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Vampiros

 

Pórtico Luna


Ahora los vampiros no llevan elegantes capas negras, ni vuelan cual murciÈlagos nocturnos. Es posible que, sin embargo, contin™en engomin·ndose el cabello.

Ahora los vampiros tienen marca registrada y acechan, al menos una vez al mes, a cualquier hora del dÌa.

Ahora los vampiros no chupan la sangre de los cuellos. Ahora los vampiros construyen empresas y f·bricas de tampones, compresas, salva-slips y otros derivados de la higiene femenina. AutÈnticos vampiros que se alimentan de la sangre menstrual de millones de mujeres.

A travÈs de la publicidad, el maravilloso arte de vender cosas in™tiles como si fueran indispensables, los vampiros se dedican a hacernos creer que nuestra sangre es de princesas. øEs que alguna de vosotras menstrua en azul? Con lo que ya se nos avisa de que somos unos animales b·rbaros que se atreven a sacar sangre roja de sus intimidades. El colmo del tab™ hortera y puritano.

Cualquier cosa menos informaciÛn clara y detallada.

O sea que, para los vampiros, continuamos siendo doncellas virginales susceptibles de ser succionadas a la mÌnima. Y por si quedara alguna vena libre, como somos sucias y pecaminosas, nos colocan salva-slips diarios . Porque manchar las braguitas no es de seÒorita. Dentro de nada, no nos dejar·n ni cagar tranquilas. Pero, øquÈ digo?, °quÈ falta de sentido estÈtico!...los seres humanos no huelen, no sudan, no defecan, no orinan, no eructan. Y nosotras, menos todavÌa. No vaya a ser que estemos tan impresentables que ning™n prÌncipe azul nos quiera rescatar con su corcel.

Pues miren, yo adoro el aroma humano y no hay nada m·s erÛtico que el olor corporal de la persona que nos atrae.

Adem·s, en todo este asunto de la regla, los vampiros parecen tener un sospechoso interÈs en obviar descaradamente los aspectos positivos que pueda tener la menstruaciÛn. Lo convierten en algo pesado, indigno. En algo que hay que pasar r·pidamente sin que nadie se de cuenta. Es decir, que tambiÈn pretenden privarnos del privilegio de experimentar cambios corporales y, en consecuencia, mentales, que vividos con naturalidad pueden llevarnos a estados intuitivos, creativos y altamente psicoactivos, gratis y con la garantÌa de aprendizaje que otorga la experiencia. Nos quieren hacer creer que nuestro ™nico privilegio es el hecho de ser madres en potencia. Pero yo opino que menstruar es la verdadera diferencia (y de hecho, casi la ™nica) entre hombres y mujeres. Aunque miren lo que dice el Dr. Lowell Stone*:

"Sindrome premenstrual: justo antes de su perÌodo, las mujeres se comportan del mismo modo que lo hacen los hombres todo el tiempo".

Habr· que darles ajo a los vampiros.

El consejito de belleza de hoy: Si es usted mujer, querida lectora, adÈntrese en su propia naturaleza, y no permita que le convenzan de que es usted una minorÌa que debe pagar un impuesto de lujo por un tampÛn o una compresa . °Boicot indiscriminado a las grandes empresas de artÌculos relacionados con la menstruaciÛn! Y si es usted hombre, amado lector, no se pase al bando de los vampiros. Desh·gase de la idea de que nos volvemos "locas" cuando menstruamos y abra sus oÌdos a todo lo que podemos aportar en ese y todos los estados.

*El Dr. Lowell Stone (2144) es un personaje de Robert A. Heinlein. Una frase bastante curiosa viniendo de alguien que jamás ha podido vivir los efectos de la menstruación, al menos, en el presente.