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El integrismo de biblias grapadas (simetrÝa)

 

Pórtico Luna

Hay una serie de chavales que se dedican a identificar futuras tendencias. Lo s╚ porque lo estuve viendo en uno de esos programas juveniles nocturnos interesados en hacernos saber qu╚ es lo que mola, o mejor dicho, interesados en incidir en que nosotros, la gente de la calle, no molamos nada. Y si queremos molar vamos a tener que invertir seriamente en nuestro armario.

El reportaje nos introduc╠a en el mundo de los cult-hunters (o cool-hunters, no me qued█ muy claro), unos chicos que se dedicaban a tomar nota mental, cuando no fotograf╠as y similares, de las aportaciones mĚs extravagantes realizadas por pertinaces y originales asistentes a los nÖcleos de los guay, porque -no hay que pensar mucho- no hay cazamovidas en Bujaraloz. La necesidad de estar a la Öltima hac╠a pensar inmediatamente que leer libros, una inversi█n de tiempo no inmediatamente rentable, no estaba entre sus fuentes de inter╚s. Una vez recogidas las anotaciones y definidas las directrices, los cazamovidas entregan informes a la empresa madre, que las vende a multinacionales por desembolsos considerables, detalle este Öltimo que contrasta con las apreciaciones de uno de los cazamovidas entrevistados: "no te puedes ganar la vida s█lo como cult-hunter". Una aportaci█n muy reveladora.

Con todo, estaba viendo el reportaje del programa guay para gente concienciada de no ser guay con un informe en el que gente guay ganaba dinero por el hecho de ser guay y frecuentar lo guay. Tengo unos cuantos amigos adictos a las Öltimas tendencias -lo que viene muy bien para saber lo que se cuece y no estancarse en los recopilatorios a la hora de visitar tiendas de discos- que, pensaba yo, no le har╠an ningÖn asco a este trabajo tan anĚrquico, tan libre, tan creativo, tan fresco, tan original, tan fuera de los carriles establecidos, tan especial... "O sea, marketing para j█venes".

Me gir╚. Mi invitado -Primitivo dorm╠a en mi casa aquella noche- hab╠a destrozado un perfecto momento guay con el arquetipo guay de las aspiraciones guays con una sola frase que era imposible rebatir. Los cazamovidas, el objetivo supremo del cool an█nimo con intenci█n de marcar tendencias, estaban en el mismo estatus que las encuestas a pie de supermercado sobre la satisfacci█n del suavizante de turno. Como Testigos de Jehova en evangelizaci█n a puerta fr╠a, el mundo guay aparec╠a ante mis ojos de repente luciendo un distintivo con su nombre y paseando a la caza de elementos con los que incrementar la tradici█n sagrada. La fe que logr█ desengacharnos de las hombreras gigantes y las mangas ranglĚn tomaba en un instante el registro de los vendedores de enciclopedias, la fe y el dogma de las compras en c█modos plazos. Si el vendedor de seguros afianzaba su corbata y su peinado, el l╠der "in" se ajustaba su gorro playero, luc╠a sus mejores piercings y remov╠a entre el comÖn denominador para buscar variantes de lo mismo que pudieran, una vez pulidas y envueltas para consumo, pasar por novedad.

En suma, el abismo devolv╠a la mirada. No s╚ si lo ven tan claro como yo, pero esta historia y la de los chupetes de la semana pasada son la misma foto con distintos revelados. Las dos ilustran la misma cuesti█n: a qui╚n seguimos en la ╚poca en la que no hay religiones. Tras estas dos historias trasluce el mismo fondo, el mismo sustento, la misma esencia,... son la misma historia. Cambian los decorados, los protagonistas en lugar de ser marujas son jovenzuelos con piercings y pelos de colores, la banda sonora pasa de los boleros al tecno, pero no ha de engaĎar a nadie. En ambas sucede lo mismo.

Por todas partes, mientras unos seĎalan burlones a los que creen en el campo contrario, estĚ sucediendo lo mismo. As╠ que me veo en la obligaci█n de saber, poco a poco y modem a modem, en qu╚ consiste esa religi█n. Vamos a intentar desentraĎar qu╚ es lo guay.

°A que mola?