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Pequeñas señales de vida

 

Pórtico Luna


Todo comenzó en Groningen con un robo. Groningen es una ciudad holandesa conocida en el país por su actividad nocturna, que es el caldo de cultivo de las actividades más peregrinas. Nuestros protagonistas, un grupo de pillos holandeses, decidieron en una de esas noches robar un gnomo de jardín, réplicas minerales de los personajes de Blancanieves que, según el gusto de los neerlandeses, le dan a la entrada un aspecto ideal. A tal efecto, tomaron papel y bolígrafo, y confeccionaron un mapa de las casas donde recordaban haber visto enanitos decorativos. Con el trabajo teórico adelantado, llevaron a cabo el proceso habitual: hicieron una visita de reconocimiento para ver la dificultad de la acción y de paso observar a sus posibles objetivos en busca de un amor a primera vista, porque vete a saber si hay muñecos con cara de querer marcharse.

Tras los preparativos, y llegados al punto decisivo, no eligieron el gnomo más vistoso ni el más juguetón, sino que prevaleció el sentido común —no es cuestión de hacer la broma más grave de lo que era—, y optaron por tomar una figura del jardín que más enanitos tenía. La perdida iba a ser

igualmente irreparable pero no desesperante.

Pueden imaginarse el proceso del robo, todo muy peliculero porque al fin y al cabo el objetivo era divertirse. Puestos de observación, cuidado, disimula, movimiento en la casa, han salido, repito, han salido, estamos dentro, no hay novedades fuera, lo tenemos, dicen que lo han cogido, lo tenemos, por ahí salen, sube, sube, rápido, vroooommmm.

Hasta aquí la aventura le puede parecer poco original a aquellos que conozcan las actividades del TBF (Tuinkabouter Bevrijdings Front), pero la historia de hoy no tiene que ver con el Frente de Liberación de Enanitos de Jardín. El objeto de este robo no era robar un gnomo para abandonarlo en mitad de un bosque con el convencimiento de que ese es su ambiente ideal.

Tengan ustedes paciencia y acompáñenme de vuelta al lugar de los hechos. Cuando los dueños regresaron a casa, además de la ausencia del muñeco encontraron en su buzón una carta en la que el enano daba las razones de su marcha: "queridos amos", comenzaba, "estar en el jardín es un aburrimiento y he decidido marcharme a correr aventuras por el mundo. No me quejo del trato recibido, sino que he estado pensando y esto es lo mejor para todos.

Abrazos." Era el 24 de mayo del año 2000. Esa noche, el Gnomo, que ya había sido bautizado como Roel, estaba de copas celebrando su libertad. Y no estoy inventándome nada.

Así que para aliviar la tensión que seguro sentía la familia ante el secuestro, el gnomo decidió enviar una foto de esa primera juerga de liberación. Roel posando junto a sus cervezas fue una imagen suficientemente tranquilizante como para que la familia asumiera la marcha del enano y no acudiera a la policía a denunciar el robo. Por otra parte, bastante disuasoria la imagen de uno mismo entrando en una comisaría de los países bajos diciendo: "Agente, esta es la última foto que tenemos; mi enanito se ha ido de bares y aún no ha vuelto".

Pero Roel había dicho que abandonaba el hogar para recorrer el mundo y, desde entonces hasta la fecha de hoy, está cumpliendo sus palabras. El buzón donde entregó su carta de libertad recibe regularmente señales de su viejo amigo en la forma de una fotografía en la sonriente cara de Roel les saluda junto a los monumentos más alejados del planeta. En el reverso, aparece siempre un texto reconfortante:

"Queridos amos: ¿Qué tal todo por allí?. Os saludo desde (...). Este lugar es encantador y ya veis que me lo estoy pasando bomba. Saludos a todos." Y en la instantánea el enano aparece, por citar casos reales, admirando el Gran Cañón del Colorado, frecuentando malas compañías en el Love Parade berlinés, tomando el sol tumbado en la playa de Santa Bárbara, posando junto al estadio olímpico de Sydney —no falta la foto con los canguros— o admirando los luminosos casinos de Las Vegas, en ocasiones subido a un taburete para jugar a las máquinas tragaperras. Todas lógicamente mataselladas en el lugar de la foto. Y todo eso en sólo tres meses.

Todas estas instantáneas, en mi opinión imprescindibles, las pueden ver en internet visitando la página web http://oomroel.bizland.com .Sus dueños no lo saben, pero sus futuros destinos incluyen Bélgica, Indonesia y Japón. Roel, así se ha decidido, va a dar la vuelta al mundo y a contarlo a vuelta de correo.

Nuestro grupo de holandeses ha ido creciendo en número. Son muchas las personas que, lejos de verlo como un inconveniente, se presentan voluntarias a incluir al gnomo en su mochila, pasearlo por el mundo, retratarlo en los rincones más conocidos y remitir la fotografía a sus antiguos propietarios. La bola de nieve ha crecido y ya se llama "proyecto Oom Roel" (que vendría a ser "tío Ruul", así que ya se imaginan cómo me llegó la historia), y hay tanto miembros de categoría —aquellos que han incluido a nuestro protagonista en su equipaje— como simples afiliados.

Todos organizados, y esto es lo que derrota al TBF por goleada, para que una familia holandesa a la que no conocen reciba satisfecha la confirmación de que su antiguo inquilino está disfrutando de unas vacaciones de ensueño. Llámenme romántico, pero esta es una historia que alegra mi corazón: toda una conflagración secreta con el único propósito de dar diversión a unos desconocidos, para que cuando abran el buzón encuentren, entre las facturas y la publicidad "usted puede ser el ganador" un destello de optimismo a fecha de hoy nada despreciable. Una cara sonriente que se acuerda de nosotros en los lugares más recónditos del globo. Pónganse en su lugar y díganme que no estarían ansiosos por la próxima llegada del correo.

El proyecto, si todo va bien, terminará el año que viene en Barcelona. Con un poco de suerte podré asistir y averiguar qué hace una figura decorativa cuando termina sus vacaciones.

De modo que si en algún momento una pequeña figura de cerámica les pide que cojan la cámara y le retraten en un rincón conocido, háganlo gustosos.

Tengan en mente que tal vez, con ese pequeño gesto, están contribuyendo a la alegría de alguien, en alguna parte, en algún momento, a franquear en destino.