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Crítica de la crítica

 

Pórtico Luna

Yo haría pagar a los críticos por los libros, discos, obras de teatro, conciertos, películas y exposiciones a las que acuden gratis para luego destrozar de un plumazo en las secciones de cultura.

No existe un trabajo menos cansado y más inútil que el de criticar las cosas que hacen otras personas. Primero se les invita a ver algo por lo que el resto de mortales paga una suma considerable, después se les convida a copas, canapés y fiestas privadas para vip’s, artistas y demás. Luego se sientan delante del ordenador, escupen cuatro o cinco frases que seguramente les desahogan de sus frustradas y supuestas aptitudes artísticas, así como de sus odios y antipatías personales, y por todo ello cobran un sueldo.

Como es lógico, por cada obra, film o libro que se acumula en sus cabecitas, la crítica se vuelve más exigente. Con lo que siguen sin hacerle un favor a nadie. Olvidan la posición que, por respeto a su propia profesión, deberían adoptar: la de una persona que va al teatro o al cine por primera vez, y se deja maravillar por lo que otras personas han sido capaces de llevar a cabo. Dejan indiferente al público en general que ni tan solo lee esas opiniones y cuya realidad cotidiana reduce los eventos culturales a una determinada cantidad dentro del presupuesto doméstico, que deben conjungar con un gusto personal normalmente más guiado por las modas del momento que por los comentarios de una muy subjetiva élite. Desmoralizan y hacen pedazos las ilusiones y las inversiones económicas y energéticas de quienes han hecho realidad la obra en cuestión. Y sus egos sobreviven gracias a los escasos humanos que son devotos de sus excrementos lingüísticos a los que se agarran cual indestructibles barcazas que les ayudaran a cruzar el río de la incultura.

Para mi "La Crítica", aunque a veces se acerque a mi propio parecer, no es más que un grupúsculo de buitres que se alimentan del esfuerzo de los demás, una panda de insatisfechos que pretenden hacer de puente entre la creación y la espectación consiguiendo en cambio poner más piedras en el muro que, sin ellos, no los separaría. Pero como soy de la opinión de que todo el mundo tiene derecho a un trabajo, comprendo que deban ganarse la vida con lo que puedan, sin embargo, no comprendo cual es la razón por la que La Crítica no debería pagar las entradas como hace todo el mundo. Al salir de un espectáculo, una escucha opiniones mucho más agradables, constructivas, interesantes y originales que las que luego se leen en los periódicos.

El consejito de belleza de hoy: haga usted su propia crítica, comparta sus opiniones con las amistades...y sobre todo no lea ni una sola crítica, y mucho menos si es usted artista, ni siquiera esta.