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Las 10 grandes mentiras sobre los tebeos de superhéroes

 

Pórtico Luna

Desde que tenía más o menos once años, siempre he querido ser Spiderman. Volar a velocidad supersónica está muy bien, claro, y coger un edificio por una esquina y levantarlo a pulso es un ejercicio ideal para reforzar tu autoestima; pero para mí, el subidón de adrenalina que debe suponer balancearse entre los rascacielos de Manhattan encadenando telarañas, no tiene comparación. Spidey ha sido desde siempre mi superhéroe favorito. Quizás porque fue al primero que leí. Quizás porque es el más humano de todos, porque a menudo la caga, porque siempre le zurran la badana, porque se pone enfermo, porque las novias se le mueren o le abandonan (bueno, ahora ya no; está felizmente casado con Mary Jane), o porque siempre anda sin un duro. Quizás es porque el traje azul y rojo que lleva es chulísimo (el traje negro no; el negro era una mierda). Quizás porque es un solitario, un contracorriente que ha rechazado sistemáticamente cualquier invitación de entrar a formar parte de un supergrupo. Quizás por esos chistes terribles que cuenta siempre en medio de las peleas. Quizás porque sus enemigos son tan patéticos como él (El Duende Verde, Misterio, Dr. Octopus, El Buitre, El Lagarto, Kraven el Cazador...menuda galería). Quizás porque, en las Secret Wars, sólo necesitó página y media para enseñarle modales a toda la Patrulla-X en pleno (la crema y nata de los mutantes, tan chulitos ellos, mordiendo el polvo ante Peter Parker, un tipo incapaz de llegar a fin de mes...).

El caso es que, la otra tarde, como dice la canción de Los Planetas, volví a leer "unos tebeos de Spiderman que casi no recordaba", y alguien me volvió a decir ¿Pero que haces leyendo esa mierda? ¿No tienes nada mejor que hacer? Y efectivamente, se me ocurrió algo mejor que hacer. Escribir este artículo. Porque a mis años, queridos, ya estoy hastiado de tener que justificar constantemente mi amor por los comics, y especialmente por los comics protagonizados por justicieros ataviados con eskijamas de colores. Así pues...

 

Las 10 Grandes Mentiras Sobre los Tebeos de Superhéroes

 

Mentira nº 1: Los Tebeos de Superhéroes son Tópicos

Los tebeos de superhéroes no hacen más que adaptar y reciclar conceptos que ya se habían explorado en las novelas pulp de los años treinta, en los relatos de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle (donde ya figuran la mayoría de elementos que podemos encontrar hoy en día al abrir cualquier tebeo de supers), e incluso en La Odisea de Homero (y si me apuras, en el antiguo testamento ya hay algunos pasajes que no son otra cosa que peleas entre supertipos). La historia del héroe, solitario, único, diferente e incomprendido, dotado de un don especial que a la vez es una carga y una maldición para él, siempre nos ha fascinado. Queremos ser como ellos (yo al menos, si me dieran a escoger entre reencarnarme en Bill Gates, o en un dios nórdico capaz de controlar las tormentas y que tiene un martillo de poder, lo tendría claro).

Pero el hecho de que Batman y compañía jueguen en una liga donde todas las normas están perfectamente establecidas, y todos los caminos han sido arados anteriormente, no significa que no se puedan seguir contando buenas (excelentes, en algunos casos) historietas de aventuras y heroísmo. Un ejemplo relativamente reciente de encaje de bolillos lo tenemos en los ocho episodios de Daredevil guionizados por Kevin Smith (sí, el director de cine, el de Clerks, Mallrats y compañía), y dibujados por Joe Quesada en 1999. Ocho números maravillosos que desde luego no revolucionan el género (básicamente, hay un villano loco que busca venganza, y la encuentra puteando a Daredevil hasta quitarle todo lo que tiene y destruir todo lo que ama; algo que, por cierto, a Daredevil le pasa de dos a tres veces por temporada), pero que recuperan el espíritu de la mejor época clásica con una narración ágil, unos diálogos llenos de chispa, y unos dibujos de traca y pañolada. Como leí no hace mucho (no recuerdo dónde), "nada nuevo bajo el sol… pero hace un día de puta madre". Es imposible no disfrutar de una historieta así.

Mentira nº 2: Los Tebeos de Superhéroes son Reaccionarios y Maniqueos

Es cierto que el grueso de la producción de superhéroes ha servido casi siempre a la causa de lo políticamente correcto, y es más, muchas veces han sido utilizados directamente como arma propagandística. El caso más llamativo probablemente ocurriera durante la II Guerra Mundial, cuando las viñetas del Capitán América en las que machacaba a los esbirros de Hitler, colaboraron a venderle al ciudadano de a pie la necesidad de intervenir en el frente europeo. ¿Qué se puede esperar de un género protagonizado por "vigilantes" que patrullan la ciudad deshaciendo entuertos y tomándose la justicia por su mano, en muchos casos al margen de la ley?

Sin embargo, los tebeos de superhéroes también han sabido encontrar la manera de subvertirse y parodiarse a sí mismos. Ahí tenemos los ejemplos ya mencionados de Watchmen (con ese Comediante cínico y amoral hasta decir basta) o El Señor de la Noche (donde se deja a Superman, directamente, como un capullo facha y un monigote del estado), el fascismo recalcitrante de Marshal Law o del Juez Dredd, que se ríen a lo bestia del muerto y del que lo vela, o en menor medida, tebeos como el fallido Damage Control (¿quién se encarga de limpiar los escombros y arreglar los desperfectos después de que Los Vengadores destrocen medio Manhattan para detener al Juggernaut? Ellos), la bizarra Mystery Men, y la extraordinaria Liga de la Justicia (sobre todo en la época de Kevin Maguire y Adam Hugues en los dibujos, y Giffen y Dematteis a los guiones) tal vez la mejor parodia jamás realizada sobre el género de superhéroes. Las situaciones ridículas a las que se enfrentaba este supergrupo (todo un número dedicado a la mudanza de una base secreta a otra), o las conversaciones banales y las peleas caseras entre Batman y el Linterna Verde Guy Gardner, cobraban mucha mayor relevancia que la acción propiamente dicha (el villano más importante al que se enfrentaron fue el "Rediseñador de Mundos", que viajaba de sistema en sistema, cambiando el look y la gama cromática de todos los planetas que encontraba).

Mentira nº 3: Los Tebeos de Superhéroes son Misóginos

Los superhéroes son el género tebeístico donde podemos encontrar un mayor número de colecciones protagonizadas por mujeres. Las heroínas de los comic-books superheroicos están lejos del arquetipo de mujer florero o "novia del héroe" que encontramos con facilidad en el cine. El espectro es tremendamente amplio, con personajes para todos los gustos: madres coraje como la Chica Invisible, adolescentes acomplejadas como Kitty Pride, marimachos repartidoras de mamporros como Hulka o Wonder Woman, líderes natos como La Avispa o Jean Grey, mujeres independientes y autosuficientes como Promethea o Elektra, marujas en potencia como SuperGirl... Hay quien se queja de que las mujeres son mostradas en los comics de superhéroes como meros objetos sexuales, enseñando cacha y pechera. No obstante, esa no es más que una constante cada vez más marginal del género, y que además no afecta únicamente a las superchicas; tampoco se puede decir que Hulk, Namor, la Cosa o el Dr. Manhattan lleven jersey de cuello alto, precisamente.

Mentira nº 4: Los Tebeos de Superhéroes Están en Crisis Creativa

No, quienes están en crisis creativa son las dos "majors" del negocio, Marvel y DC, que llevan 50 años vendiendo la misma burra. Sin embargo, desde principios de los noventa empezaron a surgir un montón de sellos independientes, como Image, Wildstorm o ABC Comics, que mantienen el género en un excelente estado de salud, aportando ideas frescas, y alejándolo del desgaste que suponen personajes como Superman o Los 4 Fantásticos, sobre los que ya está casi todo dicho. Colecciones como Promethea (o las aventuras de la diosa de la creatividad, en una serie "culta" llena de referencias literarias), Top Ten (una versión bizarra de Canción Triste de Hill Street, en una ciudad donde TODOS los habitantes tienen superpoderes), The Authority, Planetary (dos grupos de superhéroes "casi realistas"), o incluso The League of Extraordinary Gentlemen (que transpone el esquema de los superhéroes al Londres victoriano, con resultados tan sorprendentes como brillantes), son el relevo natural y necesario a esos héroes clásicos.

Mentira nº 5: Los Tebeos de Superhéroes son Para Niños

La mayoría de la gente adulta y cabal (entre la que por supuesto no me cuento) cree que, en cuanto se supera la barrera de los treinta, ya no tiene ningún sentido seguir jugando a los marcianitos, viendo películas de animación, ni leyendo tebeos. Todas estas actividades merecen ser aparcadas en favor de las memorias de políticos, las películas de Jose Luis Garci y las clases de aerobic. El comentario más común que hacen al respecto, que se les suele caer de la boca con una ligereza altamente molesta (sin ir acompañado de la más mínima reflexión), es que todo eso "son cosas de críos", y que por tanto, los adultos que las seguimos practicando tenemos una especie de "problema de actitud". Siempre les respondo lo mismo, y es que todos los programadores de videojuegos, dibujantes de cómic, y directores de cine (incluso los de cine infantil) son mayores de edad. Algunos, incluso, ya peinan canas. Así que, si resulta que yo tengo un problema de actitud por el hecho de leer tebeos, imagínate un tipo que se pasa ocho horas al día dibujándolos. Y no me lo intenten justificar con ese cuento chino de que ellos "son profesionales, y les pagan por hacerlo". El cómic es un trabajo plenamente vocacional (les aseguro que en la banca se gana más pasta).

Mentira nº 6: Los Tebeos de Superhéroes son Banales

En este aspecto, cabe considerar a los superhéroes como un género clásico, equiparable al western en el cine, o a las novelas de caballería en literatura; es decir, un género arquetípico y en apariencia superficial e intrascendente pero que, bajo esa superficie, se convierte en un vehículo perfecto para tocar temas de mucho mayor calado. No creo que los comics hayan hecho un retrato más certero sobre los problemas del urbanita moderno, sobre sus pasiones y sus miserias, que el conseguido por el Spiderman de Lee y Romita; o un análisis más desasosegador de la desintegración de los valores y el proceso autodestructivo de la sociedad moderna, que el del Watchmen de Moore y Gibbons. Por supuesto, los tebeos de superhéroes son principalmente entretenimiento, eso nunca hay que perderlo de vista, pero un entretenimiento muy consciente del marco social que lo rodea. Bajo las epopeyas de mutantes perseguidos por el gobierno que ideó Chris Claremont para La Patrulla X, se pueden ver claramente unas cuantas chinitas contra la intolerancia y los totalitarismos, en una época en la que Reagan gobernaba el país como si fuera un sheriff.

Mentira nº 7: Los Tebeos de Superhéroes son de Baja Calidad

Si hiciésemos una lista con los cien mejores dibujantes de cómic de todos los tiempos, al menos la mitad serían autores forjados en el ámbito de los superhéroes: Neal Adams, John Romita (padre e hijo), Mignola, Mazzuchelli... la lista es más larga que un día sin pan. Los tebeos de superhéroes no sólo han aportado siempre un altísimo nivel de calidad al medio, sino que en muchas ocasiones se han colocado a la cabeza de la vanguardia creativa. Cuando a mediados de los ochenta el cómic languidecía, se decía que era un medio de expresión gastado y elitista, Miller, Moore, Sienkiewicz y una larga lista de autores se pusieron a tirar del carro, y al amparo del género crearon las obras maestras necesarias para volver a poner a los comics en el escaparate del arte popular: ¿Qué recordamos, básicamente, del cómic de los últimos veinte años? Watchmen, Batman: El Señor de la Noche, La Cosa del Pantano, La Broma Asesina, Sandman, Marvels (cada viñeta de Alex Ross es una obra de arte)...

Hombre, está claro que también ha habido, hay y habrá (desgraciadamente) tiparracos como Al Milgrom, Ron Lim o Salvador Laroca, que no se sabe si utilizan una plumilla o la rama de un árbol para dibujar, o autores a los que se les empieza a pasar el arroz, como John Byrne, que lleva diez años pisando rastrillos y hundiendo colecciones, pero estas cosas siempre han ocurrido en el mundo del arte; los palos de ciego y las meadas fuera de tiesto no son exclusivas de los comics de superhéroes.

Mentira nº 8: Los Tebeos de Superhéroes son Demasiado Mainstream

Los tebeos de superhéroes son, ante todo, muy rentables. Y para que eso siga siendo así (y debe ser así; hay detrás toda una industria que depende de ello), deben procurar no apartarse excesivamente del canon. No obstante, hay multitud de sellos (la mayoría, filiales de editoriales grandes) con un espíritu más vanguardista. Lo que no encuentra hueco para publicarse directamente en Marvel o en DC, se publica en Dark Horse, Vértigo, Homage o Wildstorm, pero el caso es que se acaba publicando. Además, dentro del mainstream también se pueden hacer cosas de valor artístico innegable, y asumir riesgos estéticos. Por ejemplo, los comics de superhéroes han sido desde siempre los que más han experimentado con la anatomía humana (y hoy en día, podría decirse que son el único género que parece seguir interesado en hacerlo). A veces para bien (los dibujos enfermos de Bill Sienkiewicz para Los Nuevos Mutantes, o el Juez Dredd de Simon Bisley), y a veces para mal (ese Capitán América del funesto Rob Liefeld, que según cómo le cogía la perspectiva parecía que tenía tetas). Pero la intención está presente.

Mentira nº 9: Los Superhéroes Tienen un Aspecto Ridículo

A nivel gráfico, los tebeos de superhéroes están llenos de hallazgos: uniformes y diseños de personajes como los de Batman, Capitán América, Hombre de Hierro, Dr. Extraño, Lobo, el extraterrestre Warlock, el Joker, Galactus, y tantos y tantos otros, han marcado la pauta en muchos otros campos de la cultura pop. Si pareciesen ridículos no hubiesen sido asimilados de manera tan sistemática. Su influencia se ha dejado notar sobre todo en el cine, y en obras tan distales entre sí como La Guerra de las Galaxias (el Dr. Muerte es un antecedente clarísimo de Darth Vader), Matrix (donde no llevan uniforme, pero van todos vestidos de diseño), La Naranja Mecánica (cada noche, Alex y sus drugos se ponen el uniforme y la máscara, y salen a "patrullar" la ciudad), y cómo no, en la "generación Tarantino", cuyas películas están trufadas de referencias al respecto (esa discusión impagable entre dos marineros en Marea Roja, acerca de si el "auténtico" Estela Plateada era el de Jack Kirby o el de Moebius…). En una época en la que los iconos visuales aparecen y son triturados cada vez a mayor velocidad, la "S" de Superman o el murciélago de Batman siguen siendo valores seguros. Nunca pasan de moda.

Mentira nº 10: Los Tebeos de Superhéroes son Como una Droga Dura: Crean Adicción, Síndrome de Abstinencia y Despilfarro Compulsivo: Euh… pues vaya, si… ahí me habéis pillado.

Chema Pamundi y su Yeti