ya que tal como estĚ montada la vida, lo primero y mĚs necesario es saber desenvolverse en lo material. Pero con la l█gica de la productividad no se puede construir completamente el mundo. El humanismo ayuda a ser mejor vecino, mejor amante y mejor figura paterna (aunque el niĎo lo haya fecundado otro). Y es que alguien que s█lo tiene dinero es un ser primario, pero alguien que se dedica exclusivamente al humanismo seguro que vive de realquiler. Por eso es necesaria una receta correcta que combine las dos vertientes, ya que como dec╠a mi abuela, (que en paz descanse, por fortuna de mi abuelo) : lo cort╚s no quita lo valiente.